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viernes, 16 de septiembre de 2016

Viernes 21 octubre 2016, Del misterio de la santa Cruz, misa votiva.

SOBRE LITURGIA

CARTA DOMINICAE CENAE (24-febrero-1980)

DEL SUMO PONTÍFICE JUAN PABLO II
A TODOS LOS OBISPOS DE LA IGLESIA

SOBRE EL MISTERIO Y EL CULTO DE LA EUCARISTÍA

Venerados y queridos hermanos:

1. También este año, os dirijo a vosotros, para el próximo Jueves Santo, una carta que tiene una relación inmediata con la que habéis recibido el año pasado, en la misma ocasión, junto con la Carta para los sacerdotes. Deseo ante todo agradeceros cordialmente que hayáis acogido mis cartas precedentes con aquel espíritu de unidad que el Señor ha establecido entre nosotros y que hayáis transmitido a vuestro Presbiterio los pensamientos que deseaba expresar al principio de mi pontificado.

Durante la Liturgia Eucarística del Jueves Santo, habéis renovado —junto con vuestros sacerdotes— las promesas y compromisos asumidos en el momento de la ordenación. Muchos de vosotros, venerados y queridos Hermanos, me lo habéis comunicado después, añadiendo palabras de agradecimiento personal y mandando a veces las de vuestro propio Presbiterio. Además, muchos sacerdotes han manifestado su alegría, tanto por el carácter profundo y solemne del Jueves Santo, en cuanto «fiesta anual de los sacerdotes», como por la importancia de los problemas tratados en la Carta a ellos dirigida. Tales respuestas forman una rica colección que, una vez más, indican cuán querida es para la gran mayoría del Presbiterio de la Iglesia católica la senda de la vida sacerdotal por la que esta Iglesia camina desde hace siglos, cuán amada y estimada es para los sacerdotes y cómo desean proseguirla en el futuro.

He de añadir aquí que en la Carta a los sacerdotes han hallado eco solamente algunos problemas, como ya se ha señalado claramente al principio de la misma [1]. Además ha sido puesto principalmente de relieve el carácter pastoral del ministerio sacerdotal, lo cual no significa ciertamente que no hayan sido tenidos también en cuenta aquellos grupos de sacerdotes que no desarrollan una actividad directamente pastoral. A este propósito quiero recordar una vez más el magisterio del Concilio Vaticano II, así como las enunciaciones del Sínodo de los Obispos del 1971.

El carácter pastoral del ministerio sacerdotal no deja de acompañar la vida de cada sacerdote, aunque las tareas cotidianas que desarrolla no estén orientadas explícitamente a la pastoral de los sacramentos. En este sentido, la Carta dirigida a los sacerdotes con ocasión del Jueves Santo iba dirigida a todos sin excepción, aunque, como he insinuado antes, ella no haya tratado todos los problemas de la vida y actividad de los sacerdotes. Creo útil y oportuna tal aclaración al principio de esta Carta.

[1] Cf. cap. 2: AAS 71 (1979), pp. 395 ss.

CALENDARIO

21 VIERNES DE LA XXIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa
de feria (verde).
ve MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 73, n. 5; y en el presente año jubilar: pp. 26ss, nn. 16. 24), Pf. común.
LECC.: vol. IV (o bien: vol. III-par de las nuevas ediciones).
- Ef 4, 1-6. Un solo cuerpo, un Señor, una fe, un Bautismo.
- Sal 23. R. Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor.
- Lc 12, 54-59. Si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente?

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 22 de octubre, pág. 625.
CALENDARIOS: Misioneros de la Preciosa Sangre: San Gaspar de Búfalo (S). Adoratrices de la Sangre de Cristo: (F).
Clérigos de San Viator: San Viator (F).
Mínimos: Beato Nicolás Barré, presbítero (MO).
Burgos: Santa Úrsula, virgen y mártir (ML).
Dominicos: Beato Pedro de Città di Castello, presbítero (ML).
Jesuitas: Beato Diego Luis de San Vitores, presbítero, y san Pedro Calungsod, mártires (ML).
Orden de San Juan de Jerusalén: Beato Carlos de Austria (ML).
Girona: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Jaume Camprodón Rovira, obispo, emérito (1973).

TEXTOS MISA

DEL MISTERIO DE LA SANTA CRUZ
Se dice con vestiduras de color rojo.
DE MYSTERIO SANCTAE CRUCIS
In hac Missa adhibetur color ruber.
Antífona de entrada Cf. Ga 6, 14
Nosotros hemos de gloriarnos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo: en él está nuestra salvación, vida y resurrección; él nos ha salvado y libertado.
Ant. ad introitum Cf. Ga 6,14
Nos autem gloriári opórtet in cruce Dómini nostri Iesu Christi, in quo est salus, vita et resurréctio nostra, per quem salváti et liberáti sumus.
Oración colecta
Señor, Dios nuestro, que has querido realizar la salvación de todos los hombres por medio de tu Hijo, muerto en la cruz, concédenos, te rogamos, a quienes hemos conocido en la tierra este misterio alcanzar en el cielo los premios de la redención. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui Unigénitum tuum crucem subíre voluísti, ut salvum fáceret genus humánum, praesta, quaesumus, ut, cuius mystérium in terra cognóvimus, eius redemptiónis praemia in caelo cónsequi mereámur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la XXIX semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA Ef 4, 1-6
Un solo cuerpo, un Señor, una fe, un bautismo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

Hermanos:
Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados.
Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor, esforzándoos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todos, que está sobre todos, actúa por medio de todos y está en todos.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 23, 1b -2. 3-4ab. 5-6 (R.: cf. 6)
R.
Esta es la generación que busca tu rostro, Señor.
Hæc est generátio quæréntium fáciem tuam, Dómine.

V. Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R.
Esta es la generación que busca tu rostro, Señor.
Hæc est generátio quæréntium fáciem tuam, Dómine.

V. ¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R.
Esta es la generación que busca tu rostro, Señor.
Hæc est generátio quæréntium fáciem tuam, Dómine.

V. Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Esta es la generación que busca al Señor,
que busca tu rostro, Dios de Jacob.
R.
Esta es la generación que busca tu rostro, Señor.
Hæc est generátio quæréntium fáciem tuam, Dómine.

Aleluya Cf. Mt 11, 25
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del reino a los pequeños.
Benedíctus es, Pater, Dómine cæli et terræ, quia mystéria regni párvulis revelásti.
R.

EVANGELIO Lc 12, 54-59
Sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, pues ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, decía Jesús a la gente:
«Cuando veis subir una nube por el poniente, decís enseguida: “Va a caer un aguacero”, y así sucede. Cuando sopla el sur decís: “Va a hacer bochorno”, y sucede.
Hipócritas: sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, pues ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que es justo?
Por ello, mientras vas con tu adversario al magistrado, haz lo posible en el camino por llegar a un acuerdo con él, no sea que te lleve a la fuerza ante el juez y el juez te entregue al guardia y el guardia te meta en la cárcel.
Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues la última monedilla».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Homilía en santa Marta 23 de octubre de 2015
Jesús dice: «Mirad a los campesinos, a los sencillos: ellos, en su sencillez, saben comprender cuando llega la lluvia, cómo crece la hierba; saben distinguir el trigo de la cizaña». Como consecuencia «esa sencillez -si va acompañada por el silencio, la reflexión y la oración- nos hará comprender los signos de los tiempos». Porque «los tiempos cambian y nosotros cristianos debemos cambiar continuamente. Tenemos que cambiar firmes en la fe en Jesucristo, firmes en la verdad del Evangelio, pero nuestro obrar se debe mover continuamente según los signos de los tiempos».
«Somos libres por el don de la libertad que nos dio Jesucristo. Pero nuestro trabajo es examinar lo que sucede dentro de nosotros, discernir nuestros sentimientos, nuestros pensamientos; y analizar lo que sucede fuera de nosotros, discernir los signos de los tiempos». ¿Cómo? «Con el silencio, con la reflexión y con la oración».

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario V
293. Suba nuestra oración a Dios Padre todopoderoso, que quiere iluminar y salvar a todos los hombres.
- Por nuestro Santo Padre el papa N y por todos los obispos: para que guíen fielmente al pueblo de Dios. Roguemos al Señor.
- Por los que rigen los destinos de los pueblos: para que protejan la libertad de los ciudadanos y gobiernen con rectitud y justicia. Roguemos al Señor.
- Por los hambrientos y los enfermos, por los emigrantes y los que no tienen trabajo, por todos los que sufren: para que sean aliviados en su necesidad. Roguemos al Señor.
- Por los que estamos aquí reunidos: para que vivamos en amor fraterno y formemos una comunidad de fe, esperanza y amor en el seno de la Iglesia. Roguemos al Señor.
Escucha, Dios todopoderoso, las súplicas de tu pueblo; y concédenos lo que te pedimos, confiados en tu bondad. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Señor, que nos limpie de toda culpa este sacrificio, el mismo que ofrecido en el ara de la cruz, quitó el pecado del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Haec oblátio, Dómine, quaesumus, ab ómnibus nos purget offénsis, quae in ara crucis totíus mundi tulit offénsam. Per Christum.
Prefacio: La gloriosa victoria de la cruz.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque has puesto la salvación del género humano en el árbol de la cruz, para que donde tuvo origen la muerte, de allí surgiera la vida, y el que en venció en un árbol, fuera en un árbol vencido, por Cristo Señor nuestro.
Por él, los ángeles y los arcángeles, y todos los coros celestiales, celebran tu gloria unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
Puede decirse también el prefacio I de la Pasión del Señor.
Praefatio: De victoria crucis gloriosae.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens, aetérne Deus:
Qui salútem humáni géneris in ligno crucis constituísti, ut unde mors oriebátur, inde vita resúrgeret; et, qui in ligno vincébat, in ligno quoque vincerétur: per Christum Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli caelorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
Dici potest etiam Praefatio I de Passione Domini.
PLEGARIA EUCARÍSTICA II.
Antífona de la comunión Jn 12, 32
Cuando yo sea levantado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí -dice el Señor.
Antiphona ad communionem Jn 12,32
Ego si exaltátus fúero a terra, omnes traham ad meípsum, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Fortalecidos con esta eucaristía, te pedimos, Señor Jesucristo, que lleves a la gloria de la resurrección a los que has redimido en el madero salvador de la cruz. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Post communionem
Refectióne tua sancta enutríti, Dómine Iesu Christe, súpplices deprecámur, ut, quos per lignum crucis vivíficae redemísti, ad resurrectiónis glóriam perdúcas. Qui vivis et regnas in saecula saeculórum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 22 de octubre
M
emoria de san Juan Pablo II papa (2005).
1. Conmemoración de san Marcos, obispo de Jerusalén, que fue el primer obispo procedente de los gentiles que ocupó la sede de la Iglesia de la Ciudad Santa, trabajando con fe y celo para reunir a sus fieles dispersados por la guerra (s. II).
2. En Hierópolis, ciudad de Frigia, san Abercio, obispo, discípulo de Cristo, buen Pastor, del cual se cuenta que peregrinó por diversas regiones anunciando la fe, siendo alimentado con un místico manjar (s. III).
3. En Adrianópoli, de Tracia, santos mártires Felipe, obispo de Eraclea, y Hermete, diácono, los cuales, durante la persecución bajo el emperador Diocleciano, al pedir el prefecto Justino al obispo que cerrase la iglesia, entregase los vasos sagrados y mostrase los libros litúrgicos, Felipe le respondió que no podía dar estas cosas ni él recibirlas, por lo que, después de ser encarcelados y azotados, fueron quemados vivos (303).
4. En Rouen, de la Galia Lugdunense, san Malón, obispo, que está considerado como primer apóstol de la fe cristiana en esta ciudad e iniciador de la sede episcopal (s. IV).
5*. En el territorio de Besançon, en Germania, san Valerio, diácono de la iglesia de Langres, al que dieron muerte unos paganos (s. IV).
6*. En la región de Chalons, en Neustria, san Lupencio, abad de la basílica de Saint-Privat-de-Javols, que, después de haber recibido injustamente muchas injurias de parte de Inocencio, conde de la ciudad, fue decapitado (c. 684).
7*. En la ciudad de Auch, en Aquitania, san Leotadio, obispo (s. VII).
8*. En el monasterio de Berceto, en la Lombardía, san Moderano, abad, antes obispo de Rennes, en la Galia, insigne por su amor a la soledad y la devoción hacia los lugares santos (c. 720).
9*. En el territorio de Nantes, en la Bretaña Menor, san Benito, que llevó vida eremítica en Massérac (s. IX).
10. En Huesca, ciudad de Aragón, en Hispania, santas Nunilo y Alodia, vírgenes y mártires, que hijas de padre no cristiano, pero educadas en la fe cristiana por su madre, al no querer abjurar de Cristo, después un largo encarcelamiento fueron degolladas por disposición del rey de Córdoba, Abdar-Rahman II, (851).
11. En Fiésole, de la Toscana, san Donato o Duns Scoto, obispo, que, insigne por su erudición y su piedad, oriundo de Irlanda y peregrinando hacia Roma, fue elegido obispo de esta ciudad (c. 875).