viernes, 5 de agosto de 2016

Viernes 9 septiembre 2016, Lecturas Viernes XXIII semana del Tiempo Ordinario, año par.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la XXIII semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc III-par).

PRIMERA LECTURA 1 Cor 9, 16-19. 22b-27
Me he hecho todo a todos, para ganar a algunos

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

Hermanos:
El hecho de predicar no es para mí motivo de orgullo.
No tengo más remedio y, ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio!
Si yo lo hiciera por mi propio gusto, eso mismo sería mi paga.
Pero, si lo hago a pesar mío, es que me han encargado este oficio.
Entonces, ¿cuál es la paga? Precisamente dar a conocer el Evangelio, anunciándolo de balde, sin usar el derecho que me da la predicación del Evangelio.
Porque, siendo libre como soy, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más posibles.
Me he hecho todo para todos, para ganar, sea como sea, a algunos.
Y todo lo hago por causa del Evangelio, para participar yo también de sus bienes.
¿No sabéis que en el estadio todos los corredores cubren la carrera, aunque uno solo se lleva el premio? Pues corred así:
para ganar.
Pero un atleta se impone toda clase de privaciones; ellos para ganar una corona que se marchita; nosotros, en cambio, una que no se marchita.
Por eso corro yo, pero no al azar; lucho, pero no contra el aire; sino que golpeo mi cuerpo y lo someto, no sea que, habiendo predicado a otros, quede yo descalificado.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 83, 3. 4. 5-6. 12
R.
¡Qué deseables son tus moradas, Señor del universo! Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum!

V. Mí alma se consume y anhela
los atrios del Señor,
mi corazón y mi carne
retozan por el Dios vivo. R.
¡Qué deseables son tus moradas, Señor del universo! Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum!

V. Hasta el gorrión ha encontrado una casa;
la golondrina, un nido
donde colocar sus polluelos:
tus altares, Señor del universo,
Rey mío y Dios mío. R.
¡Qué deseables son tus moradas, Señor del universo! Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum!

V. Dichosos los que viven en tu casa,
alabándote siempre.
Dichosos los que encuentran en ti su fuerza
y tiene tus caminos en su corazón. R.
¡Qué deseables son tus moradas, Señor del universo! Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum!

V. Porque el Señor Dios es sol y escudo,
él Señor da la gracia y la gloria;
y no niega sus bienes
a los de conducta intachable. R.
¡Qué deseables son tus moradas, Señor del universo! Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum!

Aleluya Cf. Jn 17, 17b.a
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
R.
Tu palabra, Señor, es verdad; santifícanos en la verdad. Sermo tuus, Dómine, véritas est; sanctífica nos in veritáte.
R.

EVANGELIO Lc 6, 39-42
¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola:
«¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?
No está el discípulo sobre su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.
¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Hermano, déjame que te saque la mota del ojo”, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Homilía en santa Marta 12-septiembre-2014
si debes corregir un defecto pequeño, piensa que tú tienes tantos más grandes". El Señor lo dice con eficacia: saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver bien para sacar la brizna que hay en el ojo del otro. Sólo así "no serás ciego" y "verás bien" para ayudar de verdad al hermano. Por eso es indispensable "la humildad" para reconocer que "yo soy más pecador que él, más pecador que ella". Luego, "debo ayudarlos a él y a ella a corregir este" defecto.