miércoles, 30 de noviembre de 2016

Miércoles 4 enero 2017, Miércoles de la II semana de Navidad, feria antes de Epifanía.

SOBRE LITURGIA

Beato Pablo VI. Carta Apostólica en forma de Motu proprio "Ministeria Quaedam"

En la conservación y adaptación de los oficios peculiares a las necesidades actuales, se encuentran aquellos elementos que se relacionan más estrechamente con los ministerios, sobre todo, de la Palabra y del Altar, llamados en la Iglesia Latina Lectorado, Acolitado y Subdiaconado; y es conveniente conservarlos y acomodarlos, de modo que en lo sucesivo haya dos ministerios, a saber, el de Lector y el de Acólito, que abarquen también las funciones correspondientes al Subdiácono.

Además de los ministerios comunes a toda la Iglesia Latina, nada impide que las Conferencias Episcopales pidan a la Sede Apostólica la institución de otros que por razones particulares crean necesarios o muy útiles en la propia región. Entre estos están, por ejemplo, el oficio de Ostiario, de Exorcista y de Catequista [5], y otros que se confíen a quienes se ocupan de las obras de caridad, cuando esta función no esté encomendada a los diáconos.

Está más en consonancia con la realidad y con la mentalidad actual el que estos ministerios no se llamen ya órdenes menores; que su misma colación no se llame «ordenación» sino «institución»; y además que sean propiamente clérigos, y tenidos como tales, solamente los que han recibido el Diaconado. Así aparecerá también mejor la diferencia entre clérigos y seglares, entre lo que es propio y está reservado a los clérigos y lo que puede confiarse a los seglares cristianos; de este modo se verá más claramente la relación mutua, en virtud de la cual el «sacerdocio común de los fieles y sacerdocio ministerial o jerárquico, aunque diferentes esencialmente y no sólo en grado, se ordenan sin embargo el uno al otro, pues ambos participan a su manera del único sacerdocio de Cristo».[6]

Por tanto, después de madura reflexión, pedido el voto de los peritos, consultadas las Conferencias Episcopales y teniendo en cuenta sus pareceres, y así mismo después de haber deliberado con nuestros venerables Hermanos que son miembros de las Sagradas Congregaciones competentes, con nuestra Autoridad Apostólica establecemos las siguientes normas, derogando, si es necesario y en cuanto lo sea, las prescripciones del Código de Derecho Canónico hasta ahora vigente, y las promulgamos con esta Carta.

[5] Cfr. Decr. Ad Gentes, n. 15: AAS 58, 1966, p. 965; Ibíd.., n. 17: l.c., pp. 967-968.
[6] Const. Dogm. Lumen Gentium, n. 10: AAS 57, 1965, p. 14.


CALENDARIO

4 MIÉRCOLES DE LA II SEMANA DE NAVIDAD, feria

Misa
de feria (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Nav.
LECC.: vol. II.
- 1 Jn 3, 7-10. No puede pecar, porque ha nacido de Dios.
- Sal 97. R. Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios.
- Jn 1, 35-42. Hemos encontrado al Mesías.

Liturgia de las Horas: oficio de feria-4 de enero.

Martirologio: elogs. del 5 de enero, pág. 94.
CALENDARIOS: RR. Angélicas: Santa Genoveva Torres Morales, religiosa (S). Segorbe-Castellón: (MO). Zaragoza: (MO).
Misioneras Eucarísticas de Nazaret: San Manuel González, obispo (F). Huelva: (MO). Sevilla, Málaga y Palencia: (ML).
Dominicos: Santa Zadislava de Lemberk (MO).
Paúles e Hijas de la Caridad: Santa Isabel Ana Bayley Setón, religiosa (MO).
OFM Conv. y TOR: Santa Ángela de Foligno, religiosa (ML).
Arzobispado Castrense: Aniversario de la muerte de Mons. Emilio Benavent Escuín, arzobispo, emérito (2008).

TEXTOS MISA

FERIAS DEL TIEMPO DE NAVIDAD
Desde el 2 de enero, hasta el sábado anterior a la fiesta del Bautismo del Señor
Miércoles
IN FERIIS TEMPORIS NATIVITATIS
a die 2 ianuarii usque ad sabbatum ante festum Baptismatis Domini
Feria quarta
Antífona de entrada Is 9, 1
El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaba en tierra y sombras de muerte, y una luz les brilló.
Antiphona ad introitum Is 9, 1
Pópulus qui ambulábat in ténebris, vidit lucem magnam; habitántibus in regióne umbrae mortis, lux orta est eis.
Oración colecta
Antes de la solemnidad de Epifanía:
Dios todopoderoso, concédenos que tu salvación, que llegó con una luz nueva del cielo para la redención del mundo, amanezca en nuestros corazones y los renueve siempre. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Ante sollemnitatem Epiphaniae
Concéde nobis, omnípotens Deus, ut salutáre tuum, quod ad redemptiónem mundi luce nova caelórum procéssit, nostris semper innovándis córdibus oriátur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del 4 de enero, feria de Navidad (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA 1 Jn 3, 7-10
No puede pecar, porque ha nacido de Dios

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan.

Hijos míos, que nadie os engañe. Quien obra la justicia es justo, como él es justo.
Quien comete el pecado es del Diablo, pues el Diablo peca desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó para deshacer las obras del Diablo.
Todo el que ha nacido de Dios no comete pecado, porque su germen permanece en él, y no puede pecar, porque ha nacido de Dios.
En esto se reconocen los hijos de Dios y los hijos del Diablo: todo el que no obra la justicia no es de Dios, ni tampoco el que no ama a su hermano.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 97, 1bcde. 7-8. 9 (R.: 3cd)
R.
Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Vidérunt omnes términi terræ salutáre Dei nostri.

V. Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R.
Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Vidérunt omnes términi terræ salutáre Dei nostri.

V. Retumbe el mar y cuanto contiene,
la tierra y cuantos la habitan;
aplaudan los ríos,
aclamen los montes. R.
Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Vidérunt omnes términi terræ salutáre Dei nostri.

V. Al Señor, que llega
para regir la tierra.
Regirá el orbe con justicia
y los pueblos con rectitud. R.
Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Vidérunt omnes términi terræ salutáre Dei nostri.

Aleluya Heb 1, 1-2
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
En muchas ocasiones habló Dios antiguamente a los padres por los profetas. En esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo.
Multifárie olim Deus loquens pátribus in prophétis, novíssime diébus istis locútus est nobis in Fílio.
R.

EVANGELIO Jn 1, 35-42
Hemos encontrado al Mesías

Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice:
«Este es el Cordero de Dios».
Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta:
«¿Qué buscáis?».
Ellos le contestaron:
«Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?».
Él les dijo:
«Venid y veréis».
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; era como la hora décima.
Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice:
«Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)».
Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo:
«Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce: Pedro)».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Homilía 23- noviembre-2013
Los dos discípulos encuentran al Maestro y permanecen con Él. Tras haberle encontrado, advierten inmediatamente algo nuevo en su corazón: la exigencia de transmitir su alegría también a los demás, a fin de que también ellos lo puedan encontrar. Andrés, en efecto, encuentra a su hermano Simón y lo conduce a Jesús. ¡Cuánto bien nos hace contemplar esta escena! Nos recuerda que Dios no nos ha creado para estar solos, cerrados en nosotros mismos, sino para encontrarle a Él y para abrirnos al encuentro con los demás. Dios, el primero, viene hacia cada uno de nosotros; y esto es maravilloso. Él viene a nuestro encuentro. En la Biblia Dios aparece siempre como Aquél que toma la iniciativa del encuentro con el hombre: es Él quien busca al hombre, y generalmente le busca precisamente mientras el hombre atraviesa la experiencia amarga y trágica de traicionar a Dios y de huir de Él. Dios no espera a buscarle: le busca inmediatamente. Nuestro Padre es un buscador paciente. Él nos precede y nos espera siempre. No se cansa de esperarnos, no se aleja de nosotros, sino que tiene la paciencia de esperar el momento favorable del encuentro con cada uno de nosotros. Y cuando tiene lugar el encuentro, nunca es un encuentro apresurado, porque Dios desea permanecer largo rato con nosotros para sostenernos, para consolarnos, para donarnos su alegría. Dios se apresura para encontrarnos, pero nunca tiene prisa para dejarnos. Permanece con nosotros. Como nosotros le anhelamos y le deseamos, así también Él tiene deseo de estar con nosotros, porque nosotros pertenecemos a Él, somos "propiedad" suya, somos sus creaturas. También Él, podemos decir, tiene sed de nosotros, de encontrarnos. Nuestro Dios está sediento de nosotros. Éste es el corazón de Dios. 


Oración de los fieles
Ferias del Tiempo de Navidad antes de Epifanía III.
44. Oremos, hermanos, al Padre, por medio de Jesucristo, su Hijo, que siendo rico se hizo pobre por nosotros, para salvarnos a todos.
- Para que la santa Iglesia de Dios, llena de gozo, celebre la presencia de Dios en medio de los hombres. Roguemos al Señor.
- Para que los hombres de todas la religiones lleguen a conocer a Cristo y encuentre en él la plenitud de aquella verdad que desean. Roguemos al Señor.
- Para que el Señor dé fortaleza a los débiles, fuerza a los que están tentados y protección a los que se encuentran en peligro. Roguemos al Señor.
- Para que el Hijo de Dios, que descendió al mundo para que los hombres pudieran subir al cielo, admita en su gloria a nuestros familiares que ya nos han dejado. Roguemos al Señor.
Señor Dios, rico en misericordia y amor, escucha nuestras oraciones y haz que los que celebramos con alegría el nacimiento de tu Hijo, nos veamos libres de todo mal y obtengamos los bienes que te hemos pedido. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Oh, Dios, autor de la piedad sincera y de la paz, te pedimos que con esta ofrenda veneremos dignamente tu grandeza y nuestra unión se haga más fuerte por la participación en este sagrado misterio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Deus, auctor sincérae devotiónis et pacis, da, quaesumus, ut et maiestátem tuam conveniénter hoc múnere venerémur, et sacri participatióne mystérii fidéliter sénsibus uniámur. Per Christum.
PREFACIO II NAVIDAD
Restauración universal por la encarnación
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor.
El cual, en el misterio santo que hoy celebramos, se hizo presente entre nosotros sin dejar la gloria del Padre; siendo invisible en su naturaleza divina, se hizo visible al asumir la nuestra y, engendrado antes de todo tiempo, comenzó a existir en el tiempo para reintegrar en la unidad a la creación entera, reconstruyendo en su persona cuanto en el mundo yacía derrumbado y para llamar de nuevo al hombre caído al Reino de los cielos.
Por eso, unidos a los coros angélicos, te aclamamos, llenos de alegría:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE NATIVITATE DOMINI
De restauratione universa in Incarnatione
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Qui, in huius venerándi festivitáte mystérii, invisíbilis in suis, visíbilis in nostris appáruit, et ante témpora génitus esse copit in témpore; ut, in se érigens cuncta deiécta, in íntegrum restitúeret univérsa, et hóminem pérditum ad caeléstia regna revocáret.
Unde et nos, cum ómnibus Angelis te laudámus, iucúnda celebratióne clamántes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de comunión 1 Jn 1, 2
La vida, que estaba junto al Padre, se hizo visible y se nos manifestó.
Antiphona ad communionem 1Jn 1, 2
Vita manifestáta est, quae erat apud Patrem, et appáruit nobis.
Oración después de la comunión
Que tu pueblo, Señor, dirigido por tu abundante ayuda, reciba los auxilios presentes y futuros de tu amor, para que, sostenido por el consuelo necesario de las cosas temporales, aspire con más confianza a los bienes eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Divérsis plebs tua, Dómine, gubernáta subsídiis, et praeséntia pietátis tuae remédia cápiat et futúra, ut, transeúntium rerum necessária consolatióne fovénte, fiduciálius ad aetérna conténdat. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 5 de enero

1. En Alejandría de Egipto, santa Sinclética, virgen, de quien se cuenta que llevó vida eremítica (s. IV).
2. En Cartago, ciudad del norte de África (hoy Túnez), san Diosgracias, obispo, que redimió a muchos cautivos capturados por los vándalos, ofreciéndoles cobijo en dos grandes basílicas dotadas de camas y lechos (457/458).
3. En Roma, conmemoración de santa Emiliana, virgen, tía paterna de san Gregorio I Magno, papa, la cual falleció piadosamente poco después que su hermana Tarsila (s. VI).
4*. En Bretaña Menor (hoy Francia), san Convoión, abad, que fundó en Roten el monasterio de San Salvador, en el que, bajo su dirección y siguiendo la Regla de san Benito, floreció un elevado número de monjes, pero destruido el monasterio por los normandos, fundo una nueva casa en Plélan, donde falleció ya octogenario (868).
5. En Londres, en Inglaterra, san Eduardo, apellidado el Confesor, que, siendo rey de los ingleses, fue muy amado por su eximia caridad, y trabajó incansablemente por mantener la paz en sus estados y la comunión con la Sede Romana (1066).
6*. Cerca de Valkenburg, en la región de Limburg (hoy Bélgica), san Gerlaco, eremita, que se distinguió por el servicio prestado a los indigentes (1165).
7*. En la ciudad de Todi, en la Umbría (hoy Italia), beato Rogerio, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, discípulo de san Francisco y ferviente imitador suyo (1237).
8*. En Angers, ciudad de Francia, beatos Francisco Peltier, Jacobo Ledoyen y Pedro Tressier, presbíteros y mártires, que, por mantenerse fieles a su sacerdocio, fueron degollados durante la Revolución Francesa (1794).
9. En la ciudad de Filadelfia, del estado de Pensilvania, en los Estados Unidos de Norteamérica, san Juan Nepomuceno Neumann, obispo, de la Congregación del Santísimo Redentor, quien se distinguió por su solicitud a favor de los inmigrantes pobres, ayudándoles con sus consejos y su caridad, así como en la educación cristiana de los niños (1860).
10*. En Génova, ciudad de Italia, beata María Repetto, virgen, de las Hermanas de Nuestra Señora del Refugio en el Monte Calvario, que vivió escondida del mundo y se esforzó por ayudar a los afligidos y dar esperanza de salvación eterna a los que dudaban (1890).
11*. En Dublín, en Irlanda, beato Carlos de San Andrés (Juan Andrés) Houben, presbítero de la Congregación de la Pasión, admirable ministro del sacramento de la penitencia (1893).
12*. En Jazlowice, en Ucrania, beata Marcelina Darowska, que, muertos su esposo y su primogénito, se dedicó a Dios y, preocupada por la dignidad de la familia, fundó la Congregación de las Hermanas de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, para la educación de las jóvenes (1911).
13*. En Spoleto, en Italia, beato Pedro Bonilli, presbítero, fundador del Instituto de las Hermanas de la Sagrada Familia, para atender y educar a la niñas pobres y huérfanas (1935).
14*. En Zaragoza, en España, santa Genoveva Torres Morales, virgen, que desde joven experimentó las contrariedades de la vida y soportó la enfermedad que le aquejaba. Fundó el Instituto de las Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Ángeles, para ayudar a la mujeres (1956). Canonizada.