lunes, 24 de octubre de 2016

Lunes 28 noviembre 2016, Lunes de la I semana de Adviento, feria.

SOBRE LITURGIA

Beato Pablo VI, Constitución apostólica "Indulgentiarum doctrina" (1-enero-1967)

Norma 18. Si no se pudiera tener en la hora de muerte un sacerdote para administrar los sacramentos y la bendición apostólica con su indulgencia plenaria, de la que se habla en el canon 468, § 2, del Código de Derecho Canónico, la Iglesia, Madre piadosa, concede benignamente al que esté debidamente dispuesto la posibilidad de conseguir la indulgencia plenaria in articulo mortis, con tal que durante su vida hubiera rezado habitualmente algunas oraciones. Para conseguir esta indulgencia plenaria se empleará laudablemente un crucifijo o una cruz.

El fiel podrá ganar esta misma indulgencia plenaria in articulo mortis aunque en el mismo día haya ganado ya otra indulgencia plenaria.

Norma 19. Las normas dictadas sobre las indulgencias plenarias, especialmente la número 6, se aplican también a las indulgencia plenarias que hasta hoy se acostumbraban a llamar toties quoties.

Norma 20. La piadosa Madre Iglesia, especialmente solícita con los difuntos, dando por abrogado cualquier otro privilegio en esta materia, determina que se sufrague ampliamente a los difuntos con cualquier sacrificio de la misa.

Las nuevas normas en las que se basa la consecución de las indulgencias entrarán en vigor a partir de los tres meses cumplidos del día en que se publique esta Constitución en Acta Apostolicae Sedis.

Las indulgencias anejas al uso de los objetos de piedad que arriba no se mencionan cesan cumplidos tres meses de la promulgación de esta Constitución en Acta Apostolicae Sedis.

Las revisiones de que se habla en las normas 14 y 15 deben proponerse a la Sagrada Penitenciaria antes de un año; cumplidos dos años del día de esta Constitución, las indulgencias que no fueran confirmadas perderán todo valor.

Queremos que cuanto aquí hemos establecido y prescrito quede firme y eficaz ahora y en el futuro, sin que obste, en lo que fuera preciso, las Constituciones y Ordenaciones apostólicas publicadas por nuestros predecesores, y demás prescripciones, incluso dignas de especial mención y derogación.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el día 1 de enero, Octava de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo del año 1967, cuarto de nuestro pontificado.

Pablo PP. VI

CALENDARIO

28 LUNES DE LA I SEMANA DE ADVIENTO, feria

Misa
de feria (morado).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. I o III Adv.
LECC.: vol. II.
- Is 2, 1-5. El Señor congrega a todas las naciones en la paz eterna del Reino de Dios.
o bien: Is 4, 2-6. Será ornamento para los redimidos.
- Sal 121. R. Vamos alegres a la casa del Señor.
- Mt 8, 5-11. Vendrán muchos de oriente y occidente al reino de los cielos.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 29 de noviembre, pág. 695.
CALENDARIOS: Cádiz: Dedicación de la iglesia-catedral (F).
Franciscanos: San Jaime de la Marca, presbítero (MO).
Paúles e Hijas de la Caridad: Santa Catalina Labouré (MO).
Zamora: Beato Ángel Sastre Corporales (MO).
Hospitalarios de San Juan de Dios: Traslación de las reliquias de San Juan de Dios (MO).
Albacete: Beato Eduardo Bautista Jiménez (ML).
Pamplona y Tudela: San Honesto de Nimes, presbítero (ML).
Zaragoza: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Elías Yanes Álvarez, arzobispo, emérito (1970).

TEXTOS MISA

Lunes de la I Semana de Adviento Feria secúnda. Hebdómada I Advéntus
Antífona de entrada Cfr Jr 31, 10; Is 35, 4
Escuchad, pueblos, la palabra del Señor, anunciadla en los confines de la tierra: Mirad a nuestro Salvador que viene: no temáis.
Antiphona ad introitum Cf. Jr 31, 10; Is 35, 4
Audíte verbum Dómini, gentes, et annuntiáte illud in fínibus terrae: Ecce Salvátor noster advéniet, et iam nolíte timére.
Oración colecta
Concédenos, Señor Dios nuestro, permanecer alertas a la venida de tu Hijo, para que, cuando llegue y llame a la puerta, nos encuentre en vela y orando. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Fac nos, quaesumus, Dómine Deus noster, advéntum Christi Fílii tui sollícitos exspectáre, ut, dum vénerit pulsans, oratiónibus vigilántes, et in suis invéniat láudibus exsultántes. Qui tecum.


LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la I semana de Adviento (Lecc. II)
En el año A para no repetir la primera lectura que se ha leído el primer Domingo (ís 2, 1-5), se puede emplear la que se propone como opcional (Is 4, 2-6).

PRIMERA LECTURA Is 2, 1-5
El Señor congrega a todas las naciones en la paz eterna del Reino de Dios

Lectura del libro de Isaías.

Visión de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y de Jerusalén.
En los días futuros estará firme
el monte de la casa del Señor,
en la cumbre de las montañas,
más elevado que las colinas.
Hacia él confluirán todas las naciones,
caminarán pueblos numerosos y dirán:
«Venid, subamos al monte del Señor,
a la casa del Dios de Jacob.
Él nos instruirá en sus caminos
y marcharemos por sus sendas;
porque de Sion saldrá la ley,
la palabra del Señor de Jerusalén».
Juzgará entre las naciones,
será árbitro de pueblos numerosos.
De las espadas forjarán arados,
de las lanzas, podaderas.
No alzará la espada pueblo contra pueblo,
no se adiestrarán para la guerra.
Casa de Jacob, venid;
caminemos a la luz del Señor.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

PRIMERA LECTURA (opcional para el año A) Is 4, 2-6
Será ornamento para los redimidos.
Lectura del libro de Isaías.

Aquel día, el vástago del Señor será el esplendor y la gloria, y el fruto del país será orgullo y ornamento para los redimidos de Israel.
A los que queden en Sion y al resto en Jerusalén
los llamarán santos: todos los que en Jerusalén están inscritos para la vida.
Cuando el Señor haya lavado la impureza de las hijas de Sion y purificado la sangre derramada en Jerusalén,
con viento justiciero, con un soplo ardiente,
creará el Señor sobre toda la extensión del monte Sion y sobre su asamblea
una nube de día, un humo y un resplandor de fuego llameante de noche.
Y por encima, la gloria será un baldaquino
y una tienda, sombra en la canícula,
refugio y abrigo de la tempestad y de la lluvia.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial (forma larga) Sal 121, 1bc-2. 3-4b. 4d-5. 6-7. 8-9 (R.: cf. 1bc)
R.
Vamos alegres a la casa del Señor. In domum Dómini lætántes íbimus.

V. ¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén. R.
Vamos alegres a la casa del Señor. In domum Dómini lætántes íbimus.

V. Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor. R.
Vamos alegres a la casa del Señor. In domum Dómini lætántes íbimus.

V. Según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David. R.
Vamos alegres a la casa del Señor. In domum Dómini lætántes íbimus.

V. Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios». R.
Vamos alegres a la casa del Señor. In domum Dómini lætántes íbimus.

V. Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo.»
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien. R.
Vamos alegres a la casa del Señor. In domum Dómini lætántes íbimus.

Salmo responsorial (forma breve) SaI 121, 1-2. 3-4b. 8-9 (R.: cf. 1)
R.
Vamos alegres a la casa del Señor. In domum Dómini lætántes íbimus.

V. ¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén. R.
Vamos alegres a la casa del Señor. In domum Dómini lætántes íbimus.

V. Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor. R.
Vamos alegres a la casa del Señor. In domum Dómini lætántes íbimus.

V. Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo».
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien. R.
Vamos alegres a la casa del Señor. In domum Dómini lætántes íbimus.

Aleluya Cf Sal 79, 4
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Ven a librarnos, Señor, Dios nuestro; que brille tu rostro y nos salve. Veni ad liberándum nos, Dómine Deus noster osténde fáciem tuam, et salvi érimus.
R.

EVANGELIO Mt 8, 5-11
Vendrán muchos de oriente y occidente al reino de los cielos
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole:
«Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho».
Le contestó:
«Voy yo a curarlo».
Pero el centurión le replicó:
«Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno: “Ve”, y va; al otro: “Ven”, y viene; a mi criado: “Haz esto”, y lo hace».
Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían:
«En verdad os digo que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Homilía en santa Marta 2 de diciembre de 2013
Cuando sólo nos limitamos a encontrar al Señor, subrayó, "somos nosotros -pero esto digámoslo entre comillas- los "dueños" de este encuentro". Cuando, en cambio, "nos dejamos encontrar por Él, es Él quien entra dentro de nosotros" y nos renueva completamente. "Esto -reafirmó el Papa- es lo que significa que venga Cristo: rehacer todo de nuevo, rehacer el corazón, el alma, la vida, la esperanza, el camino".

Oración de los fieles
4.
Levantemos, hermanos, nuestra alma al Señor, confiémosle nuestras peticiones, pues los que esperan en él no quedan nunca defraudados.
- Para que la venida de Cristo sea siempre el único fundamento de la esperanza de la Iglesia. Roguemos al Señor.
- Para que todos los hombres superen la tentación de creer que con sus solas fuerzas pueden encontrar el sentido de la propia vida. Roguemos al Señor.
- Para que los que tienen dificultades en creer encuentren en la fe de los cristianos un camino que les prepare la venida del Señor. Roguemos al Señor.
- Para que todos nosotros nos convenzamos de que tenemos necesidad de una conversión continua. Roguemos al Señor.
Oh Dios todopoderoso y eterno, que nos mandas preparar el camino a Cristo, el Señor; escucha nuestras oraciones y haz que recibamos dignamente a tu Hijo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, este pan y este vino escogidos de entre los bienes que hemos recibido de ti, y concédenos que esta Eucaristía, que nos permites celebrar ahora en nuestra vida mortal, sea para nosotros prenda de salvación eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, quaesumus, Dómine, múnera quae de tuis offérimus colláta benefíciis, et, quod nostrae devotióni concédis éffici temporáli, tuae nobis fiat praemium redemptiónis aetérnae. Per Christum.
PREFACIO I DE ADVIENTO
Las dos venidas de Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Quien al venir por vez primera en la humildad de nuestra carne, realizó el plan de redención trazado desde antiguo y nos abrió el camino de la salvación; para que cuando venga de nuevo en la majestad de su gloria, revelando así la plenitud de su obra, podamos recibir los bienes prometidos que ahora, en vigilante espera, confiamos alcanzar.
Por eso, con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE ADVENTU
De duobus adventibus Christi
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Qui, primo advéntu in humilitáte carnis assúmptae, dispositiónis antíquae munus implévit, nobísque salútis perpétuae trámitem reserávit: ut, cum secúndo vénerit in suae glória maiestátis, manifésto demum múnere capiámus, quod vigilántes nunc audémus exspectáre promíssum.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARÍSTICA II.
Antífona de la comunión Cfr Sal 106, 4-5; Is 38, 3
Ven, Señor; visítanos con tu paz, y nos alegraremos en tu presencia de todo corazón.
Antiphona ad communionem Cf. Ps 105, 4-5; Is 38, 3
Veni, Dómine, visitáre nos in pace, ut laetémur coram te corde perfécto.
Oración después de la comunión
Señor, que fructifique en nosotros la celebración de estos sacramentos con los que tú nos enseñas, ya en nuestra vida mortal, a descubrir el valor de los bienes eternos y a poner en ellos nuestro corazón. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Prosint nobis, quaesumus, Dómine, frequentáta mystéria, quibus nos, inter praetereúntia ambulántes, iam nunc instítuis amáre caeléstia et inhaerére mansúris. Per Christum.


MARTIROLOGIO

Elogios del 29 de noviembre

1. En Roma, en el cementerio de Trasón, en la vía Salaria Nueva, san Saturnino de Cartago, mártir, quien, según refiere el papa san Dámaso, bajo el emperador Decio, por confesar a Cristo, en su misma patria fue atormentado en el potro y, expatriado a Roma, después de superar otros atroces tormentos, convirtió a la fe al tirano Graciano y alcanzó, decapitado, la corona del martirio (257).
2. En Toulouse, de la Galia Narbonense, conmemoración de san Saturnino, obispo y mártir que, según la tradición, en tiempo del mismo Decio fue detenido por los paganos en el Capitolio de esta ciudad y arrastrando por las escaleras desde lo alto del edificio, hasta que, destrozados la cabeza y el cuerpo, entregó su alma a Cristo (c. 250).
3. En Ancira, de Galacia, san Filomeno, mártir, que en la persecución bajo el emperador Aureliano, y siendo prefecto Félix, después de arrojarlo al fuego le acribillaron manos, pies y cabeza con clavos y así consumó su martirio, según se refiere (s. III).
4. En Todi, de la Umbría, santa Iluminada, virgen (320).
5. En Sarug de Batnan, de Osrhoene, en Mesopotamia, san Jacobo, obispo, que ilustró con su fe purísima a esta Iglesia por medio de sus sermones, homilías y traducciones, y es reconocido por los sirios como doctor y columna de la Iglesia, junto con san Efrem, (521).
6*. En Daventer, de Frisia, traslación de san Radbodo, obispo de Utrech, pastor docto y prudente, que murió visitando a los campesinos (918).
7*. En York, en Inglaterra, beato Eduardo Burden, presbítero y mártir, que, habiendo estudiado en el Colegio de los Ingleses en Reims, ya ordenado presbítero, por regresar a los dominios de la reina Isabel I, fue condenado al patíbulo ante una turba enfurecida (1588).
8*. Allí mismo, ocho años más tarde, beatos Jorge Errington, Guillermo Gigson y Guillermo Knight, mártires y sacerdotes, que, vigilados como proscritos por el mero hecho de ser presbíteros, fueron martirizados cruelmente (1596).
9*. En la isla de Sumatra llamada Aceh, beatos mártires Dionisio de la Natividad (Pedro) Berthelot, presbítero, y Redento de la Cruz (Tomás) Rodríguez, religiosos de la Orden de los Carmelitas Descalzos, a quienes los mahometanos sometieron a esclavitud y, finalmente, llevaron a la orilla del mar para acabar asaetándolos y decapitándolos (1638).
10. En Luceria, de la Apulia, san Francisco Antonio Fasani, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales, varón de exquisita doctrina, sumamente fundamentado en la escuela de la predicación y de la penitencia, el cual sirvió hasta tal punto a los pobres y necesitados, que nunca dudó en despojarse incluso de sus vestidos para cubrir al mendigo, ofreciendo a todo el mundo ayuda cristiana (1742).
11*. En el lugar llamado El Saler, cerca de Valencia, en España, beato Alfredo Simón Colomina, presbítero, de la Compañía de Jesús y mártir, quien, en la persecución contra la Iglesia, confirmó con su sangre su fidelidad al Señor (1936).