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Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Viernes 7 octubre 2016, Nuestra Señora, la Virgen del Rosario, memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

Directorio sobre la Piedad popular y la Liturgia

El Rosario


197. El Rosario o Salterio de la Virgen es una de las oraciones más excelsas a la Madre del Señor. Por eso, "los Sumos Pontífices han exhortado repetidamente a los fieles a la recitación frecuente del santo Rosario, oración de impronta bíblica, centrada en la contemplación de los acontecimientos salvíficos de la vida de Cristo, a quien estuvo asociada estrechamente la Virgen Madre. Son numerosos los testimonios de los Pastores y de hombres de vida santa sobre el valor y eficacia de esta oración".
El Rosario es una oración esencialmente contemplativa, cuya recitación "exige un ritmo tranquilo y un reflexivo remanso, que favorezcan, en quien ora, la meditación de los misterios de la vida del Señor". Está expresamente recomendado en la formación y en la vida espiritual de los clérigos y de los religiosos.

198. La Iglesia muestra su estima por la oración del santo Rosario al proponer un rito para la Bendición de los rosarios. Este rito subraya el carácter comunitario de la oración del rosario; la bendición de los rosarios se acompaña de la bendición a los que meditan los misterios de la vida, muerte y resurrección del Señor, para que "puedan establecer una armonía perfecta entre la oración y la vida".
Por otra parte, sería recomendable realizar la bendición de los rosarios, tal como sugiere el Bendicional, "con la participación del pueblo", durante las peregrinaciones a santuarios marianos, en las fiestas de la Virgen María, en especial la del Rosario, o al final del mes de Octubre.

199. A continuación se presentan algunas sugerencias que, conservando la naturaleza propia del Rosario, pueden hacer que su recitación sea más provechosa.
En algunas ocasiones la recitación de Rosario podría adquirir un tono celebrativo: "mediante la proclamación de lecturas bíblicas referidas a cada misterio, con el canto de algunas partes, mediante una distribución prudente de las diferentes funciones, con la solemnización de los momentos de inicio y conclusión de la oración".

200. Para los que recitan una tercera parte del Rosario, la costumbre distribuye los misterios según los días de la semana: gozosos (lunes y jueves), dolorosos (martes y viernes), gloriosos (miércoles, sábado y domingo). [El Papa Juan Pablo II al instituir los Misterios de Luz, estableció: gozosos (lunes y sábados); luminosos (jueves); dolorosos (martes y viernes); gloriosos (miércoles y domingos)].
Esta distribución, si se mantiene con demasiada rigidez, puede dar lugar a una oposición entre el contenido de los misterios y el contenido litúrgico del día: se pueden pensar, por ejemplo, en la recitación de los misterios dolorosos en el día de Navidad, cuando sea viernes. En estos casos se puede mantener que "la característica litúrgica de un determinado día debe prevalecer sobre su situación en la semana; pues no resulta ajeno a la naturaleza del Rosario realizar, según los días del Año litúrgico, oportunas sustituciones de los misterios, que permitan armonizar ulteriormente el ejercicio de piedad con el tiempo litúrgico". Así, por ejemplo, actúan correctamente los fieles que el 6 de Enero, solemnidad de la Epifanía, recitan los misterios gozosos y como "quinto misterio" contemplan la adoración de los Magos, en lugar del episodio de Jesús perdido y hallado en el templo de Jerusalén. Obviamente, este tipo de sustituciones se debe realizar con ponderación, fidelidad a la Escritura y corrección litúrgica

201. Para favorecer la contemplación y para que la mente concuerde con la voz, los Pastores y los estudiosos han sugerido en muchas ocasiones restaurar el uso de la cláusula, una antigua estructura del Rosario que sin embargo nunca desapareció del todo.
La cláusula, que se adapta bien a la naturaleza repetitiva y meditativa del Rosario, consiste en una oración de relativo que sigue al nombre de Jesús y que recuerda el misterio enunciado. Una cláusula correcta, fija para cada decena, breve en su enunciado, fiel a la Escritura y a la Liturgia, puede resultar una valiosa ayuda para la recitación meditativa del santo Rosario.

202. "Al ilustrar a los fieles sobre el valor y belleza del Rosario se deben evitar expresiones que rebajen otras formas de piedad también excelentes o no tengan en cuenta la existencia de otras coronas marianas, también aprobadas por la Iglesia", o que puedan crear un sentimiento de culpa en quien no lo recita habitualmente: "el Rosario es una oración excelente, pero el fiel debe sentirse libre, atraído a rezarlo, en serena tranquilidad, por la intrínseca belleza del mismo".

CALENDARIO

7 VIERNES. NUESTRA SEÑORA, LA VIRGEN DEL ROSARIO, memoria obligatoria

Misa
de la memoria (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props., Pf. I de SMV «en la fiesta».
LECC.: vol. IV (o bien: vol. III-par de las nuevas ediciones).
- Gál 3, 7-14. Son los hombres de fe que reciben la bendición con Abrahán, el fiel.
- Sal 110. R. El Señor recuerda siempre su alianza.
- Lc 11, 15-26. Si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.
o bien: cf. vol. V (o bien: vol. IV de las nuevas ediciones).

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 8 de octubre, pág. 600.
CALENDARIOS: A Coruña, Arzobispado Castrense-Unidad Militar de Emergencias (UME), Cádiz y Santiago de Compostela: (S). Dominicos y HH. de Belén: (F).
Zamora: San Martín Cid (MO).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de la Santísima Virgen María del Rosario. En este día se pide la ayuda de la santa Madre de Dios por medio del Rosario o corona mariana, meditando los misterios de Cristo bajo la guía de aquélla que estuvo especialmente unida a la Encarnación, Pasión y Resurrección del Hijo de Dios.

7 de octubre
Nuestra Señora, la Virgen del Rosario
Memoria
Die 7 octobris
Beatæ Mariæ Virginis a Rosario
Memoria
Antífona de entrada Lc 1. 28. 42
Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre.
Antiphona ad introitum Cf. Lc 1,28. 42
Ave, María, grátia plena, Dóminus tecum: benedícta tu in muliéribus, et benedíctus fructus ventris tui.
Oración colecta
Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos por su pasión y su cruz, y con la intercesión de la Virgen María, a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Grátiam tuam, quaesumus, Dómine, méntibus nostris infúnde, ut, qui, Angelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, beáta María Vírgine intercedénte, per passiónem eius et crucem ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la XXVII semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA Gál 3, 7-14Los que viven de la fe son bendecidos con Abrahán el fiel
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas.

Hermanos:
Reconoced que hijos de Abrahán son los de la fe.
En efecto, la Escritura, previendo que Dios justificaría a los gentiles por la fe, le adelantó a Abrahán la buena noticia de que “por ti serán benditas todas las naciones».
Así pues, los que viven de la fe son bendecidos con Abrahán el fiel.
En cambio, cuantos viven de las obras de la ley están bajo maldición, porque está escrito:
“Maldito quien no se mantenga en todo lo escrito en el libro de la ley, cumpliéndolo”.
Que en el ámbito de la ley nadie es justificado resulta evidente, pues “el justo por la fe vivirá”; en cambio, la ley no procede de la fe, sino que “quien los cumpla vivirá por ellos”.
Cristo nos rescató de la maldición de la ley, haciéndose por nosotros maldición, porque está escrito:
“Maldito todo el que cuelga de un madero”; y esto, para que la bendición de Abrahán alcanzase a los gentiles en Cristo Jesús, y para que recibiéramos por la fe la promesa del Espíritu.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 110, 1-2. 3-4. 5-6 (R.: cf. 5b)
R.
El Señor recuerda siempre su alianza. Memor erit Dóminus in sæculum testaménti sui.
O bien: Aleluya.

V. Doy gracias al Señor de todo corazón,
en compañía de los rectos, en la asamblea.
Grandes son las obras del Señor,
dignas de estudio para los que las aman. R.
El Señor recuerda siempre su alianza. Memor erit Dóminus in sæculum testaménti sui.

V. Esplendor y belleza son su obra,
su justicia dura por siempre.
Ha hecho maravillas memorables,
el Señor es piadoso y clemente. R.
El Señor recuerda siempre su alianza. Memor erit Dóminus in sæculum testaménti sui.

V. Él da alimento a sus fieles,
recordando siempre su alianza.
Mostró a su pueblo la fuerza de su obrar,
dándoles la heredad de los gentiles. R.
El Señor recuerda siempre su alianza. Memor erit Dóminus in sæculum testaménti sui.

Aleluya Jn 12, 31b-32
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Ahora el príncipe de este mundo va a ser echado fuera -dice el Señor-. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí.
Nunc princeps huius mundi eiciétur foras, dicit Dóminus; et ego, si exaltátus fúero a terra, ómnia traham ad meípsum.
R.

EVANGELIO Lc 11, 15-26
Si yo echo los demonios con el dedo de Dios, es que el reino de Dios ha llegado a vosotros
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, habiendo expulsado Jesús a un demonio, algunos de entre la multitud dijeron:
«Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios».
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. Él, conociendo sus pensamientos, les dijo:
«Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina y cae casa sobre casa. Si, pues, también Satanás se ha dividido contra sí mismo, ¿cómo se mantendrá su reino? Pues vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú. Pero, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte su botín.
El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama.
Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, da vueltas por Jugares áridos, buscando un sitio para descansar, y, al no encontrarlo, dice:
“Volveré a mi casa de donde salí”.
Al volver se la encuentra barrida y arreglada.
Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él, y se mete a vivir allí.
Y el final de aquel hombre resulta peor que el principio».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Homilía en santa Marta, 9-octubre-2015
«Cuando el mal espíritu logra anestesiar la conciencia se puede hablar de su verdadera victoria: se convierte en el dueño de esa conciencia». Y de poco sirve decir como hacen algunos: «¡Esto sucede en todas partes! Todos tenemos problemas, todos somos pecadores». Porque en ese «“todos” está el “ninguno”. Todos, pero yo no». Y de ese modo se acaba viviendo «esa mundanidad que es hija del mal espíritu».
Entonces, para ejercitar la vigilancia, concluyó el Pontífice, «la Iglesia nos aconseja siempre el ejercicio del examen de conciencia: ¿Qué pasó hoy en mi corazón, hoy, por esto? ¿Ha venido ese demonio educado con sus amigos?». Y lo mismo para el discernimiento: «¿De dónde vienen los comentarios, las palabras, las enseñanzas? ¿Quién dice esto?». En definitiva, hay que pedir al Señor la doble gracia del discernimiento y de la vigilancia «para no dejar entrar al que nos engaña, seduce y fascina».

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas propias de la Memoria de Nuestra señora, la Virgen del Rosario.

PRIMERA LECTURA Hech 1, 12-14
Se dedicaban a la oración en común, junto con algunas mujeres, entre ellas María, la madre de Jesús
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles.

Después de subir Jesús al cielo, los apóstoles se volvieron a Jerusalén, desde el monte que llaman de los Olivos, que dista de Jerusalén lo que se permite caminar en sábado. Llegados a casa, subieron a la sala, donde se alojaban: Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago el de Alfeo, Simón el Celotes y Judas el de Santiago.
Todos ellos se dedicaban a la oración en común, junto con algunas mujeres, entre ellas María, la madre de Jesús, y con sus hermanos.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Lc 1, 46-48a. 48b-49. 50-51. 52-53. 54-55 (R.: 49)
R.
El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo. Fecit mihi magna, qui potens est, et sanctum nomen eius.

V. Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava. R.
El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo. Fecit mihi magna, qui potens est, et sanctum nomen eius.

V. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo. R.
El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo. Fecit mihi magna, qui potens est, et sanctum nomen eius.

V. Y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón. R.
El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo. Fecit mihi magna, qui potens est, et sanctum nomen eius.

V. Derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos. R.
El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo. Fecit mihi magna, qui potens est, et sanctum nomen eius.

V. Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre. R.
El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo. Fecit mihi magna, qui potens est, et sanctum nomen eius.

Aleluya Lc 1, 28
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres.
Ave, María, gratia plena, Dóminus tecum, benedícta tu in muliéribus.
R.

EVANGELIO Lc 1, 26-38.
Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando a su presencia, dijo:
— Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres.
Ella se turbó ante estas palabras, y se preguntaba qué saludo Cera aquél.
El ángel le dijo:
— No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios.
Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
Y María dijo al ángel:
— ¿Cómo será eso, pues no conozco varón?
El ángel le contestó:
— El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.
Ahí tienes a tu pariente Isabel que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.
María contestó:
— Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.
Y la dejó el ángel.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

De San Juan Pablo II, Carta Ap. "Rosarium Virginis Mariae", sobre el santo Rosario 16
El Rosario es a la vez meditación y súplica. La plegaria insistente a la Madre de Dios se apoya en la confianza de que su materna intercesión lo puede todo ante el corazón del Hijo. Ella es "omnipotente por gracia", como, con audaz expresión que debe entenderse bien, dijo en su Súplica a la Virgen el Beato Bartolomé Longo. Basada en el Evangelio, ésta es una certeza que se ha ido consolidando por experiencia propia en el pueblo cristiano. El eminente poeta Dante la interpreta estupendamente, siguiendo a san Bernardo, cuando canta: "Mujer, eres tan grande y tanto vales, que quien desea una gracia y no recurre a ti, quiere que su deseo vuele sin alas". En el Rosario, mientras suplicamos a María, templo del Espíritu Santo (cf. Lc 1, 35), Ella intercede por nosotros ante el Padre que la ha llenado de gracia y ante el Hijo nacido de su seno, rogando con nosotros y por nosotros.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario XV
303. Oremos a Dios Padre.
- Por La Iglesia, signo de Cristo en medio del mundo. Roguemos al Señor.
- Por los que tienen alguna responsabilidad sobre los demás. Roguemos al Señor.
- Por los que mueren de muerte violenta. Roguemos al Señor.
- Por los que matan, secuestran, destruyen. Roguemos al Señor.
- Por nosotros, llamados a trabajar por la paz y la reconciliación. Roguemos al Señor.
Que tu bondad nos conceda, Señor, lo que nuestras acciones no merecen. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Te rogamos, Señor, que tú mismo nos dispongas para celebrar dignamente este sacrificio, y por la meditación de los misterios de tu Unigénito concédenos ser dignos de alcanzar sus promesas. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Fac nos, quaesumus, Dómine, his munéribus oblátis conveniénter aptári, et Unigéniti tui mystéria ita recólere, ut eius digni promissiónibus éffici mereámur. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.
PREFACIO I DE SANTA MARÍA VIRGEN
La Maternidad de María.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la *** de santa María, siempre virgen.
Porque ella concibió a tu único Hijo por obra del Espíritu Santo, y, sin perder la gloria de su virginidad, derramó sobre el mundo la luz eterna, Jesucristo, Señor nuestro.
Por él, los ángeles y los arcángeles y todos los coros celestiales celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE BEATA MARIA VIRGINE
De Maternitate beatae Mariae Virginis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Et te in ...* beátae Maríae semper Vírginis collaudáre, benedícere et praedicáre.
Quae et Unigénitum tuum Sancti Spíritus obumbratióne concépit, et, virginitátis glória permanénte, lumen aetérnum mundo effúdit, Iesum Christum Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli caelorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de comunión Lc 1, 31
Concebirás y a darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.
Antiphona ad communionem Lc 1,31
Ecce concípies in útero, et páries fílium, et vocábis nomen eius Iesum.
Oración después de la comunión
Te rogamos, Señor, que cuantos hemos anunciado en este sacramento la muerte y resurrección de tu Hijo, asociados a los dolores de su pasión, podamos participar en el gozo de su gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Quaesumus, Dómine Deus noster, ut, qui in hoc sacraménto Fílii tui mortem et resurrectiónem annuntiámus, eius sócii passiónum effécti, consolatiónis étiam ac glóriae mereámur esse partícipes. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 8 de octubre

1. En Antioquía, de Siria, santa Pelagia, virgen y mártir, a la que san Juan Crisóstomo dedica grandes alabanzas (c. 302).
2. Conmemoración de santa Reparada, que es venerada en muchos lugares como virgen y mártir (c. s. IV).
3. En Como, en la provincia de Liguria, san Félix, obispo, que, ordenado por san Ambrosio de Milán, fue el primer obispo de esta sede de Como (s. IV).
4. En Rouen, en la Galia Lugdunense, san Evodio, obispo (s. V).
5*. En el monasterio de Denain, en el Hainaut, santa Ragenfreda, abadesa, que con sus bienes fundó ese cenobio y lo presidió dignamente (s. VIII).
6*. En Génova, de la provincia de Liguria, san Hugo, religioso, que, después de haber luchado largo tiempo en Tierra Santa, fue designado para regir la Encomienda de la Orden de San Juan de Jerusalén en esta ciudad, y se distinguió por su bondad y su caridad hacia los pobres (c. 1233).
7*. En Londres, en Inglaterra, beatos Juan Adams, Roberto Dibdale y Juan Lowe, presbíteros y mártires, que en tiempo de la reina Isabel I, por haber servido al pueblo fiel cada uno en su lugar, fueron condenados a muerte y martirizados atrozmente en Tyburn, alcanzando así el reino de los cielos (1586).