miércoles, 26 de octubre de 2016

Miércoles 30 noviembre 2016, San Andrés, apóstol, fiesta.

SOBRE LITURGIA

Beato Pablo VI, Constitución apostólica "Paenitemini" (17-febrero-1966).

I


La Iglesia —que durante el Concilio ha examinado con mayor atención sus relaciones, no sólo con los hermanos separados, sino también con las religiones no cristianas— ha descubierto de buen grado cómo casi en todas las partes y en todos los tiempos la penitencia ocupa un papel de primer plano, por estar íntimamente unida al íntimo sentido religioso que penetra la vida de los pueblos más antiguos, y a las expresiones más elaboradas de las grandes religiones que marchan de acuerdo con el progreso de la cultura. [10]

En el Antiguo Testamento se descubre cada vez con una riqueza mayor el sentido religioso de la penitencia. Aunque a ella recurra el hombre después del pecado para aplacar la ira divina [11], o con motivo de graves calamidades [12], o ante la inminencia de especiales peligros [13], o mas frecuentemente para obtener beneficios del Señor [14], sin embargo, podemos advertir que el acto penitencial externo va acompañado de una actitud interior de "conversión" es decir, de reprobación y alejamiento del pecado y de acercamiento hacia Dios [15]. Se priva del alimento y se despoja de sus propios bienes (el ayuno va generalmente acompañado de la oración y de la limosna) [16], aun después que el pecado ha sido perdonado, e independientemente de la petición de gracias se ayuna y se emplean vestiduras penitenciales para someter a aflicción "el alma" [17], para humillarse ante el rostro de Dios [18], para volver la mirada hacia Dios [19], para prepararse a la oración [20], para comprender más íntimamente las cosas divinas, para prepararse al encuentro con Dios [21]. La penitencia es, consiguientemente —ya en el Antiguo Testamento—, un acto religioso personal, que tiene como término el amor y el abandono en el Señor ayunar para Dios, no para si mismo [22].

Así había de establecerse también en los diversos ritos penitenciales sancionados por la ley. Cuando esto no se realiza, el Señor se lamenta: "No ayunéis como ahora, haciendo oír en el cielo vuestras voces"[23]. "Rasgad los corazones y no las vestiduras; convertíos al Señor, Dios vuestro"[24].

No falta en el Antiguo Testamento el aspecto social de la penitencia: las liturgias penitenciales de la Antigua Alianza no son solamente una toma de conciencia colectiva del pecado, sino que también constituyen la condición de pertenencia al pueblo de Dios [25].

También podemos advertir que la penitencia se presenta, antes de Cristo igualmente como medio y prueba de perfección y santidad: Judit [26], Daniel [27], la profetisa Ana y otras muchas almas elegidas servían a Dios noche y día con ayunos y oraciones [28], con gozo y alegría [29].

Finalmente, encontramos, en los justos del Antiguo Testamento, quienes se ofrecen a satisfacer, con su penitencia personal, por los pecados de la comunidad, así lo hizo Moisés en los cuarenta días que ayunó para aplacar al Señor por las culpas del pueblo infiel [30]; sobre todo así se nos presenta la figura del Siervo de Yahvé, el cual "soportó nuestros sufrimientos" y en el cual "el Señor cargó... todos nuestros crímenes"[31].

[10] Cf. Declaración Nostra aetate, sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas, núms, 2 y 3.
[11] Cf. 1S 7, 6; 1R 21, 20.27; Jr 36, 9; Jon 3, 4- 5.
[12] Cf. 1S 31, 13; 2S 1, 12; 3,35; Ba 1, 3-5; Jdt 20, 26.
[13] Cf. Jdt 4, 8.12; Est 4,15-16; Sal 34, 13; 2Cro 20, 3.
[14] Cf. 1S 14, 24; 28 12,16; Esd 8, 21.
[15] Cf. 1S 7, 3; Jr 36, 6-7; Ba 1, 17-18; Jdt 8, 16-17; Jon 3, 3; Za 8, 19-21.
[16] Cf. Is 58, 6-7; Tb 12, 8-9.
[17] Cf. Lv 16, 31.
[18] Cf. Dn 10, 12.
[19] Cf. Dn 9, 3.
[20] Cf. Dn 9, 3.
[21] Cf. Ex 34, 28.
[22] Cf. Za 7, 5.
[23] Is 58, 5.
[24] Jl 2, 13; Cf. Is 58, 3-6; Am 5; Is 1, 13-20; Jr 14, 12; Za 7, 4-14; Tb 12, 8; Sal 50, 18-19; etc.
[25] Cf. Lv 23, 29.
[26] Cf. Jdt 8, 6.
[27] Cf. Dn 10, 3.
[28] Cf. Lc 2, 37; Si 31, 12.17-19; 37, 32-34.
[29] Cf. Za 8,19; Mt 6, 17.
[30] Cf. Dt 9, 9.18 Ex 24, 18.
[31] Cf. Is 53, 4- 11.


CALENDARIO

30 MIÉRCOLES. SAN ANDRÉS, apóstol, fiesta



Fiesta de san Andrés, apóstol, natural de Betsaida, hermano de Pedro y pescador como él. Fue el primero de los discípulos de Juan el Bautista a quien llamó el Señor Jesús junto al Jordán y que le siguió, trayendo consigo a su hermano. La tradición dice que, después de Pentecostés, predicó el Evangelio en la región de Acaya, en Grecia, y que fue crucificado en Patrás. La Iglesia de Constantinopla lo venera como muy insigne patrono (elog. del Martirologio Romano).

Misa de la fiesta (rojo).
MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Pf. Apóstoles, conveniente PE I.
LECC.: vol. IV.
- Rom 10, 9-18. La fe nace del mensaje que se escucha, y la escucha viene a través de la palabra de Cristo.
- Sal 18. R. A toda la tierra alcanza su pregón.
- Mt 4, 18-22. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

* Hoy no se permiten las Misas de difuntos, excepto la exequial.

Liturgia de las Horas: oficio de la fiesta. Te Deum.

Martirologio: elogs. del 1 de diciembre, pág. 699.

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Fiesta de san Andrés, apóstol, natural de Betsaida, hermano de Pedro y pescador como él. Fue el primero de los discípulos de Juan el Bautista a quien llamó el Señor Jesús junto al Jordán y que le siguió, trayendo consigo a su hermano. La tradición dice que, después de Pentecostés, predicó el Evangelio en la región de Acaya, en Grecia, y que fue crucificado en Patrás. La Iglesia de Constantinopla lo venera como muy insigne patrono. (s. I)

30 de noviembre
SAN ANDRÉS, APÓSTOL
Fiesta
Die 30 novembris
S. ANDREAE, APOSTOLI
Festum
Antífona de entrada Cf. Mt 4, 18-19
El Señor, junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Pedro y Andrés, y los llamó: Veníos conmigo y los haré pescadores de hombres.
Antiphona ad introitum Cf. Mt 4, 18-19
Dóminus secus mare Galilaeae vidit duos fratres, Petrum et Andréam, et vocávit eos: Veníte post me, fáciam vos fíeri piscatóres hóminum.
Se dice Gloria. Dicitur Gloria in excélsis.
Oración colecta
Protégenos, Señor, con la constante intercesión del apóstol san Andrés a quien escogiste para ser predicador y pastor de tu Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Maiestátem tuam, Dómine, supplíciter exorámus, ut, sicut Ecclésiae tuae beátus Andréas apóstolus éxstitit praedicátor et rector, ita apud te sit pro nobis perpétuus intercéssor. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas propias de la fiesta de San Andrés, apóstol (Lecc. ant. V).

PRIMERA LECTURA Rom 10, 9-18
La fe nace del mensaje, y el mensaje consiste en hablar de Cristo
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos.

Si tus labios profesan que Jesús es el Señor, y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás.
Por la fe del corazón llegamos a la justificación,- y por la profesión de los labios, a la salvación.
Dice la Escritura:
«Nadie que cree en él quedará defraudado.»
Porque no hay distinción entre judío y griego; ya que uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan.
Pues «todo el que invoca el nombre del Señor se salvará.»
Ahora bien, ¿cómo van a invocarlo, si no creen en él?; ¿cómo van a creer, si no oyen hablar de él?; y ¿cómo van a oír sin alguien que proclame?; y ¿cómo van a proclamar si no los envían? Lo dice la Escritura: « ¡Qué hermosos los pies de los que anuncian el Evangelio! » Pero no todos han prestado oído al Evangelio; como dice Isaías:
«Señor, ¿quién ha dado fe a nuestro mensaje?» Así, pues, la fe nace del mensaje, y el mensaje consiste en hablar de Cristo.
Pero yo pregunto: «¿Es que no lo han oído?» Todo lo contrario:
«A toda la tierra alcanza su pregón, y hasta los limites del orbe su lenguaje.»

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 18, 2-3. 4-5 (R.: 5a)
R.
A toda la tierra alcanza su pregón. In omnem terram exívit sonus eórum.

V. El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra. R.
A toda la tierra alcanza su pregón. In omnem terram exívit sonus eórum.

V. Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje. R.
A toda la tierra alcanza su pregón. In omnem terram exívit sonus eórum.

Aleluya Mt 4, 19
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Venid y seguidme -dice el Señor- y os haré pescadores de hombres.
Veníte post me, dicit Dóminus, et fáciam vos fieri piscatóres hóminum.
R.

EVANGELIO Mt 4, 18-22
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, pasando Jesús junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores.
Les dijo:
-«Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres.»
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también.
Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 5, 1
Pedro y Andrés no habían visto que Jesucristo hubiese hecho algún milagro. Nada habían oído del premio eterno y, sin embargo al oír la voz del Salvador se olvidaron de todo lo que creían poseer. De donde se sigue: Pero ellos en seguida, dejando las redes le siguieron. En ello debemos ver más bien el afecto de los bienes, pues mucho dejó quien nada conservó para sí; mucho ha abandonado quien renunció con las cosas que poseían sus concupiscencias. Los que le seguían dejaron tanto como podían apetecer los que no le seguían. Nuestros actos exteriores, por pequeños que sean, agradan a Dios. Y no consideremos cuánto sea el sacrificio que cuestan sino cómo los manifestamos. El reino de Dios no tiene precio: vale tanto cuanto tienes.

Oración de los fieles
391. Pidamos, amados hermanos, a Dios Padre todopoderoso, que escuche nuestra oración al celebrar la fiesta del apóstol san Andrés.
- Por la santa Iglesia de Dios: para que sólidamente establecida sobre el fundamento de los apóstoles, viva con plenitud y predique con fidelidad el Evangelio recibido de ellos. Roguemos al Señor.
- Por el papa N., por nuestro obispo N. y por todo el episcopado universal: para que, llenos del Espíritu Santo, transmitan con toda fidelidad la palabra apostólica. Roguemos al Señor.
- Por los que gobiernan nuestra patria y todas las naciones del mundo: para que trabajen sin desfallecer por la justicia y la paz de todos los pueblos. Roguemos al Señor.
- Por los cristianos perseguidos: para que sean confortados por el ejemplo de la firmeza apostólica y se alegren de poder sufrir por el nombre de Cristo. Roguemos al Señor.
- Por los miembros de nuestra comunidad: para que, fieles a la doctrina apostólica, anuncien el Evangelio a los pueblos y trabajen por el bien de nuestros hermanos. Roguemos al Señor.
Escucha, Dios todopoderoso, al pueblo a ti consagrado t, por la intercesión de tu apóstol san Andrés, concédele tu protección en las cosas temporales y eternas. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Dios todopoderoso, estos dones que te presentamos en la festividad de san Andrés, nos hagan agradables a ti y, al recibirlos, renueven nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblate
Concéde nobis, omnípotens Deus, ut his munéribus, quae in beáti Andréae festivitáte deférimus, et tibi placeámus exhíbitis, et vivificémur accéptis. Per Christum.
PREFACIO II DE LOS APÓSTOLES
Los Apóstoles, fundamento de la Iglesia y testimonio para el mundo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque has cimentado tu Iglesia sobre la roca de los Apóstoles, para que permanezca en el mundo como signo de santidad y señale a todos los hombres el camino que nos lleva hacia ti.
Por eso, Señor, con todos los ángeles te alabamos ahora y por siempre diciendo con humilde fe:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE APOSTOLIS
De apostolico fundamento et testimonio
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Quóniam Ecclésiam tuam in apostólicis tribuísti consístere fundaméntis, ut signum sanctitátis tuae in terris manéret ipsa perpétuum, et caeléstia praebéret cunctis homínibus documénta.
Quaprópter nunc et usque in saeculum cum omni milítia Angelórum devóta tibi mente concínimus, clamántes atque dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de comunión Cf. Jn 1, 41-42
Dijo Andrés a su hermano Simón: Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo). Y lo llevó a Jesús.
Antiphona ad communionem Cf. Jn 1, 41-42
Dixit Andréas Simóni fratri suo: Invénimus Messíam, qui dícitur Christus. Et addúxit eum ad Iesum.
Oración después de la comunión
Te rogamos, Señor, que la participación en tus sacramentos nos dé fortaleza para que, compartiendo la muerte de Cristo, a ejemplo del apóstol san Andrés, merezcamos vivir con él en la gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Róboret nos, Dómine, sacraménti tui commúnio, ut, exémplo beáti Andréae apóstoli, Christi mortificatiónem feréntes, cum ipso vívere mereámur in glória. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.
Se puede decir la fórmula de la bendición solemne de los Apóstoles
El Dios que os ha edificado sobre el cimiento de los apóstoles, por la intercesión gloriosa de san N., apóstol, os llene de sus bendiciones.
R. Amén.
El que os ha enriquecido con la palabra y ejemplo de los apóstoles os conceda su ayuda para que seáis testigos de la verdad ante el mundo.
R. Amén.
Para que así obtengáis la heredad del reino eterno, por la intercesión de los apóstoles, por cuya palabra os mantenéis firmes en la fe.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.
R. Amén.
Adhiberi potest formula benedictionis sollemnis. De Apostolis
Deus, qui vos in apostólicis tríbuit consístere fundaméntis, benedícere vobis dignétur beáti Apóstoli N. méritis intercedéntibus gloriósis.
R. Amen.
Et apostólicis praesídiis vos pro cunctis fáciat testes veritátis, qui vos eórum munerári documéntis vóluit et exémplis.
R. Amen.
Ut eórum intercessióne ad aetérnae pátriae hereditátem perveníre possítis, per quorum doctrínam fídei firmitátem possidétis.
R. Amen.
Et benedíctio Dei omnipoténtis, Patris, et Fílii, + et Spíritus Sancti, descéndat super vos et máneat semper.
R. Amen.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 1 de diciembre

1. Conmemoración de san Nahúm, profeta, que predicó a Dios como el que gobierna el devenir de los tiempos y juzga con justicia a los pueblos.
2. En Milán, ciudad de la Transpadania, san Castriciano, obispo (s. III).
3*. En Poitiers, de Aquitania, santa Florencia virgen, que convertida al Dios verdadero por el obispo san Hilario durante su destierro en Asia, luego le siguió al regresar a su tierra (s. IV).
4*. En Frejus, de la Provenza, san Leoncio, obispo, que favoreció la vida monástica de san Honorato en la isla de Lérins, y al cual san Juan Casiano, su amigo, le dedicó las diez primeras Colaciones (c. 433).
5. En Cenómano (hoy Le Mans), de Neustria, san Domnolo, obispo, que antes había sido abad del monasterio de San Lorenzo de París y que resplandeció por la fuerza de sus milagros (581).
6. En Verdún, de Austrasia, san Agerico, obispo, que edificó iglesias y bautisterios, y, habiendo convertido su iglesia en asilo de prófugos, tuvo que padecer mucho por parte del rey Teodorico (588).
7. En Noyon, de Neustria, san Eloy, obispo, que, siendo orfebre y consejero del rey Dagoberto, edificó monasterios y construyó monumentos a los santos con gran arte y elegancia, y más tarde fue elevado a las sedes de Noyon y Tournai, dedicándose con gran celo al trabajo apostólico (660).
8*. En la ciudad de Cotiniola, en la Emilia, beato Antonio Bonfadini, presbítero de la Orden de Hermanos Menores, el cual, predicando la Palabra de Dios, durante largo tiempo recorrió muchas regiones de Italia y lugares de Tierra Santa (1482).
9*. En Colchester, en Inglaterra, beato Juan Beche, presbítero de la Orden de San Benito y mártir, el cual, siendo abad del monasterio de San Juan, por mantener la fidelidad al Romano Pontífice fue acusado de crimen de traición y condenado a la pena capital por el rey Enrique VIII, acabando en el patíbulo (1539).
10. En Londres, también en Inglaterra, santos Edmundo Campion, Rodolfo Sherwin y Alejandro Briant, presbíteros y mártires durante el reinado de Isabel I, eximios por su fortaleza y carácter. San Edmundo, que de joven había profesado la fe católica, siendo admitido en Roma en la Compañía de Jesús y ordenado sacerdote en Praga, regresó a su patria, donde, de palabra y por escrito, consolidó en gran manera las almas de los fieles y, por esto, después de muchos tormentos murió en Tyburn. Con él también sufrieron los mismos suplicios san Rodolfo y san Alejandro, mereciendo este último ser admitido en la Compañía de Jesús, estando ya en la cárcel (1581).
11*. En York, también en Inglaterra, beato Ricardo Langley, mártir, que bajo el reinado de la misma Isabel I fue condenado a la pena capital y ahorcado, por haber hospedado a sacerdotes (1586).
12*. En el campo de concentración de Auschwitz, cerca de Cracovia, en Polonia, beato Casimiro Sykulski, presbítero y mártir, que, durante la guerra, por mantener con fortaleza la fe ante los perseguidores de la Iglesia, fue fusilado (1941).
13*. En la ciudad de Dire-Daua, en Etiopía, beata Liduina (Elisa Anagela) Meneguzzi, virgen del Instituto de San Francisco de Sales, que, cual espejo de humildad y caridad cristiana, mostró la misericordia de Dios entre los pobres, enfermos y cautivos (1941).
14*. En Isiro, de la República Popular del Congo, beata Clementina Nengapeta Anuarite, virgen de la Congregación de las Hermanas de la Sagrada Familia y mártir, que, en la persecución que se desató durante la guerra civil fue apresada junto con otras religiosas, a las que exhortó a que vigilaran y oraran, resistiendo con gran fuerza la torpe pasión del capitán de los soldados, el cual, enfurecido, la mató a causa de Cristo, su Esposo (1964).