martes, 18 de octubre de 2016

Martes 22 noviembre 2016, Lecturas Martes XXXIV semana del Tiempo Ordinario, año par.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la XXXIV semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA Ap 14, 14-19
Ha llegado la hora de la siega, pues ya está seca la mies de la tierra

Lectura del libro del Apocalipsis.

Yo, Juan, miré, y apareció una nube blanca; y sentado sobre La nube alguien como un Hijo de hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro y en su mano una hoz afilada. Salió otro ángel del santuario clamando con gran voz al que estaba sentado sobre la nube:
«Mete tu hoz y siega; ha llegado la hora de la siega, pues ya está seca la mies de la tierra».
El que estaba sentado encima de la nube metió su hoz sobre la tierra y la tierra quedó segada. Otro ángel salió del santuario del cielo, llevando él también una hoz afilada. Y del altar salió otro ángel, el que tiene poder sobre el fuego, y gritó con gran voz al que tenía la hoz afilada, diciendo:
«Mete tu hoz afilada y vendimia los racimos de la viña de la tierra, porque los racimos están maduros».
El ángel metió su hoz en la tierra y vendimió la viña de la tierra y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 95, 10. 11-12. 13 (R.: cf. 13b)
R.
Llega el Señor a regir la tierra. Venit Dóminus iudicáre terram.

V. Decid a los pueblos: «El Señor es rey:
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente.» R.
Llega el Señor a regir la tierra. Venit Dóminus iudicáre terram.

V. Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque. R.
Llega el Señor a regir la tierra. Venit Dóminus iudicáre terram.

Delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. R.
Llega el Señor a regir la tierra. Venit Dóminus iudicáre terram.

Aleluya Ap 2, 10c
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Sé fiel hasta la muerte -dice el Señor-, y te daré la corona de la vida.
Esto fidélis usque ad mortem, dicit Dóminus, et dabo tibi corónam vitæ.
R.

EVANGELIO Lc 21, 5-11
No quedará piedra sobre piedra
Lectura del santo evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, Jesús les dijo:
«Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida».
Ellos le preguntaron:
«Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?».
Él dijo:
«Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy”, o bien: “Está llegando el tiempo”; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el fin no será enseguida».
Entonces les decía:
«Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países, hambres y pestes. Habrá también fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo
».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, ángelus 17 noviembre 2013
Al final, Jesús hace una promesa que es garantía de victoria: "Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas" (v. 19). ¡Cuánta esperanza en estas palabras! Son una llamada a la esperanza y a la paciencia, a saber esperar los frutos seguros de la salvación, confiando en el sentido profundo de la vida y de la historia: las pruebas y las dificultades forman parte de un designio más grande; el Señor, dueño de la historia, conduce todo a su realización. A pesar de los desórdenes y los desastres que agitan el mundo, el designio de bondad y de misericordia de Dios se cumplirá. Y ésta es nuestra esperanza: andar así, por este camino, en el designio de Dios que se realizará. Es nuestra esperanza.