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Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

viernes, 14 de octubre de 2016

Viernes 18 noviembre 2016, Dedicación de las Basílicas de los apóstoles san Pedro y san Pablo, memoria libre.

SOBRE LITURGIA

Beato Pablo VI, Constitución apostólica "Indulgentiarum doctrina" (1-enero-1967)

III


6. La Iglesia, consciente desde un principio de estas verdades, inició diversos caminos para aplicar a cada fiel los frutos de la redención de Cristo, y para que los fieles se esforzaran en favor de la salvación de sus hermanos; y para que de esta suerte todo el cuerpo de la Iglesia estuviera edificado en justicia y santidad para la venida del reino de Dios, cuando Dios lo será todo en todos.
Los mismos Apóstoles exhortaban a sus discípulos a orar por la salvación de los pecadores [28]; una antiquísima costumbre de la Iglesia ha conservado este modo de hacer [29], especialmente cuando los penitentes suplicaban la intercesión de toda la comunidad [30], y los difuntos eran ayudados con sufragios, especialmente con la ofrenda del sacrificio eucarístico [31]. También las obras buenas, sobre todo las más dificultosas para la fragilidad humana eran ofrecidas a Dios de antiguo en la Iglesia por la salvación de los pecadores [32]. Dado que los sufrimientos que, por la fe y la ley de Dios, soportaban los mártires eran estimados en gran manera, los penitentes les solían rogar, para, ayudados con sus méritos, alcanzar más rápidamente la reconciliación de parte de los Obispos [33]. Pues las oraciones y buenas obras de los justos eran tan estimadas que se tenía la certeza de que el penitente quedaba lavado, limpio y redimido con la ayuda de todo el pueblo cristiano [34].

En esto los fieles no creían que actuaban solamente con sus fuerzas en favor de la de los pecados de los demás hermanos, sino que se creía que la Iglesia, como cuerpo unido a Cristo, su cabeza, era la que satisfacía en cada uno de los miembros [35].

La Iglesia de los santos Padres tenía como cierto que llevaban a cabo la obra salvadora en comunión y bajo la autoridad de los pastores, a los que el Espíritu Santo había designado como Obispos para regir la Iglesia de Dios [36]. De esta suerte, los Obispos, sopesadas todas las cosas con prudencia, establecían la forma y medida de la satisfacción debida e incluso permitían que las penitencias canónicas se pudieran redimir con otras obras quizá más fáciles, convenientes para el bien común, o fomentadoras de la piedad, que eran realizadas por los mismos penitentes, e incluso en ocasiones por otros fieles [37].

[28] Cf. St 5, 16; 1Jn 5, 16.
[29] Cf. S. Clemente Romano, Ad Corinthios, 56, 1: F.X. Funk, Patres Apostolici, I, p. 171; Martyrium S. Policarpi, 8, 1: F.X. Funk, Patres Apostolici, I, pp. 321 y 323.
[30] Cf. Sozomeno, Historia Ecclesiastica 7, 16: PG 67, 1462.
[31] Cf. S. Cirilo de Jerusalén, Catechesis 23 (mystagogica 5), 9. 10: PG; 33, 1115, 1118; S Agustín, Confessiones, 9, 12, 32: PL32 777; 9, 11, 27: PL 32, 775; Sermo 172, 2: PL 38, 936; De cura pro mortuis gerenda, 1 3: PL 40, 593.
[32] Cf. Clemente de Alejandría, Liber "Quis dives salvetur", 42: GCS 17, pp. 189- 190, PG 9, 651.
[33] Cf. Tertuliano, Ad martyres, 1, 6 CCL 1 p 3, PL 1, 695; S. Cipriano, Epístola 18 (alias: 12),1: CSEL 3 (2 ed) pp. 523 524, PL 4 265; Epístola 19 (alias 13), 2: CSEL 3 (2. ed.), p., 525, PL 4, 267; Eusebio de Cesarea, Historia Ecclesiastica, 1, 6, 42: GCS Eusebius 2, 2, p. 610, PG; 20, 614- 615.
[34] Cf. S. Ambrosio, De paenitentia, 1, 15: PL 16, 511.
[35] Cf. Tertuliano, De paenitentia, 10,5-6: CCL 1, p. 337, PL 1, 1356; cf. S. Agustín, Enarratio in psalmum 85, 1: CCL 39 pp. 1176- 1177, PL 37, 1082.
[36] Cf. Hch 20, 28 cf. Concilio Tridentino, Sesión XXIII, Decretum de sacramento ordinis, cap. 4: DS 1, 1768; Concilio Vaticano I, Sesión IV, Constitución dogmática Pastor aeternus, sobre la Iglesia, cap. 3: DS 3061 Concilio Vaticano II, Constitución dogmática Lumen gentium, sobre la Iglesia, núm. 20; S. IIgnacio de Antioquía, Ad Smyrnaeos, 8, 1; F.X. Funk, Patres Apostolici, I, p 283.
[37] Cf. Concilio de Nicea I, can. 12: Mansi, SS. Conciliorum collectio, 2, 674; Concilio de Neocesarea, can. 3: loc. cit., 540; Inocencio I, Epístola 25, 7, 10: PL 20, 559; S. León Magno, Epístola 159, 6: PL 54, 1138; S. Basilio Magno, Epístola 217 (canónica 3), 74: PG; 32, 803; S. Ambrosio, De paenitentia, 1,15: PL 16, 511.


CALENDARIO

18 VIERNES DE LA XXXIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria o LA DEDICACIÓN DE LAS BASÍLICAS DE LOS APÓSTOLES SAN PEDRO Y SAN PABLO, memoria libre

Misa
de feria (verde) o de la memoria (blanco).
ve bl MISAL: para la feria cualquier formulario permitido (véase pág. 73, n. 5; y en el presente año jubilar: pp. 26ss, nn. 16. 24) / para la memoria ants. y oracs. props. y el resto del común o de un domingo del T. O., Pf. común o de la memoria.
LECC.: para la feria vol. IV (o bien: vol. III-par de las nuevas ediciones).
- Ap 10, 8-11. Cogí el librito y me lo comí.
- Sal 118. R. ¡Qué dulce al paladar tu promesa!
- Lc 19, 45-48. Habéis convertido la casa de Dios en una cueva de bandidos.
Para la memoria vol. V.
- Hch 28, 11-16. 30-31. Llegamos a Roma.
- Sal 97. R. El Señor revela a las naciones su justicia.
- Mt 14, 22-33. Mándame ir hacia ti andando sobre el agua.

Liturgia de las Horas: oficio de feria o de la memoria.

Martirologio: elogs. del 19 de noviembre, pág. 677.
CALENDARIOS: Barcelona: Dedicación de la iglesia-catedral (F).
Córdoba y Cuenca: Santa Isabel de Hungría (MO-trasladada).
Religiosas de la Visitación de Santa María: Beata María Gabriela Hinojosa, y compañeras, vírgenes y mártires (MO). Madrid: (ML).
II Franciscanos: Beata Salomé de Cracovia, virgen (ML).
Pasionistas: Beato Grimaldo Santamaría, religioso (ML).
Religiosas del Sagrado Corazón: Santa Filipina Dúchense (ML).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Dedicación de las basílicas de los santos Pedro y Pablo, apóstoles. La primera de ellas fue edificada por el emperador Constantino sobre el sepulcro de san Pedro en la colina del Vaticano, y al deteriorarse por el paso de los años fue reconstruida con mayor amplitud y de nuevo consagrada en este mismo día de su aniversario. La otra, edificada por los emperadores Teodosio y Valentiniano en la vía Ostiense, después de quedar aniquilada por un lamentable incendio fue reedificada en su totalidad y dedicada el diez de diciembre. Con su común conmemoración se quiere significar, de algún modo, la fraternidad de los apóstoles y la unidad en Iglesia. (1626; 1854)

18 de noviembre
La Dedicación de la basílica de los apóstoles San Pedro y San Pablo.
Die 18 novembris
In Dedicatione basilicarum Ss. Petri et Pauli, apostolorum.
Antífona de entrada Cf. Sal 44, 17-18
A Pedro y Pablo los has nombrado príncipes por toda la tierra. Ellos han hecho memorable tu nombre por generaciones y generaciones, y los pueblos te alabarán por los siglos de los siglos.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 44,17-18
Constítues eos príncipes super omnem terram; mémores erunt nóminis tui in omni generatióne et generatiónem: proptérea pópuli confitebúntur tibi in aetérnum et in saeculum saeculi.
Oración colecta
Defiende a tu Iglesia, Señor, con la protección de los apóstoles, y pues ha recibido por ellos el primer anuncio del Evangelio, reciba también, por su intercesión, aumento de gracia hasta el fin de los tiempos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Ecclésiam tuam, Dómine, apostólicis defénde praesídiis, ut, per quos inítium divínae cognitiónis accépit, per eos usque in finem saeculi cápiat grátiae caeléstis augméntum. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la XXXIII semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).


PRIMERA LECTURA Ap 10, 8- 11
Tomé el librito y lo devoré
Lectura del libro del Apocalipsis.

Yo, Juan, escuché la voz del cielo que se puso a hablarme de nuevo diciendo:
«Ve a tomar el librito abierto de la mano del ángel que está de pie sobre el mar y la tierra».
Me acerqué al ángel y le pedí que me diera el librito. Él me dice:
«Toma y devóralo; te amargará en el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel».
Tomé el librito de mano del ángel y lo devoré; en mi boca sabía dulce como la miel, pero, cuando lo comí, mi vientre se llenó de amargor.
Y me dicen:
«Es preciso que profetices de nuevo sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reinos».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 118, 14. 24. 72. 103. 111. 131 (R.: 103a)
R.
¡Qué dulce al paladar tu promesa, Señor! Quam dúlcia fáucibus meis elóquia tua, Dómine!

V. Mi alegría es el camino de tus preceptos,
más que todas las riquezas. R.
¡Qué dulce al paladar tu promesa, Señor! Quam dúlcia fáucibus meis elóquia tua, Dómine!

V. Tus preceptos son mi delicia,
tus enseñanzas son mis consejeros. R.
¡Qué dulce al paladar tu promesa, Señor! Quam dúlcia fáucibus meis elóquia tua, Dómine!

V. Más estimo yo la ley de tu boca
que miles de monedas de oro y plata. R.
¡Qué dulce al paladar tu promesa, Señor! Quam dúlcia fáucibus meis elóquia tua, Dómine!

V. ¡Qué dulce al paladar tu promesa:
más que miel en la boca! R.
¡Qué dulce al paladar tu promesa, Señor! Quam dúlcia fáucibus meis elóquia tua, Dómine!

V. Tus preceptos son mi herencia perpetua,
la alegría de mi corazón. R.
¡Qué dulce al paladar tu promesa, Señor! Quam dúlcia fáucibus meis elóquia tua, Dómine!

V. Abro la boca y respiro,
ansiando tus mandamientos. R.
¡Qué dulce al paladar tu promesa, Señor! Quam dúlcia fáucibus meis elóquia tua, Dómine!

Aleluya Jn 10, 27
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Mis ovejas escuchan mi voz -dice el Señor-, y yo las conozco, y ellas me siguen.
Oves meæ vocem meam áudiunt, dicit Dóminus; et ego cognósco eas, et sequúntur me.
R.

EVANGELIO Lc 19, 45-48
Habéis hecho de la casa de Dios una “cueva de bandidos”
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús entró en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles:
«Escrito está: “Mi casa será casa de oración”; pero vosotros la habéis hecho una “cueva de bandidos”».
Todos los días enseñaba en el templo.
Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo buscaban acabar con él, pero no sabían qué hacer, porque todo el pueblo estaba pendiente de él, escuchándolo.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Homilía en santa Marta 22-noviembre-2013
San Pablo nos dice que somos templos del Espíritu Santo: yo soy un templo, el Espíritu de Dios está en mí. Y también nos dice: no entristezcáis al espíritu del Señor que está dentro de vosotros". En este caso, precisó, podemos hablar de "una especie de adoración, que es el corazón que busca al Espíritu del Señor dentro de sí. Y sabe que Dios está dentro de sí, que el Espíritu Santo está dentro de sí y escucha y le sigue. También nosotros debemos purificarnos continuamente porque somos pecadores: purificarnos con la oración, con la penitencia, con el sacramento de la reconciliación, con la Eucaristía".

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas de la memoria de la Dedicación de las Basílicas de los apóstoles San Pedro y San Pablo.

PRIMERA LECTURA Hch 28, 11-16. 30-31
Llegamos a Roma.
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

Al cabo de tres meses, nos embarcamos en un navío alejandrino que había permanecido en la isla durante el invierno, y que tenía la insignia de Cástor y Pólux. Hicimos escala en Siracusa, donde permanecimos tres días. De allí, fuimos bordeando hasta Regio. Al día siguiente se levantó viento sur y en dos días llegamos a Pozzuoli. Allí encontramos a unos hermanos que nos invitaron a permanecer una semana con ellos; luego salimos para Roma.
Los hermanos de Roma, que habían sido informados de nuestra llegada, nos salieron al encuentro en el Foro Apio y Tres Tabernas. Pablo, al verlos, dio gracias a Dios y se sintió reconfortado.
Cuando llegamos a Roma, se le permitió a Pablo vivir en una casa particular, con un soldado de guardia. Dos años enteros pasó Pablo en una casa alquilada, y allí recibía a todos los que acudían, predicándoles el Reino de Dios y enseñando la vida del Señor Jesucristo, con toda libertad y sin estorbo alguno.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 98, 1. 2-3ab. 3c-4. 5-6 (R.: 2b)
R/.
El Señor revela a las naciones su justicia. In conspectu gentium revelavit Dóminus iustitiam suam.

V. Cantad al Señor un canto nuevo,
porque ha hecho maravillas;
su mano le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.
El Señor revela a las naciones su justicia. In conspectu gentium revelavit Dóminus iustitiam suam.

V. El Señor hace pública su victoria,
a la vista de las naciones muestra su salvación,
ha recordado su amor y fidelidad
en favor de Israel. R/.
El Señor revela a las naciones su justicia. In conspectu gentium revelavit Dóminus iustitiam suam.

V. Toda la tierra ha visto la victoria de nuestro Dios.
¡Aclamad al Señor, habitantes de toda la tierra,
estallad de gozo, gritad de alegría, cantad! R/.
El Señor revela a las naciones su justicia. In conspectu gentium revelavit Dóminus iustitiam suam.

V. Cantad al Señor con la cítara,
con la cítara y los demás instrumentos;
al son de trompetas y clarines,
aclamad al Señor, que es rey. R/.
El Señor revela a las naciones su justicia. In conspectu gentium revelavit Dóminus iustitiam suam.

Aleluya.
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
A ti, oh Dios, te alabamos, a ti, Señor, te reconocemos. A ti te ensalza el glorioso coro de los apóstoles.
Te Deum laudamus, te Dóminum confitemur; te gloriosus apostolorum chorus laudat, Dómine.
R.

EVANGELIO Mt 14, 22-33
Mándame ir hacia ti caminando sobre el agua
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de despedirla, subió a la montaña para orar a solas. Llegada la noche, estaba allí solo.
La barca, que estaba ya muy lejos de la orilla, era sacudida por las olas, porque el viento era contrario. Antes de la madrugada, Jesús fue hacia ellos caminando sobre el agua.
Los discípulos, al verlo caminar sobre el agua, se espantaron y decían:
"Es un fantasma".
Y daban gritos de terror. Pero Jesús les dijo en seguida:
"¡Animo! Soy yo, no temáis".
Pedro le contestó:
"Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti sobre el agua".
Jesús le dijo:
"Ven".
Pedro bajó de la barca y, caminando sobre el agua iba hacia Jesús. Pero al sentir la fuerza del viento le entró miedo, comenzó a hundirse y gritó:
"¡Señor, sálvame!"
Jesús le tendió la mano, lo sostuvo y le dijo:
"¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?"
Subieron a la barca y el viento se calmó. Y los que estaban en la barca se postraron ante Jesús, diciendo: "Verdaderamente eres Hijo de Dios".

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 50, 2 
Pedro, después de haber vencido la mayor dificultad, esto es, el andar sobre las aguas, se asusta en lo que era menos difícil, esto es, en el embate del viento. Por eso sigue: "Mas viendo el viento recio tuvo miedo". Porque así es la naturaleza humana. Frecuentemente obra bien en las cosas grandes y es digna de reprensión en las insignificantes. El temor de Pedro marca una diferencia grande entre el Maestro y el discípulo, pero al mismo tiempo calmaba a sus compañeros. Ya no habían visto con buenos ojos que los dos hermanos se sentasen a la derecha del Señor ( Mt 20). Aun más se hubieran disgustado en este caso. Esto se debía a que aún no estaban llenos del Espíritu Santo; pero después que tuvieron ese Espíritu, reconocieron el primado de Pedro y le dieron la presidencia en todas sus reuniones.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario V
293. Suba nuestra oración a Dios Padre todopoderoso, que quiere iluminar y salvar a todos los hombres.
- Por nuestro Santo Padre el papa N y por todos los obispos: para que guíen fielmente al pueblo de Dios. Roguemos al Señor.
- Por los que rigen los destinos de los pueblos: para que protejan la libertad de los ciudadanos y gobiernen con rectitud y justicia. Roguemos al Señor.
- Por los hambrientos y los enfermos, por los emigrantes y los que no tienen trabajo, por todos los que sufren: para que sean aliviados en su necesidad. Roguemos al Señor.
- Por los que estamos aquí reunidos: para que vivamos en amor fraterno y formemos una comunidad de fe, esperanza y amor en el seno de la Iglesia. Roguemos al Señor.
Escucha, Dios todopoderoso, las súplicas de tu pueblo; y concédenos lo que te pedimos, confiados en tu bondad. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Al ofrecerte, Señor, los dones con que te servimos, te suplicamos que guardes intacta en nuestros corazones la verdad que nos fue transmitida por el ministerio de tus apóstoles san Pedro y san Pablo. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblate
Servitútis nostrae tibi, Dómine, munus offeréntes, tuam deprecámur cleméntiam, ut trádita nobis apostolórum Petri et Pauli ministério véritas in córdibus nostris illibáta persevéret. Per Christum.
PREFACIO I DE LOS APÓSTOLES
Los Apóstoles, pastores del pueblo de Dios.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso, Pastor eterno. Porque no abandonas nunca a tu rebaño, sino que por medio de los santos Apóstoles lo proteges y conservas, y quieres que tenga siempre por guía la palabra de aquellos mismos pastores a quienes tu Hijo dio la misión de anunciar el Evangelio.
Por eso, con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE APOSTOLIS
De Apostolis pastoribus populi Dei
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui gregem tuum, Pastor aetérne, non déseris, sed per beátos Apóstolos contínua protectióne custódis, ut iísdem rectóribus gubernétur, quos Fílii tui vicários eídem contulísti praeésse pastóres.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARÍSTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de comunión Jn 6. 69-70
Señor, tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos que tú eres el Santo consagrado por Dios.
Antiphona ad communionem Cf. Jn 6, 69. 70
Dómine, verba vitae aetérnae habes, et nos credídimus quia tu es Christus Fílius Dei.
Oración después de la comunión
Señor, haz que tu pueblo, alimentado con el pan celestial, se llene de alegría al conmemorar a tus santos apóstoles san Pedro y san Pablo, bajo cuya tutela has querido dirigirle. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Pópulus tuus, quaesumus, Dómine, caelésti pane reféctus, apostolórum Petri et Pauli commemoratióne laetétur, quorum donásti patrocínio gubernári. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 19 de noviembre

1. Conmemoración de san Abdías, profeta, quien, después del exilio del pueblo de Israel, anunció la ira del Señor contra las gentes enemigas.
2. En Cesarea de Capadocia, san Máximo, corepíscopo y mártir (255).
3. En la aldea de Brennier, cerca de Vienne, en la Galia Lugdunense, santos Severino, Exsuperio y Feliciano, mártires (170).
4. En Antioquía, de Siria, san Bárlaam, mártir, el cual, aunque rústico e ignorante, pero fortalecido por la sabiduría de Cristo, con una invicta constancia en la fe rechazó el fuego y el incienso que le ponían en las manos para que sacrificara a los ídolos, y, por la ferocidad del tirano, obtuvo la palma del martirio (304).
5. En Heraclea, de Tracia, cuarenta santas mujeres, vírgenes, viudas y mártires (s. IV).
6*. En la región de Le Puy, en Aquitania, san Eudón, abad (c. 720).
7*. En el monte Mercurio, en Calabria, san Simón, eremita (s. X).
8*. En el monasterio de Helfta, en Sajonia, santa Matilde, virgen, que fue mujer de exquisita doctrina y humildad, ilustrada con el don celeste de la contemplación mística (1298).
9*. En Mantua, de la Lombardía, beato Jacobo Benfatti, obispo, de la Orden de Predicadores, que además de apaciguar las disensiones en la ciudad, alivió al pueblo asolado por la peste y el hambre (1332).
10*. En la localidad de Garraf, cerca de la ciudad de Barcelona, en España, beatos mártires Eliseo García García, religioso de la Sociedad Salesiana, y Alejandro Planas Saurí, quienes, en tiempo de la persecución por la fe, fueron encontrados dignos de ser asociados al combate salvífico de Cristo (1936).