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Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

lunes, 10 de octubre de 2016

Lunes 14 noviembre 2016, Por la Iglesia Local, misa "ad diversa".

SOBRE LITURGIA

Beato Pablo VI, Constitución apostólica "Missale Romanum" (3-abril-1969)

Presentamos ahora, en sus líneas generales, la nueva estructura del Misal Romano. En primer lugar, figura la Ordenación general que constituye como el proemio de todo el libro; en ella se exponen las nuevas formas para la celebración del sacrificio eucarístico, sea en lo que se refiere a los ritos y a la función propia de cada uno de los participantes, sea en lo que concierne a los objetos y lugares sagrados.

La principal innovación de esta reforma afecta a la llamada Plegaria eucarística. Aunque en el rito romano la primera parte de esta Plegaria, es decir, el prefacio, asumió a lo largo de los siglos muchas formas, la segunda parte, en cambio, llamada Canon Actionis, a partir de los siglos IV-V adquirió una forma invariable. Por su parte, las liturgias orientales admitieron siempre una cierta variedad de Anáforas. Así pues, aparte del hecho de que la Plegaria eucarística haya sido enriquecida con un considerable número de prefacios, procedentes de la antigua tradición romana o de nueva composición –prefacios que presentan con mayor claridad las principales etapas del misterio de la salvación y que ofrecen numerosos y ricos motivos de acción de gracias -, hemos establecido que a dicha Plegaria eucarística se añadan tres nuevos Cánones. Sin embargo, por razones de carácter pastoral y para facilitar la concelebración, hemos ordenado que las palabras del Señor sean idénticas en cada uno de los formularios del Canon. Por tanto, establecemos que en cada Plegaria eucarística se pronuncien las siguientes palabras:

Sobre el pan: TOMAD Y COMED TODOS DE ÉL, PORQUE ESTO ES MI CUERPO, QUE SERÁ ENTREGADO POR VOSOTROS.

Sobre el cáliz: TOMAD Y BEBED TODOS DE ÉL, PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA, QUE SERÁ DERRAMADA POR VOSOTROS Y POR TODOS LOS HOMBRES PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS. HACED ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.

La expresión ÉSTE ES EL SACRAMENTO DE NUESTRA FE, sacada fuera del contexto de las palabras del Señor y dicha por el sacerdote, sirve de introducción a la aclamación de los fíeles.

Por lo que se refiere al Ordinario de la Misa, «los ritos, conservando intacta la sustancia, han sido simplificados» [8]. Se han omitido, en efecto, «aquellas cosas que, con el correr del tiempo, se duplicaron o fueron añadidas sin particular utilidad» [9], lo que se verificaba sobre todo en los ritos del ofertorio, de la fracción del pan y de la Comunión.

A esto se añade que «se han restablecido, de acuerdo con la primitiva norma de los santos Padres, algunas cosas que habían desaparecido a causa del tiempo» [10], entre las que figuran la homilía [11], la oración universal o de los fieles [12] y el rito penitencial o de reconciliación con Dios y con los hermanos, al inicio de la Misa; rito al que, como era conveniente, ha sido restituida su importancia.

Además, según la prescripción del Concilio Vaticano II, de que «en un período determinado de años, se lean al pueblo las partes más significativas de la Sagrada Escritura» [13], el conjunto de las lecturas dominicales ha sido distribuido en un ciclo de tres años. Los domingos y los días festivos a la lectura de la Epístola y del Evangelio se antepondrá una lectura tomada del Antiguo Testamento o, en el tiempo pascual, de los Hechos de los Apóstoles. De esta manera tendrá mayor relieve el progreso ininterrumpido del misterio de la salvación, presentado con los textos mismos de la revelación divina. Esta considerable abundancia de lecturas bíblicas, que permite presentar a los fieles en los días festivos las partes más significativas de la Sagrada Escritura, se completa con las otras lecturas de los Libros Sagrados, previstas para los días laborables.

[8] Cf. CONC. VAT. II, Const. sobre la Sagrada Liturgia, Sacrosanctum Conclium, n. 50: A.A.S. 56 . (1964), p. 114.
[9] Cf. CONC. VAT. II, Const. sobre la Sagrada Liturgia, Sacrosanclum Concilium, n. 50, p. 114.
[10] Cf. ibíd., n. 50, p. 114.
[11] Cf. ibíd., n. 52, p. 114.
[12] Cf. ibíd., n. 53, p. 114.
[13] Cf. ibíd., n. 51, p. 114.


CALENDARIO

14 LUNES de la XXXIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria


Misa
de feria (verde).
ve MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 73, n. 5; y en el presente año jubilar: pp. 26ss, nn. 16. 24), Pf. común.
LECC.: vol. IV (o bien: vol. III-par de las nuevas ediciones).
- Ap 1, 1-4; 2, 1-5a. Recuerda de dónde has caído y arrepiéntete.
- Sal 1. R. Al que salga vencedor le daré a comer del árbol de la vida.
- Lc 18, 35-43. ¿Qué quieres que haga por ti? —Señor, que vea otra vez.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 15 de noviembre, pág. 668.
CALENDARIOS: Carmelitas: Todos los Santos de la Orden (F).
Sevilla: San Diego de Alcalá, religioso (MO).
Zaragoza y Jesuitas: San José Pignatelli, presbítero (MO).
Mercedarios: San Serapio, religioso y mártir (MO).
Canónigos Regulares de Letrán: San Lorenzo de Dublín, obispo (ML).
Dominicos: Beato Juan Licio, presbítero, o Beata Lucía de Dublín, virgen (ML).
Familia Franciscana: San Nicolás Tavelic, presbítero, y compañeros, mártires (ML).
Orden Premonstratense: San Siardo, abad (ML).
O. Cist., Jerónimos y Trinitarios: Conmemoración de todos los difuntos de la Orden.
Plasencia: Aniversario de la muerte de Mons. Juan Pedro Zarranz Pueyo, obispo (1973).

TEXTOS MISA

POR LA SANTA IGLESIA
E. Por la Iglesia local
PRO ECCLESIA
E. Pro Ecclesia particulari
Antífona de entrada Cfr Ap 1, 5-6
A Jesucristo, que nos amó, nos ha librado de nuestros pecados por su sangre, nos ha convertido en un reino y hecho sacerdotes de Dios, su Padre; a él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.
Antiphona ad introitum Ap 1, 5-6
Iesu Christo, qui diléxit nos, et lavit nos a peccátis nostris in sánguine suo, et fecit nos regnum et sacerdótes Deo et Patri suo: ipsi glória et impérium in saecula saeculórum. Amen.
Oración colecta
Oh Dios nuestro, que en cada una de las Iglesias diseminadas por el mundo manifiestas el misterio de la Iglesia universal, una, santa, católica y apostólica, haz que tu familia, se una a su pastor, y por el Evangelio y la Eucaristía, se congregue en el Espíritu Santo, para que manifieste dignamente la universalidad de tu pueblo y sea signo e instrumento de la presencia de Cristo en el mundo. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui in síngulis Ecclésiis per orbem peregrínis unam, sanctam, cathólicam et apostólicam maniféstas Ecclésiam, plebi tuae concéde benígnus ita pastóri suo adunári atque per Evangélium et Eucharistíam congregári in Spíritu Sancto, ut universitátem pópuli tui digne váleat repraesentáre, et signum fiat atque praeséntiae Christi in mundo instruméntum. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la XXXIII semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA Ap 1, 1-4; 2, 1-5a
Acuérdate de dónde has caído, y conviértete

Comienzo del libro del Apocalipsis.

Revelación de Jesucristo, que Dios le encargó mostrar a sus siervos acerca de lo que tiene que suceder pronto. La dio a conocer enviando su ángel a su siervo Juan, el cual fue testigo de la palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo de todo cuanto vio. Bienaventurado el que lee, y los que escuchan las palabras de esta profecía, y guardan lo que en ella está escrito, porque el tiempo está cerca.
Juan a las siete iglesias de Asia:
«Gracia y paz a vosotros
de parte del que es, el que era y ha de venir;
de parte de los siete Espíritus que están ante su Trono». Escuché al Señor que me decía:
Escribe al ángel de la Iglesia en Éfeso:
«Esto dice el que tiene las siete estrellas en su derecha, el que camina en medio de los siete candelabros de oro. Conozco tus obras, tu fatiga, tu perseverancia, que no puedes soportar a los malvados, y que has puesto a prueba a los que se llaman apóstoles, pero no lo son, y has descubierto que son mentirosos. Tienes perseverancia y has sufrido por mi nombre y no has desfallecido. Pero tengo contra ti que has abandonado tu amor primero. Acuérdate, pues, de dónde has caído, conviértete y haz las obras primeras».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 1, 1-2. 3. 4 y 6 (R.: Ap 2, 7b)
R.
Al vencedor le daré a comer del árbol de la vida. Vincénti dabo édere de ligno vitæ.

V. Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R.
Al vencedor le daré a comer del árbol de la vida. Vincénti dabo édere de ligno vitæ.

V. Será como un árbol,
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R.
Al vencedor le daré a comer del árbol de la vida. Vincénti dabo édere de ligno vitæ.

No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. R.
Al vencedor le daré a comer del árbol de la vida. Vincénti dabo édere de ligno vitæ.

Aleluya Jn 18, 12b
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Yo soy la luz del mundo -dice el Señor-; el que me sigue tendrá la luz de la vida. Ego sum lux mundi, dicit Dóminus; qui séquitur me habébit lumen vitæ.
R.

EVANGELIO Lc 18, 35-43
«¿Qué quieres que haga por ti?» «Señor, que recobre la vista»
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

Cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; y le informaron:
«Pasa Jesús el Nazareno».
Entonces empezó a gritar:
«¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!».
Los que iban delante lo regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte:
«Hijo de David, ten compasión de mí!».
Jesús se paró y mandó que se lo trajeran.
Cuando estuvo cerca, le preguntó:
«¿Qué quieres que haga por ti?».
Él dijo:
«Señor, que recobre la vista».
Jesús le dijo:
«Recobra la vista, tu fe te ha salvado».
Y enseguida recobró la vista y lo seguía, glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alabó a Dios.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Audiencia general 15-junio-2016
Gracias a la fe ahora puede ver y, sobre todo, se siente amado por Jesús. Por ello el relato termina diciendo que el ciego «lo seguía glorificando a Dios» (Lc 18, 43): se convierte en discípulo. De mendigo a discípulo, también este es nuestro camino: todos nosotros somos mendigos, todos. Siempre tenemos necesidad de salvación. Y todos nosotros, todos los días, debemos dar este paso: de mendigos a discípulos. Y así, el ciego se pone en camino siguiendo al Señor y entrando a formar parte de su comunidad. Aquel a quien querían hacer callar, ahora testimonia a gran voz su encuentro con Jesús de Nazaret, y «todo el pueblo, al verlo, alabó a Dios» (Lc 18, 43). Tiene lugar un segundo milagro: lo que sucedió al ciego hace que, al final, también la gente vea. La misma luz ilumina a todos congregándolos en la oración de alabanza. Así Jesús derrama su misericordia sobre todos aquellos con los que se encuentra: los llama, hace que se acerquen a Él, los reúne, los cura y los ilumina, creando un pueblo nuevo que celebra las maravillas de su amor misericordioso. Dejémonos también nosotros llamar por Jesús, y dejémonos curar por Jesús, perdonar por Jesús, y sigámoslo alabando a Dios.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario I
289. Imploremos, hermanos, la piedad de Dios Padre todopoderoso, y pidámosle que escuche nuestra oración.
- Para que conceda a la Iglesia el gozo del Espíritu Santo. Roguemos al Señor.
- Para que otorgue a los pueblos la concordia leal y pacífica. Roguemos al Señor.
- Para que dé a los desterrados el gozo del retorno. Roguemos al Señor.
- Para que a nosotros, su pueblo, nos haga crecer en la fe, nos purifique el corazón y nos abra la puerta del reino eterno. Roguemos al Señor.
Muestra, Padre celestial, tu bondad al pueblo que te suplica, para que reciba sin tardanza lo que pide confiadamente, siguiendo tu inspiración. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Al celebrar el memorial del amor infinito de tu Hijo, te rogamos, Señor, que los frutos de la acción salvadora sirvan, por el ministerio de tu Iglesia, para la salvación de todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Imménsae Fílii tui caritátis memoriále celebrántes, te, Dómine, supplíciter exorámus, ut eiúsdem salutáris óperis fructus, per Ecclésiae tuae ministérium, ad totíus mundi profíciat salútem. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA V / d. PREX EUCHARISTICA PRO VARIIS NECESSITATIBUS I.
Antífona de la comunión Ap 3, 20
Estoy a la puerta llamando -dice el Señor-: si alguien oye y me abre, entraré y comeremos juntos.
Antiphona ad communionem Ap 3, 20
Ecce sto ad óstium et pulso, dicit Dóminus; si quis audíerit vocem meam et aperúerit mihi iánuam, intrábo ad illum, et cenábo cum illo, et ipse mecum.
Oración después de la comunión
Te rogamos, Señor, que se manifiesten con toda su fuerza y perseveren hasta el fin en nuestra Iglesia de N. la integridad de la fe, la santidad de las costumbres, la caridad fraterna y la religión auténtica y, ya que no dejas de alimentar a tu pueblo con tu palabra y con el Cuerpo de tu Hijo, no ceses tampoco de conducirlo bajo tu protección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Vígeat in hac Ecclésia tua, Dómine, et usque in finem persevéret fídei intégritas, morum sánctitas, fratérna cáritas et munda relígio, et, quam Fílii tui Córpore et verbo tuo páscere non désinis, eam quoque tuis non cesses gubernáre praesídiis. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 15 de noviembre
S
an Alberto, apellidado “Magno”
, obispo y doctor en Iglesia, que ingresó en la Orden de Predicadores en París, enseñó de palabra y en sus escritos las disciplinas filosóficas y divinas, y fue maestro de santo Tomás de Aquino, uniendo maravillosamente la sabiduría de los santos con la ciencias humanas y naturales. Después se vio obligado a aceptar la sede episcopal de Ratisbona, esforzándose asiduamente en fortalecer la paz entre los pueblos, pero al cabo de un año prefirió la pobreza de la Orden a toda clase de honores y murió santamente en Colonia, en la Lotaringia Germánica (1280).
2. En Hipona Regia, de Numidia, los veinte santos mártires cuya fe victoriosa celebró san Agustín y de los cuales sólo se recuerdan los nombres del obispo Fidenciano, de Valeriana y de Victoria (s. III/IV).
3. En Edesa, de la región de Osrhoena, santos mártires Gurias, asceta, y Samona, que, bajo el imperio de Diocleciano, después de prolongados y crueles tormentos fueron condenados a muerte por el prefecto Misiano y degollados (305).
4*. En Nola, de la Campania, san Félix, de cuyos cuidados pastorales y devoción se honra la ciudad (s. IV/V).
5. En Bretaña Menor, san Maclovio o Macuto, obispo de Alet, que, nacido en Cambria, murió en Saintes (640).
6*. En Cahors, de Aquitania, san Desiderio, obispo, que construyó muchas iglesias y monasterios y hasta edificios para el bien común, sin olvidarse de preparar las almas para su celeste Esposo, como verdaderos templos de Cristo (655).
7*. En el lugar de Irschenberg, en Baviera, santos Marino, obispo, y Aniano, mártires (s. VII/VIII).
8*. En Rouen, de Neustria, san Sidonio, abad, oriundo de Irlanda, que hizo vida monástica primero en Jumièges, después en el monasterio de Herio, en la isla de Noirmoutier, bajo la dirección de san Filiberto, y finalmente en el monasterio de Saint-Saens por él fundado (c. 684).
9*. En Rheinau, entre los helvecios (hoy Suiza), san Fintano, procedente de Irlanda, que vivió mucho tiempo en un monasterio, pero después se recluyó en una pequeña celda, junto a la iglesia, escondido por amor de Dios (879).
10. En el cenobio de Klosterneuburg, en Austria, sepultura de san Leopoldo, príncipe de esa provincia, a quien se honró, aún en vida, con el sobrenombre de «Piadoso», pues fue siempre obrador de la paz y amigo de los pobres y del clero (1136).
11*. En Readings, en Inglaterra, beatos mártires Hugo Faringdon o Cook, abad de la Orden de san Benito, y Juan Eynon y Juan Rugg, presbíteros, los cuales opusieron tenaz resistencia al rey Enrique VIII, que intentaba apropiarse la autoridad de la Iglesia, y por esa causa, acusados de traición, delante del monasterio fueron ahorcados y descuartizados (1539).
12*. En Glastonbury, también en Inglaterra, beatos mártires Ricardo Whiting, abad, Roge James y Juan Thorne, presbíteros de la Orden de san Benito, que, acusados falsamente de traición y sacrilegio, durante el mismo reinado también fueron ahorcados y descuartizados (1539).
13*. En Ferrara, de la Emilia, beata Lucía Brocadelli, religiosa, que, tanto en el matrimonio como en el monasterio de la Tercera Orden de Santo Domingo, sobrellevó con paciencia muchos dolores y vejaciones (1544).
14*. En Nagasaki, del Japón, beato Cayo Coreano, mártir, que, siendo catequista, por confesar a Cristo fue condenado a la hoguera (1627).
15. En Caaró, del Paraguay, santos Roque González y Alfonso Rodríguez, presbíteros de la Compañía de Jesús y mártires, que ganaron para Cristo a los pueblos indígenas abandonados, fundando las llamadas “reducciones”, donde se compaginaban libremente las artes y la vida social juntamente con la práctica cristiana. A causa de esto fueron asesinados a traición por un sicario de una persona adicta a artes mágicas (1628).
16. En Roma, san José Pignatelli, presbítero de la Compañía de Jesús, que trabajó mucho para reforzarla en un momento peligroso de extinción y se significó por su caridad e integridad de costumbres, siempre con las miras puestas a mayor gloria de Dios (1811).
17. En Mengo, lugar de Uganda, san José Mkasa Balikuddembé, mártir, que estando al frente del palacio real, recibido el bautismo ganó a muchos jóvenes para Cristo y defendió a los niños de la corte de las pasiones viciosas del rey Mwenga, y, debido a esto, el rey, enfurecido, ordenó degollarle a los veinticinco años de edad (1885).
18*. En San Remo, de la Liguria, en Italia, beata María de la Pasión (Helena) de Chappotin de Neuville, virgen, que, enamorada de la humildad y simplicidad de san Francisco, fundó las Hermanas Franciscanas Misioneras de María, para el servicio de la mujer en tierras de misión (1904).
19. En Wadowice, de Polonia, san Rafael de San José (José) Kalinowski, presbítero, que en la insurrección del pueblo contra el opresor durante la guerra, fue hecho prisionero por los enemigos y deportado a Siberia, y después de sufrir muchas calamidades, por fin recuperada la libertad, ingresó en la Orden de los Carmelitas Descalzos, la cual promovió notablemente (1907).