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Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Viernes 16 diciembre 2016, Vienes de la III semana de Adviento, feria.

SOBRE LITURGIA

S. C. Doctrina de la Fe, Instrucción sobre el Bautismo de los niños (20-octubre-1980)

Bautismo y situación sociológica


23. Atentos a la vinculación existente entre la persona y la sociedad, algunos creen que, en una sociedad de tipo homogéneo, donde los valores, los juicios y las costumbres forman un sistema coherente, el bautismo de los niños es todavía conveniente; pero esta praxis sería contraindicada en las sociedades pluralistas actuales, caracterizadas por la inestabilidad de los valores y los conflictos de ideas. En esta situación, convendría esperar a que la personalidad del candidato fuera suficientemente madura.

24. La Iglesia no ignora, sin duda, que debe tener en cuenta la base social. Pero los criterios de la homogeneidad y del pluralismo no son sino indicativos y no pueden erigirse en principios normativos; porque son inadecuados para resolver una cuestión propiamente religiosa que, por su naturaleza, concierne a la Iglesia y a la familia cristiana.

El criterio de la «sociedad homogénea» permitiría afirmar la legitimidad del bautismo de los niños, si la sociedad es cristiana; pero llevaría también a negarla cuando las familias cristianas son minoritarias; ya sea en una sociedad con predominio todavía pagano, ya sea en un régimen de ateísmo militante; y esto es evidentemente inadmisible.

En cuanto al criterio de la «sociedad pluralista», no es más válido que el anterior, ya que en ese tipo de sociedad, la familia y la Iglesia pueden actuar libremente, y por tanto dar una formación cristiana.

Por otra parte, una reflexión sobre la historia muestra claramente que la aplicación de estos criterios «sociológicos» en los primeros siglos de la Iglesia habría paralizado toda su expansión misionera. Conviene añadir que en nuestros días, paradójicamente, el pluralismo es invocado con demasiada frecuencia para imponer a los fieles comportamientos que en realidad dificultan el uso de su libertad cristiana.

En una sociedad cuya mentalidad, costumbres y leyes no se inspiran ya en el Evangelio, es pues de suma importancia que, para las cuestiones planteadas por el bautismo de los niños, se tenga en cuenta ante todo la naturaleza y misión propias de la Iglesia. El Pueblo de Dios, aun viviendo dentro de la sociedad humana y a pesar de la diversidad de naciones y de culturas, posee su propia identidad, caracterizada por la unidad de la fe y de los sacramentos. Animado por un mismo espíritu y una misma esperanza, es un todo orgánico, capaz de crear en los diversos grupos humanos las estructuras necesarias para su crecimiento. La pastoral sacramental de la Iglesia, en particular la del bautismo de los niños, debe inscribirse en este marco y no depender de criterios únicamente sacados de las ciencias humanas.

CALENDARIO

16 VIERNES DE LA III SEMANA DE ADVIENTO, feria

Misa de feria (morado).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. I o III Adv.
LECC.: vol. II.
- Is 56, 1-3a. 6-8. Mi casa es casa de oración, y así la llamarán todos los pueblos.
- Sal 66. R. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
- Jn 5, 33-36. Juan es la lámpara que arde y brilla.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 17 de diciembre, pág. 723.
CALENDARIOS: Barcelona: San José Manyanet, presbítero (MO). Sant Feliu de Llobregat y Terrassa: (ML).

TEXTOS MISA

Viernes de la III Semana de Adviento. Feria sexta. Hebdomada III Adventus.
Antífona de entrada
El Señor viene con esplendor a visitar a su pueblo con la paz y comunicarle la vida eterna.
Antiphona ad introitum
Ecce Dóminus véniet cum splendóre descéndens visitáre pópulum suum in pace, et constitúere super eum vitam sempitérnam.
Oración colecta
Que tu gracia, Señor, nos disponga y nos acompañe siempre; así los que anhelamos vivamente la venida de tu Hijo, a su llegada encontremos auxilio para el tiempo presente y para la vida futura. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Praevéniat nos, omnípotens Deus, tua grátia semper atque subsequátur, ut, qui advéntum Unigéniti tui summo cordis desidério sustinémus, et praeséntis vitae subsídia et futúrae páriter consequámur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la III semana de Adviento, feria (Lec. II).

PRIMERA LECTURA Is 56, 1-3a. 6-8
Mi casa es casa de oración, y así la llamarán todos los pueblos
Lectura del libro de Isaías.

Esto dice el Señor:
«Observad el derecho, practicad la justicia,
porque mi salvación está por llegar,
y mi justicia se va a manifestar.
Dichoso el hombre que obra así,
el mortal que persevera en esto,
que observa el sábado sin profanarlo
y preserva su mano de obrar el mal.
El extranjero que se ha unido al Señor no diga:
“El Señor me excluirá ciertamente de su pueblo”.
A los extranjeros
que se han unido al Señor para servirlo,
para amar el nombre del Señor
y ser sus servidores,
que observan el sábado sin profanarlo
y mantíenen mi alianza,
los traeré a mi monte santo,
los llenaré de júbilo en mi casa de oración;
sus holocaustos y sacrificios
serán aceptables sobre mi altar;
porque mi casa es casa de oración,
y así la llamarán todos los pueblos».
Oráculo del Señor, que reúne a los dispersos de Israel:
«Todavía congregaré a otros, además de los ya reunidos».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial SaI 66, 2-3. 5. 7-8 (R.:4)
R.
Oh, Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Confiteántur tibi pópuli, Deus, confiteántur tibi pópuli omnes.

V. Que Dios tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.
R.
Oh, Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Confiteántur tibi pópuli, Deus, confiteántur tibi pópuli omnes.

V. Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia
y gobiernas las naciones de la tierra.
R.
Oh, Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Confiteántur tibi pópuli, Deus, confiteántur tibi pópuli omnes.

V. La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
todos los confines de la tierra.
R.
Oh, Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Confiteántur tibi pópuli, Deus, confiteántur tibi pópuli omnes.

Aleluya
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Ven, Señor, visítanos con tu paz, para que nos alegremos en tu presencia de todo corazón. Veni, Dómine, visitáre nos in pace, ut lætémur coram te corde perfécto.
R.

EVANGELIO Jn 5, 33-36
Juan es la lámpara que arde y brilla
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
«Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio en favor de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz.
Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido llevar a cabo, esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Homilía 5-febrero-2011
En san Gregorio Magno se encuentra una hermosa palabra al respecto. Recuerda que Jesús llama a Juan el Bautista una "lámpara que ardía y brillaba" (Jn 5, 35) y sigue: "ardiente por el deseo celestial, brillante por la palabra. Por tanto, a fin de que se conserve la veracidad del anuncio, se debe conservar la altura de la vida" (Hom. en Ez 1, 11: 7 ccl 142, 134). La altura, la medida alta de la vida, que precisamente hoy es tan esencial para el testimonio en favor de Jesucristo, sólo la podemos encontrar si en la oración nos dejamos atraer continuamente por él hacia su altura.


Oración de los fieles
26. Invoquemos, hermanos, a Dios, nuestro Padre, que envió a su Hijo para salvarnos.
R. Venga a nosotros tu reino, Señor.
- Para que el Espíritu del Señor renueve a su Iglesia, la visite con su gracia y la haga faro de luz y guía para los hombres. Oremos. R.
- Para que todos los hombres vivan en la paz, en la Justicia y en el amor. Oremos. R.
- Para que los gobernantes de las naciones, con su acción temporal, dispongan los caminos del reino de Dios en la tierra. Oremos. R.
- Para que todos y cada uno de nosotros seamos capaces de reconocer al Sedñor que viene en cada hombre, sobre todo en los pobres y necesitados, en los oprimidos y marginados. Oremos. R.
Te lo pedimos, Dios Padre nuestro por tu Hijo, Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Que los ruegos y ofrendas de nuestra pobreza te conmuevan, Señor, y al vernos desvalidos y sin méritos propios acude, compasivo, en nuestra ayuda. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Placáre, Dómine, quaesumus, nostrae précibus humilitátis et hóstiis, et, ubi nulla súppetunt suffrágia meritórum, tuae nobis indulgéntiae succúrre praesídiis. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA SOBRE LA RECONCILIACIÓN I. PREX EUCHARISTICA DE RECONCILIATIONE I.
Antífona de comunión Flp 3, 20-21
Aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo. Él transformará nuestra condición humilde, según el modelo de su condición gloriosa.
Antiphona ad communionem Cf. Ph 3, 20-21
Salvatórem exspectámus Dóminum Iesum Christum, qui reformábit corpus humilitátis nostrae, configurátum córpori claritátis suae.
Oración después de la comunión
Alimentados con esta eucaristía te pedimos, Señor, que, por la comunión de tu sacramento, nos des sabiduría para sopesar los bienes de la tierra amando intensamente los del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Repléti cibo spiritális alimóniae, súpplices te, Dómine, deprecámur, ut, huius participatióne mystérii, dóceas nos terréna sapiénter perpéndere, et caeléstibus inhaerére. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 17 de diciembre

1. En Jerusalén, san Modesto, obispo, el cual, después de que la Santa Ciudad fue conquistada y devastada por los árabes, reconstruyó monasterios y los llenó de monjes, y con mucho trabajo rehizo los santuarios destruidos por el incendio (634).
2. En Eleuterópolis, de Palestina, pasión de los santos cincuenta soldados (Entre los cuales: santos Juan, Pablo, otro Juan, otro Pablo, Fotino, Zitas, Eugenio, Muselio, Juan, Esteban, Teodoro, Juan, otro Teodoro, hijo del precedente, Jorge, Teopento, otro Jorge, Sergio, otro Jorge, otro Teodoro, Ciríaco, otro Juan, Zitas, Filoxeno, otro Jorge, otro Juan y otro Jorge, todos de la cohorte de los Escitas; Teodosio, Epifanio, Juan, Teodoro, Sergio, Jorge, Tomás, Esteban, Conón, otro Teodoro, Pablo, otro Juan, otro Jorge, otro Juan, otro Juan, Paulino, Cayumas, Abramio, Marmises y Marino, todos de la cohorte de los Voluntarios.), que en tiempo del emperador Heraclio, a causa de su fe en Cristo fueron muertos por los sarracenos que asediaban Gaza (638).
3*. En la Bretaña, san Judicael, que procuró en gran manera la concordia entre los bretones y los francos, y abdicando de su realeza, se dice que vivió en el monasterio de Saint-Méen (c. 650).
4. En Andenne, de Brabante, santa Bega, viuda, la cual, después del asesinato de su marido, fundó el monasterio de la Bienaventurada Virgen María, bajo la Regla de san Columbano y san Benito (693).
5. En el monasterio de Fulda, en Austrasia, san Esturmio, abad, discípulo de san Bonifacio, que evangelizó la Sajonia y, por mandato del maestro, edificó este célebre monasterio, que gobernó como primer abad (779).
6. En el monte Mercurio, de la Lucania, san Cristóbal de Collesano, monje, que, junto con toda su familia, trabajó para extender la vida monástica (s. XI)
7. Cerca de Bruselas, en Brabante, de la Lotaringia, santa Vivina, primera abadesa del monasterio de la Beata María de Grand-Bigard (1170).
8. En Roma, en el monte Celio, san Juan de Mata, presbítero, que, francés de origen, fundó la Orden de la Santísima Trinidad, para la redención de los cautivos (1213).
9*. En Barcelona (el día 16 en san Feliu de Llobregat y Terrassa), en España, san José Manyanet y Vives, presbítero, que fundó las Congregaciones de Hijos e Hijas de la Sagrada Familia, para que, a ejemplo de la santa Familia de Nazaret, Jesús, María y José, todas las familias se orientaran hacia la perfección (1901).

10*. En Roma, en Santa Sabina del Aventino, beato Jacinto (Enrique) Cormier, presbítero, el cual, siendo maestro general, gobernó prudentemente la Orden de Predicadores, fomentando los estudios teológicos y espirituales (1916).