viernes, 30 de septiembre de 2016

Viernes 4 noviembre 2016, San Carlos Borromeo, obispo, memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

CARTA ENCÍCLICA MYSTERIUM FIDEI
DE SU SANTIDAD PABLO VI
SOBRE LA DOCTRINA Y CULTO DE LA SAGRADA EUCARISTÍA

(3-SEPTIEMBRE-1965)

1. El misterio de fe, es decir, el inefable don de la Eucaristía, que la Iglesia católica ha recibido de Cristo, su Esposo, como prenda de su inmenso amor, lo ha guardado siempre religiosamente como el tesoro más precioso, y el Concilio Ecuménico Vaticano II le ha tributado una nueva y solemnísima profesión de fe y culto. En efecto, los Padres del Concilio, al tratar de restaurar la Sagrada Liturgia, con su pastoral solicitud en favor de la Iglesia universal, de nada se han preocupado tanto como de exhortar a los fieles a que con entera fe y suma piedad participen activamente en la celebración de este sacrosanto misterio, ofreciéndolo, juntamente con el sacerdote, como sacrificio a Dios por la salvación propia y de todo el mundo y nutriéndose de él como alimento espiritual.

Porque si la Sagrada Liturgia ocupa el primer puesto en la vida de la Iglesia, el Misterio Eucarístico es como el corazón y el centro de la Sagrada Liturgia, por ser la fuente de la vida que nos purifica y nos fortalece de modo que vivamos no ya para nosotros, sino para Dios, y nos unamos entre nosotros mismos con el estrechísimo vínculo de la caridad.

Y para resaltar con evidencia la íntima conexión entre la fe y la piedad, los Padres del Concilio, confirmando la doctrina que la Iglesia siempre ha sostenido y enseñado y el Concilio de Trento definió solemnemente juzgaron que era oportuno anteponer, al tratar del sacrosanto Misterio de la Eucaristía, esta síntesis de verdades:

«Nuestro Salvador, en la Ultima Cena, la noche en que él era traicionado, instituyó el sacrificio eucarístico de su cuerpo y sangre, con el cual iba a perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el sacrifico de la cruz y a confiar así a su Esposa, la Iglesia, el memorial de su muerte y resurrección: sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de caridad, banquete pascual, en el cual se come a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria venidera» [1].

Con estas palabras se enaltecen a un mismo tiempo el sacrificio, que pertenece a la esencia de la misa que se celebra cada día, y el sacramento, del que participan los fieles por la sagrada comunión, comiendo la carne y bebiendo la sangre de Cristo, recibiendo la gracia, que es anticipación de la vida eterna y la medicina de la inmortalidad, conforme a las palabras del Señor: «El que come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna y yo le resucitaré en el último día» [2].

Así, pues, de la restauración de la sagrada liturgia Nos esperamos firmemente que brotarán copiosos frutos de piedad eucarística, para que la santa Iglesia, levantando esta saludable enseña de piedad, avance cada día más hacia la perfecta unidad [3] e invite a todos cuantos se glorían del nombre cristiano a la unidad de la fe y de la caridad, atrayéndolos suavemente bajo la acción de la divina gracia.

Nos parece ya entrever estos frutos y como gustar ya sus primicias en la alegría manifiesta y en la prontitud de ánimo con que los hijos de la Iglesia católica han acogido la Constitución de la sagrada liturgia restaurada; y asimismo en muchas y bien escritas publicaciones destinadas a investigar con mayor profundidad y a conocer con mayor fruto la doctrina sobre la santísima Eucaristía, especialmente en lo referente a su conexión con el misterio de la Iglesia.

Todo esto nos es motivo de no poco consuelo y gozo, que también queremos de buen grado comunicaros, venerables hermanos, para que vosotros, con Nos, deis también gracias a Dios, dador de todo bien, quien, con su Espíritu, gobierna a la Iglesia y la fecunda con crecientes virtudes.

[1] Const. De sacra liturgia c. 2. n. 47: AAS 56 (1964) 113.
[2] Jn 6, 55.
[3] Cf. Jn 17, 23.


CALENDARIO

4 VIERNES. SAN CARLOS BORROMEO, obispo, memoria obligatoria

Misa
de la memoria (blanco).
bl MISAL: oracs. props., Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. IV (o bien: vol. III-par de las nuevas ediciones).
- Flp 3, 17-4, 1. Aguardamos un Salvador; él transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso.
- Sal 121. R. Vamos alegres a la casa del Señor.
- Lc 16, 1-8. Los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.
o bien: cf. vol. V (o bien: vol. IV de las nuevas ediciones).

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 5 de noviembre, pág. 650.
CALENDARIOS: HH. Angélicas de San Pablo: (F).
Trinitarios: San Félix de Valois, presbítero (MO).
Escolapios: Conmemoración de los familiares, benefactores y poseedores de la Carta de Hermandad de la Orden, difuntos.

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de san Carlos Borromeo, obispo, que nombrado cardenal por su tío materno, el papa Pío IV, y elegido obispo de Milán, en Italia, fue en esta sede un verdadero pastor fiel, preocupado por las necesidades de la Iglesia de su tiempo. Para la formación del clero convocó sínodos y erigió seminarios, visitó muchas veces toda su diócesis con el fin de fomentar las costumbres cristianas y dio muchas normas para bien de los fieles. Pasó a la patria celeste en la fecha de ayer. (1584)

Las oraciones son propias de la memoria. Las antífonas están tomadas del común de pastores: 3. Obispos.

4 de noviembre
San Carlos Borromeo, obispo
Memoria
Die 4 novembris
S. Caroli Borromeo, episcopi
Memoria
Antífona de entrada Ez 34, 11. 23-24
Buscaré a mis ovejas -dice el Señor- y suscitaré un pastor que las apaciente: yo, el Señor, seré su Dios.
Antiphona ad introitum Cf. Ez 34, 11. 23-24
Visitábo oves meas, dicit Dóminus, et suscitábo pastórem qui pascat eas: ego autem Dóminus ero eis in Deum.
Oración colecta
Conserva, Señor, en tu pueblo el espíritu que infundiste en san Carlos Borromeo, para que tu Iglesia se renueve sin cesar y, transformada en imagen de Cristo, pueda presentar ante el mundo el verdadero rostro de tu Hijo. Él, que vive y reina contigo.
Collecta
Custódi, quaesumus, Dómine, in pópulo tuo spíritum, quo beátum Cárolum epíscopum implevísti, ut Ecclésia indesinénter renovétur, et, Christi se imágini confórmans, ipsíus vultum mundo váleat osténdere. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la XXXI semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA Fil 3, 17-4, 1
Aguardamos un Salvador; él transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses.

Hermanos, sed imitadores míos y fijaos en los que andan según el modelo que tenéis en nosotros.
Porque —como os decía muchas veces, y ahora lo repito con lágrimas en los ojos— hay muchos que andan como enemigos de la cruz de Cristo: su paradero es la perdición; su Dios, el vientre; su gloria, sus vergüenzas; solo aspiran a cosas terrenas.
Nosotros, en cambio, somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo.
Él transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso, con esa energía que posee para sometérselo todo.
Así, pues, hermanos míos queridos y añorados, mi alegría y mi corona, manteneos así, en el Señor, queridos.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 121, 1bc-2. 3-4ab 4cd-5 (R.: cf. 1bc)
R.
Vamos alegres a la casa del Señor. In domum Dómini lætántes íbimus.

V. ¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén. R.
Vamos alegres a la casa del Señor. In domum Dómini lætántes íbimus.

V. Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor. R.
Vamos alegres a la casa del Señor. In domum Dómini lætántes íbimus.

V. Según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David. R.
Vamos alegres a la casa del Señor. In domum Dómini lætántes íbimus.

Aleluya 1 Jn 2, 5
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Quien guarda la Palabra de Cristo, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud.
Qui servat verbum Christi, vere in hoc cáritas Dei perfécta est.

EVANGELIO Lc 16, 1-8
Los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos:
«Un hombre rico tenía un administrador, a quien acusaron ante él de derrochar sus bienes.
Entonces lo llamó y le dijo:
“¿Qué es eso que estoy oyendo de ti? Dame cuenta de tu administración, porque en adelante no podrás seguir administrando”.
El administrador se puso a decir para sí:
“¿Qué voy a hacer, pues mi señor me quita la administración? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa”.
Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero:
“¿Cuánto debes a mi amo?”.
Este respondió:
“Cien barriles de aceite».
Él le dijo:
«Toma tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta”. Luego dijo a otro:
“Y tú, ¿cuánto debes?”.
Él dijo:
“Cien fanegas de trigo”.
Le dice:
«Toma tu recibo y escribe ochenta».
Y el amo alabó al administrador injusto, porque había actuado con astucia. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Homilía en santa Marta 8 de noviembre de 2013
Existe, sin embargo, otro camino, el de la "astucia cristiana" –"entre comillas", dijo el Papa– que permite "hacer las cosas un poco ágiles pero no con el espíritu del mundo. Jesús mismo nos lo dijo: astutos como serpientes, puros como palomas". Poner "juntas estas dos" realidades es "una gracia" y "un don del Espíritu Santo". Por esto debemos pedir al Señor la capacidad de practicar "la honestidad en la vida, la honestidad que nos hace trabajar como se debe trabajar, sin entrar en estas cosas". El Papa Francisco reafirmó: "Esta "astucia cristiana" –la astucia de la serpiente y la pureza de la paloma– es un don, es una gracia que el Señor nos da. Pero debemos pedirla".

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario XV
303. Oremos a Dios Padre.
- Por La Iglesia, signo de Cristo en medio del mundo. Roguemos al Señor.
- Por los que tienen alguna responsabilidad sobre los demás. Roguemos al Señor.
- Por los que mueren de muerte violenta. Roguemos al Señor.
- Por los que matan, secuestran, destruyen. Roguemos al Señor.
- Por nosotros, llamados a trabajar por la paz y la reconciliación. Roguemos al Señor.
Que tu bondad nos conceda, Señor, lo que nuestras acciones no merecen. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acoge, Señor, los dones que presentamos en tu altar en la fiesta de san Carlos Borromeo y concédenos, por la eficacia de este sacrificio, que así como a él le llenaste de gloria por su celo pastoral y sus virtudes nos hagas abundar a nosotros en frutos de buenas obras. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblate
Inténde múnera, Dómine, altáribus tuis pro beáti Cároli commemoratióne propósita, et huius sacrifícii virtúte concéde, ut, sicut illum pastorális offícii vigilántia et praecláris virtútum méritis sublimásti, ita nos fácias sincéris óperum frúctibus abundáre. Per Christum.
PREFACIO DE LOS SANTOS PASTORES
La presencia de los santos Pastores en la Iglesia
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque nos concedes la alegría de celebrar hoy la fiesta de san N., fortaleciendo a tu Iglesia con el ejemplo de su vida, instruyéndola con su palabra y protegiéndola con su intercesión.
Por eso, con los ángeles y los santos, te cantamos el himno de alabanza diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO DE SANCTIS PASTORIBUS
De praesentia sanctorum Pastorum in Ecclesia
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Quia sic tríbuis Ecclésiam tuam sancti N. festivitáte gaudére, ut eam exémplo piae conversatiónis corróbores, verbo praedicatiónis erúdias, gratáque tibi supplicatióne tueáris.
Et ídeo, cum Angelórum atque Sanctórum turba, hymnum laudis tibi cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARÍSTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de la comunión Jn 15, 16
No sois vosotros los que me habéis elegido -dice el Señor-, soy yo quien os he elegido, y os destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure.
Antiphona ad communionem Cf. Jn 15, 16
Non vos me elegístis, dicit Dóminus; sed ego elégi vos, et pósui vos ut eátis et fructum afferátis, et fructus vester máneat.
Oración después de la comunión
Que esta eucaristía, Señor, nos otorgue aquella fortaleza de espíritu que hizo de san Carlos Borromeo un ministro fiel a tu servicio y un apóstol de la caridad. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Praestent nobis, quaesumus, Dómine, sacra mystéria quae súmpsimus eam ánimi fortitúdinem, quae beátum Cárolum réddidit in ministério fidélem et in caritáte fervéntem. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 5 de noviembre
M
emoria de santa Ángela de la Cruz, fundadora del Instituto de las Hermanas de la Cruz, que no se reservó ningún derecho para sí sino que lo dejó todo para los pobres, a los cuales acostumbraba llamar sus señores, y los servía de verdad (1932).
1. En Cesarea de Palestina, santo Domnino, mártir, joven médico, que en los comienzos de la persecución bajo el emperador Diocleciano, le condenaron a ser enviado a las minas de Fanesia, donde, tras padecer crueles vejaciones, fue entregado al fuego por orden del prefecto Urbano, en el año quinto de la persecución, por haberse mantenido firme en la confesión de la fe (307).
2. En la misma ciudad, memoria de los santos Teótimo, Filoteo y Timoteo, mártires, que, siendo aún jóvenes, fueron destinados a los juegos del circo para diversión de la plebe y se les entregó a las bestias lo mismo que san Ausencio, que era ya anciano (307).
3*. En Apulia, san Marcos, obispo de Ecano (hoy Troia) (s. V).
4. En Tréveris, en la Renania, de Austrasia, san Fibicio, obispo (500).
5*. En la Bretaña Menor, san Guetnocio, venerado como hermano de los santos Winwaleo y Jacuto (s. VI).
6*. En el cenobio de Chelles, junto a Meaux, en la Galia Lugdunense, santa Bertila, su primera abadesa (s. VI).
7*. En Beziers, de la Galia Narbonense, san Geraldo, obispo, varón de admirable honradez y sencillez, al que, siendo canónigo regular, se le obligó a aceptar el episcopado, en cuya dignidad fue aún más humilde (1123).
8*. En Constantinopla, beato Gómidas Keumurgian (Cosme de Carboniano), presbítero y mártir, que, siendo padre de familia, nacido y ordenado en la Iglesia de Armenia, por mantener firmemente y propagar la fe católica profesada en el Concilio de Calcedonia, padeció enormemente y finalmente murió degollado mientras recitaba el símbolo niceno (1707).
9. Cerca del río Hung Yen, en Tonquín, santo Domingo Mau, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, que en la persecución bajo el emperador Tu Duc, por exhortar a los cristianos a la profesión de la fe llevando el rosario, por su fidelidad a Cristo fue conducido al patíbulo para ser degollado, con las manos juntas, como para subir al altar (1858).
10*. En Parma, de Italia, beato Guido María Conforti, obispo y buen pastor, siempre en vela por la defensa de la Iglesia y de la fe de su pueblo, el cual, movido por el anhelo de la evangelización de los pueblos, fundó la Pía Sociedad de San Francisco Javier (1931).
11*. En Madrid, capital de España, beato Juan Antonio Burró Más, religioso de la Orden de San Juan de Dios, mártir por su profesión evangélica durante la persecución contra la Iglesia, (1936).
12*. En El Soler, cerca de Valencia, también en España, beata María del Carmen Viel Ferrando, virgen y mártir, que en la misma persecución llevó a cabo una lucha gloriosa (1936).
13*. Cerca de Munich, en Baviera, de Alemania, beato Narciso Putz, presbítero y mártir, que mientras Polonia estaba bajo un régimen extranjero durante la guerra, fue llevado al campo de concentración de Dachau por su tenacidad en la fe y allí murió agotado por crueles tormentos (1942).
14*. En la aldea de Hof, en Alemania, beato Bernardo Lichtenberg, presbítero y mártir, que al ver pisoteada la dignidad de Dios y de los hombres, no cesaba de orar en público por los judíos inhumanamente torturados y detenidos, y por eso fue también apresado y destinado al campo de concentración de Dachau, donde, destrozado por los malos tratos pero impávido, dio su vida por Cristo (1943).
15*. En el campo de concentración de la ciudad de Abez, en la Siberia rusa, beato Gregorio Lakota, obispo de Przemysl y mártir, que al ver despreciada la fe de su patria por los perseguidores, superó los tormentos corporales muriendo intrépidamente por Cristo (1950).