sábado, 3 de septiembre de 2016

Témporas en 3 días: Día de Petición por la actividad humana.

TÉMPORAS EN 3 DÍAS

Día de petición por la actividad humana

Día de petición por la actividad humana
Tercera misa para cuando las Témporas se celebran en tres días
PRO HUMANO LABORE SANCTIFICANDO A
Antífona de entrada Sal 89, 17. 14
Haz prósperas, Señor, las obras de nuestras manos y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Antiphona ad introitum Gn 1, 27. 31
In princípio creávit Deus caelum et terram. Et creávit Deus hóminem ad imáginem suam. Vidítque Deus cuncta quae fécerat, et erant valde bona.
Vel: Cf. Ps 89, 17
Bónitas tua, Dómine, sit super nos, et opus mánuum nostrárum secúnda nobis.
Oración colecta
Oh Dios, tú has querido que el estudio y el trabajo del hombre perfeccionaran cada día el universo que has creado; te pedimos que nuestro trabajo y afanes resulten siempre provechosos a la familia humana y contribuyan al cumplimiento de tus designios sobre el mundo. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Rerum cónditor Deus, qui hóminem iussísti labóris offícia sustinére, da, ut opus quod incípimus huius vitae prosit increméntis, et regno Christi dilatándo tua benignitáte profíciat. Per Dóminum.
Vel:
Deus, qui humáno labóre imménsum creatiónis opus iúgiter pérficis atque gubérnas, exáudi preces pópuli supplicántis, et praesta, ut omnes hómines digno potiántur labóre, quo, suam condiciónem honestántes, árctius coniúncti frátribus suis váleant inservíre. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas para cuando las Témporas se celebran en tres días. Día de petición por la actividad humana.

PRIMERA LECTURA (opción 1) 1 Sam 1, 10-18
Se puso a rezar al Señor, llorando a todo llorar
Lectura del primer libro de Samuel

En aquellos días, Ana, con el alma llena de amargura, se puso a rezar al Señor,
llorando a todo llorar. Y añadió esta promesa:
-«Señor de los ejércitos, si te fijas en la humillación de tu sierva y te acuerdas de mi,
si no te olvidas de tu sierva y le das a tu sierva un hijo varón, se lo entrego al Señor
de por vida, y no pasará la navaja por su cabeza.»
Mientras ella rezaba y rezaba al Señor, Elí observaba sus labios. Y, como Ana
hablaba para sí, y no se oía su voz aunque movía los labios, Elí la creyó borracha y
le dijo:
-«¿Hasta cuándo te va a durar la borrachera? A ver si se te pasa el efecto del vino.»
Ana respondió:
-«No es así, Señor. Soy una mujer que sufre. No he bebido vino ni licor, estaba
desahogándome ante el Señor. No creas que esta sierva tuya es una descarada; si he
estado hablando hasta ahora, ha sido de pura congoja y aflicción.»
Entonces Elí le dijo:
-«Vete en paz. Que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido.»
Ana respondió:
-«Que puedas favorecer siempre a esta sierva tuya.»
Luego se fue por su camino, comió, y no parecía la de antes.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 27, 1ab-2. 7. 8-9 (R.: 2a)
R. Escucha, Señor, mi voz suplicante.

A ti, Señor, te invoco;
Roca mía, no seas sordo a mi voz.
Escucha mi voz suplicante
cuando te pido auxilio,
cuando alzo las manos hacia tu santuario. R.

El Señor es mi fuerza y mi escudo:
en él confía mi corazón;
me socorrió, y mi corazón se alegra
y le canta agradecido. R.

El Señor es fuerza para su pueblo,
apoyo y salvación para su Ungido.
Salva a tu pueblo y bendice tu heredad,
sé su pastor y llévalos siempre. R.

PRIMERA LECTURA (opción 2 ) Est 4, 17b-17e. 17k-17l
Señor, todo está bajo tu poder
Lectura del libro de Ester.

En aquellos días, Mardoqueo oró así. recordando todas las hazañas del Señor:-«Señor, Señor, rey y dueño de todo, porque todo está bajo tu poder, y no hay quien
se oponga a tu voluntad de salvar a Israel.
Tú creaste el cielo y la tierra y todas las maravillas que hay bajo el cielo, y eres Señor
de todo; ni hay, Señor, quien se te pueda oponer.
No desprecies la porción que te rescataste del país de Egipto; escucha mi súplica,
apiádate de tu heredad, cambia nuestro duelo en fiesta, para que vivamos
celebrando tu nombre, Señor. No hagas enmudecer la boca de los que te alaban.»

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 24, 1-3. 4-5. 6-7 (R.: 2a)
R. Dios mío, en ti confío, no quede yo defraudado.

A ti, Señor, levanto mi alma;
Dios mío, en ti confío,
no quede yo defraudado,
que no triunfen de mí mis enemigos;
pues los que esperan en ti no quedan defraudados,
mientras que el fracaso malogra a los traidores. R.

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador,
y todo el día te estoy esperando. R.

Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas;
no te acuerdes de los pecados
ni de las maldades de mi juventud;
acuérdate de mi con misericordia,
por tu bondad, Señor. R.

SEGUNDA LECTURA (opción 1) Col 1, 9-11
No dejamos de rezar y de pedir
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses

Hermanos:
No dejamos de rezar a Dios por vosotros y de pedir que consigáis un conocimiento
perfecto de su voluntad, con toda sabiduría e inteligencia espiritual.
De esta manera, vuestra conducta será digna del Señor, agradándole en todo;
fructificaréis en toda clase de obras buenas y aumentará vuestro conocimiento de
Dios.
El poder de su gloria os dará fuerza para soportar todo con paciencia y
magnanimidad, con alegría.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

SEGUNDA LECTURA (opción 2) Sant 5, 13-18
Mucho puede hacer la oración intensa del justo
Lectura de la carta del apóstol Santiago.

Queridos hermanos:
¿Sufre alguno de vosotros? Rece. ¿Está alegre alguno? Cante cánticos. ¿Está enfermo
alguno de vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, y que recen sobre él,
después de ungirlo con óleo, en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al
enfermo, y el Señor lo curará, y, si ha cometido pecado, lo perdonará. Así, pues,
confesaos los pecados unos a otros, y rezad unos por otros, para que os curéis.
Mucho puede hacer la oración intensa del justo. Elías, que era un hombre de la
misma condición que nosotros, oró fervorosamente para que no lloviese; y no llovió
sobre la tierra durante tres años y seis meses. Luego volvió a orar, y el cielo
derramó lluvia y la tierra produjo sus frutos.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Aleluya Sal 67, 20b. 21A
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Dios lleva nuestras cargas, es nuestra salvación. Nuestro Dios es un Dios que salva. R.

EVANGELIO (opción 1 ) Mt 7, 7-11
Quien pide recibe
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden!»

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

EVANGELIO (opción 2 ) Lc 18, 1-8
Dios hará justicia a sus elegidos que le gritan
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús, para explicar a sus discípulos cómo tenían que orar siempre
sin desanimarse, les propuso esta parábola:
-«Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres.
En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle:
“Hazme justicia frente a mi adversario.”
Por algún tiempo se negó, pero después se dijo:
“Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está
fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara.”»
Y el Señor añadió:
-«Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que
le gritan día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar.
Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?»

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.


Para esta celebración de petición por la actividad humana, pueden utilizarse también las lecturas de la misa al comienzo del año civil (Leccionario VI, pp. 111-117), o de la misa por la santificación del trabajo humano (Leccionario VI, pp. 118-124).

Oración sobre las ofrendas
Te presentamos, Señor, el pan y el vino con los que tú alimentas nuestra vida en la tierra y renuevas nuestra vida eterna; te pedimos que no ceses de darnos este pan que es nuestro sustento y este sacramento que es fuente de vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Deus, qui humánum genus praeséntium múnerum et aliménto végetas et rénovas sacraménto, tríbue, quaesumus, ut eórum et corpóribus nostris subsídium non desit et méntibus. Per Christum.
PREFACIO V DOMINICAL DEL TIEMPO ORDINARIO
Las maravillas de la Creación
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque creaste el universo entero, estableciste el continuo retorno de las estaciones, y al hombre, formado a tu imagen y semejanza, sometiste las maravillas del mundo, para que, en nombre tuyo, dominara la creación, y, al contemplar tus grandezas, en todo momento te alabara, por Cristo, Señor nuestro.
A quien cantan los ángeles y los arcángeles, proclamando sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO V DE DOMINICIS “PER ANNUM”
De creatione
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui ómnia mundi eleménta fecísti, et vices disposuísti témporum variári; hóminem vero formásti ad imáginem tuam, et rerum ei subiecísti univérsa mirácula, ut vicário múnere dominarétur ómnibus quae creásti, et in óperum tuórum magnálibus iúgiter te laudáret, per Christum Dóminum nostrum.
Unde et nos cum ómnibus Angelis te laudámus, iucúnda celebratióne clamántes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
Antífona de la comunión Mt 7, 7
Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá –dice el Señor.
Antiphona ad communionem Col 3, 17
Omne quodcúmque fácitis in verbo aut in ópere, ómnia in nómine Dómini Iesu Christi, grátias agéntes Deo et Patri per ipsum.
Oración después de la comunión
Señor, tú que nos has fortalecido con estos sacramentos de vida eterna, no dejes de ayudarnos con tu gracia también en los quehaceres temporales. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Unitátis et caritátis mensae partícipes effécti, rogámus, Dómine, cleméntiam tuam, ut, per ópera quae nobis implénda commisísti, et vitam sustentémus terrénam, et regnum tuum aedificémus fidéntes. Per Christum.


Día de petición (2)
Tercera misa para cuando las Témporas se celebran en tres días
IN QUACUMQUE NECESSITATE B
Antífona de entrada Sal 126, 1
Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles; si el Señor no guarda la ciudad, en vano vigilan los centinelas.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 43, 26
Exsúrge, Dómine, ádiuva nos et rédime nos propter misericórdiam tuam.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, que con amor generoso desbordas los méritos y las esperanzas de cuantos a ti acuden, sacia tú los deseos de nuestro corazón y danos también aquellos bienes que superan el conocer del hombre, pero que tú has preparado para los que te aman. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Omnípotens et miséricors Deus, afflictiónem nostram propitiátus inténde, et ita filiórum tuórum onus álleva fidémque confírma, ut in patérna semper providéntia tua sine dubitatióne confídant. Per Dóminum.

Oración sobre las ofrendas
Te presentamos, Señor, nuestras ofrendas y te pedimos que santifiques, por ellas, los proyectos y las obras que intentamos realizar desde ahora. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, Dómine, múnera, quae tibi fidénter offérimus, et, quam maeróris amaritúdinem sustinémus, fac, ut in suavitátis sacrifícium convertátur. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA V / c
PREX EUCHARISTICA PRO VARIIS NECESSITATIBUS IV.
Antífona de la comunión Cf. Sal 65, 12. 6
Coronarás el año con tus bienes, Señor, y serás la esperanza del confín de la tierra.
Antiphona ad communionem Jn 16, 23-24
Si quid petiéritis Patrem in nómine meo, dabit vobis. Pétite et accipiétis, ut gáudium vestrum sit plenum, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Señor, el sacramento de tu Hijo que nosotros te hemos presentado como acción de gracias, tú nos lo has devuelto como alimento espiritual; concédenos que, fortalecidos ahora por el don eucarístico, te sirvamos cada día con mayor entrega y así nos dispongamos a recibir de ti nuevos favores. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Te súpplices, Dómine, exorámus, ut, dápibus recreáti munitíque divínis, et futúros labóres fórtiter ággredi valeámus, et fratres in pressúra pósitos impénsius confirmémus. Per Christum.