sábado, 17 de septiembre de 2016

Sábado 22 octubre 2016, San Juan Pablo II, papa, memoria libre. Lecturas Sábado XXIX semana del Tiempo Ordinario, año par.

TEXTOS MISA

Del texto introductorio al Oficio de Lecturas de la Liturgia de las Horas
Carlos José Wojtyla nació en Wadowic, Polonia, el año 1920. Ordenado presbítero y realizados sus estudios de teología en Roma, regresó a su patria donde desempeñó diversas tareas pastorales y universitarias. Nombrado Obispo auxiliar de Cracovia, pasó a ser Arzobispo de esa sede en 1964; participó en el Concilio Vaticano II. Elegido Papa el 16 de octubre de 1978, tomó el nombre de Juan Pablo II, se distinguió por su extraordinaria actividad apostólica, especialmente hacia las familias, los jóvenes y los enfermos, y realizó innumerables visitas pastorales en todo el mundo. Los frutos más significativos que ha dejado en herencia a la Iglesia son, entre otros, su riquísimo magisterio, la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica y los Códigos de Derecho Canónico para la Iglesia Latina y para las Iglesias Orientales. Murió piadosamente en Roma, el 2 de abril del 2005, vigilia del Domingo II de Pascua, o de la Divina Misericordia.

Del Común de pastores (para un papa), formulario 2 (II), oración colecta propia.

22 de octubre
San Juan Pablo II, papa
Die 22 octobris
Sancti Ioannis Pauli II, papæ
Ant. de entrada Cf. Sir 45, 30
El Señor hizo con él una alianza de paz, y lo nombró príncipe para que fuera sacerdote eternamente.
Ant. ad introitum Cf. Sir 45, 30
Státuit ei Dóminus testaméntum pacis, et príncipem fecit eum, ut sit illi sacerdótii dígnitas in ætérnum.
Oración colecta
Oh Dios, rico en misericordia, que has querido que san Juan Pablo II, papa, guiara toda tu Iglesia, te pedimos que, instruidos por sus enseñanzas, nos concedas abrir confiadamente nuestros corazones a la gracia salvadora de Cristo, único redentor del hombre. Él, que vive y reina.
Collecta
Deus, dives in misericórdia, qui sanctum Ioánnem Paulum, papam, univérsæ Ecclésiæ tuæ præésse voluísti, præsta, quæsumus, ut, eius institútis edócti, corda nostra salutíferæ grátiæ Christi, uníus redemptóris hóminis, fidénter aperiámus. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la XXIX semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA Ef 4, 7-16
Cristo es la cabeza; del cual todo el cuerpo se procura el crecimiento

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

Hermanos:
A cada uno de nosotros se le ha dado la gracia según la medida del don de Cristo. Por eso dice la Escritura:
«Subió a lo alto llevando cautivos
y dio dones a los hombres».
Decir «subió» supone que había bajado a lo profundo de la tierra; y el que bajó es el mismo que subió por encima de los cielos para llenar el universo.
Y él ha constituido a unos, apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelistas, a otros, pastores y doctores, para el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al Hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud. Para que ya no seamos niños sacudidos por las olas y llevados a la deriva por todo viento de doctrina, en la falacia de los hombres, que con astucia conduce al error; sino que, realizando la verdad en el amor, hagamos crecer todas las cosas hacia él, que es la cabeza: Cristo, del cual todo el cuerpo, bien ajustado y unido a través de todo el complejo de junturas que lo nutren, actuando a la medida de cada parte, se procura el crecimiento del cuerpo, para construcción de sí mismo en el amor.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 121, 1bc-2. 3-4ab. 4cd-5 (R.: cf. 1bc)
R.
Vamos alegres a la casa del Señor. In domum Dómini lætántes íbimus.

V. ¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén. R.
Vamos alegres a la casa del Señor. In domum Dómini lætántes íbimus.

V. Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor. R.
Vamos alegres a la casa del Señor. In domum Dómini lætántes íbimus.

V. Según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David. R.
Vamos alegres a la casa del Señor. In domum Dómini lætántes íbimus.

Aleluya Ez 33, 11
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
No me complazco en la muerte del malvado -dice el Señor-, sino en que se comvierta y viva.
Nolo mortem ímpii, dicit Dóminus, sed ut convertátur et vivat.
R.

EVANGELIO Lc 13, 1-9
Si no os convertís, todos pereceréis lo mismo
Lectura del santo Evangelio según San Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel momento se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de los sacrificios que ofrecían.
Jesús respondió:
«¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos porque han padecido todo esto? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. O aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera».
Y les dijo esta parábola:
«Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.
Dijo entonces al viñador:
“Ya ves, tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a perjudicar el terreno?”.
Pero el viñador respondió:
“Señor, déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto en adelante. Si no, la puedes cortar”».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Ángelus, 28 de febrero de 2016
¿Habéis pensado en la paciencia de Dios? ¿Habéis pensado también en su obstinada preocupación por los pecadores? ¡Cómo es que aún vivimos con impaciencia en relación a nosotros mismos! Nunca es demasiado tarde para convertirse, ¡nunca! Hasta el último momento: la paciencia de Dios nos espera. Recordad esa pequeña historia de santa Teresa del Niño Jesús, cuando rezaba por el hombre condenado a muerte, un criminal, que no quería recibir el consuelo de la Iglesia, rechazaba al sacerdote, no lo quería: quería morir así. Y ella, en el convento, rezaba. Y cuando ese hombre estaba allí, precisamente en el momento de ser asesinado, se dirige al sacerdote, toma el Crucifijo y lo besa. ¡La paciencia de Dios! Y hace lo mismo también con nosotros, ¡con todos nosotros! Cuántas veces –nosotros no lo sabemos, lo sabremos en el cielo–, cuántas veces nosotros estamos ahí, ahí? [a punto de caer] y el Señor nos salva: nos salva porque tiene una gran paciencia con nosotros. Y esta es su misericordia. Nunca es tarde para convertirnos, pero es urgente, ¡es ahora! Comencemos hoy.

Oración de los fieles
396. Al recordar al papa san Juan Pablo II, que fue una guía luminosa para su pueblo con el ejemplo y la palabra, pidamos al Padre que continúe ayudando a su Iglesia a crecer en santidad.
- Para que el testimonio de los santos pastores nos estimule a caminar por las sendas de la perfección evangélica. Roguemos al Señor.
- Para que las palabras del Papa, del obispo y de los sacerdotes sea portadora de luz y de esperanza. Roguemos al Señor.
- Para que Dios ilumine a los que tienen responsabilidades públicas para que gobiernen con absoluto respeto a los valores espirituales y morales. Roguemos al Señor.
- Para que el Señor conceda a todos los ministros de la Palabra la fortaleza necesaria para denunciar los pecados de nuestro tiempo. Roguemos al Señor.
- Para que ante el ejemplo de fe y de buenas obras de san Juan Pablo II, nos sintamos movidos a llevar a la práctica sus enseñanzas. Roguemos al Señor.
Señor, dirige tu mirada bondadosa sobre este pueblo que te invoca con humildad y esperanza; por intercesión de san Juan Pablo II, te pedimos que nunca falten en tu Iglesia pastores virtuosos y sabios para conducirla hacia la patria futura. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Concédenos, Señor, que nos valgan de ayuda los dones que te presentamos en la fiesta del santo papa Juan Pablo II, ya que tú has querido perdonar los pecados del mundo mediante el sacrificio de esta ofrenda. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Annue nobis, quæsumus, Dómine, ut, in hac festivitáte sancti Ioánnis Pauli papæ, hæc nobis prosit oblátio, quam immolándo totíus mundi tribuísti relaxári delícta. Per Christum.
PREFACIO DE LOS SANTOS PASTORES
La presencia de los santos Pastores en la Iglesia
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque nos concedes la alegría de celebrar hoy la fiesta de san N., fortaleciendo a tu Iglesia con el ejemplo de su vida, instruyéndola con su palabra y protegiéndola con su intercesión.
Por eso, con los ángeles y los santos, te cantamos el himno de alabanza diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO DE SANCTIS PASTORIBUS
De praesentia sanctorum Pastorum in Ecclesia
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Quia sic tríbuis Ecclésiam tuam sancti N. festivitáte gaudére, ut eam exémplo piae conversatiónis corróbores, verbo praedicatiónis erúdias, gratáque tibi supplicatióne tueáris.
Et ídeo, cum Angelórum atque Sanctórum turba, hymnum laudis tibi cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARÍSTICA III.
Ant. de comunión Cf. Jn 21, 17
Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.
Ant. ad communionem Cf. Io 21, 17
Dómine, tu ómnia nosti; tu scis quia amo te.
Oración después de la comunión
Señor, que la eficacia de estos dones produzca su fruto en nosotros al celebrar la fiesta del santo papa Juan Pablo II, y nos alcance de tu misericordia ayuda para la vida presente y las alegrías de la vida futura. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Acceptórum múnerum virtus, Dómine Deus, in hac festivitáte sancti Ioánnis Pauli papæ nobis efféctus ímpleat, ut simul et mortális vitæ subsídium cónferat, et gáudium perpétuæ felicitátis obtíneat. Per Christum.