jueves, 15 de septiembre de 2016

Jueves 20 octubre 2016, Por las vocaciones a las sagradas órdenes, misa "ad diversa".

SOBRE LITURGIA

Leccionario de las Misas de la Virgen María, 15 de agosto de 1986.
Orientaciones generales

II. LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA, MODELO DE LA IGLESIA EN LA ESCUCHA DE LA PALABRA DE DIOS


6. La Iglesia, que en la celebración de la Eucaristía reserva el máximo honor a la proclamación de la palabra de Dios, exhorta también a los fieles a ser de aquellos «que llevan a la práctica la palabra y no se limitan a escucharla» (7) engañándose a sí mismos. En efecto según las palabras del Señor, son dichosos «los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen» (8).

7. En el curso de los siglos han sido muchos los discípulos santos del Señor que tuvieron en gran valor la palabra de Dios y se acercaron con gran amor a las Sagradas Escrituras como fuente de vida. Pero la Iglesia sitúa en primer término, por encima de los demás, a la Virgen de Nazaret, que fue la primera en el Nuevo Testamento en ser llamada dichosa por su fe (9), como modelo del discípulo que escucha con fe la palabra de Dios.

8. En efecto, la santísima Virgen escuchó con fe el anuncio de Gabriel y lo recibió con amor y, llamándose a sí misma esclava del Señor (10), se convirtió en la Madre de Cristo, concibiendo al Hijo de Dios antes en su mente que en su seno (11). Virgen prudente, santa María guardó en su corazón las palabras del Señor; virgen sabia, las conservó meditándolas en su alma (12).

La palabra de Dios, sembrada en el corazón de María, la impulsó a visitar a su pariente Isabel para cantar con ella a Dios por su bondad y misericordia para con Israel, su siervo amado (13). La Virgen de Nazaret no rechazó las palabras proféticas, duras (14) u oscuras (15) que le fueron dirigidas, sino que, con plena adhesión al designio de Dios, las guardó en su corazón (16).

En el banquete de bodas, interpretando las palabras del Hijo más allá de su significado literal (17), comprendió el sentido profundo del «signo de Caná» y advirtió a los sirvientes que hicieran lo que el Señor mandara (18), ayudando así a que creciera la fe de los discípulos.

Estando junto a la cruz (19), acogió las palabras del Hijo que, antes de entregar el espíritu, encomendó a su discípulo predilecto a sus cuidados maternales (20). Ella observó fielmente el mandato del Señor resucitado a los Apóstoles, de quedarse en la ciudad, hasta que se revistieran de la fuerza de lo alto (21): permaneció en Jerusalén, para esperar con fe el don del Espíritu Santo, dedicada a la oración en común con los Apóstoles.

9. Por esto, la liturgia romana, cuando exhorta a los fieles a acoger la palabra de Dios, con frecuencia les propone el ejemplo de la bienaventurada Virgen María, que Dios hizo atenta a su palabra (22) y que, como nueva Eva, adhiriéndose totalmente a la divina palabra (23) se mostró dócil a las palabras del Hijo (24). Con toda razón la Madre de Jesús es saludada como «Virgen oyente, que acogió con fe la palabra de Dios» (25): «Esto mismo hace la Iglesia, la cual, sobre todo en la sagrada liturgia, escucha con fe, acoge, proclama, venera la palabra de Dios, la distribuye a los fieles como pan de vida y escudriña a su luz los signos de los tiempos, interpreta y vive los acontecimientos de la historia.» (26)

10. Procuren los pastores enseñar a los fieles que acuden a los santuarios marianos o participan el sábado en la Eucaristía celebrada en memoria de santa María, que es un excelente acto de devoción a la santísima Virgen el proclamar correctamente la palabra de Dios en las celebraciones litúrgicas y el venerarla con amor; escucharla con fe y guardarla en el corazón; meditarla interiormente y difundirla de palabra; ponerla en práctica fielmente y conformar a ella toda la existencia.

(7) St 1, 22.
(8) Lc 11, 28.
(9) Cf. Lc 1, 45.
(10) Cf. Lc 1, 38.
(11) Cf S. AGUSTÍN, Sermo 215, 4: PL 38, 1074; S. LEÓN MAGNO, Sermo I In Nativitate Domini, 1: PL 54, 191.
(12) Cf. Lc 2, 19. 51.
(13) Cf. Lc 1, 54.
(14) Cf. Lc 2, 34-35; Mt 2, 13.
(15) Cf. Lc 2, 49.
(16) Cf. Lc 2, 51.
(17) Cf. Jn 2, 4.
(18) Cf. Jn 2, 5.
(19) Cf. Jn 19, 25.
(20) Cf. Jn 19, 26.
(21) Cf. Lc 24, 49.
(22) Cf. Liturgia Horarum, Preces (segundo formulario) de las I y II Vísperas del Común de santa María Virgen.
(23) Cf. ibid., Preces de Laudes de la Anunciación del Señor (25 de marzo).
(24) Cf. ibid., Preces de Laudes del sábado de las semanas I y III del Salterio.
(25) PABLO VI, Ex. Ap. Marialis cultus, 2-febrero-1974, n. 17: AAS 66 (1974), p. 128.
(26) Ibid., n. 17: AAS 66 (1974), P. 129.


CALENDARIO

20 JUEVES DE LA XXIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa de feria (verde).
ve MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 73, n. 5; y en el presente año jubilar: pp. 26ss, nn. 16. 24), Pf. común.
LECC.: vol. IV (o bien: vol. III-par de las nuevas ediciones).
- Ef 3, 14-21. Que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios.
- Sal 32. R. La misericordia del Señor llena la tierra.
- Lc 12, 49-53. No he venido a traer paz, sino división.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 21 de octubre, pág. 624.
CALENDARIOS: Agustinos: Santa María de Nagasaki, virgen y mártir (MO).
Combonianos: Beatos David Okelo y Gildo Irwa, mártires (ML).
Congregación de los Sagrados Corazones: San Caprasio, obispo y mártir (ML).
OFM y Conv.: Beato Santiago de la Strepa, obispo (ML).
TOR: Beato Contardo Ferrini (ML).

TEXTOS MISA

POR LAS VOCACIONES A LAS SAGRADAS ORDENES PRO VOCATIONIBUS AD SACROS ORDINES.
Antífona de entrada Mt 9, 38
Rogad al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies -dice el Señor a sus discípulos.
Antiphona ad introitum Mt 9, 38
Rogáte Dóminum messis, ut mittat operários in messem suam, dicit Iesus discípulis suis.
Oración colecta
Oh Dios, que quisiste dar pastores a tu pueblo, derrama sobre tu Iglesia el espíritu de piedad y fortaleza, que suscite dignos ministros de tu altar y los haga testigos valientes y humildes de tu Evangelio. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui pastóres pópulo tuo providére voluísti, effúnde in Ecclésia tua spíritum pietátis et fortitúdinis, qui dignos altáribus tuis éxcitet minístros, et Evangélii tui strénuos ac mites assertóres effíciat. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la XXIX semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA Ef 3, 14-21
Que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

Hermanos:
Doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda paternidad en el cielo y en la tierra, pidiéndole que os conceda, según la riqueza de su gloria, ser robustecidos por medio de su Espíritu en vuestro hombre interior; que Cristo habite por la fe en vuestros corazones; que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; de modo que así, con todos los santos, logréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo el amor de Cristo, que trasciende todo conocimiento. Así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios.
Al que puede hacer mucho más sin comparación de lo que pedimos o concebimos, con ese poder que actúa entre nosotros; a él la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones de los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 32, 1-2. 4-5. 11-12. 18-19 (R.: 5b)
R.
La misericordia del Señor llena la tierra. Misericórdia Dómini plena est terra.

V. Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.
Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. R.
La misericordia del Señor llena la tierra. Misericórdia Dómini plena est terra.

V. La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R.
La misericordia del Señor llena la tierra. Misericórdia Dómini plena est terra.

V. El plan del Señor subsiste por siempre,
los proyectos de su corazón, de edad en edad.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad. R.
La misericordia del Señor llena la tierra. Misericórdia Dómini plena est terra.

V. Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme,
en los que esperan su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R.
La misericordia del Señor llena la tierra. Misericórdia Dómini plena est terra.

Aleluya Flp 3, 8-9
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Por él lo perdí todo, y todo lo considero basura con tal de ganar a Cristo y ser hallado en él.
Omnia detriméntum feci et árbitror ut stércora, ut Christum lucrifáciam et invéniar in illo.
R.

EVANGELIO Lc 12, 49-53
No he venido a traer paz, sino división
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla!
¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división.
Desde ahora estarán divididos cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra».

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Ángelus 14-agosto-2016.
El fuego del cual habla Jesús es el fuego del Espíritu Santo, presencia viva y operante en nosotros desde el día de nuestro Bautismo. Este –el fuego– es una fuerza creadora que purifica y renueva, quema toda miseria humana, todo egoísmo, todo pecado, nos transforma desde dentro, nos regenera y nos hace capaces de amar. Jesús desea que el Espíritu Santo estalle como el fuego en nuestro corazón, porque sólo partiendo del corazón el incendio del amor divino podrá extenderse y hacer progresar el Reino de Dios. No parte de la cabeza, parte del corazón. Y por eso Jesús quiere que el fuego entre en nuestro corazón. Si nos abrimos completamente a la acción de este fuego que es el Espíritu Santo, Él nos donará la audacia y el fervor para anunciar a todos a Jesús y su confortante mensaje de misericordia y salvación, navegando en alta mar, sin miedos.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario IV.
292. Al celebrar estos sagrados misterios, pidamos al Dios de la salvación que escuche misericordiosamente nuestras plegarias.
- Para que conceda a la Iglesia la libertad y la paz. Roguemos al Señor.
- Para que se digne establecer y conservar la justicia en todas las naciones. Roguemos al Señor.
- Para que descubra a los poderosos que mandar es servir. Roguemos al Señor.
- Para que dé a los súbditos una obediencia sin servilismo. Roguemos al Señor.
- Para que perdone a los pecadores, proteja a los justos, consuele a los que sufren y dé la salud a los enfermos. Roguemos al Señor.
- Para que despierte en nosotros el amor a los pobres y el deseo del cielo. Roguemos al Señor.
Oh Dios, que derramas sobre los corazones de tus fieles el don de la caridad; concede a tus siervos la salud del alma y del cuerpo para que vivan en tu amor, cumpliendo tus mandatos. Por Jesucristo nuestro Señor. 

Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, las oraciones y ofrendas de tu pueblo y haz que los dispensadores de tus misterios sean cada vez más numerosos y perseveren siempre en tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Plebis tuae, quaesumus, Dómine, preces et múnera benígnus inténde, ut dispensatóres mysteriórum tuórum multiplicéntur, et in amóre tuo iúgiter persevérent. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA V / a. PREX EUCHARISTICA PRO VARIIS NECESSITATIBUS II.
Antífona de la comunión 1 Jn 3, 16
En esto hemos conocido el amor de Dios, en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestras vidas por los hermanos.
Antiphona ad communionem 1Jn 3, 16
In hoc cognóvimus caritátem Dei: quóniam ille ánimam suam pro nobis pósuit, et nos debémus pro frátribus ánimas pónere.
Oración después de la comunión
Alimentados a tu mesa, Señor, te rogamos que, por este sacramento de amor, germinen las semillas que generosamente esparciste en el campo de tu Iglesia, para que sean cada vez mas numerosos los que elijan el camino de servirte en los hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Pane mensae caeléstis refécti, te, Dómine, deprecámur, ut, per hoc sacraméntum caritátis, illa sémina maturéscant, quae magna in agrum Ecclésiae tuae largitáte dispérgis, quátenus multi sorte sibi éligant tibi in frátribus ministráre. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 21 de octubre

1. En Nicomedia, de Bitinia, santos Dasio, Zótico y Cayo, que eran servidores del emperador Diocleciano y, acusados falsamente de haber incendiado el palacio, fueron condenados a muerte y arrojados al mar con una piedra atada al cuello (303).
2. En la ciudad de Colonia, en Germania, conmemoración de las santas vírgenes que entregaron su vida por Cristo, en el lugar de la ciudad donde después se levantó una basílica dedicada a santa Úrsula, virgen inocente, considerada como la principal del grupo (c. s. IV).
3. En la isla de Chipre, san Hilarión, abad, que, siguiendo las huellas de san Antonio, primero llevó vida solitaria cerca de la ciudad de Gaza y después fue fundador y ejemplo de la vida eremítica en esta región (c. 371).
4. Conmemoración de san Malco, monje, del que san Jerónimo expuso por escrito el testimonio de su ascesis y de su vida en Maronia, cerca de Antioquía (s. IV).
5. En Burdeos, de Aquitania, san Severino, obispo, que, originario de las regiones de Oriente, fue recibido calurosamente por san Amando, que le quiso como su sucesor (s. V).
6. En Laon, ciudad de la Galia, santa Cilina, madre de los santos obispos Principio de Soissons y Remigio de Reims (post 458).
7. En Lyon, también de la Galia, conmemoración de san Viator, lector, que, discípulo y ministro del obispo Justo de Lyon, siguió a éste en su retiro a Egipto y en su muerte (post 481).
8*. En Tréveris, de Austrasia, san Vendelino, eremita (s. VII).
9*. En Marsella, ciudad de la Provenza, en la Galia, san Mauronto, obispo, que fue también abad del monasterio de san Victorca (780).
10*. En la ciudad de Cortona, en la Toscana, beato Pedro Capucci, presbítero de la Orden de Predicadores, el cual, meditando sobre la muerte, se ejercitó en la vida espiritual y con su predicación exhortó a los fieles a evitar la muerte eterna (1445).
11. En Seúl, en Corea, san Pedro Yu Tae-ch’l, mártir, que a los trece años exhortaba a los compañeros de cárcel a aceptar los tormentos, consumando su martirio al recibir cien azotes y ser estrangulado (1839).
12*. En el lugar de Belencito, cerca de Medellín, en Colombia, beata Laura de Santa Catalina de Siene Montoya y Upeguí, virgen, que, con notable suceso, se dedicó a anunciar el Evangelio entre los pueblos indígenas que aún desconocían la fe en Cristo y fundó la Congregación de las Hermanas Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena (1949)