martes, 20 de septiembre de 2016

Martes 25 octubre 2016, Por la evangelización de los pueblos, misa "ad diversa".

SOBRE LITURGIA

San Juan Pablo II, Carta "Dominicae Cenae" (24-febrero-1980)

Eucaristía y caridad


5. Antes de pasar a observaciones más detalladas sobre el tema de la celebración del Santo Sacrificio, deseo recordar brevemente que el culto eucarístico constituye el alma de toda la vida cristiana. En efecto, si la vida cristiana se manifiesta en el cumplimiento del principal mandamiento, es decir, en el amor a Dios y al prójimo, este amor encuentra su fuente precisamente en el Santísimo Sacramento, llamado generalmente Sacramento del amor.

La Eucaristía significa esta caridad, y por ello la recuerda, la hace presente y al mismo tiempo la realiza. Cada vez que participamos en ella de manera consciente, se abre en nuestra alma una dimensión real de aquel amor inescrutable que encierra en sí todo lo que Dios ha hecho por nosotros los hombres y que hace continuamente, según las palabras de Cristo: «Mi Padre sigue obrando todavía, y por eso obro yo también». [21] Junto con este don insondable y gratuito, que es la caridad revelada hasta el extremo en el sacrificio salvífico del Hijo de Dios —del que la Eucaristía es señal indeleble— nace en nosotros una viva respuesta de amor. No sólo conocemos el amor, sino que nosotros mismos comenzamos a amar. Entramos, por así decirlo, en la vía del amor y progresamos en este camino. El amor que nace en nosotros de la Eucaristía, se desarrolla gracias a ella, se profundiza, se refuerza.

El culto eucarístico es, pues, precisamente expresión de este amor, que es la característica auténtica y más profunda de la vocación cristiana. Este culto brota del amor y sirve al amor, al cual todos somos llamados en Cristo Jesús. [22] Fruto vivo de este culto es la perfección de la imagen de Dios que llevamos en nosotros, imagen que corresponde a la que Cristo nos ha revelado. Convirtiéndonos así en adoradores del Padre «en espíritu y verdad»,[23] maduramos en una creciente unión con Cristo, estamos cada vez más unidos a Él y —si podemos emplear esta expresión— somos más solidarios con Él.

La doctrina de la Eucaristía, «signo de unidad» y «vínculo de caridad», enseñada por San Pablo, [24] ha sido luego profundizada en los escritos de tantos santos, que son para nosotros un ejemplo vivo de culto eucarístico. Hemos de tener siempre esta realidad ante los ojos y, al mismo tiempo, debemos esforzarnos continuamente para que también nuestra generación añada a esos maravillosos ejemplos del pasado otros ejemplos nuevos, no menos vivos y elocuentes, que reflejen la época a la que pertenecemos.

[21] Jn 5, 17.
[22] Cf. Misal Romano: Oración después de la comunión del Domingo XXII Ordinario: «Te rogamos, Señor, que este sacramento con que nos has alimentado, nos haga crecer en tu amor y nos impulse a servirte en nuestros prójimos».
[23] Jn 4, 23.
[24] 1 Cor 10, 17; comentado por S. Agustín In Evangelium Ioannis tract. 31, 13: PL 35, 1613; por el Concilio de Trento, sesión XIII, c. 8: Conciliorum Oecumenicorum Decreta, ed. 3ª, Bologna 1973, p. 697, 7; cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. sobre la Iglesia Lumen gentium, n. 7: AAS 57 (1965), p. 9.


CALENDARIO

25 MARTES DE LA XXX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa
de feria (verde).
ve MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 73, n. 5; y en el presente año jubilar: pp. 26ss, nn. 16. 24), Pf. común.
LECC.: vol. IV (o bien: vol. III-par de las nuevas ediciones).
- Ef 5, 21-33. Es este un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.
- Sal 127. R. Dichosos los que temen al Señor.
- Lc 13, 18-21. Crece el grano y se hace un arbusto.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 26 de octubre, pág. 633.
CALENDARIOS: Segovia-ciudad: San Frutos (S). Segovia-diócesis: (F).
Escolapios, Mercedarios, Paúles e Hijas de la Caridad y Familia salesiana: Dedicación de la propia Iglesia (S).
Jaén y Toledo: Dedicación de la iglesia-catedral (F).
Girona: Nuestra Señora «del Collell» (MO).
Segorbe-Castellón: Beatos Recaredo, Isidoro, José Pascual, José María y compañeros, presbíteros y mártires (ML).
Tarragona: San Bernardo Calbó, obispo (MO). O. Cist.: (ML).
Servitas: Beato Juan Ángel Porro, presbítero (MO).
Clarisas Capuchinas: Beata María Jesús Masià Fellagut y compañeras vírgenes y mártires (ML).
Dominicos: Beato Pedro Geremía, presbítero (ML).

TEXTOS MISA

POR LA EVANGELIZACION DE LOS PUEBLOS B. PRO EVANGELIZATIONE POPULORUM B.
Antífona de entrada Sal 95, 3-4
Contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones, porque es grande el Señor y muy digno de alabanza.
Antiphona ad introitum Ps 95, 3-4
Annuntiáte inter gentes glóriam Dómini, in ómnibus pópulis mirabília eius: quóniam magnus Dóminus et laudábilis nimis.
Oración colecta
Señor, tú has querido que tu Iglesia sea sacramento de salvación para todos los hombres, a fin de que la obra redentora de Cristo persevere hasta el fin de los tiempos; mueve ahora los corazones de tus fieles y concédenos la gracia de sentir que nos llamas con urgencia a trabajar por la salvación del mundo, para que de todas las naciones, se forme y desarrolle un solo pueblo, una sola familia, consagrada a tu nombre. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui Ecclésiam tuam sacraméntum salútis cunctis géntibus esse voluísti, ut Christi salutíferum opus usque in fines saeculórum persevéret, éxcita tuórum corda fidélium, et praesta, ut ad omnem creatúram salvándam urgéntius vocári se séntiant, quátenus ex ómnibus pópulis una família unúsque tibi pópulus exsúrgat et crescat. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la XXX semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA Ef 5, 21-33
Es este un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo ya la iglesia
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

Hermanos:
Sed sumisos unos a otros en el temor de Cristo: las mujeres, a sus maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia; él, que es el salvador del cuerpo. Como la Iglesia se somete a Cristo, así también las mujeres a sus maridos en todo.
Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia:
Él se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del agua y la palabra, y para presentársela gloriosa, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada. Así deben también los maridos amar a sus mujeres, como cuerpos suyos que son.
Amar a su mujer es amarse a sí mismo. Pues nadie jamás ha odiado su propia carne, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo.
«Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne».
Es este un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia. En una palabra, que cada uno de vosotros ame a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete al marido.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 127, 1bc-2. 3.4-5 (: cf. 1b)
R.
Dichosos los que temen al Señor. Beáti omnes qui timent Dóminum.

V. Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien.
R.
Dichosos los que temen al Señor. Beáti omnes qui timent Dóminum.

V. Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa.
R.
Dichosos los que temen al Señor. Beáti omnes qui timent Dóminum.

V. Esta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sion,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida.
R.
Dichosos los que temen al Señor. Beáti omnes qui timent Dóminum.

Aleluya Cf. Mt 11, 25
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del reino a los pequeños.
Benedíctus es, Pater, Dómine caeli et terræ, quia mystéria regni párvulis revelásti.
R.

EVANGELIO Lc 13, 18-21
El grano creció y se hizo un árbol
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, decía Jesús:
«¿A qué es semejante el reino de Dios o a qué lo compararé?
Es semejante a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; creció, se hizo un árbol y los pájaros del cielo anidaron en sus ramas».
Y dijo de nuevo:
«¿A qué compararé el reino de Dios?
Es semejante a la levadura que una mujer tomó y metió en tres medidas de harina, hasta que todo fermentó».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
2660 Orar en los acontecimientos de cada día y de cada instante es uno de los secretos del Reino revelados a los "pequeños", a los servidores de Cristo, a los pobres de las bienaventuranzas. Es justo y bueno orar para que la venida del Reino de justicia y de paz influya en la marcha de la historia, pero también es importante amasar con la oración las humildes situaciones cotidianas. Todas las formas de oración pueden ser esa levadura con la que el Señor compara el Reino (cf Lc 13, 20-21).

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario VII
295. Oremos al Señor, Dios de nuestros padres, para que nos escuche y tenga piedad de nosotros.
- Por la unidad y la libertad de la santa Iglesia católica y apostólica. Roguemos al Señor.
- Por la vida, el ministerio y la salud de nuestro Padre el papa N. y de nuestro obispo N., y por el pueblo y el clero que ama a Cristo. Roguemos al Señor.
- Por la paz y el progreso de las naciones. Roguemos al Señor.
- Por el perdón de nuestros pecados y la liberación de toda violencia, división y peligro. Roguemos al Señor.
- Por esta comunidad, congregada en el nombre de Jesucristo, y por cuantos no han podido venir a esta celebración. Roguemos al Señor.
Te pedimos, Dios de bondad, que escuches nuestras oraciones y derrames sobre nosotros la abundancia de tu misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, los dones que te ofrece tu Iglesia, como te dignaste aceptar la gloriosa muerte de tu Hijo, por la salvación del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Múnera supplicántis Ecclésiae, Domine, in conspéctum maiestátis tuae ascéndant accépta, cui pro totíus mundi salúte grata éxstitit Fílii tui pássio gloriósa. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA V / b. PREX EUCHARISTICA PRO VARIIS NECESSITATIBUS III.
Antífona de la comunión Sal 116, 1-2
Alabad al Señor todas las naciones, aclamadlo todos los pueblos; firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre.
O bien: Mc 16, 15
Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación -dice el Señor.
Antiphona ad communionem Ps 116, 1-2
Laudáte Dóminum, omnes gentes, collaudáte eum, omnes pópuli; quóniam confirmáta est super nos misericórdia eius, et véritas Dómini manet in aetérnum.
Vel: Mc 16, 15
Eúntes in mundum univérsum, praedicáte Evangélium omni creatúrae, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Te rogamos, Señor, que nos santifique la participación en tu mesa, y haz que todas las gentes reciban con gozo, por el sacramento de tu Iglesia, la salvación que tu Hijo unigénito realizó con su muerte en la cruz. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Sanctíficet nos, quaesumus, Dómine, mensae tuae participátio, et praesta, ut, quam Unigénitus tuus in cruce operátus est salútem, omnes gentes per Ecclésiae tuae sacraméntum gratánter accípiant. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 26 de octubre

1. En Nicomedia, de Bitinia, santos Luciano y Marciano, mártires, que en tiempo del emperador Decio, por orden del prefecto Sabino, fueron quemados vivos (c. 250).
2. En Cartago, conmemoración de san Rogaciano, presbítero, que, durante la persecución bajo el emperador Decio, su obispo, san Cipriano, le confió la administración de la Iglesia de Cartago, y junto con san Felicísimo padeció torturas y cárceles por el nombre de Cristo (s. III).
3*. En Argentorato (hoy Estrasburgo), de Germania, san Amando, considerado como primer obispo de esta sede (s. IV).
4. En Narbona, en el mediodía de la Galia, san Rústico, obispo, que deseoso de deponer su función para retirarse a una vida de silencio, fue convencido por el papa san León I Magno a la perseverancia y, confortado así, permaneció en el cargo y en el trabajo que se le había confiado (c. 461).
5*. En Anguleme, ciudad de Aquitania, san Aptonio, obispo (c. 567).
6*. En Lastingham, de la Nortumbria, san Ceda, hermano de san Ceada, ordenado obispo de los sajones orientales por san Finano, asentando los cimientos de esta nueva Iglesia (664).
7*. En Hexham, también en Nortumbria, san Eata, obispo, varón dulce y simple, que rigió a la vez varios cenobios e iglesias, hasta que, al regresar a Hexham, fue elegido obispo y abad, sin dejar de llevar una vida ascética (c. 616).
8*. En Metz, ciudad de Austrasia, san Sigebaldo, obispo, fundador de diversos monasterios (741).
9*. En el monasterio de Hersfeld, en Germania, sepultura de san Witta o Albino, primer obispo de Bürberg, el cual, oriundo de Inglaterra, fue llamado por san Bonifacio y recibió el encargo de sembrar la simiente de la Palabra de Dios en la región de Hesse (c. 786).
10*. En Escocia, san Beano, obispo de Mortlach (c. 1032).
11. En Pavía, de la Lombardía, san Fulco, obispo, que, de origen escocés, fue varón pacifico, insigne por su trabajo y su caridad (1229).
12*. En la ciudad de Reggio, en la Emilia, beato Damián Furcheri, presbítero, de la Orden de Predicadores, egregio proclamador del Evangelio (1484).
13*. En Ravello, cerca de Amalfi, en la Campania, beato Buenaventura de Potenza, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales, que se distinguió por su obediencia y caridad (1711).
14. En la región de Segovia, en Hispania, conmemoración de los santos Valentín y Engracia, mártires (s. VIII).