viernes, 9 de septiembre de 2016

Viernes 14 octubre 2016, Lecturas Viernes XXVIII semana del Tiempo Ordinario, año par.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes la XXVIII semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA Ef 1, 11-14
Antes esperábamos en el Mesías. Vosotros habéis sido marcados con el sello del Espíritu Santo
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

Hermanos:
En Cristo hemos heredado también los hijos de Israel,
los que ya estábamos destinados por decisión
del que lo hace todo según su voluntad,
para que seamos alabanza de su gloria
quienes antes esperábamos en el Mesías.
En él también vosotros,
después de haber escuchado la palabra de la verdad
—el evangelio de vuestra salvación—,
creyendo en él
habéis sido marcados con el sello del Espíritu Santo prometido.
Él es la prenda de nuestra herencia,
mientras llega la redención del pueblo de su propiedad,
para alabanza de su gloria.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 32, 1-2. 4-5. 12-13 (R.: cf. 12)
R.
Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad. Beátus pópulus, quem elégit Dóminus in hereditátem sibi.

V. Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.
Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. R.
Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad. Beátus pópulus, quem elégit Dóminus in hereditátem sibi.

V. La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R.
Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad. Beátus pópulus, quem elégit Dóminus in hereditátem sibi.

V. Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres. R.
Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad. Beátus pópulus, quem elégit Dóminus in hereditátem sibi.

Aleluya Sal 32, 22
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de tí.
Fiat misericórdia tua, Dómine, super nos, quemádmodum sperávimus in te.
R.

EVANGELIO Lc 12, 1-7
Hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban. Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos:
«Cuidado con la levadura de los fariseos, que es la hipocresía, pues nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, ni nada escondido que no llegue a saberse.
Por eso, lo que digáis en la oscuridad será oído a plena luz, y lo que digáis al oído en las recámaras se pregonará desde la azotea.
A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más.
Os voy a enseñar a quién tenéis que temer: temed al que, después de la muerte, tiene poder para arrojar a la “gehenna”. A ese tenéis que temer, os lo digo yo.
¿No se venden cinco pájaros por dos céntimos? Pues ni de uno solo de ellos se olvida Dios.
Más aún, hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados. No tengáis miedo: valéis más que muchos pájaros».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Homilía en santa Marta 16-octubre-2015
Ante todos estos miedos que son insinuados por el virus, por la levadura de la hipocresía farisaica, tenemos que ser confortados por lo que dice Jesús: Hay un Padre. Existe un Padre que os ama. Hay un Padre que os cuida. Ante la seducción del claroscuro, la seducción de la serpiente, Jesús nos serena: Tranquilos, el Padre os ama, os defiende. Confiad en Él. No tengáis miedo a estas cosas. Así, Jesús, partiendo del más pequeño en medio de tanta gente, llega al más grande, al Padre que cuida a todos, también a los más pequeños, para que no se enfermen, para que no se contagien con esta enfermedad. Cuando Jesús nos dice esto, nos invita a rezar, nos invita a rezar para no caer en esta actitud farisaica que no es ni luz ni tiniebla, que está siempre a mitad de camino y nunca llegará a la luz de Dios.