lunes, 17 de octubre de 2016

Lunes 21 noviembre 2017, La Presentación de la Santísima Virgen, memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

Beato Pablo VI, Constitución apostólica "Indulgentiarum doctrina" (1-enero-1967)

9. Hoy también la Iglesia invita a todos sus hijos a que mediten y consideren el gran valor del uso de las indulgencias para la vida individual y para el fomento de la sociedad cristiana.

Si recordamos brevemente los motivos principales, en primer lugar este uso saludable nos enseña que "es malo y amargo abandonar al Señor, tu Dios" [49].Los fieles, al ganar las indulgencias, advierten que no pueden expiar sólo con sus fuerzas al mal que se han infligido al pecar, a sí mismos y a toda la comunidad, y por ello son movidos a una humildad saludable.

Además, el uso de las indulgencias demuestra la íntima unión con que estamos vinculados a Cristo, y la gran importancia que tiene para los demás la vida sobrenatural de cada uno, para poder estar más estrecha y fácilmente unidos al Padre. El uso de las indulgencias fomenta eficazmente la caridad y la ejerce de forma excepcional, al prestar ayuda a los hermanos que duermen en Cristo.

10. Además, las indulgencias aumentan la confianza y la esperanza de una plena reconciliación con Dios Padre, no dando tregua al abandono ni permitiendo descuidar el cultivo de las disposiciones requeridas para una plena comunión con Dios. Pues las indulgencias, a pesar de ser beneficios gratuitos, solamente se conceden, tanto a los vivos como a los difuntos, una vez cumplidas ciertas condiciones, requiriéndose para ganarlas, bien que se hayan llevado a cabo las obras buenas prescritas, bien que el fiel esté dotado de disposiciones debidas, es decir, que ame a Dios, deteste los pecados, tenga confianza en los méritos de Cristo y crea firmemente que la comunión de los santos le es de gran utilidad.

Tampoco se puede dejar pasar por alto que los fieles, al ganar las indulgencias, se someten dócilmente a los legítimos pastores de la Iglesia y de forma especial al sucesor de Pedro, clavero del cielo, a los que el Señor mandó que apacentaran y rigieran su Iglesia.

De esta suerte, la saludable institución de las indulgencias hace a su modo que la Iglesia se presente a Cristo sin mancha ni arruga, santa e inmaculada [50], maravillosamente unida a Cristo por el vínculo sobrenatural de la caridad. Puesto que con la ayuda de las indulgencias los miembros de la Iglesia purgante se suman más rápidamente a la Iglesia celestial, por las mismas indulgencias el reino de Cristo se instaura más y más y con mayor rapidez, "hasta que lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud" [51].

[49] Jr 2, 19.
[50] Cf. Ef 5, 27.
[51] Ef 4, 13.


CALENDARIO

21 LUNES. LA PRESENTACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN, memoria obligatoria

Misa
de la memoria (blanco).
bl MISAL: 1ª orac. prop. y el resto del común o de un domingo del T. O., Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. IV (o bien: vol. III-par de las nuevas ediciones).
- Ap 14, 1-3. 4b-5. Llevaban grabado en la frente el nombre de Cristo y el de su Padre.
- Sal 23. R. Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor.
- Lc 21, 1-4. Vio una viuda pobre que echaba dos reales.
o bien: cf. vol. V (o bien: vol. IV de las nuevas ediciones).

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 22 de noviembre, pág. 681.
CALENDARIOS: Asuncionistas, Pasionistas, HH. de la Presentación de María y Salesas: (F).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de la Presentación de santa María Virgen. Al día siguiente de la dedicación de la basílica de Santa María la Nueva, construida junto al muro del antiguo templo de Jerusalén, se celebra la dedicación que de sí misma hizo a Dios la futura Madre del Señor, movida por el Espíritu Santo, de cuya gracia estaba llena desde su Concepción Inmaculada.

21 de noviembre
La Presentación de la santísima Virgen
Memoria
Die 21 novembris
In Præsentatione beatæ Mariæ Virginis
Memoria.
Antífona de entrada Cf. Judit 13, 23. 25
El Señor Dios te ha bendecido, Virgen María, más que a todas las mujeres de la tierra; ha glorificado de tal modo, que tu alabanza está siempre en la boca de todos.
Antiphona ad introitum Cf. Judit 13, 23. 25
Benedícta es tu, Virgo María, a Dómino Deo excélso prae ómnibus muliéribus super terram; quia nomen tuum ita magnificávit, ut non recédat laus tua de ore hóminum.
Oración colecta
Te rogamos, Señor, que a cuantos hoy honramos la gloriosa memoria de la Santísima Virgen María, nos concedas, por su intercesión, participar, como ella, de la plenitud de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Sanctíssimae venerántibus Vírginis Maríae memóriam gloriósam, ipsíus nobis, quaesumus, Dómine, intercessióne concéde, ut de plenitúdine grátiae tuae nos quoque mereámur accípere. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la XXXIV semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc III-par).

PRIMERA LECTURA Ap 14, 1-3. 4b-5
Llevaban grabado en la frente el nombre de Cristo y el de su Padre

Lectura del libro del Apocalipsis.

Yo, Juan, miré y he aquí que el Cordero estaba de pie sobre el monte Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que llevaban grabados en la frente su nombre y el nombre de su Padre. Oí también como una voz del cielo, como voz de muchas aguas y como voz de un trueno poderoso; y la voz que escuché era como de citaristas que tañían sus citaras.
Estos siguen al Cordero adondequiera que vaya. Estos fueron rescatados como primicias de los hombres para Dios y el Cordero. En su boca no se halló mentira: son intachables.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 23, 1-2. 3-4ab. 5-6 (R.: cf. 6)
R.
Esta es la generación que busca tu rostro, Señor.
Hæc est generátio quæréntium fáciem tuam, Dómine.

V. Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R.
Esta es la generación que busca tu rostro, Señor.
Hæc est generátio quæréntium fáciem tuam, Dómine.

V. ¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R.
Esta es la generación que busca tu rostro, Señor.
Hæc est generátio quæréntium fáciem tuam, Dómine.

V. Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Esta es la generación que busca al Señor,
que busca tu rostro,
Dios de Jacob. R.
Esta es la generación que busca tu rostro, Señor.
Hæc est generátio quæréntium fáciem tuam, Dómine.

Aleluya Mt 24, 42a. 44
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Estad en vela y preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.
Vigiláte et estóte parati, quia qua nescítis hora Filius hóminis ventúrus est.
R.

EVANGELIO Lc 21, 1-4
Vio una viuda pobre que echaba dos monedillas
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús, alzando los ojos, vio a unos ricos que echaban donativos en el tesoro del templo; vio también una viuda pobre que echaba dos monedillas, y dijo:
«En verdad os digo que esa viuda pobre ha echado más que todos, porque todos esos han contribuido a los donativos con lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Homilía en santa Marta 23 de noviembre de 2015
«La “viudez” de la Iglesia -explicó el Papa- se refiere al hecho de que la Iglesia está esperando a Jesús, esto es una realidad: puede ser una Iglesia fiel a esta expectativa, esperando con confianza el regreso del marido o una Iglesia no fiel a esta “viudez”, que busca seguridad en otras realidades… la Iglesia tibia, la Iglesia mediocre, la Iglesia mundana». Para concluir el Papa invitó a que «pensemos también en nuestra almas ¿nuestra alma busca seguridad sólo en el Señor o busca otras seguridades que no gustan al Señor?». Así, «en estos últimos días, nos hará bien repetir este último versículo de la Biblia: “¡Ven Señor Jesús!”».

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas propias de la memoria de la Presentación de la Santísima Virgen

PRIMERA LECTURA Zac 2, 14-17
Alégrate, hija de Sión, que yo vengo
Lectura del libro del profeta Zacarías.

Alégrate y goza, hija de Sión,
que yo vengo a habitar dentro de ti
-oráculo del Señor-.
Aquel día se unirán al Señor muchos pueblos,
y serán pueblo mío.
Habitaré en medio de ti,
y comprenderás que el Señor de los ejércitos
me ha enviado a ti.
El Señor tomará posesión de Judá
sobre la tierra santa
y elegirá de nuevo a Jerusalén.
Calle toda carne ante el Señor,
cuando se levanta en su santa morada.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Lc 1, 46-47. 48-49. 50-51. 52-53. 54-55 (R.: 49)
R.
El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo. Fecit mihi magna qui potens est, et sanctum nomen eius.

V. Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador. R.
El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo. Fecit mihi magna qui potens est, et sanctum nomen eius.

V. Porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo. R.
El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo. Fecit mihi magna qui potens est, et sanctum nomen eius.

V. Y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón. R.
El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo. Fecit mihi magna qui potens est, et sanctum nomen eius.

V. Derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos. R.
El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo. Fecit mihi magna qui potens est, et sanctum nomen eius.

V. Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre. R.
El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo. Fecit mihi magna qui potens est, et sanctum nomen eius.

Aleluya Lc 11, 28
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.
Beáti qui áudiunt verbum Dei et custódiunt illud.
R.

EVANGELIO Mt 12, 46-50
Señalando con la mano a los discípulos, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos»

 Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él. Uno se lo avisó:
-«Oye, tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo.»
Pero él contestó al que le avisaba:
-«¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?»
Y, señalando con la mano a los discípulos, dijo:
-«Éstos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.»

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 44, 2 
Lo que se acaba de decir nos enseña también otra cosa, a saber: que no se debe despreciar la virtud dejándose llevar de la confianza que puede inspirar el parentesco; porque si nada aprovecha a la Madre el ser Madre, si no tiene virtud, ¿quién podrá gloriarse de encontrar su salvación en el parentesco? Porque no hay más que una sola nobleza, el hacer la voluntad de Dios, y por eso sigue: "Cualquiera, pues, que hiciere la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, es mi hermano, mi hermana y mi Madre". Muchas mujeres glorificaron a aquella Virgen santa, y a su vientre, y desearon ser madres parecidas a ella. ¿Quién se lo impide? Abierto tenéis el camino, y no sólo las mujeres, sino también los hombres pueden llegar a ser Madre de Dios. 

371. Dios, Padre de los pobres y de los humildes, ha elegido a María para templo de su gloria. A él dirigimos nuestra confiada oración.
- Por la santa Iglesia: para que acogiendo con humildad y fe el don de la salvación, sea, cada vez más, canal de gracia y de perdón para la humanidad. Roguemos al Señor.
- Por todos los pueblos de la tierra: para que descubran en la condivisión de los bienes materiales, culturales y espirituales el camino seguro para un futuro de progreso real en la serenidad y en la paz. Roguemos al Señor.
- Por los más necesitados de nuestra sociedad: para que todos reciban la ayuda y el calor de un servicio generoso por parte de quienes, como María, consagran su vida en beneficio de los demás. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros, reunidos en esta celebración: para que el espíritu de gratitud y de alabanza que brilló en la Virgen María nos haga siempre fieles y agradecidos en los momentos de prueba y de alegría. Roguemos al Señor.
Padre misericordioso, tú que conoces nuestro corazón, ven en ayuda de la debilidad humana y, por intercesión de María, virgen orante, escucha nuestras súplicas. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Jubilosos de poder celebrar la festividad de la Madre de tu Hijo, te ofrecemos, Señor, este sacrificio de alabanza, y te suplicamos que, por estos sagrados misterios, se acrecienten en nosotros los frutos de la redención eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Laudis tibi, Dómine, hóstias offérimus, de Genetrícis Fílii tui commemoratióne laetántes; praesta, quaesumus, ut per haec sacrosáncta commércia ad redemptiónis aetérnae proficiámus augméntum. Per Christum.
PREFACIO I DE SANTA MARÍA VIRGEN
La Maternidad de María.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la (***) de santa María, siempre virgen.
Porque ella concibió a tu único Hijo por obra del Espíritu Santo, y, sin perder la gloria de su virginidad, derramó sobre el mundo la luz eterna, Jesucristo, Señor nuestro.
Por él, los ángeles y los arcángeles y todos los coros celestiales celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE BEATA MARIA VIRGINE
De Maternitate beatae Mariae Virginis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Et te in ...* beátae Maríae semper Vírginis collaudáre, benedícere et praedicáre.
Quae et Unigénitum tuum Sancti Spíritus obumbratióne concépit, et, virginitátis glória permanénte, lumen aetérnum mundo effúdit, Iesum Christum Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli caelorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de la comunión Cf. Lc 1, 48
Me felicitarán todas las generaciones, porque Dios ha mirado la humillación de su esclava.
Antiphona ad communionem Cf. Lc 1, 48
Beátam me dicent omnes generatiónes, quia ancíllam húmilem respéxit Deus.
Oración después de la comunión
Después de celebrar la eucaristía, te rogamos, Señor, que cuantos veneramos la memoria de santa María, siempre Virgen, nos sentemos un día a la mesa del banquete del reino de los cielos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Refécti, Dómine, caeléstibus alimóniis, te súpplices exorámus, ut Fílium tuum, ex alma Vírgine natum, quem sacraménto suscépimus, confiteámur verbis et móribus teneámus. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 22 de noviembre
M
emoria de santa Cecilia, virgen y mártir, que, según la tradición, consiguió la doble palma por amor a Jesucristo, en el cementerio de Calixto, en la vía Apia de Roma. El título de una iglesia en el Transtíber lleva desde antiguo su nombre (s. inc.).
2. Conmemoración de san Filemón, de Colosas, de cuyo amor a Cristo Jesús se goza el apóstol san Pablo, y que recibe culto al lado de santa Apia, su esposa (s. I).
3. En Arbela, de Persia, san Ananías, mártir, que en tiempo de la persecución bajo el rey Sapor II, por mandato del archimago Ardisag fue hecho prisionero, y tres veces le apalearon con tanta crueldad que los verdugos, creyendo que ya había muerto, lo dejaron tirado en la plaza, pero por la noche los cristianos lo llevaron a su casa, donde exhaló su espíritu (345).
4. En Milán, de la provincia de Liguria, san Benigno, obispo, que en la perturbación ocasionada por las invasiones, administró la Iglesia a él encomendada con sumo tesón y religiosidad (c. 470).
5. En Autún, de la Galia Lugdunense, san Pragmacio, obispo (c. 517).
6*. Junto al río Zihun, cerca en ciudad de Maras, en Cilicia, beatos Salvador Lillo, presbítero de la Orden de Hermanos Menores, Juan, hijo de Balzi, y otros seis compañeros de familia armenia (He aquí sus nombres: beatos K´adir, hijo de Xodianin; Cerun, hijo de K´urazi; Vardavar, hijo Dimbalac; Pablo, hijo de Jeremías; David y Teodoro, hermanos, hijos de David.), mártires, que ante la imposición de los soldados otomanos de renegar de Cristo, por no acceder a traicionar su fe, emigraron al reino eterno atravesados por lanzas (1895).
7*. En la aldea de Triora, en la Liguria, de Italia, beato Tomás Regio, arzobispo de Génova, que a la austeridad de vida supo unir una admirable mansedumbre, logró mantener la concordia entre los ciudadanos y atendió de mil maneras a los necesitados, haciendo lo indecible por solventar las dificultades de la convivencia humana (1901).
8. En la ciudad de Teocaltitlán, en México, san Pedro Esqueda Ramírez, presbítero y mártir, que, durante la persecución mexicana, por ser sacerdote fue encarcelado y fusilado (1927).
9*. En la ciudad de Paterna, en la provincia española de Valencia, beatos Elías (Julián) Torrijo Sánchez y Bertrán (Francisco) Lahoz Moliner, religiosos del Instituto de Hermanos de las Escuelas Cristianas y mártires, los cuales, sostenidos por el ejemplo de Cristo, durante la persecución religiosa merecieron conseguir el premio eterno prometido a los que perseveran (1936).