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Domingo 4 diciembre 2016, II Domingo de Adviento, ciclo A.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Viernes 28 octubre 2016, San Simón y san Judas, apóstoles, fiesta.

SOBRE LITURGIA

San Juan Pablo II, Carta "Dominicae Cenae" (24-febrero-1980)

II SACRALIDAD DE LA EUCARISTÍA Y SACRIFICIO

Sacralidad


8. La celebración de la Eucaristía, comenzando por el cenáculo y por el Jueves Santo, tiene una larga historia propia, larga cuanto la historia de la Iglesia. En el curso de esta historia los elementos secundarios han sufrido ciertos cambios; no obstante,ha permanecido inmutada la esencia del «Mysterium», instituido por el Redentor del mundo, durante la última cena. También el Concilio Vaticano II ha aportado algunas modificaciones, en virtud de las cuales la liturgia actual de la Misa se diferencia en cierto sentido de la conocida antes del Concilio. No pensamos hablar de estas diferencias; por ahora conviene que nos detengamos en lo que es esencial e inmutable en la liturgia eucarística.

Y con este elemento está estrechamente vinculado el carácter de «sacrum» de la Eucaristía, esto es, de acción santa y sagrada. Santa y sagrada, porque en ella está continuamente presente y actúa Cristo, «el Santo» de Dios, [36]«ungido por el Espíritu Santo»,[37] «consagrado por el Padre»,[38] para dar libremente y recobrar su vida, [39] «Sumo Sacerdote de la Nueva Alianza».[40] Es El, en efecto, quien, representado por el celebrante, hace su ingreso en el santuario y anuncia su evangelio. Es El «el oferente y el ofrecido, el consagrante y el consagrado». [41] Acción santa y sagrada, porque es constitutiva de las especies sagradas, del «Sancta sanctis», es decir, de las «cosas santas —Cristo el Santo— dadas a los santos», como cantan todas las liturgias de Oriente en el momento en que se alza el pan eucarístico para invitar a los fieles a la Cena del Señor.

El «Sacrum» de la Misa no es por tanto una «sacralización», es decir, una añadidura del hombre a la acción de Cristo en el cenáculo, ya que la Cena del Jueves Santo fue un rito sagrado, liturgia primaria y constitutiva, con la que Cristo, comprometiéndose a dar la vida por nosotros, celebró sacramentalmente, El mismo, el misterio de su Pasión y Resurrección, corazón de toda Misa. Derivando de esta liturgia, nuestras Misas revisten de por sí una forma litúrgica completa, que, no obstante esté diversificada según las familias rituales, permanece sustancialmente idéntica. El «Sacrum» de la Misa es una sacralidad instituida por Cristo. Las palabras y la acción de todo sacerdote, a las que corresponde la participación consciente y activa de toda la asamblea eucarística, hacen eco a las del Jueves Santo.

El sacerdote ofrece el Santo Sacrificio «in persona Christi», lo cual quiere decir más que «en nombre», o también «en vez» de Cristo. «In persona»: es decir, en la identificación específica, sacramental con el «Sumo y Eterno Sacerdote», [42] que es el Autor y el Sujeto principal de este su propio Sacrificio, en el que, en verdad, no puede ser sustituido por nadie. Solamente El, solamente Cristo, podía y puede ser siempre verdadera y efectiva «propitiatio pro peccatis nostris ... sed etiam totius mundi».[43] Solamente su sacrificio, y ningún otro, podía y puede tener «fuerza propiciatoria» ante Dios, ante la Trinidad, ante su trascendental santidad. La toma de conciencia de esta realidad arroja una cierta luz sobre el carácter y sobre el significado del sacerdote-celebrante que, llevando a efecto el Santo Sacrificio y obrando «in persona Christi», es introducido e insertado, de modo sacramental (y al mismo tiempo inefable), en este estrictísimo «Sacrum», en el que a su vez asocia espiritualmente a todos los participantes en la asamblea eucarística.

Ese «Sacrum», actuado en formas litúrgicas diversas, puede prescindir de algún elemento secundario, pero no puede ser privado de ningún modo de su sacralidad y sacramentalidad esenciales, porque fueron queridas por Cristo y transmitidas y controladas por la Iglesia. Ese «Sacrum» no puede tampoco ser instrumentalizado para otros fines. El misterio eucarístico, desgajado de su propia naturaleza sacrificial y sacramental, deja simplemente de ser tal. No admite ninguna imitación «profana», que se convertiría muy fácilmente (si no incluso como norma) en una profanación. Esto hay que recordarlo siempre, y quizá sobre todo en nuestro tiempo en el que observamos una tendencia a borrar la distinción entre «sacrum» y «profanum», dada la difundida tendencia general (al menos en algunos lugares) a la desacralización de todo.

En tal realidad la Iglesia tiene el deber particular de asegurar y corroborar el «sacrum» de la Eucaristía. En nuestra sociedad pluralista, y a veces también deliberadamente secularizada, la fe viva de la comunidad cristiana —fe consciente incluso de los propios derechos con respecto a todos aquellos que no comparten la misma fe— garantiza a este «sacrum» el derecho de ciudadanía. El deber de respetar la fe de cada uno es al mismo tiempo correlativa al derecho natural y civil de la libertad de conciencia y de religión.

La sacralidad de la Eucaristía ha encontrado y encuentra siempre expresión en la terminología teológica y litúrgica. [44] Este sentido de la sacralidad objetiva del Misterio eucarístico es tan constitutivo de la fe del Pueblo de Dios que con ella se ha enriquecido y robustecido. [45] Los ministros de la Eucaristía deben por tanto, sobre todo en nuestros días, ser iluminados por la plenitud de esta fe viva, y a la luz de ella deben comprender y cumplir todo lo que forma parte de su ministerio sacerdotal, por voluntad de Cristo y de su Iglesia.

[37] He 10, 38; Lc 4,18.
[38] Jn 10, 36.
[39] Cf. Jn 10, 17.
[40] Heb 3, 1; 4, 15, etc.
[41] Como decía la liturgia bizantina del siglo IX, según el códice más antiguo, antes denominado Barberino di San Marco (Florencia) y actualmente en la Biblioteca Apostólica Vaticana denominado Barberini greco 336, f° 8 vuelto, líneas 17-20, publicado, por lo que se refiere a esta parte, por F. E. Brightman, Liturgies Eastern and Western, I, Eastern Liturgies, Oxford 1896, p 318, 34-35.
[42] Cf. Misal Romano: Colecta de la Misa votiva de la Sagrada Eucaristía, B.
[43] 1 Jn 2, 2; cf. ibid. 4, 10.
[44] Hablamos del «divinum Mysterium», del «Sanctissimum» o del «Sacrosanctum», es decir, del «Sacro» y del «Santo» por excelencia. A su vez las Iglesias Orientales llaman a la Misa «raza», esto es «mystérion », «hagiasmós», «quddasa», «qedassé», es decir, «consagración» por excelencia. Hay además ritos litúrgicos que, para inspirar el sentido de lo sagrado, exigen bien sea el silencio, el estar de pie o de rodillas, bien sea las profesiones de fe, la incensación del evangelio, del altar, del celebrante y de las sagradas Especies. Es más, tales ritos reclaman la ayuda de los seres angélicos, creados para el servicio del Dios Santo: con el «Sanctus» de nuestras Iglesias latinas, con el «Trisagion» y el «Sancta Sanctis» de las Liturgias de Oriente.
[45] Por ejemplo, en la invitación a comulgar, esta fe ha sido formada para descubrir aspectos complementarios de la presencia de Cristo Santo: el aspecto epifánico revelado por los Bizantinos («Bendito el que viene en nombre del Señor: el Señor es Dios y se ha aparecido a nosotros»: La divina Liturgia del santo nostro Padre Giovanni Crisostomo, Grottaferrata 1967, pp. 136 ss.); el aspecto relacional y unitivo, cantado por los Armenios (Liturgia de S. Ignacio de Antioquía: «Un solo Padre santo con nosotros, un solo Hijo santo con nosotros, un solo Espíritu santo con nosotros »: Die Anaphora des heiligen Ignatius von Antiochien, ubersetzt von A. RUCKER, Oriens Christianus, ser. 3ª, 5 [1930], p. 76); el aspecto recóndito y celeste, celebrado por los Caldeos y Malabares (cf. Himno antifonario, cantado entre sacerdote y asamblea después de la comunión: F. E. Brightman, o. c., p. 299).


CALENDARIO

28 VIERNES. SAN SIMÓN Y SAN JUDAS, apóstoles, fiesta

Fiesta de san Simón y san Judas, apóstoles, el primero apellidado Cananeo o Zelotas, y el segundo, hijo de Santiago, llamado también Tadeo, el cual, en la última Cena preguntó al Señor acerca de su manifestación, recibiendo esta respuesta: «El que me ame, observará mi palabra, y el Padre mío le amará, y vendremos a él y haremos nuestra mansión en él» (elog. del Martirologio Romano).

Misa de la fiesta (rojo).
ro MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Pf. Apóstoles, conveniente PE I.
LECC.: vol. V.
- Ef 2, 19-22. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles.
- Sal 18. R. A toda la tierra alcanza su pregón.
- Lc 6, 12-19. Escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles.

* Hoy no se permiten las Misas de difuntos, excepto la exequial.

Liturgia de las Horas: oficio de la fiesta. Te Deum.

Martirologio: elogs. del 29 de octubre, pág. 637.
CALENDARIOS: San Sebastián: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. José María Setién Alberro, obispo, emérito (1972).
Tui-Vigo: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. José Diéguez Reboredo, obispo, emérito (1984).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Fiesta de san Simón y san Judas, apóstoles, el primero apellidado Cananeo o Zelotas, y el segundo, hijo de Santiago, llamado también Tadeo, el cual, en la última Cena preguntó al Señor acerca de su manifestación, recibiendo esta respuesta: «El que me ame, observará mi palabra, y el Padre mío le amará, y vendremos a él y haremos nuestra mansión en él»

28 de octubre
SAN SIMÓN Y SAN JUDAS, APÓSTOLES
Fiesta
Die 28 octobris
SS. SIMONIS ET IUDAE, APOSTOLORUM
Festum
Antífona de entrada
Éstos son los santos varones, a quienes eligió el Señor amorosamente y les dio una gloria eterna.
Antiphona ad introitum
Isti sunt viri sancti, quos elégit Dóminus in caritáte non ficta, et dedit illis glóriam sempitérnam.
Se dice Gloria. Dicitur Gloria in excélsis.
Oración colecta
Señor Dios nuestro, que nos llevaste al conocimiento de tu nombre por la predicación de los apóstoles, te rogamos que, por intercesión de san Simón y san Judas, tu Iglesia siga siempre creciendo con la conversión incesante de los pueblos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui nos per beátos Apóstolos ad agnitiónem tui nóminis veníre tribuísti, intercedéntibus sanctis Simóne et Iuda, concéde propítius, ut semper augeátur Ecclésia increméntis in te credéntium populórum. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas propias de la fiesta de San Simón y San Judas, apóstoles (Lecc. ant. V)

PRIMERA LECTURA Ef 2, 19-22
Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

Hermanos:
Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios.
Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 18, 2-3. 4-5 (R.: 5a)
R.
A toda la tierra alcanza su pregón. In omnem terram exívit sonus eórum.

V. El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra. R.
A toda la tierra alcanza su pregón. In omnem terram exívit sonus eórum.

V. Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje. R.
A toda la tierra alcanza su pregón. In omnem terram exívit sonus eórum.

Aleluya
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
A ti, oh Dios, te alabamos, a ti, Señor, te reconocemos. A ti te ensalza el glorioso coro de los apóstoles.
Te Deum laudámus, te Dóminum confitémur; te gloriósus Apostolórum chorus laudat, Dómine.
R.

EVANGELIO Lc 6, 12-19
Escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, subió Jesús a la montaña a orar, y pasó la noche orando a Dios.
Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles: Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón, apodado el Celotes, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.
Bajó del monte con ellos y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.
Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios 239
Ya hace muchos años, considerando este modo de proceder de mi Señor, llegué a la conclusión de que el apostolado, cualquiera que sea, es una sobreabundancia de la vida interior. Por eso me parece tan natural, y tan sobrenatural, ese pasaje en el que se relata cómo Cristo ha decidido escoger definitivamente a los primeros doce. Cuenta San Lucas que, antes, pasó toda la noche en oración (Lc 6, 12).

Oración de los fieles
394. Hermanos, edificados sobre el cimiento de los apóstoles, oremos al Padre por su pueblo santo, diciendo:
R. Escúchanos, Señor.
- Padre Santo, que quisiste que tu Hijo resucitado de entre los muertos se manifestara en primer lugar a los apóstoles, haz que también nosotros seamos sus testigos hasta los confines del mundo. R.
- Padre Santo, que enviaste a tu Hijo al mundo para dar la Buena Nueva a los pobres, haz que sepamos proclamar el Evangelio a todas las criaturas. R.
- Tú, que enviaste a tu Hijo a sembrar la semilla de la Palabra, danos también a nosotros sembrar tu semilla en nuestro trabajo para que, alegres, demos fruto con nuestra perseverancia. R.
- Tú, que enviaste a tu Hijo para que reconciliara el mundo contigo, haz que también nosotros cooperemos a la reconciliación de los hombres. R.
- Tú, que a tu Hijo le has sentado a tu derecha, admite a los difuntos en tu reino de felicidad. R.
Dios todopoderoso, por intercesión de tus apóstoles san Simón y san Judas, no permitas que seamos perturbados por ningún peligro, tú que nos has afianzado sobre la roca de la fe apostólica. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Al venerar la gloria inmarcesible de tus apóstoles san Simón y san Judas, te pedimos, Señor, que recibas nuestras súplicas y nos dispongas tú mismo para celebrar dignamente estos santos misterios. Por Jesucristo, Señor nuestro.
Super oblata
Glóriam, Dómine, sanctórum apostolórum Simónis et Iudae perpétuam venerántes, quaesumus, ut vota nostra suscípias et ad sacra mystéria celebránda nos digne perdúcas. Per Christum.
PREFACIO I DE LOS APÓSTOLES
Los Apóstoles, pastores del pueblo de Dios.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso, Pastor eterno. Porque no abandonas nunca a tu rebaño, sino que por medio de los santos Apóstoles lo proteges y conservas, y quieres que tenga siempre por guía la palabra de aquellos mismos pastores a quienes tu Hijo dio la misión de anunciar el Evangelio.
Por eso, con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE APOSTOLIS
De Apostolis pastoribus populi Dei
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui gregem tuum, Pastor aetérne, non déseris, sed per beátos Apóstolos contínua protectióne custódis, ut iísdem rectóribus gubernétur, quos Fílii tui vicários eídem contulísti praeésse pastóres.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de comunión Jn 14, 23
El que me ama guardará mi palabra —dice el Señor; y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos morada en él.
Antiphona ad communionem Jn 14,23
Si quis díligit me, sermónem meum servábit, dicit Dóminus; et Pater meus díliget eum, et ad eum veniémus, et mansiónem apud eum faciémus.
Oración después de la comunión
Señor, después de participar de la eucaristía y movidos por el Espíritu Santo, te rogamos que este memorial de la pasión de tu Hijo, celebrado en honor de san Simón y san Judas, nos ayude a perseverar en tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Percéptis, Dómine, sacraméntis, súpplices in Spíritu Sancto deprecámur, ut, quae pro apostolórum Simónis et Iudae veneránda gérimus passióne, nos in tua dilectióne consérvent. Per Christum.
Se puede utilizar la bendición solemne de los Apóstoles.
El Dios que os ha edificado sobre el cimiento de los apóstoles, por la intercesión gloriosa de los santos apóstoles N. y N., os llene de sus bendiciones.
R. Amén.
El que os ha enriquecido con la palabra y ejemplo de los apóstoles os conceda su ayuda para que seáis testigos de la verdad ante el mundo.
R. Amén.
Para que así obtengáis la heredad del reino eterno, por la intercesión de los apóstoles, por cuya palabra os mantenéis firmes en la fe.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.
R. Amén.
Adhiberi potest formula benedictionis sollemnis. De Apostolis.
Deus, qui vos in apostólicis tríbuit consístere fundaméntis, benedícere vobis dignétur beatórum Apostolórum N. et N. méritis intercedéntibus gloriósis.
R. Amen.
Et apostólicis praesídiis vos pro cunctis fáciat testes veritátis, qui vos eórum munerári documéntis vóluit et exémplis.
R. Amen.
Ut eórum intercessióne ad aetérnae pátriae hereditátem perveníre possítis, per quorum doctrínam fídei firmitátem possidétis.
R. Amen.
Et benedíctio Dei omnipoténtis, Patris, et Fílii, + et Spíritus Sancti, descéndat super vos et máneat semper.
R. Amen.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 29 de octubre

1. En Cartago, san Feliciano, mártir (c. s. III).
2. Conmemoración de san Narciso, obispo de Jerusalén, merecedor de alabanzas por su santidad, paciencia y fe. Acerca de cuándo debía celebrarse la Pascua cristiana, manifestó estar de acuerdo con el papa san Víctor, y que no había otro día que el domingo para celebrar el misterio de la Resurrección de Jesucristo. Descansó en el Señor a la edad de ciento dieciséis años (c. 222).
3. En Vercelli, en la provincia de la Liguria, san Honorato, obispo, que, discípulo de san Eusebio en el monasterio y compañero suyo también en la cárcel, sucedió a su maestro en la sede, enseñando la doctrina verdadera, y a la hora de la muerte mereció dar el viático al obispo san Ambrosio (s. IV/ V).
4. En Sidón, de Fenicia, san Zenobio, presbítero, que durante la durísima persecución bajo el emperador Diocleciano animó a otros al martirio, siendo también él coronado con la muerte (s. IV).
5. En Edessa, de Osrhoene, en Mesopotamia, san Abrahán, anacoreta, cuya vida fue escrita por san Efrén, diácono (366).
6. En el territorio de Vienne, en la Galia, san Teodario, abad, el cual, discípulo de san Cesáreo de Arlés, estableció unas celdas para monjes y fue designado por el obispo como intercesor ante Dios y presbítero penitenciario para todos los habitantes de la ciudad (c. 575).
7*. En Kilmacduagh, de Hibernia (hoy Irlanda), san Colmán, obispo (632).
8*. En Moustiers-en-Fagne, cerca de Cambrai, en Neustria, san Dodón, abad, que, presidiendo el monasterio de Wallers, prefirió retirarse a la vida eremítica (s. VIII).
9*. En Secondigliano, cerca de Nápoles, en la Campania, beato Cayetano Errico, presbítero, que fomentó los retiros espirituales y la devoción a la Eucaristía, para ganar almas para Cristo, fundando también la Congregación de los Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús y de María (1860).
10. En la ciudad de Girona, en la Hispania Tarraconense, conmemoración de san Narciso, obispo y mártir (s. inc.).