Entrada destacada

Domingo 17 diciembre 2017, III Domingo de Adviento, ciclo B.

viernes, 18 de noviembre de 2016

Sábado 24 diciembre 2016, 24 de diciembre, Sábado de la IV semana de Adviento.

TEXTOS MISA

24 de diciembre
En la Misa matutina
Die 24 decembris
Ad Missam matutinam
Antífona de entrada Cf. Ga 4, 4
Ya se cumple el tiempo en el que Dios envió a su Hijo a la tierra.
Antiphona ad introitum Cf. Ga 4, 4
Ecce iam venit plenitúdo témporis, in quo misit Deus Fílium suum in terram.
Oración colecta
Apresúrate, Señor Jesús, y no tardes, para que tu venida consuele y fortalezca a los que esperan todo de tu amor. Tú que vives y reinas.
Collecta
Festína, quaesumus, ne tardáveris, Dómine Iesu, ut advéntus tui consolatiónibus sublevéntur, qui in tua pietáte confídunt. Qui vivis et regnas cum Deo Patre in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia saecula saeculórum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del 24 de diciembre, Misa matutina (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA 2 Sam 7, 1-5. 8b-12. 14a.16
El reino de David se mantendrá siempre firme ante el Señor

Lectura del segundo libro de Samuel.

Cuando el rey David se asentó en su casa y el Señor le hubo dado reposo de todos sus enemigos de alrededor, dijo al profeta Natán:
«Mira, yo habito en una casa de cedro, mientras el Arca de Dios habita en una tienda».
Natán dijo al rey:
«Ve y haz lo que desea tu corazón, pues el Señor está contigo».
Aquella noche vino esta palabra del Señor a Natán:
«Ve y habla a mi siervo David: "Así dice el Señor: ¿Tú me va a construir una casa para morada mía?
Yo te tomé del pastizal, de andar tras el rebaño, para que fueras jefe de mi pueblo Israel. He estado a tu lado por donde quiera que has ido, he suprimido a todos tus enemigos ante ti y te he hecho tan famoso como los grandes de la tierra. Dispondré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que resida en él sin que lo inquieten, ni le hagan más daño los malvados, como antaño, cuando nombraba jueces sobre mi pueblo Israel. A ti te he dado reposo de todos tus enemigos. Pues bien, el Señor te anuncia que te va a edificar una casa.
En efecto, cuando se cumplan tus días y reposes con tus padres, yo suscitaré descendencia tuya después de ti. Al que salga de tus entrañas le afirmaré su reino. Yo seré para él un padre, y él será para mi un hijo.
Tu casa y tu reino se mantendrán siempre firmes ante mi; tu trono durará para siempre"».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 88, 2-3. 4-5. 27 y 29 (R.: cf. 2a)
R.
Cantaré eternamente tus misericordias, Señor. Misericórdias tuas, Dómine, in ætérnum cantábo.

V. Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dijiste: «La misericordia es un edificio eterno»,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad. R.
Cantaré eternamente tus misericordias, Señor. Misericórdias tuas, Dómine, in ætérnum cantábo.

V. «Sellé una alianza con mi elegido,
jurando a David, mi siervo:
Te fundaré un linaje perpetuo,
edificaré tu trono para todas las edades». R.
Cantaré eternamente tus misericordias, Señor. Misericórdias tuas, Dómine, in ætérnum cantábo.

V. «Él me invocará: “Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora”;
Le mantendré eternamente mi favor,
y mí alianza con él será estable». R.
Cantaré eternamente tus misericordias, Señor. Misericórdias tuas, Dómine, in ætérnum cantábo.

Aleluya
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Sol que naces de lo alto, resplandor de la luz eterna, sol de justicia, ven ahora a iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte.
Oriens, splendor lucis ætérnæ et sol iustítiæ: veni, et illúmina sedéntes in ténebris et umbra mortis.
R.

EVANGELIO Lc 1, 67-79
Nos visitará el sol que nace de lo alto
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Zacarías, padre de Juan, se llenó de Espíritu Santo y profetizó diciendo:
«“Bendito sea el Señor, Dios de Israel”, porque ha visitado y “redimido a su pueblo”, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; realizando la “misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza” y “el juramento que juró a nuestro padre Abrahán” para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante “del Señor a preparar sus caminos”, anunciando a su pueblo la salvación por el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.»

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, 14
Cuya misericordia no encontramos por nuestros esfuerzos cuando la buscamos, sino que es Dios quien nos la concede de lo alto del cielo. Así dice: "Que ha hecho que ese Sol naciente (Jesucristo) haya venido a visitarnos (tomando nuestra carne) de lo alto del cielo".

Oración de los fieles
Ferias de Adviento del 17 al 24 de diciembre I.
31. Invoquemos, hermanos, a Dios Padre, que ha enviado a su Hijo para ser Salvador del mundo.
- Para que el Espíritu Santo ilumine al Papa, a los obispos, sacerdotes y diáconos, para que anuncien y proclamen a Jesús como único Salvador de todos los hombres. Roguemos al Señor.
- Para que los gobiernos de las naciones busquen soluciones de paz, justicia y amor a los conflictos nacionales e internacionales. Roguemos al Señor.
- para que todos los que sufren a causa de la violencia, de la guerra, de la falta de vivienda y de trabajo, sean confortados por la ayuda generosa de los hermanos. Roguemos al Señor.
- Para que todos nos comprometamos a seguir viviendo el espíritu del Adviento del Señor, escuchando con docilidad la Palabra y practicando una caridad generosa hacia los más necesitados. Roguemos al Señor.
Todo esto te lo pedimos, Padre, por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, con bondad los dones de esta ofrenda, y que al recibirlos nos purifiquen de nuestros pecados, para que podamos esperar dignamente la gloriosa venida de tu Hijo. Él,
que vive y reina por los siglos de los siglos.
Super oblata
Obláta tibi, Dómine, múnera benígnus assúme, ut eórum perceptióne expiémur a peccátis, et advéntus Fílii tui glóriam puris mereámur méntibus praestolári. Per Christum.
PREFACIO IV DE ADVIENTO
María, nueva Eva
En verdad es justo darte gracias, Señor, Padre santo, todopoderoso y eterno. Te alabamos, te bendecimos y te glorificamos por el misterio de la Virgen Madre.
Porque, si del antiguo adversario nos vino la ruina, en el seno virginal de la hija de Sión ha germinado aquel que nos nutre con el pan de los ángeles, y ha brotado para todo el género humano la salvación y la paz. La gracia que Eva nos arrebató nos ha sido devuelta en María. En ella, madre de todos los hombres, la maternidad, redimida del pecado y de la muerte, se abre al don de una vida nueva. Así, donde había crecido el pecado, se ha desbordado tu misericordia en Cristo, nuestro Salvador.
Por eso, con todos los ángeles y santos, te alabamos, proclamando sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE ADVENTU
De duplici exspectatione Christi
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Quem praedixérunt cunctórum praecónia prophetárum, Virgo Mater ineffábili dilectióne sustínuit, Ioánnes cécinit affutúrum et adésse monstrávit. Qui suae nativitátis mystérium tríbuit nos praeveníre gaudéntes, ut et in oratióne pervígiles et in suis invéniat láudibus exsultántes.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de comunión Lc 1, 68
Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo.
Antiphona ad communionem Lc 1, 68
Benedíctus Dóminus Deus Israel, quia visitávit et fecit redemptiónem plebis suae.
Oración después de la comunión
Tú, que nos has renovado con la eucaristía, ayúdanos, Señor, para que nos preparemos al nacimiento adorable de tu Hijo, y recibamos con gozo la abundancia de sus dones eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Da nobis, Dómine, hoc dono tuo mirábili recreátis, ut, sicut adoránda Fílii tui natalícia praevenímus, sic eius múnera capiámus sempitérna gaudéntes. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.