sábado, 26 de noviembre de 2016

Sábado 31 diciembre 2016, 31 de diciembre, Día VII dentro de la Octava de Navidad.

SOBRE LITURGIA

DIRECTORIO SOBRE LA PIEDAD POPULAR Y LA LITURGIA

El 31 de Diciembre


114. De la piedad popular provienen algunos ejercicios de piedad característicos del 31 de Diciembre. Este día se celebra, en la mayor parte de los países de Occidente, el final del año civil. La ocasión invita a los fieles a reflexionar sobre el "misterio del tiempo", que corre veloz e inexorable. Esto suscita en su espíritu un doble sentimiento: arrepentimiento y pesar por las culpas cometidas y por las ocasiones de gracia perdidas durante el año que llega a su fin; agradecimiento por los beneficios recibidos de Dios.

Esta doble actitud ha dado origen, respectivamente, a dos ejercicios de piedad: la exposición prolongada del Santísimo Sacramento, que ofrece una ocasión a las comunidades religiosas y a los fieles, para un tiempo de oración, preferentemente en silencio; al canto del Te Deum, como expresión comunitaria de alabanza y agradecimiento por los beneficios obtenidos de Dios en el curso del año que está a punto de terminar.

En algunos lugares, sobre todo en comunidades monásticas y en asociaciones laicales marcadamente eucarísticas, la noche del 31 de Diciembre tiene lugar una vigilia de oración que se suele concluir con la celebración de la Eucaristía. Se debe alentar esta vigilia, y su celebración tiene que estar en armonía con los contenidos litúrgicos de la Octava de la Navidad, vivida no sólo como una reacción justificada ante la despreocupación y disipación con la que la sociedad vive el paso de una año a otro, sino como ofrenda vigilante al Señor, de las primicias del nuevo año.

CALENDARIO

31 SÁBADO. Hasta la hora nona:
DÍA VII DENTRO DE LA OCTAVA DE NAVIDAD o SAN SILVESTRE I, papa, conmemoración

Misa
del día VII dentro de la Octava (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., para la conmem. 1ª orac. prop. y el resto de la feria, Gl., Pf. Nav., embolismos props. de la Octava en las PP. EE. No se puede decir la PE IV.
LECC.: vol. II.
- 1 Jn 2, 18-21. Estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis.
- Sal 95. R. Alégrese el cielo, goce la tierra.
- Jn 1, 1-18. El Verbo se hizo carne.

* Hoy no se permiten las Misas de difuntos, excepto la exequial y en el primer aniversario.

Liturgia de las Horas: oficio del día 31. Se puede hacer la conmemoración. Te Deum.

Martirologio: elogs. del 1 de enero, pág. 87.

31 SÁBADO. Después de la hora nona:
Misa
vespertina de la solemnidad de santa María, Madre de Dios (blanco).
Liturgia de las Horas: I Visp. del oficio de la solemnidad. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

31 de diciembre
Séptimo día dentro de la octava de Navidad
Die 31 decembris
De VII die infra octavam Nativitatis Domini
Antífona de entrada Is 9, 6
Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; lleva a hombros el principado, y es su nombre: Mensajero del designio divino.
Antiphona ad introitum Is 9, 6
Puer natus est nobis, et fílius datus est nobis, cuius impérium super húmerum eius, et vocábitur nomen eius magni consílii Angelus.
Se dice Gloria. Dicitur Gloria in excélsis.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, que has establecido el principio y la plenitud de toda religión en el nacimiento de tu Hijo Jesucristo, te suplicamos nos concedas la gracia de ser contados siempre entre los miembros vivos de su Cuerpo, porque sólo en él radica la salvación del mundo Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Omnípotens sempitérne Deus, qui in Fílii tui nativitáte tribuísti totíus religiónis inítium perfectionémque constáre, da nobis, quaesumus, in eius portióne censéri, in quo totíus salútis humánae summa consístit. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del 31 de diciembre, Día VII dentro de la Octava de Navidad (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA 1 Jn 2, 18-21
Estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan

Hijos míos, es la última hora.
Habéis oído que iba a venir un anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido, por lo cual nos damos cuenta que es la última hora.
Salieron de entre nosotros, pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que no todos son de los nuestros.
En cuanto a vosotros, estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis.
Os he escrito, no porque desconozcáis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira viene de la verdad.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 95, 1-2. 11-12. 13 (R.: 11a)
R.
Alégrese el cielo, goce la tierra. Læténtur cæli et exsúltet terra.

V. Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre,
proclamad día tras día su victoria. R.
Alégrese el cielo, goce la tierra. Læténtur cæli et exsúltet terra.

V. Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles bosque. R.
Alégrese el cielo, goce la tierra. Læténtur cæli et exsúltet terra.

V. Delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. R.
Alégrese el cielo, goce la tierra. Læténtur cæli et exsúltet terra.

Aleluya Jn 1, 14a. 12A
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros; a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios. Verbum caro factum est, et habitávit in nobis. Quotquot recepérunt eum, dedit eis potestátem fílios Dei fíeri.
R.

EVANGELIO Jn 1, 1-18
El Verbo se hizo carne
Comienzo del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.
Él estaba en el principio junto a Dios.
Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.
El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.
En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.
Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.
Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne,
ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo:
«Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos ha llegado por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, La infancia de Jesús.
El origen de Jesús, su «de dónde», es el «principio» mismo, la causa primera de la que todo proviene; la «luz» que hace del mundo un cosmos. Él viene de Dios. Él es Dios. Este «principio» que ha venido a nosotros inaugura –precisamente en cuanto principio– un nuevo modo de ser hombres. «A cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios» (Jn 1, 12 s).
Una parte de la tradición manuscrita no lee esta frase en plural, sino en singular: «El que no ha sido generado por la sangre.» De este modo, la frase sería una clara referencia a la concepción y el nacimiento virginal de Jesús. Quedaría así subrayado concretamente una vez más el provenir de Dios de Jesús, en el sentido de la tradición documentada por Mateo y Lucas. Pero ésta es sólo una interpretación secundaria; el texto auténtico del Evangelio habla aquí muy claramente de aquellos que creen en el nombre de Cristo, y que por ello reciben un nuevo origen. Por lo demás, aparece de manera innegable la conexión con la profesión del nacimiento de Jesús de la Virgen María: el que cree en Jesús entra por la fe en el origen personal y nuevo de Jesús, recibe este origen como el suyo propio. De por sí, todos estos creyentes han nacido ante todo «de la sangre y el amor humano». Pero la fe les da un nuevo nacimiento: entran en el origen de Jesucristo, que ahora se convierte en su propio origen. Por Cristo, mediante la fe en él, ahora han sido generados por Dios.

Oración de los fieles
40. Oremos, amados hermanos, a Dios Padre todopoderoso, que ha proclamado por sus ángeles la gloria en el cielo, la paz en la tierra y la renovación en todo el universo, para que se digne llenarnos con sus bienes.
- Por la santa Iglesia de Dios: para que al celebrar las fiestas de Navidad, todos sus fieles renazcan a una vida de justicia, de libertad, de amor y de paz. Roguemos al Señor.
- Por todas las naciones del mundo: para que reine en ellas la paz, sus magistrados las gobiernen con espíritu de servicio y cada día sea más estrecha la hermandad universal que Cristo ha traído con su nacimiento. Roguemos al Señor.
- Por los pobres y los enfermos, por los prisioneros y los refugiados, por los desterrados, los emigrantes y los que sufren los horrores de la guerra: para que en estos días de Navidad sientan de alguna forma la paz y el amor que Cristo ha traído al mundo. Roguemos al Señor.
- Por todos los que en otros años celebraban con nosotros estas santas fiestas y han partido de este mundo: para que en el Reino eterno contemplen el rostro de Cristo. Roguemos al Señor.
Escucha, Dios de misericordia, nuestras súplicas y ayuda a los que padecen, para que, consolados con la presencia de tu Hijo, no tengan ya que temer ningún mal. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Señor, Dios nuestro, fuente de toda piedad sincera y del amor fraterno, que esta ofrenda glorifique tu nombre y nuestra unión se haga fuerte por la participación en estos sacramentos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Deus, auctor sincérae devotiónis et pacis, da, quaesumus, ut et maiestátem tuam conveniénter hoc múnere venerémur, et sacri participatióne mystérii fidéliter sénsibus uniámur. Per Christum.
PREFACIO I DE NAVIDAD
Cristo, luz del mundo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque, gracias al misterio de la Palabra hecha carne, la luz de tu gloria brilló ante nuestros ojos con nuevo resplandor, para que conociendo a Dios visiblemente, él nos lleve al amor de lo invisible.
Por eso, con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE NATIVITATE DOMINI
De Christo luce
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Quia per incarnáti Verbi mystérium nova mentis nostrae óculis lux tuae claritátis infúlsit: ut, dum visibíliter Deum cognóscimus, per hunc in invisibílium amórem rapiámur.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. 
se dice Atiende propio
PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de comunión 1 Jn 4, 9
Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él.
Antiphona ad communionem 1Jn 4, 9
Misit Deus Fílium suum Unigénitum in mundum, ut vivámus per eum.
Oración después de la comunión
Que tu pueblo, Señor, dirigido por tu ayuda continua, reciba los auxilios, presentes y futuros, que le envías, y sostenido, pues lo necesita, por el consuelo de las cosas temporales, ayúdale a aspirar con más confianza a los bienes eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Divérsis plebs tua, Dómine, gubernáta subsídiis, et praeséntia pietátis tuae remédia cápiat et futúra, ut, transeúntium rerum necessária consolatióne fovénte, fiduciálius ad aetérna conténdat. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 1 de enero
S
olemnidad de Santa María, Madre de Dios, en la octava de la Navidad del Señor y en el día de su Circuncisión. Los Padres del Concilio de Efeso la aclamaron como Theotocos, porque en ella la Palabra se hizo carne y acampó entre los hombres el Hijo de Dios, príncipe de la paz, cuyo nombre está por encima de todo otro nombre.
2. En Cesarea de Capadocia (hoy en Turquía), muerte de san Basilio, obispo, cuya memoria se celebra mañana (379).
3. En la Campania y en los Abruzos, en Italia, conmemoración de san Justino, que fue obispo ilustre por su celo y defensa de los cristianos (s. IV).
4. En Roma, san Almaquio, que asistiendo a los juegos de los gladiadores, por orden del prefecto de la ciudad, Alipio, fue muerto por ellos y contado entre los mártires vencedores (391).
5. En los montes del Jura, en la región de la Galia Lugdunense (hoy Francia), conmemoración de san Eugendo, abad de Condat, que desde su adolescencia vivió en este monasterio, donde promovió denodadamente la vida común (516).
6. En Ruspe, ciudad de Bizacena (hoy Túnez), san Fulgencio, obispo, que después de haber sido procurador de Bizacena, abrazó la vida monástica y, constituido obispo, durante la persecución por los vándalos sufrió mucho a causa de los arrianos y fue exiliado a Cerdeña por el rey Trasamundo. De regreso a Ruspe, dedicó el resto de su vida a alimentar a sus fieles con palabras de gracia y de verdad (c. 632).
7. En Vienne, de Borgoña (hoy Francia), san Claro, abad del monasterio de San Marcelo, que dejó a sus monjes un ejemplo de perfección religiosa (660/670).
8*. En Troyes, ciudad de Neustria (hoy Francia), san Frodoberto, fundador y primer abad del monasterio de Celle (c. 667).
9*. En el monasterio de Fécamp, en Normandía (hoy Francia), muerte de san Guillermo, abad de San Benigno de Dijon, que al final de su vida dirigió con firmeza y prudencia a muchos monjes, distribuidos en cuarenta monasterios (1031).
10. En Souvigny, de Borgoña (hoy Francia), muerte de san Odilón, abad de Cluny, que fue severo consigo mismo, pero dulce y misericordioso con los demás. Estableció treguas entre los que peleaban entre sí y, en tiempo de hambre, ayudó a los necesitados con todas sus fuerzas. Fue el primero en establecer en sus monasterios la Conmemoración de todos los fieles difuntos, fijándola para el día siguiente a la Solemnidad de todos los santos (1049).
11. En Gablonné, en Bohemia (hoy Chequia), santa Zdislava, madre de familia, que prestó consuelo a los afligidos (1252).
12*. En Gualdo Cattaneo, de la Umbría (hoy Italia), beato Hugolino, que vivió como anacoreta (s. XIV).
13. En Roma, san José María Tomasi, presbítero de la Orden de los Clérigos Regulares Teatinos y cardenal, que, deseando ardientemente la instauración del culto divino, se dedicó con tesón a la investigación y publicación de textos y monumentos litúrgicos antiguos, así como a la catequesis de niños (1713).
14*. En Preuilly, de la región de Anjou, en Francia, beatos Juan y Renato Lego, presbíteros y mártires, que fueron degollados durante la Revolución Francesa por haberse negado a pronunciar el juramento impuesto al clero (1794).
15. En Roma, san Vicente María Strambi, obispo de Macerata y Tolentino, de la Congregación de la Pasión, que gobernó santamente las diócesis que tenía encomendadas y por su fidelidad hacia el Romano Pontífice fue desterrado (1824).
16*. En la ciudad de Hasselt, cerca de Maastricht, en Bélgica, beato Valentín Paquay, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, el cual se distinguió por el admirable ejemplo de su caridad cristiana en la predicación, en el ministerio de la reconciliación y en fomentar la devoción al Rosario, y en su espíritu de humildad alcanzó una gran santidad (1905).
17*. En Lvov, ciudad de Ucrania, beato Segismundo Gorazdowski, presbítero, de origen polaco, que se distinguió por su amor al prójimo, por ser precursor en el empeño de proteger la vida y por fundar el Instituto de las Hermanas de San José, dedicado a atender a los pobres y abandonados (1920).
18*. En el campo de concentración de Dachau, cercano a Munich, en Alemania, beato Mariano Konopinski, presbítero y mártir, que, polaco de origen, falleció en la paz de Cristo a causa de las atrocidades que le infligieron los médicos (1943).