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Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Jueves 22 diciembre 2016, 22 de diciembre, Jueves de la IV semana de Adviento, feria.

SOBRE LITURGIA

S. C. Doctrina de la Fe, Instrucción sobre el Bautismo de los niños (20-octubre-1980)

31. Estas normas, ya promulgadas y actualmente en vigor [41],requieren algunas aclaraciones.

Debe quedar bien claro, ante todo, que el rechazo del bautismo no es un medio de presión. Por lo demás, no se debe hablar de rechazo, y menos aún de discriminación, sino de demora pedagógica, destinada según el caso a hacer progresar a la familia en la fe o a hacerle tomar una mayor conciencia de sus responsabilidades.

A propósito de garantías, debe estimarse que toda promesa, que ofrezca una esperanza fundada de educación cristiana de los hijos, merece ser considerada como suficiente.

La eventual inscripción para un futuro catecumenado no debe ir acompañada por un rito creado al efecto, que sería fácilmente tomado como equivalente del mismo sacramento. Debe quedar claro también que esta inscripción no es una entrada en el catecumenado y que los niños así inscritos no pueden ser considerados como unos catecúmenos con todas las prerrogativas unidas a esta condición. Deberán ser presentados más adelante a un catecumenado adaptado a su edad. A este respecto, se debe precisar que la existencia de un Ritual para los niños llegados a la edad de la catequesis, dentro del Ordo initiationis christianae adultorum [42], no significa en absoluto que la Iglesia prefiera o considere como una cosa normal el aplazamiento del bautismo hasta esa edad.

Finalmente, en las regiones donde las familias poco creyentes o no cristianas constituyen mayoría, hasta tal punto que se justifique la puesta en práctica, por parte de las Conferencias Episcopales, de una pastoral de conjunto que prevea el aplazamiento del bautismo más allá del tiempo determinado por la ley general [43], las familias cristianas que allí viven conservan todo su derecho a hacer bautizar antes a sus propios hijos. Entonces se administrará el sacramento como quiere la Iglesia y como lo merecen la fe y generosidad de estas familias.

[41] Establecidas por vez primera con una Carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en respuesta a la petición de Mons. Bartolomeo Hanrion, Obispo de Dapango (Togo), estas directrices han sido publicadas contemporáneamente a la petición del Obispo enNotitiae, n. 61 (7-1971), pp. 64-70.
[42] Cf. Ordo initiationis christianae adultorum, Roma, ed. typica, 6 ian. 1972, caput 5, pp. 125-149.
[43] Cf. Ordo baptismi parvulorum, Praenotanda, n. 8, §§ 3 y 4, p. 17.


CALENDARIO

22 JUEVES DE LA IV SEMANA DE ADVIENTO, feria

Misa
de feria-22 de diciembre (morado).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. II o IV Adv.
LECC.: vol. II.
- 1 Sam 1, 24-28. Ana da gracias por el nacimiento de Samuel.
- Salmo: 1 Sam 2, 1. 4-8. R. Mi corazón se regocija en el Señor, mi Salvador.
- Lc 1, 46-56. El Poderoso ha hecho obras grandes en mí.

Liturgia de las Horas: oficio de feria-22 de diciembre, ant. Mag. «¡Oh, Rey!».

Martirologio: elogs. del 23 de diciembre, pág. 730.

TEXTOS MISA

22 de diciembre. Feria de Adviento. Die 22 decembris. Feria Adventus.
Antífona de entrada Sal 24, 7
¡Portones!, alzad los dinteles; que se alcen las antiguas compuertas: va a entrar el Rey de la gloria.
Antiphona ad introitum Ps 23, 7
Attóllite, portae, cápita vestra, et elevámini, portae aeternáles, et introíbit rex glóriae.
Oración colecta
Señor Dios, que con la venida de tu Hijo, has querido redimir al hombre sentenciado a muerte, concede a los que van a adorarlo, hecho niño en Belén, participar de los bienes de la redención. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui, hóminem delápsum in mortem conspíciens, Unigéniti tui advéntum redímere voluísti, praesta, quaesumus, ut qui húmili eius incarnatiónem devotióne faténtur, ipsíus étiam Redemptóris consórtia mereántur. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del 22 de diciembre, feria de Adviento (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA 1 Sam 1, 24-28
Ana da gracias por el nacimiento de Samuel

Lectura del primer libro de Samuel.

En aquellos días, cuando Ana hubo destetado a Samuel, lo subió consigo, junto con un novillo de tres años, unos cuarenta y cinco kilos de harina y un odre de vino. Lo llevó a la casa del Señor a Siló y el niño se quedó como siervo.
Inmolaron el novillo, y presentaron el niño a Elí. Ella le dijo:
«Perdón, por tu vida, mi Señor, yo soy aquella mujer que estuvo aquí en pie ante ti, implorando al Señor. Imploré este niño y el Señor me concedió cuanto le había mi pedido. Yo, a mi vez, lo cedo al Señor. Quede, pues, cedido al Señor de por vida».
Y se postraron allí ante el Señor.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial 1 Sam 2, 1.4-5. 6-7.8abcd (R.: cf. 1a)
R.
Mi corazón se regocija en el Señor, mi Salvador. Exsultávit cor meun in dómino salvatóre meo.

V. Mi corazón se regocija en el Señor,
mi poder se exalta por Dios.
Mi boca se ríe de mis enemigos,
porque gozo con tu salvación. R.
Mi corazón se regocija en el Señor, mi Salvador. Exsultávit cor meun in dómino salvatóre meo.

V. Se rompen los arcos de los valientes,
mientras los cobardes se ciñen de valor.
los hartos se contratan por el pan,
mientras los hambrientos engordan;
la mujer estéril da a luz siete hijos,
mientras la madre de muchos queda baldía. R.
Mi corazón se regocija en el Señor, mi Salvador. Exsultávit cor meun in dómino salvatóre meo.

V. El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el abismo y levanta;
da la pobreza y la riqueza,
humilla y enaltece. R.
Mi corazón se regocija en el Señor, mi Salvador. Exsultávit cor meun in dómino salvatóre meo.

V. Él levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para hacer que se siente entre príncipes
y que herede un trono de gloria. R.
Mi corazón se regocija en el Señor, mi Salvador. Exsultávit cor meun in dómino salvatóre meo.

Aleluya
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Rey de las naciones y Piedra angular de la Iglesia, ven y salva al hombre que formaste del barro de la tierra. Rex géntium et lapis anguláris Ecclésiae: veni, et salva hóminem quem de limo formásti.
R.

EVANGELIO Lc 1, 46-56
El Poderoso ha hecho obras grandes en mí

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, María dijo:
«Proclama mi alma la grandeza del Señor, 
“se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; 
porque ha mirado la humildad de su esclava”.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, 
porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí: 
“su nombre es santo, 
y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación”.
Él hace proezas con su brazo: 
dispersa a los soberbios de corazón, 
“derriba del trono a los poderosos 
y enaltece a los humildes, 
a los hambrientos los colma de bienes 
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia” 
-como lo había prometido a “nuestros padres”- 
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre».
María se quedó con Isabel unos tres meses y volvió a su casa.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Homilía 23-septiembre-2013
Qué bello es esto: hacer memoria de Dios, como la Virgen María que, ante la obra maravillosa de Dios en su vida, no piensa en el honor, el prestigio, la riqueza, no se cierra en sí misma. Por el contrario, tras recibir el anuncio del Ángel y haber concebido al Hijo de Dios, ¿qué es lo que hace? Se pone en camino, va donde su anciana pariente Isabel, también ella encinta, para ayudarla; y al encontrarse con ella, su primer gesto es hacer memoria del obrar de Dios, de la fidelidad de Dios en su vida, en la historia de su pueblo, en nuestra historia: "Proclama mi alma la grandeza del Señor... porque ha mirado la humillación de su esclava... su misericordia llega a sus fieles de generación en generación" (cf. Lc 1, 46.48.50). María tiene memoria de Dios.
En este cántico de María está también la memoria de su historia personal, la historia de Dios con ella, su propia experiencia de fe. Y así es para cada uno de nosotros, para todo cristiano: la fe contiene precisamente la memoria de la historia de Dios con nosotros, la memoria del encuentro con Dios, que es el primero en moverse, que crea y salva, que nos transforma; la fe es memoria  de su Palabra que inflama el corazón, de sus obras de salvación con las que nos da la vida, nos purifica, nos cura, nos alimenta.

Oración de los fieles
Ferias de Adviento del 17 al 24 de diciembre IV.
34. Unidos en la espera de la Navidad, con la Virgen María, con los antiguos profetas y con los profetas de hoy, con los pobres y humildes de corazón, invoquemos al Padre para que cumpla los anhelos de la Iglesia y de la humanidad.
R. Ven a salvarnos, Señor.
- Por la Iglesia, extendida por todo el mundo: para que, en actitud constante de pobreza y de servicio, proclame ante todos los hombres que Jesús es el Señor. Roguemos al Señor. R.
- Por el pueblo de Israel: para que el Señor, siempre fiel a sus promesas, le conceda el don de la paz, de la estabilidad y del progreso. Roguemos al Señor. R.
- Por los cristianos todos: para que la Navidad nos estimule a ser entre los hombres testigos auténticos del espíritu evangélico de la caridad. Roguemos al Señor. R.
- Por todos nosotros: para que el Espíritu de Jesús nos dé la fuerza para romper con toda actitud ambigua y nos ayude a caminar con corazón libre y ardiente al encuentro del Señor que viene. Roguemos al Señor. R.
Dios todopoderoso y eterno, que salvas a todos y no quieres que nadie se pierda, escucha las oraciones de tu pueblo y concédenos que el mundo camine por las sendas de paz y que la Iglesia se alegre en tu servicio. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Señor, porque sabemos que nos amas, nos presentamos delante de tu altar con nuestras ofrendas, concédenos que los santos misterios que ahora celebramos, nos purifiquen de nuestros pecados. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
In tua pietáte confidéntes, Dómine, cum munéribus ad altária veneránda concúrrimus, ut, tua purificánte nos grátia, iísdem quibus famulámur mystériis emundémur. Per Christum.
PREFACIO II DE ADVIENTO
La doble espera de Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor.
A quien todos los profetas anunciaron y la Virgen esperó con inefable amor de madre; Juan lo proclamó ya próximo y lo señaló después entre los hombres. El es quien nos concede ahora prepararnos con alegría al misterio de su nacimiento, para encontrarnos así cuando llegue, velando en oración y cantando su alabanza.
Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE ADVENTU
De duplici exspectatione Christi
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Quem praedixérunt cunctórum praecónia prophetárum, Virgo Mater ineffábili dilectióne sustínuit, Ioánnes cécinit affutúrum et adésse monstrávit. Qui suae nativitátis mystérium tríbuit nos praeveníre gaudéntes, ut et in oratióne pervígiles et in suis invéniat láudibus exsultántes.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de la comunión Lc 1, 46-49
Proclama mi alma la grandeza del Señor, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí.
Antiphona ad communionem Lc 1, 46 Lc 49
Magníficat ánima mea Dóminum, quia fecit mihi magna qui potens est.
Oración después de la comunión
La comunión que hemos recibido, Señor, sea para nosotros fuente de fortaleza; así, enriquecidos por nuestras buenas obras, podamos salir al encuentro de Cristo y recibir un día de sus manos el premio de los gozos eternos. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Róboret nos, Dómine, tui sacraménti percéptio, ut veniénti Salvatóri mereámur cum dignis opéribus obviáre, et beatitúdinis praemia promeréri. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 23 de diciembre
S
an Juan de Kety
, presbítero, el cual, siendo sacerdote, se dedicó a la enseñanza durante muchos años en la Academia de Cracovia, después recibió el encargo pastoral de la parroquia de Olkusia, en donde, añadiendo a la recta fe un cúmulo de virtudes, se convirtió para los cooperadores y discípulos en ejemplo de piedad y caridad hacia el prójimo, y después emigró a los gozos celestiales en Cracovia, ciudad de Polonia (1473).
2. En Gortina, de la isla de Creta, diez santos mártires: Teódulo, Saturnino, Euporio, Gelasio, Euniciano, Zótico, Poncio, Agatopio, Basílides y Evaristo, los cuales, durante la persecución bajo el emperador Decio, no queriendo sacrificar públicamente en la dedicación del templo de la diosa Fortuna, sufrieron tormentos y fueron decapitados (250).
3. En Roma, conmemoración de san Sérvulo, el cual, paralítico desde la primera infancia, recostado en un pórtico, cerca de la iglesia de san Clemente, daba siempre gracias a Dios en el dolor, como escribe san Gregorio I Magno, y lo que recogía en limosnas lo daba a los pobres (c. 590).
4*. En Chartres, de la Galia, san Ivón, obispo, que reformó la orden de los canónigos e hizo y escribió mucho en favor del sacerdocio, la concordia del imperio y la utilidad de la Iglesia (1116).
5*. En Brixen, en la región de Trento, beato Hartman, obispo, el cual, siendo canónigo regular, fue elevado al episcopado, gobernando aquella Iglesia con prudencia y fidelidad (1164).
6*. En Islandia, san Thorlaco, obispo de Skalholt, empeñado en la reforma de las costumbres del clero y del pueblo (1193).
7. En Canterbury, en Inglaterra, conmemoración de san Juan Stone, presbítero de la Orden de Hermanos de San Agustín y mártir, que durante el reinado de Enrique VIII defendió valientemente la fe católica y consumó su martirio en el patíbulo, (1539).
8*. En Valencia, en España, beato Nicolás, llamado Factor, presbítero de la Orden de Hermanos Menores, que, encendido en ardentísima caridad, experimentó raptos místicos (1583).
9. En Montreal, en Canadá, santa María Margarita d’Youville, religiosa, que, habiendo enviudado, educó piadosamente a sus dos hijos, encauzándoles hacia el sacerdocio, y se entregó con todas sus fuerzas a la asistencia de los ancianos y pobres de todo género, para los cuales fundó la Congregación de Hermanas de la Caridad (1771).
10*. En Sao Paulo, de Brasil, beato Antonio de Santa Ana Galvao de França, presbítero de la Orden de Hermanos Menores, que se dedicó con fruto al ministerio de la predicación y de la penitencia y fundó el Retiro de la Luz, en donde dirigió con gran moderación espiritual una comunidad de Hermanas (1822).
11. En el pueblo de Tjyen-Tiyon, en Corea, san José Cho Yun-ho, mártir, que, todavía joven, siguiendo las huellas de san Pedro Cho Hwa-so, su padre, murió ahorcado a causa de su nombre cristiano (1866).
12*. En la ciudad de Valencia, en España, beato Pablo Meléndez Gonzalo, mártir, el cual, siendo padre de familia, al arreciar la persecución contra la fe siguió las huellas de Cristo y, por su gracia, llegó al reino eterno (1936).