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Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Miércoles 12 octubre 2016, Nuestra Señora del Pilar, fiesta.

SOBRE LITURGIA

Misas de la Virgen María, 15 de agosto de 1986.
Orientaciones generales

Valor ejemplar de la Virgen María en las celebraciones litúrgicas


14. La liturgia, que tiene el poder admirable de evocar el pasado y hacerlo presente, pone con frecuencia ante los ojos de los fieles la figura de la Virgen de Nazaret, que «se consagró totalmente, cual esclava del Señor, a la persona y a la obra de su Hijo, sirviendo al misterio de la redención con él y bajo él» (45).

Por esto la Madre de Cristo resplandece, sobre todo en las celebraciones litúrgicas, «como modelo de virtudes» (46) y de fiel cooperación a la obra de salvación.

15. La liturgia, heredera de la doctrina y del lenguaje de los santos Padres, para expresar la ejemplaridad de la bienaventurada Virgen, usa varios términos: modelo, sobre todo cuando quiere resaltar su santidad y presentarla a los cristianos como fiel esclava del Señor (47) y perfecta discípula de Cristo; figura, para indicar que la conducta de María ‐virgen, esposa y madre‐ prefigura la vida de la Iglesia y guía sus pasos en el camino de la fe y del seguimiento del Señor; imagen, para destacar que en María, perfectamente configurada a su Hijo, la Iglesia «contempla gozosamente como una purísima imagen de lo que ella misma, toda entera, ansía y espera ser» (48).

16. Por eso, la Iglesia, en la sagrada liturgia, invita a los fieles a imitar a la bienaventurada Virgen sobre todo por la fe y la obediencia con que se adhirió amorosamente al designio de salvación de Dios. De modo particular, los himnos y los textos eucológicos ponen de manifiesto una rica y espléndida serie de virtudes que la Iglesia, en su experiencia secular de plegaria y de contemplación, guiada por el Espíritu Santo, ha descubierto y aprendido en la Madre de Cristo.

17. La ejemplaridad de la bienaventurada Virgen, que emerge de la celebración litúrgica, induce a los fieles a configurarse a la Madre para configurarse mejor con el Hijo. Los mueve también a celebrar los misterios de Cristo con los mismos sentimientos de piedad con que la Virgen participó en el nacimiento y en la epifanía del Hijo, en su muerte y resurrección. Les apremia a guardar diligentemente la palabra de Dios y a meditarla con amor; a alabar a Dios jubilosamente y a darle gracias con alegría; a servir fielmente a Dios y a los hermanos y a ofrecerse generosamente; a orar con perseverancia y a suplicar confiadamente; a ser misericordiosos y humildes; a observar la ley del Señor y hacer su voluntad; a amar a Dios en todo y sobre todo; a estar vigilantes en la espera del Señor que viene.

18. En la celebración de las misas de santa María, los sacerdotes y todos aquellos que desempeñan alguna función pastoral deben procurar ante todo que los fieles comprendan que el sacrificio eucarístico es el memorial de la muerte y de la resurrección de Cristo e invitarlos a participar en él plena y activamente; pero no dejen de mostrar el valor ejemplar de la figura de santa María, que contribuye en gran medida a la santificación de los fieles.

(45) Conc. Vat. II, Const. Dogm. Lumen gentium, n. 56.
(46) Ibid., n. 65.
(47) Cf. Lc 1, 38; 2, 48.
(48) Conc. Vat. II, Const. Sacrosantum Concilium, n. 103; cf. Missale Romanum, Prefacio de la solemnidad de la Asunción de la Virgen María (15 de agosto).


CALENDARIO

12 MIÉRCOLES. NUESTRA SEÑORA DEL PILAR, fiesta

Fiesta de Nuestra Señora del Pilar. Según una venerada tradición, la santísima Virgen María se manifestó en Zaragoza sobre una columna o pilar, signo visible de su presencia. Esta tradición encontró su expresión cultual en la misa y en el Oficio que, para toda España, decretó el papa Clemente XII (elog. del Martirologio Romano).

Misa de la fiesta (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Pf. prop. No se puede decir la PE IV.
LECC.: vol. V.
- 1 Crón 15, 3-4. 15-16; 16, 1-2. Metieron el arca de Dios y la instalaron en el centro de la tienda que David le había preparado.
o bien: Hch 1, 12-14. Se dedicaban a la oración, junto con María, la madre de Jesús.
- Sal 26. R. El Señor me ha coronado, sobre la columna me ha exaltado.
- Lc 11, 27-28. Dichoso el vientre que te llevó.

* Hoy no se permiten las Misas de difuntos, excepto la exequial.

Liturgia de las Horas: oficio de la fiesta. Te Deum.

Martirologio: elogs. del 13 de octubre, pág. 609.
CALENDARIOS: Aragón, Huesca y Arzobispado Castrense-Cuerpo de la Guardia Civil: (S).
Agustinos: Beata María Teresa Fasce, virgen (ML).
Jesuitas: Beato Juan Beyzym, presbítero (ML).
Orihuela-Alicante: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Victorio Oliver Domingo, obispo, emérito (1972).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Fiesta de Nuestra Señora del Pilar. Según una venerada tradición, la Santísima Virgen María se manifestó en Zaragoza sobre una columna o pilar, signo visible de su presencia. Esta tradición encontró su expresión cultual en la Misa y en el Oficio que, para toda España, decretó el papa Clemente XII.

12 de octubre
Nuestra Señora del Pilar
Fiesta
COMMUNE BEATAE MARIAE VIRGINIS
TEMPORE "PER ANNUM" 8
Antífona de entrada Cf. Sb 18, 3; Ex 13, 21-22
Tú permaneces como la columna que guiaba y sostenía día y noche al pueblo en el desierto.
Antiphona ad introitum
Felix es, sacra Virgo María, et omni laude digníssima: quia ex te ortus est sol iustítiae, Christus Deus noster, per quem salváti et redémpti sumus.
Se dice Gloria. Dicitur Gloria in excelsis
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, que en la gloriosa Madre de tu Hijo has concedido un amparo celestial a cuantos la invocan con la secular advocación del Pilar; concédenos, por su intercesión, fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Concéde, quaesumus, omnípotens Deus, ut fidéles tui, qui sub sanctíssimae Vírginis Maríae patrocínio laetántur, eius pia intercessióne a cunctis malis liberéntur in terris, et ad gáudia aetérna perveníre mereántur in caelis. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas de la Fiesta de Nuestra Señora del Pilar

PRIMERA LECTURA (opción 1) 1 Cr 15, 3-4. 15-16; 16, 1-2
Metieron el arca de Dios y la instalaron en el centro de la tienda que David le había preparado.

Lectura del primer libro de las Crónicas.

En aquellos días, David congregó en Jerusalén a todos los israelitas, para trasladar el arca del Señor al lugar que le había preparado. Luego reunió a los hijos de Aarón y a los levitas.
Luego los levitas se echaron los varales a los hombros y levantaron en peso el arca de Dios, tal como había mandado Moisés por orden del Señor.
David mandó a los jefes de los levitas organizar a los cantores de sus familias, para que entonasen cantos festivos acompañados de instrumentos, arpas, cítaras y platillos.
Metieron el arca de Dios y la instalaron en el centro de la tienda que David le habla preparado. Ofrecieron holocaustos y sacrificios de comunión a Dios y, cuando David terminó de ofrecerlos, bendijo al pueblo en nombre del Señor.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

PRIMERA LECTURA (opción 2) 1, 12-14
Perseveraban en la oración con María, la madre de Jesús
Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Después de subir Jesús al cielo, los apóstoles se volvieron a Jerusalén, desde el monte que llaman de los Olivos, que dista de Jerusalén lo que se permite caminar en sábado. Llegados a casa subieron a la sala, donde se alojaban: Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago el de Alfeo, Simón el Celotes y Judas el de Santiago.
Todos ellos se dedicaban a la oración en común, junto con algunas mujeres, entre ellas María, la madre de Jesús, y con sus hermanos.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 26, 1. 3. 4. 5
R.
El Señor me ha coronado, sobre la columna me ha exaltado.

V. El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar? R.
El Señor me ha coronado, sobre la columna me ha exaltado.

V. Si un ejército acampa contra mí,
mi corazón no tiembla;
si me declaran la guerra,
me siento tranquilo. R.
El Señor me ha coronado, sobre la columna me ha exaltado.

V. Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo. R.
El Señor me ha coronado, sobre la columna me ha exaltado.

V. El me protegerá en su tienda
el día del peligro;
me esconderá en lo escondido de su morada,
me alzará sobre la roca. R.
El Señor me ha coronado, sobre la columna me ha exaltado.

Aleluya
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Afianzó mis pies sobre la roca y me puso en la boca un cántico nuevo. R.

EVANGELIO Lc 11, 27-28
Dichoso el vientre que te llevó
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío levantó la voz, diciendo:
-«Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron.»
Pero él repuso:
-«Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.»

Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
La oración de la Virgen María

2617 La oración de María se nos revela en la aurora de la plenitud de los tiempos. Antes de la encarnación del Hijo de Dios y antes de la efusión del Espíritu Santo, su oración coopera de manera única con el designio amoroso del Padre: en la anunciación, para la concepción de Cristo (cf Lc 1, 38); en Pentecostés para la formación de la Iglesia, Cuerpo de Cristo (cf Hch 1, 14). En la fe de su humilde esclava, el don de Dios encuentra la acogida que esperaba desde el comienzo de los tiempos. La que el Omnipotente ha hecho "llena de gracia" responde con la ofrenda de todo su ser: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra". Fiat, ésta es la oración cristiana: ser todo de El, ya que El es todo nuestro.
2618 El Evangelio nos revela cómo María ora e intercede en la fe: en Caná (cf Jn 2, 1-12) la madre de Jesús ruega a su hijo por las necesidades de un banquete de bodas, signo de otro banquete, el de las bodas del Cordero que da su Cuerpo y su Sangre a petición de la Iglesia, su Esposa. Y en la hora de la nueva Alianza, al pie de la Cruz (cf Jn 19, 25-27), María es escuchada como la Mujer, la nueva Eva, la verdadera "madre de los que viven".
Del Directorio sobre la Piedad popular y la Liturgia
183. La piedad popular a la Santísima Virgen, diversa en sus expresiones y profunda en sus causas, es un hecho eclesial relevante y universal. Brota de la fe y del amor del pueblo de Dios a Cristo, Redentor del género humano, y de la percepción de la misión salvífica que Dios ha confiado a María de Nazaret, para quien la Virgen no es sólo la Madre del Señor y del Salvador, sino también, en el plano de la gracia, la Madre de todos los hombres.
De hecho, "los fieles entienden fácilmente la relación vital que une al Hijo y a la Madre. Saben que el Hijo es Dios y que ella, la Madre, es también madre de ellos. Intuyen la santidad inmaculada de la Virgen, y venerándola como reina gloriosa en el cielo, están seguros de que ella, llena de misericordia, intercede en su favor, y por tanto imploran con confianza su protección. Los más pobres la sienten especialmente cercana. Saben que fue pobre como ellos, que sufrió mucho, que fue paciente y mansa. Sienten compasión por su dolor en la crucifixión y muerte del Hijo, se alegran con ella por la Resurrección de Jesús. Celebran con gozo sus fiestas, participan con gusto en sus procesiones, acuden en peregrinación a sus santuarios, les gusta cantar en su honor, le presentan ofrendas votivas. No permiten que ninguno la ofenda e instintivamente desconfían de quien no la honra".
La Iglesia misma exhorta a todos sus hijos – ministros sagrados, religiosos, fieles laicos – a alimentar su piedad personal y comunitaria también con ejercicios de piedad, que aprueba y recomienda. El culto litúrgico, no obstante su importancia objetiva y su valor insustituible, su eficacia ejemplar y su carácter normativo, no agota todas las posibilidades de expresión de la veneración del pueblo de Dios a la Santa Madre del Señor.

Oración de los fieles
354. Por intercesión de María, la madre de nuestro Señor Jesucristo, celebrada en España y en Hispanoamérica bajo la advocación del Pilar, dirijamos nuestra oración al Padre celestial.
- Para que toda la Iglesia se sienta alegre y esperanzada al contemplar a María como columna luminosa que conduce a la salvación. Roguemos al Señor.
- Para que el amor a María siga siendo en nuestra historia fermento de catolicidad e impulso para la evangelización. Roguemos al Señor.
- Para que la comunidad de pueblos hispánicos, que tienen en la Virgen del Pilar un común motivo de fe y de unidad, sienta la protección de esta Madre y deposite en sus manos el presente y el futuro. Roguemos al Señor.
- Para que la presencia secular de María haga fecunda y operante nuestra fe y nuestra solicitud hacia los más necesitados, marginados, minusválidos, enfermos y todos los que sufren. Roguemos al Señor.
- Para que las imágenes de María que siembran nuestra geografía hispana sean una continua invitación a hacer lo que Jesús nos diga. Roguemos al Señor.
Te damos gracias, Señor, por la presencia singular de María en nuestra tierra, que tantos frutos ha producido; y te pedimos que siga protegiendo a la Iglesia de España y de Hispanoamérica, y a todos y a cada unos de sus hijos y pueblos. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Dios todopoderoso y eterno, que hiciste brillar sobre nosotros la luz de la fe, haz que los dones que ahora te presentamos y las súplicas que te dirigimos nos consigan, por intercesión de santa María del Pilar, permanecer firmes en la fe y generosos en el amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Preces, Dómine, tuórum réspice oblationésque fidélium, in beátae Maríae Dei Genetrícis commemoratióne delátas, ut et tibi gratae sint, et nobis cónferant tuae propitiatiónis auxílium. Per Christum.
Prefacio
LA GLORIA DE LA VIRGEN MARÍA
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por todas las grandes maravillas que has realizado en la Virgen, Madre de tu Hijo.
Ella, concebida sin pecado, no fue contaminada por la corrupción del sepulcro; pues, siendo intacta en su virginidad, gloriosa en su descendencia y triunfante en su asunción, fue Madre de Cristo, esposo de la Iglesia, luz de las gentes, esperanza de los fieles y gozo de todo nuestro pueblo.
Por eso, al celebrar ahora la solemnidad del Pilar, te alabamos con los ángeles y los arcángeles, y con todos los coros celestiales, cantando sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo…
PRAEFATIO I DE BEATA MARIA VIRGINE
De Maternitate beatae Mariae Virginis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Et te in festivitate beátae Maríae semper Vírginis collaudáre, benedícere et praedicáre. Quae et Unigénitum tuum Sancti Spíritus obumbratióne concépit, et, virginitátis glória permanénte, lumen aetérnum mundo effúdit, Iesum Christum Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli caelorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de comunión Lc 1, 48
Me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí.
Antiphona ad communionem Cf. Lc 1, 48
Respéxit Dóminus humilitátem ancíllae suae, ecce enim beátam me dicent omnes generatiónes.
Oración después de la comunión
Oh Dios, que de modo maravilloso multiplicas tu presencia en medio de nosotros; al darte gracias por este sacramento con que nos has alimentado, te rogamos nos concedas, por intercesión de santa María del Pilar, llegar a contemplarte eternamente en el cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Salutáribus refécti sacraméntis, súpplices te, Dómine, deprecámur, ut, qui memóriam beátae Vírginis Dei Genetrícis Maríae venerándo égimus, redemptiónis tuae fructum perpétuo experíri mereámur. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 13 de octubre

1. Conmemoración de san Teófilo, obispo de Antioquía, varón muy erudito, que ocupó esta sede como sexto sucesor de san Pedro y compuso un libro para defender la fe ortodoxa contra el hereje Marción (s. II).
2. En Córdoba, población de la provincia hispánica de Bética, santos Fausto, Jenaro y Marcial, mártires, que adornan a la ciudad como tres coronas (s. III/IV).
3. En Tesalónica, ciudad de Macedonia, san Florencio, mártir, que, según la tradición, después de varios tormentos murió quemado vivo, (c. s. III).
4*. En Kobern, junto al Mosela, en el territorio de Tréveris, san Lubencio, presbítero (s. IV).
5*. En Matuta (hoy Sanremo), en la costa de la Liguria, san Rómulo, obispo de Génova, que, lleno de ardor apostólico, murió durante una visita pastoral (s. V).
6. En Tours, de la Galia Lugdunense, san Venancio, abad, el cual, habiéndose casado en su juventud, al visitar la basílica de san Martín se conmovió ante la vida de los monjes y, con el permiso de su esposa, se juntó a ellos para vivir para Cristo (s. V).
7*. En Salagnac, en el territorio de Limoges, en Aquitania, san Leobono, eremita (s. inc.).
8*. En la isla de Iona, en Escocia, sepultura de san Comgano, abad, que llegó a esta región procedente de Hibernia, junto con su hermana santa Kentigerna, los hijos de ésta y algunos misioneros (s. VIII).
9*. En Augsburgo, de Baviera, en Germania, san Simberto, obispo, que antes fue abad de Mürbach (c. 807).
10*. En Cierges, en la región de Auvernia, en la Galia, san Geraldo, que, siendo conde de Aurillac, fue un ejemplo para los demás príncipes por haber vivido como monje con hábito secular, procurando el bien de las regiones que tenía encomendadas (909).
11. Cerca de Subiaco, en el Lacio, santa Quelidona o Celidona, virgen, como dice la tradición, durante cincuenta y dos años condujo vida solitaria y austera, dedicada únicamente a Dios, (1152).
12*. En la localidad de Trino, en el Monferrato, beata Magdalena Panatieri, virgen, hermana de Penitencia de Santo Domingo (1503).
13*. En el lugar de Balasar, cerca de Braga, en Portugal, beata Alejandrina María da Costa, que al intentar huir de quien la perseguía con mala intención, quedó imposibilitada en todos sus miembros, encontrando en la contemplación de la Eucaristía el modo de ofrecer al Señor todos sus dolores por amor de Dios y de los hermanos más necesitados (1955).