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Domingo 4 diciembre 2016, II Domingo de Adviento, ciclo A.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Viernes 9 diciembre 2016, Viernes de la II semana de Adviento, feria, o san Juan Diego Cuahtlatoatzin, memoria libre.

SOBRE LITURGIA

S. C. Doctrina de la Fe, Instrucción sobre el Bautismo de los niños (20-octubre-1980)

I. LA DOCTRINA TRADICIONAL SOBRE EL BAUTISMO DE LOS NIÑOS

Una praxis inmemorial


4. Tanto en Oriente como en Occidente, la praxis de bautizar a los niños es considerada como una norma de tradición inmemorial. Orígenes, y más tarde San Agustín, ven en ella una «tradición recibida de los Apóstoles» [2]. Cuando en el siglo II aparecen los primeros testimonios directos, ninguno de ellos presenta jamás el bautismo de los niños como una innovación. San Ireneo, en particular, considera obvia la presencia entre los bautizados «de niños pequeños y de infantes», al lado de adolescentes, de jóvenes y de personas adultas [3]. El más antiguo ritual conocido, que describe al principio del siglo III la Tradición Apostólica,contiene la prescripción siguiente: «Se bautizará en primer lugar a los niños; todos los que pueden hablar solos, que hablen; por los que no pueden hacerlo, que hablen sus padres, o alguno de su familia» [4]. San Cipriano, en un Sínodo de Obispos Africanos, afirmaba «que no se puede negar la misericordia y la gracia de Dios a ningún hombre que viene a la existencia»; y el mismo Sínodo, invocando la «igualdad espiritual» de todos los hombres «de cualquier estatura y edad», decretó que se podían bautizar los niños «a partir del segundo o tercer día del nacimiento» [5].

5. Indudablemente, la praxis del bautismo de los niños ha conocido una cierta regresión durante el siglo IV. En esa época, cuando los mismos adultos aplazaban su iniciación cristiana, por el temor de las faltas futuras y por el miedo de la penitencia pública, muchos padres diferían, por los mismos motivos, el bautismo de sus niños. Pero al mismo tiempo consta que hubo Padres y Doctores, como Basilio, Gregorio Niceno, Ambrosio, Juan Crisóstomo, Jerónimo, Agustín, que, aunque bautizados en edad adulta por las mismas razones, sin embargo reaccionaron en seguida con energía, pidiendo con insistencia a los adultos que no retrasaran el bautismo necesario para la salvación [6]; y muchos de ellos insistían a fin de que el bautismo se administrara también a los niños [7].

[2] Orígenes: In Romanos, lib. V, 9, Migne, PG 14, 1047; cf. S. Agustín: De Genesi ad litteram, X, 23, 39; PL 34 426, De peccatorum meritis et remissione et de baptismo parvulorum, I, 26, 39; PL 44, 131. De hecho, tres pasajes de los Hechos de los Apóstoles (16, 15; 16, 33; 18, 8) mencionan ya el bautismo de «toda una casa».
[3] Adv. Haer., II, 22, 4; PG 7, 784; Harvey, I, 330. Numerosos documentos epigráficos otorgan desde el siglo II a los niños el título de «hijos de Dios», reservado a los bautizados, o incluso mencionan explícitamente el hecho de su bautismo. Cf. por ejemplo Corpus inscriptionum graecarum, 9727, 9817, 9801; E. Diehl, Inscriptiones latinae christianae veteres, Berlín 1961, nn. 4429 A, 1523 (3).
[4] Hipólito de Roma, La tradition apostolique, ed. y trad. por B. Botte, Münster W., Aschendorff, 1963 (Liturgiewissenschaftliche Quellen und Forschungen 39), pp. 44-45.
[5] Epist. LXIV, Cyprianus et coeteri collegae, qui in concilio adfuerunt numero LXVI. Fido fratri; PL 3, 1013-1019; Hartel, CSEL, 3, pp. 717-721. En la Iglesia de África, esta práctica era particularmente observada a pesar de la postura de Tertuliano que aconsejaba diferir el bautismo de los niños a causa de su tierna edad, y por temor a eventuales caídas durante la juventud. Cf. De baptismo, 18, 3-19, 1, Migne, PL 1, 1220-1222; De anima, 39-41, PL 2, 719 ss.
[6] Cf. S. Basilio, Homilia XIII exhortatoria ad sanctum baptisma, PG 31, 424-436; S. Gregorio de Nisa, Adversus eos qui differunt baptismum oratio, PG 46, 424; S. Agustín, In Ioannem Tractatus, 13, 7; PL 35, 1496; CCL 36, p. 134.
[7] Cf. S. Ambrosio, De Abraham, II, 11, 81-84, PL 14, 495-497, CSEL 32, 1, pp. 632-635; S. Juan Crisóstomo, Catechesis III, 5-6, ed A. Wenger, SC 50, pp. 153-154; S. Jerónimo, Epist. 107, 6, PL 22, 873, ed. J. Labourt (coll. Budé), t. 5, pp. 151-152. Sin embargo, Gregorio Nacianceno, al aconsejar a las madres hacer bautizar a sus hijos en la más tierna edad, se contenta con fijar esta edad en los tres años. Cf. Oratio XL in sanctum baptisma, 17 y 28, PG 36, 380 y 399.

CALENDARIO

9 VIERNES DE LA II SEMANA DE ADVIENTO, feria o SAN JUAN DIEGO CUAHTLATOATZIN, memoria libre

Misa
de feria (morado) o de la memoria (blanco).
MISAL: para la feria ants. y oracs. props. / para la memoria del común, Pf. I o III Adv. o de la memoria.
LECC.: vol. II.
- Is 48, 17-19. Si hubieras atendido a mis mandatos.
- Sal 1. R. El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida.
- Mt 11, 16-19. No escuchan ni a Juan ni al Hijo del hombre.
o bien: cf. vol. IV.

Liturgia de las Horas: oficio de feria o de la memoria.

Martirologio: elogs. del 10 de diciembre, pág. 712.
CALENDARIOS: Toledo-ciudad: Santa Leocadia, virgen y mártir (S). Toledo-diócesis: (MO).
Canónigos Regulares de Letrán: San Pedro Fourier, presbítero (MO).
Oviedo: Santa Leocadia, virgen y mártir (ML).
Pasionistas: Beato Bernardo María de Jesús, religioso (ML).
Vitoria: Aniversario de la muerte de Mons. José María Larrauri Lafuente, obispo, emérito (2008).

TEXTOS MISA


Viernes de la II semana de Adviento. Feria sexta. Hebdomada II Adventus.
Antífona de entrada
El Señor viene con esplendor a visitar a su pueblo con la paz y comunicarle la vida eterna.
Antiphona ad introitum
Ecce Dóminus véniet cum splendóre descéndens visitáre pópulum suum in pace, et constitúere super eum vitam sempitérnam.
Oración colecta
Señor, que tu pueblo permanezca en vela aguardando la venida de tu Hijo, para que, siguiendo las enseñanzas de nuestro Salvador, salgamos a su encuentro, cuando él llegue, con las lámparas encendidas. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Concéde, quaesumus, omnípotens Deus, plebi tuae advéntum Unigéniti tui cum summa vigilántia exspectáre, ut, sicut ipse dócuit auctor nostrae salútis, accénsis lampádibus in eius occúrsum vigilántes properémus. Qui tecum.

O bien , en la memoria


Elogio del martirologio
San Juan Diego Cuauhtlatoatzain, de la estirpe indígena nativa, varón provisto de una fe purísima, de humildad y fervor, que logró que se construyera un santuario en honor de la Bienaventurada María Virgen de Guadalupe, en la colina de Tepeyac, en la ciudad de México, en donde se le había aparecido la Madre de Dios. (1548)

Oración colecta propia, y el resto de la feria de Adviento.

9 de diciembre
San Juan Diego de Cuauhtlatoatzin.
Die 9 decembris
S. Ioannis Didaci Cuauhtlatoatzin
Oración colecta.
Dios nuestro, que concediste a Juan Diego el privilegio de ser el mensajero de la siempre Virgen María de Guadalupe, Madre del Salvador, concédenos por su intercesión la gracia de transformarnos en templos vivos de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui per beátum Ioánnem Dídacum, sanctíssimae Vírginis Maríae dilectiónem erga pópulum tuum ostendísti: eius nobis intercessióne concéde, ut, Matris nostrae mónitis Guadalúpae datis obsequéntes, voluntátem tuam iúgiter adimplére valeámus. Per Dominum.


LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la II semana de Adviento, feria (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Is 48, 17-19
Si hubieras atendido a mis mandatos

Lectura del libro de Isaías.

Esto dice el Señor, tu libertador, el Santo de Israel:
«Yo, el Señor, tu Dios, te instruyo por tu bien, te marco el camino a seguir.
Si hubieras atendido a mis mandatos, tu bienestar sería como un río, tu justicia como las olas del mar, tu descendencia como la arena, como sus granos, el fruto de tus entrañas; tu nombre no habría sido aniquilado, ni eliminado de mi presencia».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 1, 1-2. 3. 4 y 6 (R.: Jn 8, 12)
R.
El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida. Qui séquitur te, Dómine, habébit lumen vitæ.

V. Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R.
El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida. Qui séquitur te, Dómine, habébit lumen vitæ.

V. Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R.
El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida. Qui séquitur te, Dómine, habébit lumen vitæ.

V. No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. R.
El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida. Qui séquitur te, Dómine, habébit lumen vitæ.

Aleluya
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
El Señor llega, salid a su encuentro; él es el Príncipe de la paz.
Dóminus véniet, occúrrite illi; ipse est princeps pacis.
R.

EVANGELIO Mt 11, 16-19
No escuchan ni a Juan ni al Hijo del hombre
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«¿A quién compararé esta generación?
Se asemeja a unos niños sentados en la plaza, que gritan diciendo: “Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos entonado lamentaciones, y no habéis llorado”.
Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio”. Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores”.
Pero la sabiduría se ha acreditado por sus obras».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Homilía en santa Marta 13-diciembre-2013
La imagen del Evangelio con "los niños que tienen miedo de bailar, de llorar", que tienen "miedo a todo, que piden seguridad en todo", lleva a pensar "en esos cristianos tristes que critican siempre a los predicadores de la verdad porque tienen miedo de abrirle la puerta al Espíritu Santo". De ahí la exhortación del Pontífice a rezar por ellos y a rezar también por nosotros mismos, para que "no seamos cristianos tristes", de esos que quitan "al Espíritu Santo la libertad de venir a nosotros a través del escándalo de la predicación".


Oración de los fieles
17. Unidos en un mismo Espíritu, presentemos desde el fondo del corazón nuestras oraciones al Señor.
- Para que la Iglesia sea ante el mundo, signo del amor misericordioso de Dios manifestado en Cristo Jesús. Roguemos al Señor.
- Para que los que están lejos de su patria y de sus hogares encuentren seguridad en Cristo Salvador, y en nosotros acogida fraterna. Roguemos al Señor.
- Para que los pobres, los enfermos y necesitados hallen en esta Navidad el consuelo y la esperanza que Jesús vino a traernos con su nacimiento. Roguemos al Señor.
- Para que todos nosotros llevemos una vida irreprochable de amor y ayuda a los más necesitados, y así estemos dignamente dispuestos a la venida de Jesucristo. Roguemos al Señor.
Escucha, Padre, nuestras oraciones; que por tu bondad consigamos lo que pedimos y podamos celebrar dignamente los misterios de la venida de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Que los ruegos y ofrendas de nuestra pobreza te conmuevan, Señor, y al vernos desvalidos y sin méritos propios, acude, compasivo, en nuestra ayuda. Por Jesucristo Señor nuestro.
Super oblata
Placáre, Dómine, quaesumus, nostrae précibus humilitátis et hóstiis, et, ubi nulla súppetunt suffrágia meritórum, tuae nobis indulgéntiae succúrre praesídiis. Per Christum.
PREFACIO I DE ADVIENTO
Las dos venidas de Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Quien al venir por vez primera en la humildad de nuestra carne, realizó el plan de redención trazado desde antiguo y nos abrió el camino de la salvación; para que cuando venga de nuevo en la majestad de su gloria, revelando así la plenitud de su obra, podamos recibir los bienes prometidos que ahora, en vigilante espera, confiamos alcanzar.
Por eso, con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE ADVENTU
De duobus adventibus Christi
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Qui, primo advéntu in humilitáte carnis assúmptae, dispositiónis antíquae munus implévit, nobísque salútis perpétuae trámitem reserávit: ut, cum secúndo vénerit in suae glória maiestátis, manifésto demum múnere capiámus, quod vigilántes nunc audémus exspectáre promíssum.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARÍSTICA II.
Antífona de la comunión Flp 3, 20-21
Aguardamos un salvador: el Señor Jesucristo. Él transformará nuestra condición humilde, según el modelo de su condición gloriosa.
Antiphona ad communionem Cf. Ph 3, 20-21
Salvatórem exspectámus Dóminum Iesum Christum, qui reformábit corpus humilitátis nostrae, configurátum córpori claritátis suae.
Oración después de la comunión
Alimentados con esta eucaristía te pedimos, Señor, que por la comunión de tu sacramento, nos des sabiduría para sopesar los bienes de la tierra amando intensamente los del cielo. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Repléti cibo spiritális alimóniae, súpplices te, Dómine, deprecámur, ut, huius participatióne mystérii, dóceas nos terréna sapiénter perpéndere, et caeléstibus inhaerére. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 10 de diciembre

1. En Mérida, de Lusitania (hoy España), santa Eulalia, virgen y mártir, que, según se dice, siendo aún joven no dudó en ofrecer su vida por confesar a Cristo (304).
2. En Roma, en el cementerio de Trasona, de la vía Salaria Nueva, san Mauro, mártir, a quien el papa san Dámaso celebra como un niño inocente, al que los tormentos no lograron aparatar de la fe (c. s. IV).
3. En Ancira, de Galacia, san Gemelo, mártir (c. s. IV).
4. En Roma, en la basílica de San Pedro, san Gregorio III, papa, que procuró la predicación del Evangelio a los germanos y, en contra de los iconoclastas de la Urbe, adornó las iglesias con sagradas imágenes (741).
5. En el monasterio de San Nicolás de Viotorito, en Calabria, san Lucas, obispo de Insula (Isola Capo Rizzuto), que trabajó con insistencia en favor de los pobres y en la formación de los monjes (1114)
6. En Londres, en Inglaterra, santos mártires Edmundo Gennings, presbítero, y Suintino Wells, los cuales, en tiempo de la cruel persecución durante el reinado de Isabel I, fueron condenados a la pena capital, el primero por ser sacerdote, y el segundo por haberle hospedado, ahorcándoles colgados en la puerta de su casa y martirizándoles hasta la muerte (1591).
7. También en Londres, santos Poliodoro Plasden y Eustacio White, presbíteros, y también los beatos Brian Lacy, Juan Mason y Sidney Hogdson, todos ellos mártires, que en el mismo año sufrieron idéntico tormento en Tyburn, los primeros porque, siendo sacerdotes, habían entrado en Inglaterra, y los otros por haberles prestado ayuda (1591).
8. También en Tyburn, diecinueve años después, san Juan Roberts, de la orden de San Benito, y beato Tomás Somers, presbíteros y mártires, los cuales, condenados en tiempo del rey Jaime I a causa de su sacerdocio, habiendo abrazado a dieciséis ladrones, fueron colgados en el mismo patíbulo (1610).
9*. En el pueblo llamado Vallés, de Valencia, en España, beato Gonzalo Viñes Masip, presbítero y mártir, el cual, en tiempo de persecución, luchó un insigne combate por Cristo (1936).

10*. En el pueblo de Picadero de Paterna, en la misma región de Valencia, en España, beatos mártires Antonio Martín Hernández, presbítero, y Agustín García Calvo, religiosos de la Sociedad Salesiana, los cuales, en la misma persecución, por la fe de Cristo recibieron el vestido de la gloria (1936).