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miércoles, 19 de octubre de 2016

Miércoles 23 noviembre 2016, Lecturas Miércoles XXXIV semana del Tiempo Ordinario, año par.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la XXXIV semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par)

PRIMERA LECTURA Ap 15, 1-4
Cantaban el cántico de Moisés y el cántico del Cordero

Lectura del libro del Apocalipsis.

Yo, Juan, vi en el cielo otro signo, grande y maravilloso: Siete ángeles que llevaban siete plagas, las últimas, pues con ellas se consuma la ira de Dios.
Vi una especie de mar de vidrio mezclado con fuego; los vencedores de la bestia, de su imagen y del número de su nombre estaban de pie sobre el mar cristalino; tenían en la mano las cítaras de Dios. Y cantan el cántico de Moisés, el siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo:
«Grandes y admirables son tus obras, Señor, Dios omnipotente; justos y verdaderos tus caminos, rey de los pueblos. ¿Quién no temerá y no dará gloria a tu nombre? Porque vendrán todas las naciones y se postrarán ante ti, porque tú solo eres santo y tus justas sentencias han quedado manifiestas».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 97, 1bcde. 2-3ab. 7-8. 9 (R.: Ap 15, 3b)
R.
Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente. Magna et mirabília sunt ópera tua, Dómine Deus omnípotens.

V. Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R.
Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente. Magna et mirabília sunt ópera tua, Dómine Deus omnípotens.

V. El Señor da a conocer su salvación,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R.
Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente. Magna et mirabília sunt ópera tua, Dómine Deus omnípotens.

V. Retumbe el mar y cuanto contiene,
la tierra y cuantos la habitan;
aplaudan los ríos,
aclamen los montes. R.
Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente. Magna et mirabília sunt ópera tua, Dómine Deus omnípotens.

V. Al Señor, que llega
para regir la tierra.
Regirá el orbe con justicia
y los pueblos con rectitud. R.
Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente. Magna et mirabília sunt ópera tua, Dómine Deus omnípotens.

Aleluya Ap 2, 10c
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Sé fiel hasta la muerte -dice el Señor- y te daré la corona de la vida.
Esto fidélis usque ad mortem, dicit Dóminus, et dabo tibi corónam vitæ.
R.

EVANGELIO Ap 21, 12-19
Todos os odiarán por causa mía, pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. Esto os servirá de ocasión para dar testimonio.
Por ello, meteos bien en la cabeza que no tenéis que preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.
Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os entregarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán a causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Evangelio de San Mateo, Homilía XXXIII (XXXIV)
Y ahora, cuando les anuncia que: seréis llevados a los gobernadores y a los reyes, añade: será por mí, para dar testimonio de mí ante ellos y ante los gentiles. No es pequeño consuelo padecer eso por Cristo y ser llevado ante ellos para confundirlos. Porque Dios, aunque nadie lo considera, en todas partes procede a lo suyo. Y los consolaba así, no porque ellos anduvieran cuidadosos de vengarse, sino porque por esos motivos ellos confiaban que en todas partes les ayudaría el mismo que tales cosas les había predicho y las había previsto, y que no sufrirían todo eso como perversos y corruptores. Y todavía añadió otra no pequeña consolación al decirles: Cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo habéis de hablar; porque se os dará en aquella hora lo que debéis decir. No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hable en vosotros. Y esto con el objeto de que no dijeran: ¿cómo podremos persuadir en cosas de tal grandeza? Ordénanos que también confiemos en que se nos sugerirá la defensa. Y en otra parte dice: Yo os daré un lenguaje y una sabiduría a la que no podrán, resistir (Lc 21, 15). Y aquí mismo añade: El Espíritu de vuestro Padre es el que habla en vosotros, elevándolos así a la dignidad de profetas.