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Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

lunes, 31 de octubre de 2016

Lunes 5 diciembre 2016, Lunes de la II semana de Adviento, feria.

SOBRE LITURGIA

Beato Pablo VI, Constitución apostólica "Paenitemini" (17-febrero-1966).

Por ello se declara y establece cuanto sigue:

I.§ 1. Por ley divina todos los fieles están obligados a hacer penitencia.

§ 2. Las prescripciones de la ley eclesiástica sobre la penitencia quedan reorganizadas totalmente de acuerdo con las normas siguientes.

II.§ 1. El tiempo de Cuaresma conserva su carácter penitencial.

§.2. Los días de penitencia que han de observarse obligatoriamente en toda la Iglesia son los viernes de todo el año y el Miércoles de Ceniza, o bien el primer día de la Gran Cuaresma, de acuerdo con la diversidad de los ritos; su observancia sustancial obliga gravemente.

§ 3. Quedando a salvo las facultades de que se habla en los números VI y VIII, respecto al modo de cumplir el precepto de la penitencia en dichos días, la abstinencia se guardará todos los viernes que no caigan en fiestas de precepto, mientras que la abstinencia y el ayuno se guardarán el Miércoles de Ceniza o, según la diversidad de los ritos, el primer día de la Gran Cuaresma, y el Viernes de la Pasión y Muerte del Señor.

III. § 1. La ley de la abstinencia prohíbe el uso de carnes, pero no el uso de huevos, lacticinios y cualquier condimento a base de grasa de animales.

§ 2. La ley del ayuno obliga a hacer una sola comida durante el día, pero no prohíbe tomar un poco de alimento por la mañana y por la noche, ateniéndose, en lo que respecta a la calidad y cantidad, a las costumbres locales aprobadas.

IV. A la ley de la abstinencia están obligados cuantos han cumplido los catorce años; a la ley del ayuno, en cambio, están obligados todos los fieles desde los veintiún años cumplidos hasta que cumplan los cincuenta y nueve. En cuanto respecta a los de edades inferiores, los pastores de almas y los padres se deben aplicar con particular cuidado a educarlos en el verdadero sentido de la penitencia.

V. Quedan abrogados todos los privilegios e indultos generales y particulares; pero en virtud de estas normas no se cambia nada referente a los votos de cualquier persona física o moral, ni de las reglas y constituciones de ninguna Congregación religiosa o Institución que hubiesen sido aprobados.

CALENDARIO

5 LUNES DE LA II SEMANA DE ADVIENTO, feria

Misa
de feria (morado).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. I o III Adv.
LECC.: vol. II.
- Is 35, 1-10. Dios viene en persona y os salvará.
- Sal 84. R. He aquí nuestro Dios; viene en persona y nos salvará.
- Lc 5, 17-26. Hoy hemos visto maravillas.
Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 6 de diciembre, pág. 707.
CALENDARIOS: Arzobispado Castrense-Arma de Artillería; Cuerpo de Ingenieros Politécnicos del Ejército de Tierra (Armamento, Escala Superior y mecánica y Química de la Escala Técnica): Santa Bárbara (S-trasladada).
Jaén: San Nicolás, obispo (MO-trasladada)
Valencia: San Mauro, mártir (MO).
Familia salesiana: Beato Felipe Rinaldi, presbítero (MO).
Siervas de María: Beatas Aurelia Arambarri Fuente y compañeras, mártires (MO).
Benedictinos, O. Cist. y OCSO: San Sabas, abad (ML).
Carmelitas Descalzos: Beato Bartolomé Fanti, presbítero (ML).
Sociedad del Divino Salvador (Salvatorianos): Beata María de los Apóstoles (ML).

TEXTOS MISA

Lunes de la II Semana de Adviento
Feria secunda. Hebdomada II Adventus
Antífona de entrada Cfr Jr 31, 10; Is 35, 4
Escuchad, pueblos, la palabra del Señor; anunciadla en los confines de la tierra: Mirad a nuestro Salvador que viene; no temáis.
Antiphona ad introitum Cf. Jr 31, 10; Is 35, 4
Audíte verbum Dómini, gentes, et annuntiáte illud in fínibus terrae: Ecce Salvátor noster advéniet, et iam nolíte timére.
Oración colecta
Señor, suban a tu presencia nuestras súplicas y colma en tus siervos los deseos de llegar a conocer en plenitud el misterio admirable de la Encarnación de tu Hijo. Él, que vive y reina contigo.
Collecta
Dirigátur, quaesumus, Dómine, in conspéctu tuo nostrae petitiónis orátio, ut ad magnum incarnatiónis Unigéniti tui mystérium nostrae vota servitútis illibáta puritáte pervéniant. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la II semana de Adviento, feria (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Is 35, 1-10
Dios viene en persona y os salvará

Lectura del libro de Isaías.

El desierto y el yermo se regocijarán, se alegrará la estepa y florecerá como flor de narciso, festejará con gozo y cantos de júbilo.
Le ha sido dada la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón.
Contemplarán la gloria del Señor, la majestad de nuestro Dios.
Fortaleced las manos débiles, afianzad las rodillas vacilantes; decid a los inquietos: «Sed fuertes, no temáis.
¡He aquí vuestro Dios! Llega el desquite; la retribución de Dios.
Viene en persona y os salvará.»
Entonces se despegarán los ojos de los ciegos, los oídos de los sordos se abrirán; entonces saltará el cojo como un ciervo, y cantará la lengua del mudo, porque han brotado aguas en el desierto y corrientes en la estepa.
El páramo se convertirá en estanque, el suelo sediento en manantial.
En el lugar donde se echan los chacales habrá hierbas, cañas y juncos.
Habrá un camino recto.
Lo llamarán «Vía Sacra».
Los impuros no pasarán por él.
Él mismo abre el camino para que no se extravíen los inexpertos.
No hay por allí leones, ni se acercarán las bestias feroces.
Los liberados caminan por ella y por ella retornan los rescatados del Señor.
Llegarán a Sión con cantos de júbilo: alegría sin límite en sus rostros.
Los dominan el gozo y la alegría.
Quedan atrás la pena y la aflicción.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 84, 9abc y 10. 11-12.13-14 (R.: is 35, 4ce)
R.
He aquí nuestro Dios; viene en persona y nos salvará.
Ecce Deus noster véniet et salvábit nos.

V. Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos».
La salvación está cerca de los que lo temen,
y la gloria habitará en nuestra tierra. R.
He aquí nuestro Dios; viene en persona y nos salvará.
Ecce Deus noster véniet et salvábit nos.

V. La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R.
He aquí nuestro Dios; viene en persona y nos salvará.
Ecce Deus noster véniet et salvábit nos.

V. El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
Y sus pasos señalarán el camino. R.
He aquí nuestro Dios; viene en persona y nos salvará.
Ecce Deus noster véniet et salvábit nos.

Aleluya
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Mirad, el Rey viene, el Señor de la tierra, y él romperá el yugo de nuestra cautividad.
Ecce véniet Rex, Dóminus terræ, et ipse áuferet iugum captivitátis nostræ.
R.

EVANGELIO Lc 5, 17-26
Hoy hemos visto maravillas

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

Un día, estaba Jesús enseñando, y estaban sentados unos fariseos y maestros de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, Judea y Jerusalén. Y el poder del Señor estaba con él para realizar curaciones.
En esto, llegaron unos hombres que traían en una camilla a un hombre paralítico y trataban de introducirlo y colocarlo delante de él. No encontrando por donde introducirlo, a causa del gentío, subieron a la azotea, lo descolgaron con la camilla a través de las tejas, y lo pusieron en medio, delante de Jesús. Él, viendo la fe de ellos, dijo:
«Hombre, tus pecados están perdonados».
Entonces se pusieron a pensar los escribas y los fariseos:
«¿Quién es éste que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?».
Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, respondió y les dijo:
«¿Qué estáis pensando en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate y echa a andar”? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados -dijo al paralítico-: “A ti te lo digo, ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa”».
Y, al punto, levantándose a la vista de ellos, tomó la camilla donde había estado tendido y se marchó a su casa dando gloria a Dios
El asombro se apoderó de todos y daban gloria a Dios. Y, llenos de temor, decían:
«Hoy hemos visto maravillas.»

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Audiencia 4-marzo-2016
Está, también,
la «vía cierta» de la misericordia, recorriendo la cual se pasa de la posibilidad a la realidad, de la esperanza a la certeza. Esta vía es Jesús, quien tiene «el poder sobre la tierra de perdonar los pecados» (Lc 5, 24) y transmitió esta misión a la Iglesia (cf. Jn 20, 21-23). El sacramento de la Reconciliación es, por lo tanto, el lugar privilegiado para experimentar la misericordia de Dios y celebrar la fiesta del encuentro con el Padre. Nosotros, con mucha facilidad, olvidamos este último aspecto: voy, pido perdón, siento el abrazo del perdón y me olvido de hacer fiesta. Esto no es doctrina teológica, pero yo diría, forzando un poco, que la fiesta es parte del Sacramento: es como si de la penitencia formase también parte la fiesta que debo hacer con el Padre que me ha perdonado.

Oración de los fieles
13. En este tiempo de Adviento, dirijamos, hermanos nuestras súplicas a Dios Padre, que en Jesús nos envía su salvación.
R. Venga a nosotros tu reino, Señor.
- Para que despierte el corazón de los fieles y los prepare para la venida gozosa de su Hijo. Oremos. R.
- Para que la venida del Príncipe de la paz apague los odios y las violencias, ponga fin a la injusticia y establezca su reino en medio de los hombres. Oremos. R.
- Para que el Señor conforte a los oprimidos, proporcione a los pueblos el desarrollo necesario, vele con su providencia por los pobres y necesitados. Oremos. R.
- Para que la venida de Cristo sea para todos nosotros, y para los hombres todos, fuente de paz, de gracia y de alegría. Oremos. R.
Oh Dios todopoderoso y eterno, que nos mandas preparar el camino a Cristo, nuestro Señor, concédenos, en tu misericordia, aumentar nuestra fe, esperanza y caridad para que le recibamos dignamente. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, este pan y este vino, escogido de entre los bienes que hemos recibido de ti, y concédenos que esta eucaristía, que nos permites celebrar ahora en nuestra vida mortal, sea para nosotros prenda de salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, quaesumus, Dómine, múnera quae de tuis offérimus colláta benefíciis, et, quod nostrae devotióni concédis éffici temporáli, tuae nobis fiat praemium redemptiónis aetérnae. Per Christum.
PREFACIO I DE ADVIENTO
Las dos venidas de Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Quien al venir por vez primera en la humildad de nuestra carne, realizó el plan de redención trazado desde antiguo y nos abrió el camino de la salvación; para que cuando venga de nuevo en la majestad de su gloria, revelando así la plenitud de su obra, podamos recibir los bienes prometidos que ahora, en vigilante espera, confiamos alcanzar.
Por eso, con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE ADVENTU
De duobus adventibus Christi
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Qui, primo advéntu in humilitáte carnis assúmptae, dispositiónis antíquae munus implévit, nobísque salútis perpétuae trámitem reserávit: ut, cum secúndo vénerit in suae glória maiestátis, manifésto demum múnere capiámus, quod vigilántes nunc audémus exspectáre promíssum.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II.
Antífona de comunión Cf. Sal 105, 4-5; Is 38, 3
Ven, Señor, a visitarnos con tu paz y nos alegraremos en tu presencia de todo corazón.
Antiphona ad communionem Cf. Ps 105, 4-5; Is 38, 3
Veni, Dómine, visitáre nos in pace, ut laetémur coram te corde perfécto.
Oración después de la comunión
Señor, que fructifique en nosotros la celebración en estos sacramentos con los que tú nos enseñas, ya en nuestra vida mortal, a descubrir el valor de los bienes eternos y a poner en ellos nuestro corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Prosint nobis, quaesumus, Dómine, frequentáta mystéria, quibus nos, inter praetereúntia ambulántes, iam nunc instítuis amáre caeléstia et inhaerére mansúris. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 6 de diciembre
S
an Nicolás, obispo
de Mira, en Licia, famoso por su santidad y por su intercesión ante el trono de la divina gracia (s. IV).
2. En Roma, conmemoración de santa Asela, virgen, que, como escribe san Jerónimo, vivió hasta la ancianidad dedicada a los ayunos y oraciones (c. 385).
3. En África, conmemoración de los santos mártires bajo la persecución vandálica en tiempo de Hunerico, rey arriano, quienes, por defender la fe católica, sufrieron gravísimos e innumerables tormentos. De entre el grupo (Entre ellos hay que recordar: san Emilio, médico, Dativa, Leoncia, Tercio, Bonifacio Sibidense, Servio y Victoriosa.) hay que recordar a Dionisia y a su hijo Mayórico, el cual, siendo adolescente y temiendo los tormentos, fortalecido por las miradas y palabras de su madre fue el más fuerte de todos y entregó el alma en medio de los tormentos (484).
4* En Brescia, de la Lombardía, san Obicio, que, siendo militar de caballería, se convirtió a Dios, abrazó una vida de penitencia y distribuyó sus bienes para utilidad pública (1204).
5*. En Granada, en España, beato mártir Pedro Pascual, obispo de Jaén, de la Orden de la Merced, el cual, mientras visitaba a su grey para exhortarla a la defensa de la fe, fue capturado por los moriscos y murió en la cárcel (1300).
6. En la ciudad de Hai-Duong, en Tonquín, san José Nguyen Duy Khang, mártir, que, catequista y compañero de viaje del santo obispo Jerónimo Hermosilla, junto con él fue apresado durante la persecución bajo el emperador Tu Duc, siendo flagelado y encarcelado, para terminar degollado (1861).
7*. En la aldea de Picadero de Paterna, en la región de Valencia, en España, beata Luisa María Frías Cañizares, virgen y mártir, que en tiempo de persecución contra la Iglesia consiguió en la lucha el gozo eterno de la fe (1936).