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martes, 13 de diciembre de 2016

Formularios de misas: por los enfermos, por los moribundos, para el Viático. Oración para bendecir el agua.

Ritual de la Unción y de la pastoral de enfermos (6ª ed. española 1996)

CAPÍTULO VII. FORMULARIOS DE MISAS

I

POR LOS ENFERMOS

248. ANTÍFONA DE ENTRADA
Sal 6, 3-4
Misericordia, Señor, que desfallezco, cura, Señor, mis huesos dislocados; tengo el alma en delirio.

O bien:
Cf. Is 53, 4
El Señor soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores.

249. ORACIÓN COLECTA
Tú quisiste, Señor, que tu Hijo Unigénito soportara nuestras debilidades, para poner de manifiesto el va­lor de la enfermedad y la paciencia; escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos en­fermos, y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad, la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu Hijo ha llamado dicho­sos, y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Por nuestro Señor Jesucristo.

O bien:
Dios y Señor nuestro, salvación eterna de cuantos creen en ti, escucha las oraciones que te dirigimos por tus hijos enfermos; alivíalos con el auxilio de tu misericordia para que, recuperada la salud, puedan darte gracias en tu Iglesia.
Por nuestro Señor Jesucristo.

250. ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Oh Dios, bajo cuya providencia transcurre cada instante de la vida, recibe las súplicas y oblaciones que te ofrecemos por nuestros hermanos enfermos, para que, superado todo peligro, nos alegremos de verles recobrar la salud.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

251. ANTÍFONA DE COMUNIÓN
Col 1,24
Completo en mi carne los dolores de Cristo, su­friendo por su cuerpo que es la Iglesia.

252. ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Oh Dios, singular protector en las enfermedades, muestra el poder de tu auxilio con tus hijos enfermos, para que, aliviados por tu misericordia, vuelvan sanos y salvos a tu santa Iglesia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

II

POR LOS MORIBUNDOS

ANTÍFONA DE ENTRADA
Rm 14,7-8
Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ningunomuere para sí mismo. Si vivimos, vivimos para el Se­ñor; si morimos, morimos para el Señor. En la vida y en la muerte somos del Señor.

O bien:
Cf. Is 53,4
El Señor soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores.

253. ORACIÓN COLECTA
Oh Dios, lleno de poder y de amor, que, al decretar la muerte, le abriste al hombre con tu misericordia las puertas de la vida eterna; mira con piedad a tu hijo que lucha en agonía, para que, asociado a la pasión de Cristo y sellado con su sangre, pueda llegar a tu pre­sencia limpio de todo pecado.
Por nuestro Señor Jesucristo.

254. ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, la ofrenda que te presentamos por tu
hijo moribundo; concédele por ella el perdón de sus
pecados, y ya que soportó en esta vida, porque así lo
has querido, los dolores de la enfermedad, dale el des­
canso eterno en la vida futura.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN
Col 1,24
Completo en mi carne los dolores de Cristo, su­friendo por su cuerpo que es la Iglesia.

O bien:
Jn 6, 54
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día —dice el Se­ñor.

255. ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dígnate, Señor, confortar piadosamente a tu hijo por la eficacia de este sacramento, para que, en la hora de la muerte, pueda vencer al enemigo y entrar con tus ángeles en la vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

III

PARA EL VIATICO

Fuera de los domingos de Adviento, Cuaresma y Pascua, de las solemnidades y de las ferias del Miércoles de Ceniza y de toda la Semana Santa, puede decirse, oportunamente, la Misa por los enfer­mos con las oraciones que siguen:

256. ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso, cuyo Hijo es para nosotros el camino, la verdad y la vida, mira con piedad a tu siervo N, y concédele que, confiando en tus promesas y fortalecido con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, lle­gue en paz a tu reino.
Por nuestro Señor Jesucristo.

257. ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Padre santo, mira con bondad esta ofrenda: que ella haga presente de nuevo ante tus ojos el Cordero pas­cual, cuya pasión abrió las puertas del paraíso, e intro­duzca por tu gracia a tu siervo N. en el reino eterno.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

258. ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú que eres la salvación eterna de los que creen en ti, concede a tu hijo N.que, fortalecido con el pan y el vino del viático, llegue seguro a tu reino de luz y de vida.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

CAPÍTULO VIII. ORACIÓN PARA BENDECIR EL AGUA

259. Bendito seas, Señor, Dios todopoderoso, que te has dignado bendecirnos y transformarnos interiormente en Cristo, agua viva de nuestra salvación; haz, te pedimos, que los que nos protegemos con la aspersión o el uso de esta agua sintamos, por la fuerza del Espíritu Santo, renovada la juventud de nuestra alma y andemos siempre en una vida nueva.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

O bien:
Señor, Padre santo, dirige tu mirada sobre nosotros, que, redimidos por tu Hijo, hemos nacido de nuevo del agua y del Espíritu Santo en la fuente bautismal; concédenos, te pedimos, que todos los que reciban la aspersión de esta agua queden renovados en el cuerpo y en el alma y te sirvan con limpieza de vida.
Por Jesucristo, nuestro Señor.