miércoles, 9 de noviembre de 2016

Miércoles 14 diciembre 2016, Lecturas del Miércoles de la III semana de Adviento.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la III semana de Adviento, feria (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Is 45 y 6c-8. 18. 21b-25
Cielos, destilad desde lo alto

Lectura del libro de Isaías.

«Yo soy el Señor, y no hay otro: el que forma la luz, y crea las tinieblas; yo construyo la paz y creo la desgracia.
Yo, el Señor, hago todo esto.
Cielos, destilad desde lo alto la justicia, las nubes la derramen, se abra la tierra y brote la salvación, y con ella germine la justicia.
Yo, el Señor, lo he creado.»
Así dice el Señor, creador del cielo -él es Dios-, él modeló la tierra, la fabricó y la afianzó, no la creó vacía, sino que la formó habitable:
«Yo soy el Señor, y no hay otro. -No hay otro Dios fuera de mí-.
Yo soy un Dios justo y salvador, y no hay ninguno más.
Volveos hacia mí para salvaros, confines de la tierra, pues yo soy Dios, y no hay otro.
Yo juro por mi nombre, de mi boca sale una sentencia, una palabra irrevocable:
Ante mí se doblará toda rodilla, por mí jurará toda lengua»; dirán: «Sólo el Señor tiene la justicia y el poder».
A él vendrán avergonzados los que se enardecían contra él; con el Señor triunfará y se gloriará la estirpe de Israel.»

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 84, 9abc y 10. 11-12. 13-14 (R.: cf. Is 45, 8)
R.
Cielos, destilad desde lo alto al Justo, las nubes lo derramen. Roráte, cæli, désuper, et nubes pluant iustum.

V. Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos».
La salvación está cerca de los que lo temen,
y la gloria habitará en nuestra tierra. R.
Cielos, destilad desde lo alto al Justo, las nubes lo derramen. Roráte, cæli, désuper, et nubes pluant iustum.

V. La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R.
Cielos, destilad desde lo alto al Justo, las nubes lo derramen. Roráte, cæli, désuper, et nubes pluant iustum.

V. El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
y sus pasos señalarán el camino. R.
Cielos, destilad desde lo alto al Justo, las nubes lo derramen. Roráte, cæli, désuper, et nubes pluant iustum.

Aleluya Is 40, 9-10
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Alza fuerte la voz, heraldo; mirad, el Señor Dios llega con poder.
Exálta in fortitúdine vocem tuam, tu qui evangelizas; ecce Dóminus Deus in fortitúdine véniet.
R.

EVANGELIO Lc 7, 19-23
Anunciad a Juan lo que habéis visto y oído

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Juan, llamando a dos de sus discípulos los envió al Señor diciendo:
«¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?».
Los hombres se presentaron ante él y le dijeron:
«Juan el Bautista nos ha mandado a ti para decirte: “¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?”».
En aquella hora Jesús curó a muchos de enfermedades, achaques y malos espíritus, y a muchos ciegos les otorgó la vista.
Y respondiendo, les dijo:
«Id y anunciad a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan, los pobres son evangelizados. Y ¡bienaventurado el que no se escandalice de mí!».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Ambrosio, Catena aurea
Sin embargo, estos signos son todavía los menores testimonios de la divinidad del Señor. La plenitud de la fe es la cruz del Señor, su muerte y su sepultura. Por lo que añade: "Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en mí". La cruz también podía servir de escándalo a los escogidos; pero no hay testimonio más grande de la divina persona, porque nada parece más superior a la naturaleza humana como haberse ofrecido solo por todo el mundo.

Oración de los fieles
24. Alegres por el anuncio de la venida del Señor, oremos, hermanos, a Dios nuestro Padre, en la esperanza de nuestra total liberación.
- Para que visite su santa Iglesia, le conceda la unidad y la libertad, y la gobierne con su asistencia. Roguemos al Señor.
- Para que, bajo la protección divina, nuestro tiempos sean tranquilos y nuestra vida feliz. Roguemos al Señor.
- Para que no falte a nadie libertad, escuela, hogar y pan de cada día. Roguemos al Señor.
- Para que cuantos recordamos, con piedad, su primera venida, merezcamos llegar, con sentimientos de fiesta, a su gloriosa aparición al fin de los tiempos. Roguemos al Señor.
Te pedimos, Dios todopoderoso y eterno, que escuches nuestras oraciones y derrames sobre nosotros los dones de tu piedad; para que cuantos confían en la venida de tu Hijo, se vean libres de todo mal. Por Jesucristo nuestro Señor.