lunes, 19 de septiembre de 2016

Lunes 24 octubre 2016, San Antonio María Claret, obispo, memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

San Juan Pablo II, Carta "Dominicae Cenae" (24-febrero-1980)

Eucaristía e Iglesia


4. Gracias al Concilio nos hemos dado cuenta, con mayor claridad, de esta verdad: como la Iglesia «hace la Eucaristía» así «la Eucaristía construye» la Iglesia;[16] esta verdad está estrechamente unida al misterio del Jueves Santo. La Iglesia ha sido fundada, en cuanto comunidad nueva del Pueblo de Dios, sobre la comunidad apostólica de los Doce que, en la última Cena, han participado del Cuerpo y de la Sangre del Señor bajo las especies del pan y del vino. Cristo les había dicho: «tomad y comed» ... «tomad y bebed». Y ellos, obedeciendo este mandato, han entrado por primera vez en comunión sacramental con el Hijo de Dios, comunión que es prenda de vida eterna. Desde aquel momento hasta el fin de los siglos, la Iglesia se construye mediante la misma comunión con el Hijo de Dios, que es prenda de la Pascua eterna.

Como maestros y guardianes de la verdad salvífica de la Eucaristía, debemos, queridos y venerados Hermanos en el Episcopado, guardar siempre y en todas partes este significado y esta dimensión del encuentro sacramental y de la intimidad con Cristo. Ellos constituyen, en efecto, la substancia misma del culto eucarístico. El sentido de esta verdad antes expuesta no disminuye en modo alguno, sino que facilita el carácter eucarístico de acercamiento espiritual y de unión entre los hombres que participan en el Sacrificio, el cual con la Comunión se convierte luego en banquete para ellos. Este acercamiento y esta unión, cuyo prototipo es la unión de los Apóstoles en torno a Cristo durante la última Cena, expresan y realizan la Iglesia.

Pero ella no se realiza sólo mediante el hecho de la unión entre los hombres a través de la experiencia de la fraternidad a la que da ocasión el banquete eucarístico. La Iglesia se realiza cuando en aquella unión y comunión fraternas, celebramos el sacrificio de la cruz de Cristo, cuando anunciamos «la muerte del Señor hasta que El venga»[17] Y luego cuando, compenetrados profundamente en el misterio de nuestra salvación, nos acercamos comunitariamente a la mesa del Señor, para nutrirnos sacramentalmente con los frutos del Santo Sacrificio propiciatorio. En la Comunión eucarística recibimos pues a Cristo, a Cristo mismo; y nuestra unión con El, que es don y gracia para cada uno, hace que nos asociemos en Él a la unidad de su Cuerpo, que es la Iglesia.

Solamente de esta manera, mediante tal fe y disposición de ánimo, se realiza esa construcción de la Iglesia, que, según la conocida expresión del Concilio Vaticano II, halla en la Eucaristía la «fuente y cumbre de toda la vida cristiana».[18] Esta verdad, que por obra del mismo Concilio ha recibido un nuevo y vigoroso relieve,[19] debe ser tema frecuente de nuestras reflexiones y de nuestra enseñanza. Nútrase de ella toda actividad pastoral, sea también alimento para nosotros mismos y para todos los sacerdotes que colaboran con nosotros, y finalmente para todas las comunidades encomendadas a nuestro cuidado. En esta praxis ha de revelarse, casi a cada paso, aquella estrecha relación que hay entre la vitalidad espiritual y apostólica de la Iglesia y la Eucaristía, entendida en su significado profundo y bajo todos los puntos de vista. [20]

[16] Juan Pablo II, Carta Encícl. Redemptor Hominis, n. 20: AAS 71 (1979), p. 311; cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. sobre la Iglesia Lumen gentium, n. 11: AAS 57 (1965), pp. 15 ss.; además, la nota 57 en el número 20 del Esquema II de la misma Constitución dogmática en Acta Synodalia Sacrosancti Concilii Oecumenici Vaticani II, vol. II, periodus 2a, pars I, sessio publica II, pp. 251 s.; Pablo VI, Discurso en la Audiencia General del dia 15 de septiembre de 1965: Insegnamenti di Paolo VI, III (1965), p. 1036; H. de Lubac, Méditation sur l'Eglise. 2 ed., Paris 1953, p. 129-137.
[17] 1 Cor 11, 26.
[18] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. sobre la Iglesia Lumen gentium, n. 11: AAS 57 (1965), pp. 15s.; Const. sobre la sagrada Liturgia Sacrosanctum Concilium, n. 10: AAS 56 (1964), p. 102; Decr. sobre el ministerio y vida de los presbíteros Presbyterorum ordinis, n. 5: AAS 58 (1966), pp. 997s.; Decr. sobre el oficio pastoral de los Obispos en la Iglesia Christus Dominus, n. 30: AAS 58 (1966), pp. 688 s.; Decr. sobre la actividad misionera de la Iglesia Ad gentes, n. 9: AAS 58 (1966), pp. 957 s.
[19] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. sobre la Iglesia Lumen gentium, n. 26: AAS 57 (1956), pp. 21 s.; Decr. sobre el ecumenismo Unitatis redintegratio, n. 15: AAS 57 (1965), pp. 101 s.
[20] Esto es lo que pide la colecta del Jueves Santo: «concédenos alcanzar por la participación en este sacramento la plenitud del amor v de la vida», cf. Misal Romano; así como las epíclesis de comunión del Misal Romano: «Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y Sangre de Cristo. Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra y... llévala a su perfección por la caridad»: Plegaria Eucarística II, ibid, cf. Plegaria Eucarística III, ibid.


CALENDARIO

24 LUNES. SAN ANTONIO MARÍA CLARET, presbítero, memoria obligatoria

Misa
de la memoria (blanco).
bl MISAL: 1ª orac. prop. y el resto del común o de un domingo del T. O., Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. IV (o bien: vol. III-par de las nuevas ediciones).
- Ef 4, 32-5, 8. Vivid en el amor como Cristo.
- Sal 1. R. Seamos imitadores de Dios, como hijos queridos.
- Lc 13, 10-17. A esta, que es hija de Abrahán, ¿no había que soltarla en sábado?
o bien: cf. vol. V (o bien: vol. IV de las nuevas ediciones).

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 25 de octubre, pág. 632.
CALENDARIOS: Canarias y Claretianos: San Antonio María Claret (S).
Córdoba: San Rafael Arcángel (S). Hospitalarios de San Juan de Dios: (F).
Hijas de Santa María de la Providencia y Siervos de la Caridad: Beato Luis Guanella, presbítero (F). Familia salesiana y Clérigos Regulares de Somasca: (ML).
Agustinos: San Juan Stone, presbítero y mártir (MO).
Legionarios de Cristo: San Rafael Guizar y Valencia, obispo (ML).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
San Antonio María Claret, obispo, que, ordenado presbítero, durante varios años se dedicó a predicar al pueblo por las comarcas de Cataluña, en España. Fundó la Congregación de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María y, ordenado obispo de Santiago de Cuba, trabajó de modo admirable por bien de las almas. Habiendo regresado a España, tuvo que soportar muchas pruebas por causa de la Iglesia, y murió desterrado en el monasterio de monjes cistercienses de Fontfroide, cerca de Narbona, en el mediodía de Francia. (1870)

La oración colecta es propia de la memoria. Los demás textos está tomados del Común de Pastores, 12. Misioneros.

24 de octubre
San Antonio María Claret, obispo
Memoria
Die 24 octobris
S. Antonii Mariæ Claret, episcopi
Memoria
Antífona de entrada Sal 95, 3-4
Contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones: porque es grande el Señor y muy digno de alabanza.
Antiphona ad introitum Ps 95, 3-4
Annuntiáte inter gentes glóriam Dómini, in ómnibus pópulis mirabília eius, quóniam magnus Dóminus et laudábilis nimis
Oración colecta
Oh Dios, que concediste a tu obispo san Antonio María Claret una caridad y un valor admirables para anunciar el Evangelio a los pueblos, concédenos, por su intercesión, que, buscando siempre tu voluntad en todas las cosas, trabajemos generosamente por ganar nuevos hermanos para Cristo. Él, que vive y reina contigo.
Collecta
Deus, qui in evangelizándis pópulis beátum Antónium Maríam epíscopum mira caritáte et patiéntia roborásti, eius nobis intercessióne concéde, ut, quae tua sunt quaeréntes, eníxe in Christo lucrándis frátribus incumbámus. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la XXX semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA Ef 4, 32-5, 8
Vivid en el amor como Cristo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios

Hermanos:
Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo.
Sed imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros a Dios como oblación y víctima de suave olor.
De la fornicación, la impureza, indecencia o afán de dinero, ni hablar; es impropio de los santos. Tampoco vulgaridades, estupideces o frases de doble sentido; todo eso está fuera de lugar. Lo vuestro es alabar a Dios. Tened entendido que nadie que se da a la fornicación, a la impureza, o al afán de dinero, que es una idolatría, tendrá herencia en el reino de Cristo y de Dios.
Que nadie os engañe con argumentos falaces; estas cosas son las que atraen el castigo de Dios sobre los rebeldes. No tengáis parte con ellos. Antes sí erais tinieblas, pero ahora, sois luz por el Señor.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 1, 1-2. 3. 4 y 6 (R.: cf. Ef 5, 1)
R.
Seamos imitadores de Dios, como hijos queridos. Simus imitatóres Dei, sicut fílii caríssimi.

V. Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R.
Seamos imitadores de Dios, como hijos queridos. Simus imitatóres Dei, sicut fílii caríssimi.

V. Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R.
Seamos imitadores de Dios, como hijos queridos. Simus imitatóres Dei, sicut fílii caríssimi.

V. No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. R.
Seamos imitadores de Dios, como hijos queridos. Simus imitatóres Dei, sicut fílii caríssimi.

Aleluya Cf. Jn 17, 17b.a
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Tu palabra, Señor, es verdad; santifícanos en la verdad. Sermo tuus, Dómine, véritas est; sanctífica nos in veritáte.
R.

EVANGELIO Lc 13, 10-17
A esta, que es hija de Abrahán, ¿no era necesario soltarla de tal ligadura en día de sábado?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga.
Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y estaba encorvada, sin poderse enderezar de ningún modo.
Al verla, Jesús la llamó y le dijo:
«Mujer, quedas libre de tu enfermedad».
Le impuso las manos, y enseguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios.
Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, se puso a decir a la gente:
«Hay seis días para trabajar; venid, pues, a que os curen en esos días y no en sábado».
Pero el Señor le respondió y dijo:
«Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata en sábado su buey o su burro del pesebre, y los lleva a abrevar?
Y a esta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no era necesario soltarla de tal ligadura en día de sábado?».
Al decir estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba por todas las maravillas que hacía.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Gregorio, in homil. 31
Todo pecador que piensa en las cosas de la tierra y no se ocupa de las del cielo, no puede mirar hacia arriba, porque mientras sigue sus bajos deseos vive encorvado de cuerpo y de alma y ve siempre aquello en que piensa sin cesar. El Señor la llamó y la enderezó porque la iluminó y la ayudó. Algunas veces llama el Señor, pero no endereza. De modo que iluminados con frecuencia por la gracia, conocemos lo que debemos hacer, pero por la culpa no obramos como debemos, acostumbrados al pecado. Este doblega nuestra alma y la incapacita de poder enderezarse ya. Se esfuerza y sucumbe, porque cae a pesar suyo allí en donde permaneció voluntariamente por tanto tiempo.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario VI
294. Pidamos, hermanos, a Dios nuestro Padre, e cuyas manos están los destinos del universo, que escuche las oraciones de su pueblo.
- Por la santa Iglesia de Dios: para que sea fiel a la voluntad de Cristo y se purifique de sus faltas y debilidades. Roguemos al Señor.
- Por los que gobiernan las naciones: para que trabajen por la paz del mundo, a fin de que todos los pueblos puedan vivir y progresar en justicia, en paz y en libertad. Roguemos al Señor.
- Por los pobres y los afligidos, por los enfermos y los moribundos, y por todos los que sufren: para que encuentren el consuelo y la salud. Roguemos al Señor.
- Por todos los que estamos aquí reunidos: para que perseveremos en la verdadera fe y crezcamos siempre en la caridad. Roguemos al Señor.
Dios todopoderoso y eterno, que por tu Hijo y Señor nuestro Jesucristo nos has dado el conocimiento de tu verdad: mira con bondad al pueblo que te suplica, líbralo de toda ignorancia y de todo pecado para que llegue a la gloria del reino eterno. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Derrama, Señor, tu bendición desde el cielo sobre los dones que te presentamos en memoria de san N., para que al recibirlos, alcancemos de tu misericordia el perdón de nuestras culpas y la abundancia de los bienes del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Beáti N. memóriam recenséntes, quaesumus, Dómine, ut his munéribus tibi oblátis benedictiónem effúndas de caelis, quo, ex eis suméntes, et ómnibus careámus culpis et caeléstibus repleámur edúliis. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARÍSTICA IV.
Antífona de la comunión Cf. Lc 10, 1. 9
Envió el Señor a los discípulos a anunciar por los pueblos: Está cerca de vosotros el reino de Dios.
Antiphona ad communionem Cf. Lc 10, 1. 9
Misit Dóminus discípulos, qui nuntiárent civitátibus: Appropinquávit in vos regnum Dei.
Oración después de la comunión
Vivifícanos, Señor, por estos sacramentos que hemos recibido, y al celebrar con gozo la fiesta de san N., concédenos que el ejemplo de su celo apostólico nos impulse a crecer cada día en gracia y santidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Sancta tua nos, Dómine, sumpta vivíficent, ut, qui beáti N. commemoratióne gaudémus, eius quoque apostólicae virtútis proficiámus exémplo. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 25 de octubre

1. En Roma, en el cementerio Trasonas, de la vía Salaria Nueva, santos Crisanto y Daria, mártires, a los que dedicó sus alabanzas el papa san Dámaso (c. 253).
2. En Soissons, de la Galia Bélgica, santos Crispín y Crispiniano, mártires (c. s. III).
3. En Florencia, ciudad de la Toscana, san Miniato, mártir (c. s. III).
4. En Périgeux, de Aquitania, san Frontón, considerado como el primer anunciador del Evangelio en esta ciudad (c. s. III).
5. En Constantinopla, santos Martirio, subdiácono, y Marciano, cantor, que fueron asesinados por los arrianos, en tiempo del emperador Constancio (c. 351).
6. En Brescia, ciudad de la región de Venecia, san Gaudencio, obispo, que, ordenado por san Ambrosio, se distinguió entre los prelados de la época por su doctrina y sus virtudes, enseñó a su pueblo de palabra y con sus escritos, y construyó una basílica a la que llamó “Concilio de los Santos” (c. 410).
7. En el territorio de Gevaudan, en la Galia, san Hilaro, obispo de Javols (s. VI).
8*. En las cercanías de Segovia, en Hispania, san Frutos, que llevó vida eremítica junto a una escarpada montaña (c. 715).
9*. En la ciudad de Pécs, en Hungría, san Mauro, obispo, que, hombre de sólida formación eclesiástica, fue monje y abad del monasterio de San Martín de Pannonhalma (1070).
10*. En Vic, localidad de Cataluña, en España, san Bernardo Calbó, obispo, que, renunciando a su oficio de juez, fue monje cisterciense y abad de su monasterio, para ser elegido más tarde para la sede de Vic, promoviendo la verdadera doctrina (1243).
11*. En Borgo Sant’Antonio, del Piamonte, muerte del beato Tadeo Machar, obispo de Cork y Cloyne, en Irlanda, que, víctima de las envidias de los poderosos, hubo de salir de su país y, de viaje hacia Roma, descansó en el Señor (1492).
12*. En la localidad de Nules, cerca de Tortosa, en España, beato Recaredo Centelles Abad, presbítero de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos y mártir, que durante la persecución contra la Iglesia, por odio al sacerdocio fue asesinado a las puertas del cementerio (1936).
13*. En Alcira, en la región de Valencia, también en España, beatas María Teresa Ferragud Roig y sus hijas María de Jesús (Vicenta), María Verónica (Joaquina), María Felicidad Masiá Ferragud, vírgenes de la Orden de las Clarisas Capuchinas, y Josefa de la Purificación (Raimunda) Masiá Ferragud, virgen de la Orden de las Agustinas Descalzas, todas ellas mártires, que durante la misma persecución dieron testimonio invicto de su fe en Cristo, mereciendo ser coronadas (1936).