sábado, 8 de octubre de 2016

Sábado 12 noviembre 2016, San Josafat, obispo y mártir, memoria obligatoria. Lecturas Sábado XXXII semana del Tiempo Ordinario, año par.

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de san Josafat (Juan) Kuncewicz, obispo de Polotsk, en Rutenia, y mártir, que con ardor incesante impulsó a su pueblo hacia la unidad católica, cultivó con piadoso amor el rito bizantino-eslavo en Witebsk, en Bielorusia, entonces bajo la jurisdicción de Polonia, y cruelmente perseguido por una chusma enemiga, murió por la unidad de la Iglesia y la defensa de la verdad católica. (1623)

En castellano las oraciones son propias, las antífonas están tomadas del común de mártires: 7. De un mártir fuera de Tiempo Pascual. En latín todo es propio.

12 de noviembre
San Josafat, obispo y mártir
Memoria
Die 12 novembris
S. Iosaphat, episcopi et martyris
Memoria
Antífona de entrada
Este santo mártir derramó su sangre por el nombre de Cristo, no temió las amenazas de los jueces, y así alcanzó el reino de los cielos.
Antiphona ad introitum
Propter testaméntum Dómini et leges patérnas, Sancti Dei perstitérunt in amore fratérnitatis: Quia unus fuit semper spíritus in eis, et una fides.
Oración colecta
Aviva, Señor, en tu Iglesia, el Espíritu que impulsó a san Josafat, obispo y mártir, a dar la vida por su rebaño, y concédenos, por su intercesión, que ese mismo Espíritu nos dé fuerza a nosotros para entregar la vida por nuestros hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Excita, quaesumus, Dómine, in Ecclésia tua Spíritum, quo replétus beátus Iósaphat ánimam suam pro óvibus pósuit, ut, eo intercedénte, nos quoque eódem Spíritu roboráti, ánimam nostram pro frátribus pónere non vereámur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la XXXII semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA 3 Jn 5-8
Debemos sostener a los hermanos, para hacernos colaboradores de la verdad

Lectura de la tercera carta del apóstol san Juan.

Querido Gayo:
Te portas con plena lealtad en todo lo que haces por los hermanos, y eso que para ti son extraños. Ellos han hablado de tu caridad ante la Iglesia.
Por favor, provéelos para el viaje como Dios se merece; ellos se pusieron en camino para trabajar por el Nombre, sin aceptar nada de los paganos. Por eso debemos sostener nosotros a hombres como estos, para hacernos colaboradores de la verdad.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 111, 1b-2. 3-4. 5-6 (R.: 1b)
R.
Dichoso quien teme al Señor. Beátus vir qui timet Dóminum.
O bien: Aleluya.

V. Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita. R.
Dichoso quien teme al Señor. Beátus vir qui timet Dóminum.

V. En su casa habrá riquezas y abundancia,
su caridad dura por siempre.
En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo. R.
Dichoso quien teme al Señor. Beátus vir qui timet Dóminum.

V. Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.
porque jamás vacilará.
El recuerdo del justo será perpetuo. R.
Dichoso quien teme al Señor. Beátus vir qui timet Dóminum.

Aleluya Cf. 2 Ts 2, 14
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Dios nos llamó por medio del Evangelio para que lleguemos a adquirir la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
Deus vocávit nos per Evangélium, in acquisitiónem glóriæ Dómini nostri Iesu Christi.
R.

EVANGELIO Lc 18, 1-8
Dios hará justicia a sus elegidos que claman ante él
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos una parábola para enseñarles que es necesario orar siempre, sin desfallecer.
«Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres.
En aquella ciudad había una viuda que solía ir a decirle:
“Hazme justicia frente a mi adversario”.
Por algún tiempo se estuvo negando, pero después se dijo a sí mismo:
“Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está molestando, le voy a hacer justicia, no sea que siga viniendo a cada momento a importunarme”».
Y el Señor añadió:
«Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Audiencia general 25 mayo 2016
La parábola termina con una pregunta: «Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?» (Lc 18, 8). Y con esta pregunta nos alerta a todos: no debemos renunciar a la oración incluso si no se obtiene respuesta. La oración conserva la fe, sin la oración la fe vacila. Pidamos al Señor una fe que se convierta en oración incesante, perseverante, como la da la viuda de la parábola, una fe que se nutre del deseo de su venida. Y en la oración experimentamos la compasión de Dios, que como un Padre viene al encuentro de sus hijos lleno de amor misericordioso.

Oración de los fieles
404. En esta conmemoración de san Josafat, obispo, mártir de Cristo, oremos a Dios Padre.
- Por la Iglesia: para que se sienta fortalecida con el testimonio de los mártires. Roguemos al Señor.
- Por los cristianos que sufren persecución o discriminación social por su fidelidad al Evangelio: para que salgan fortalecidos de la prueba. Roguemos al Señor.
O bien:
- Por los que ocultan su condición de creyentes por temor a la incomprensión o al ridículo: para que el ejemplo admirable de los mártires los estimule y aliente. Roguemos al Señor.
- Por los que se dedican al servicio de los demás con gran riesgo de sus vidas: para que su generosidad venza nuestro egoísmo. Roguemos al Señor.
- Por los que sufren injustamente vejaciones, injurias, humillaciones, torturas: para que acepten su dolor con fortaleza de ánimo y sepan perdonar. Roguemos al Señor.
- Por los que mueren víctimas de las guerras, del terrorismo: para que su sangre derramada no sea inútil. Roguemos al Señor.
- Por nosotros: para que el testimonio de los mártires nos reconforte en las pruebas de cada día. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, nuestras súplicas, por la intercesión de san Josafat, obispo, cuya sangre derramada por Cristo clama a ti en nuestro favor. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Dios de misericordia, bendice estos dones y fortalece a tu pueblo en la fe, que confirmó san Josafat con el derramamiento de su sangre. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblate
Clementíssime Deus, múnera haec tua benedictióne perfúnde, et nos in tua fide confírma, quam sanctus Iósaphat effúso sánguine asséruit. Per Christum.
PREFACIO DE LOS SANTOS MÁRTIRES
Significado y ejemplaridad del martirio
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque la sangre del glorioso mártir san N., derramada, como la de Cristo, para confesar tu nombre, manifiesta las maravillas de tu poder; pues en su martirio, Señor, has sacado fuerza de lo débil, haciendo de la fragilidad tu propio testimonio; por Cristo, Señor nuestro.
Por eso, como los ángeles te cantan en el cielo, así nosotros en la tierra te aclamamos diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE SANCTIS MARTYRIBUS
De signo et exemplo martyrii
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Quóniam beáti mártyris N. pro confessióne nóminis tui, ad imitatiónem Christi, sanguis effúsus tua mirabília maniféstat, quibus pérficis in fragilitáte virtútem, et vires infírmas ad testimónium róboras, per Christum Dóminum nostrum.
Et ídeo, cum caelórum Virtútibus, in terris te iúgiter celebrámus, maiestáti tuae sine fine clamántes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de comunión Jn 15, 1. 5
Yo soy la verdadera vid, vosotros los sarmientos –dice el Señor–; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante.
Antiphona ad communionem Mt 10,39
Qui perdíderit ánimam suam propter me, dicit Dóminus, invéniet eam in aetérnum.
Oración después de la comunión
Señor, que el banquete eucarístico nos llene de paz y fortaleza, para que, a ejemplo de san Josafat, gastemos generosamente nuestra vida por la extensión y la unidad de la Iglesia. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Spíritum, Dómine, fortitúdinis et pacis haec nobis tríbuat mensa caeléstis, ut, sancti Iósaphat exémplo, vitam nostram ad honórem et unitátem Ecclésiae libénter impendámus. Per Christum.