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Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

jueves, 27 de octubre de 2016

Jueves 1 diciembre 2016, Jueves de la I semana de Adviento, feria.

SOBRE LITURGIA

Beato Pablo VI, Constitución apostólica "Paenitemini" (17-febrero-1966).

Cristo, que en su vida siempre hizo lo que enseñó, antes de iniciar su ministerio, pasó cuarenta días y cuarenta noches en la oración y en el ayuno, e inauguró su misión pública con este mensaje gozoso: "Está cerca el reino de Dios", al que sumé este mandato: "Convertíos y creed en el Evangelio" [33]. Estas palabras constituyen, en cierto modo, el compendio de toda la vida cristiana.

Al reino de Cristo se puede llegar solamente por la metánoia, es decir, por esa íntima y total transformación y renovación de todo el hombre —de todo su, sentir, juzgar y disponer— que se lleva a cabo en él a la luz de la santidad y caridad de Dios, santidad y caridad que, en el Hijo, se nos han manifestado y comunicado con plenitud [34].

La invitación del Hijo a la metánoia resulta mucho más indeclinable en cuanto que él no sólo la predica, sino que él mismo se ofrece como ejemplo de penitencia. Pues Cristo es el modelo supremo de penitentes; quiso padecer la pena por pecados que no eran suyos, sino de los demás [35].

Con Cristo, el hombre queda iluminado con una luz nueva, y consiguientemente reconoce la santidad de Dios y la gravedad del pecado, [36] por medio de la palabra de Cristo se le transmite el mensaje que invita a la conversión y concede el perdón de los pecados, dones que consigue plenamente en el bautismo. Pues este sacramento lo configura de acuerdo con la pasión, muerte y resurrección del Señor, [37] y bajo el sello de este misterio plantea toda la vida futura del bautizado.

Por ello, siguiendo al Maestro, cada cristiano debe renunciar a sí mismo, tomar su cruz, participar en los padecimientos de Cristo; transformado de esta forma en una imagen de su muerte, se hace capaz de merecer la gloria de la resurrección [38]. También, siguiendo al Maestro, ya no podrá vivir para si mismo [39], sino para aquél que lo amó y se entregó por él [40] y tendrá también que vivir para los hermanos, "completando en su carne los dolores de Cristo, sufriendo por su cuerpo que es la Iglesia" [41].

Además, estando la Iglesia íntimamente unida a Cristo, la penitencia de cada cristiano tiene también una propia e íntima relación con toda la comunidad eclesial, pues no sólo en el seno de la Iglesia, en el bautismo, recibe el don primario de la metánoia, sino que este don se restaura y adquiere nuevo vigor por medio del sacramento de la penitencia, en aquellos miembros del Cuerpo de Cristo que han caído en el pecado. "Los que se acercan al sacramento de la penitencia obtienen el perdón de la ofensa hecha a Dios por la misericordia de éste y al mismo tiempo se reconcilian con la Iglesia, a la que, pecando, ofendieron, la cual con caridad, con ejemplos y con oraciones, les ayuda en su conversión" [42]. Finalmente, también en la Iglesia el pequeño acto penitencial impuesto a cada uno en el sacramento, se hace participe de forma especial de la infinita expiación de Cristo, al paso que, por una disposición general de la Iglesia, el penitente puede íntimamente unir a la satisfacción sacramental todas sus demás acciones, padecimientos y sufrimientos [43].

De esta forma, la misión de llevar en el cuerpo y en el alma la "mortificación" del Señor [44], afecta a toda la vida del bautizado, en todos sus momentos y expresiones.

[33] Mc 1,15.
[34] Cf. Hb 1, 2; Col 1, 19ss.; Ef 1, 23ss.
[35] CF. Sto. Tomás, Summa Theologica, III, q. 15, a. 1, ad 5.
[36] Cf. Lc 5, 8; 7, 36-50.
[37] Cf. Rm 6,3-11; Col 2, 11-15; 3, 1-4.
[38] Cf. Flp 3, 10-11; Rm 8, 17.
[39] Cf. Rm 6, 10; 14, 8; 2Co 5, 15; Flp 1, 21.
[40] Cf. Ga 2, 20; Concilio Vaticano II, Constitución dogmática Lumen gentium, sobre la Iglesia, núm. 7.
[41] Col 1, 24; Concilio Vaticano II, Decreto Ad gentes, sobre la actividad misionera de la Iglesia, núm. 36; Decreto Optatam totius, sobre la formación sacerdotal, núm. 2.
[42] Concilio Vaticano II, Constitución dogmática Lumen gentium, sobre la Iglesia, núm. II; Cf. Decreto Presbyterorum ordinis, sobre el ministerio y la vida de los presbíteros, núms. 5 y 6.
[43] CF. Sto. Tomás, Quaestiones Quodlibetales, III, q. 13, a. 28.
[44] Cf. 2Co 4, 10.


CALENDARIO

DICIEMBRE 2016
1 JUEVES DE LA I SEMANA DE ADVIENTO, feria

Misa
de feria (morado).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. I o III Adv.
LECC.: vol. II.
- Is 26, 1-6. Que entre un pueblo justo, que observa la lealtad.
- Sal 117. R. Bendito el que viene en nombre del Señor.
- Mt 7, 21. 24-27. El que hace la voluntad del Padre entrará en el reino de los cielos.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 2 de diciembre, pág. 701.
CALENDARIOS: Granada y Tui-Vigo: Dedicación de la iglesia-catedral (F).
Jesuitas: Santos Edmundo Campión, Robert Southwell, presbíteros, y compañeros, mártires (MO).
Dominicos: Beato Juan de Vercelli, presbítero (ML).
Huesca: Beato José de Otín, mártir (ML).

TEXTOS MISA

Jueves de la I semana de Adviento
Feria quinta. Hebdómada I Adventus
Antífona de entrada Cf. Sal 118, 151-152
Tú, Señor, estás cerca y todos tus mandatos son estables; hace tiempo comprendí tus preceptos, porque tú existes desde siempre.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 118, 151-152
Prope es tu, Dómine, et omnes viae tuae véritas; inítio cognóvi de testimóniis tuis, quia in aetérnum tu es.
Oración colecta
Despierta tu poder, Señor, y ven a socorrernos con tu fuerza; que tu amor y tu perdón apresuren la salvación que retardan nuestros pecados. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Excita, Dómine, poténtiam tuam, et magna nobis virtúte succúrre, ut, quod nostra peccáta praepédiunt, grátia tuae propitiatiónis accéleret. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la 1ª semana de Adviento, feria (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Is 26, 1-6
Que entre un pueblo justo, que observa la lealtad

Lectura del libro de Isaías.

Aquel día, se cantará este canto en la tierra de Judá:
«Tenemos una ciudad fuerte, ha puesto para salvarla murallas y baluartes.
Abrid las puertas para que entre un pueblo justo, que observa la lealtad; su ánimo está firme y mantiene la paz, porque confía en ti.
Confiad siempre en el Señor, porque el Señor es la Roca perpetua. Doblegó a los habitantes de la altura, a la ciudad elevada; la abatirá, la abatirá hasta el suelo, hasta tocar el polvo. La pisarán los pies, los pies del oprimido, las pasos de los pobres».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 117, 1 y 8-9. 19-21. 25-27a (R.: 26 a)
R.
Bendito el que viene en nombre del Señor. Benedíctus qui venit in nómine Dómini.
O bien: R. Aleluya.

V. Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de loa jefes. R.
Bendito el que viene en nombre del Señor. Benedíctus qui venit in nómine Dómini.

V. Abridme las puertas de la salvación,
y entraré para dar gracias al Señor.
Esta es la puerta del Señor:
los vencedores entrarán por ella.
Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mí salvación. R.
Bendito el que viene en nombre del Señor. Benedíctus qui venit in nómine Dómini.

V. Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.
Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios, él nos ilumina. R.
Bendito el que viene en nombre del Señor. Benedíctus qui venit in nómine Dómini.

Aleluya Is 55, 6
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Buscad al Señor mientras se deja encontrar, invocadlo mientras esté cerca. Quærite Dóminum, dum inveníri potest, invocáte eum, dum prope est.
R.

EVANGELIO Mt 7, 21. 24-27
El que hace la voluntad del Padre entrará en el reino de los cielos
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Josemaría Escrivá, Camino 754
Ésta es la llave para abrir la puerta y entrar en el Reino de los Cielos: "qui facit voluntatem Patris mei qui in coelis est, ipse intrabit in regnum coelorum" –el que hace la voluntad de mi Padre..., ¡ése entrará!

Oración de los fieles
7. Acudamos, hermanos, al Señor, que viene con gran poder a iluminar los ojos de sus siervos.
- Para que la Iglesia sea, en medio del mundo, el signo que manifieste a todos los hombres la presencia de Dios. Roguemos al Señor.
- Para que por la venida del Señor se realicen las grandes esperanzas de los hombres y nazca un mundo mejor. Roguemos al Señor.
- Para que los que se sienten desesperados, descorazonados y tristes sientan reanimarse en ellos la esperanza. Roguemos al Señor.
- Para que todos nosotros tengamos viva conciencia de que somos pecadores, espiritualmente enfermos y necesitados de salvación. Roguemos al Señor.
Oh Señor, que has reunido en la Iglesia a tus hijos para formar con ellos una sola familia, escucha la oración de tu Iglesia y reconoce en ella la voz de tu Hijo amado, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, este pan y este vino, escogidos de entre los bienes que hemos recibido de ti, y concédenos que esta eucaristía, que nos permites celebrar ahora en nuestra vida mortal, sea para nosotros prenda de salvación eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, quaesumus, Dómine, múnera, quae de tuis offérimus colláta benefíciis, et, quod nostrae devotióni concédis éffici temporáli, tuae nobis fiat praemium redemptiónis aetérnae. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA II.
Antífona de comunión Tit 2, 12-13
Llevemos ya desde ahora una vida honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos: la aparición gloriosa del gran Dios.
Antiphona ad communionem Tt 2, 12-13
Iuste et pie vivámus in hoc saeculo, exspectántes beátam spem et advéntum glóriae magni Dei.
Oración después de la comunión
Señor, que fructifique en nosotros la celebración de estos sacramentos, con los que tú nos enseñas, ya en nuestra vida mortal, a descubrir el valor de los bienes eternos y a poner en ellos nuestro corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Prosint nobis, quaesumus, Dómine, frequentáta mystéria, quibus nos, inter praetereúntia ambulántes, iam nunc instítuis amáre caeléstia et inhaerére mansúris. Per Christum

MARTIROLOGIO

Elogios del día 2 de diciembre

1. Conmemoración de san Habacuc, profeta, el cual, ante la iniquidad y violencia de los hombres, anunció el juicio de Dios, pero también su misericordia, diciendo: El justo vivirá por su fe.
2. En Roma, santa Bibiana, mártir, a quien el papa san Simplicio dedicó una basílica en el Esquilino (s. inc.).
3. También en Roma, en el cementerio de Ponciano, en la vía Portuense, san Pimenio, presbítero y mártir (s. III/IV).
4. En Aquileya, de la región de Venecia, san Cromacio, obispo, auténtico artífice de la paz, que, arrasadas las fronteras de Italia por Alarico, remedió las penas de los pueblos y, explicando exquisitamente los misterios de la divina palabra, elevó las almas a la contemplación (c. 407).
5. En la isla de Palmaria, en Italia, tránsito de san Silverio, papa y mártir, el cual, no queriendo rehabilitar a Antimo, obispo herético de Constantinopla depuesto por su predecesor san Agapito, por orden de la emperatriz Teodora fue privado de su sede y enviado al destierro, donde murió desgastado por los sufrimientos (537).
6*. En el monasterio de Groenendaal, en Brabante, cerca de Bruselas, beato Juan Ruysbroeck, presbítero y canónigo regular, que enseñó las grandezas de los varios grados de la vida espiritual (1381).
7*. En Murcia, en España, beata María Ángela Astorch, abadesa de la Orden de las Clarisas, la cual, muy humilde y entregada a las penitencias, daba buenos consejos y ayuda, tanto a las monjas como a los laicos (1665).
8*. En Logiewniki, en Polonia, beato Rafael (Melchor) Chylinski, presbítero de la Orden de Hermanos Menores Conventuales, el cual, en tiempo de peste visitaba a los enfermos de Cracovia, para asistirlos piadosamente y procurarles una honesta y cristiana muerte (1741).
9*. En Stanislaviv, en Ucrania, beato Iván Slezyuk, obispo y mártir, a quien el Señor otorgó la palma eterna por su ministerio clandestino, llevado a cabo infatigablemente entre los fieles de Rito bizantino bajo un régimen contrario a Dios, y por su impávida constancia en Cristo ante los perseguidores (1973).