Entrada destacada

Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

viernes, 26 de agosto de 2016

Viernes 30 septiembre 2016, San Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia, memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

Bendicional, 31 de mayo de 1984.

IV. LA CELEBRACIÓN DE LA BENDICIÓN

Estructura típica


20. La celebración típica de la bendición consta de dos partes: la primera es la proclamación de la palabra de Dios, la segunda la alabanza de la bondad divina y la impetración del auxilio celestial.

Normalmente, la celebración se abre y se concluye con unos breves ritos.

21. La primera parte tiende a que la bendición sea realmente un signo sagrado, que toma su pleno sentido y eficacia de la proclamación de la palabra de Dios (29).

Por tanto, el centro de esta primera parte es la proclamación de la palabra de Dios, a la cual se subordinan tanto la monición introductoria como la breve explicación o la exhortación u homilía que pueden añadirse, según se estime oportuno.

Para avivar en los que participan una fe más intensa, se puede intercalar un salmo, un canto o un silencio sagrado, máxime si se hacen varias lecturas.

22. La segunda parte tiene por objeto alabar a Dios, con los ritos y las preces, y obtener su ayuda por Cristo en el Espíritu Santo. El núcleo central de esta parte lo constituye la fórmula de bendición, u oración de la Iglesia, acompañada con frecuencia de un signo determinado.

Para fomentar la oración de los presentes, puede añadirse la plegaria común, que normalmente precede a la fórmula de bendición, y a veces la sigue.

23. En las celebraciones propuestas, al preparar la celebración, hay que distinguir cuidadosamente los elementos principales, que son la proclamación de la palabra de Dios y la oración de la Iglesia —que nunca se han de omitir, ni siquiera en los Ritos breves—, de los demás elementos.

24, Por consiguiente, al preparar la celebración, hay que tener en cuenta sobre todo lo siguiente:
a) generalmente hay que preferir la forma comunitaria (30), de manera que en ella el diácono, el lector, el salmista, el coro ejerzan sus funciones propias;
b) hay que atender a las normas generales sobre la consciente, activa y adecuada participación de los fieles (31);
c) conviene sopesar las circunstancias de las cosas y de los asistentes (32), observando los principios que inspiran la reforma de estos ritos y las normas dadas por la autoridad competente.

29 Cf. Missale romanum, Ordo Lectionum Missae, Ed. typ. altera, Roma, 1981, Prenotandos, núms. 3-9.
30 Cf. Concilio Vaticano II, Constitución Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia, núm. 27.
31 Ibidem, núm. 79.
32 Ibidem, núm. 38.


CALENDARIO

30 VIERNES. SAN JERÓNIMO, presbítero y doctor de la Iglesia, memoria obligatoria

Misa
de la memoria (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props., Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. IV (o bien: vol. III-par de las nuevas ediciones).
- Job 38, 1. 12-21; 40, 3-5. ¿Has mandado a la mañana o has entrado por los hontanares del mar?
- Sal 138. R. Guíame, Señor, por el camino eterno.
- Lc 10, 13-16. Quien me rechaza a mí rechaza al que me ha enviado.
o bien: cf. vol. V (o bien: vol. IV de las nuevas ediciones).

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 1 de octubre, pág. 587.
CALENDARIOS: Jerónimos: (S).
Palencia: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Nicolás Castellanos Franco, obispo, emérito (1978).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de san Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia, el cual, nacido en Dalmacia, estudió en Roma, ciudad en la que cultivó con esmero todos los saberes y recibió el bautismo cristiano. Después, seducido por el valor de la vida contemplativa, se entregó a la existencia ascética al ir a Oriente, donde se ordenó de presbítero. Vuelto a Roma, fue secretario del papa Dámaso, hasta que, tras fijar su residencia en Belén de Judea, vivió una vida monástica dedicado a traducir y explicar las Sagradas Escrituras, revelándose como insigne doctor. De modo admirable fue partícipe en muchas necesidades de la Iglesia y, finalmente, llegando a una edad provecta, descansó en la paz del Señor. (420)

30 de septiembre
San Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia
Memoria
Die 30 septembris
S. Hieronymi, presbyteri et Ecclesiæ doctoris
Memoria
Antífona de entrada Jos 1, 8
En tus labios estén las palabras de Dios; día y noche medita en ellas, cuida hacer todo lo que ellas dicen, así tu vida tendrá sentido y valor.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 1, 2-3
Beátus vir, qui meditábitur in lege Dómini die ac nocte: dabit fructum suum in témpore suo.
Oración colecta
Oh Dios, tú que concediste a san Jerónimo una estima tierna y viva por la Sagrada Escritura, haz que tu pueblo se alimente de tu palabra con mayor abundancia y encuentre en ella la fuente de la verdadera vida. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui beáto Hierónymo presbytero suávem et vivum Scriptúrae Sacrae afféctum tribuísti, da, ut pópulus tuus verbo tuo ubérius alátur, et in eo fontem vitae invéniat. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la XXVI semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA Job 38, 1. 12-21; 40, 3-5
¿Has mandado a la mañana y entrado por las fuentes del Mar?

Lectura del libro de Job.

El Señor habló a Job desde la tormenta:
«¿Has mandado en tu vida a la mañana
o señalado su puesto a la aurora,
para que agarre la tierra por los bordes
y sacuda de ella a los malvados;
para marcarla como arcilla bajo el sello
y teñirla lo mismo que un vestido;
para negar la luz a los malvados
y quebrar el brazo sublevado?
¿Has entrado por las fuentes del Mar
o paseado por la hondura del Océano?
¿Te han enseñado las puertas de la Muerte
o has visto los portales de las Sombras?
¿Has examinado la anchura de la tierra?
Cuéntamelo, si lo sabes todo.
¿Por dónde se va a la casa de la luz?,
¿dónde viven las tinieblas?
¿Podrías conducirlas a su tierra
o enseñarles el camino de su casa?
Lo sabrás, pues ya habías nacido
y has cumplido tantísimos años».
Job respondió al Señor:
«Me siento pequeño, ¿qué replicaré?
Me taparé la boca con la mano.
Hablé una vez, no insistiré;
dos veces, nada añadiré».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 138, 1b-3. 7-8. 9-10. 13-14ab (R.: 24b)
R.
Guíame, Señor, por el camino eterno. Deduc me, Dómine, in via ætérna.

V. Señor, tú me sondeas y me conoces.
Me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares. R.
Guíame, Señor, por el camino eterno. Deduc me, Dómine, in via ætérna.

V. ¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro. R.
Guíame, Señor, por el camino eterno. Deduc me, Dómine, in via ætérna.

V. Si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha. R.
Guíame, Señor, por el camino eterno. Deduc me, Dómine, in via ætérna.

Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias porque me has plasmado portentosamente,
porque son admirables tus obras. R.
Guíame, Señor, por el camino eterno. Deduc me, Dómine, in via ætérna.

Aleluya Cf. Sal 94, 8a. 7d
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
No endurezcáis hoy vuestro corazón; escuchad la voz del Señor.
Hódie, nolíte obduráre corda vestra, sed vocem Dómini audíte.
R.

EVANGELIO Lc 10, 13-16
Quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús:
«¡Ay de ti, Corozaín; ay de ti, Betsaida! Pues si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, vestidos de sayal y sentados en la ceniza.
Por eso el juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras.
Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo. 
Quien a vosotros escucha, a mí me escucha; quien a vosotros rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
87 Los fieles, recordando la palabra de Cristo a sus Apóstoles: "El que a vosotros escucha a mi me escucha" (Lc 10, 16; cf. LG 20), reciben con docilidad las enseñanzas y directrices que sus pastores les dan de diferentes formas.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario X
298. Reunidos, hermanos, para recordar los beneficios de nuestro Dios, pidámosle que inspire nuestras plegarias para que merezcan ser atendidas.
- Por el papa N., por nuestro obispo N., por todo el clero y el pueblo a ellos encomendado. Roguemos al Señor.
- Por todos los gobernantes y sus ministros, encargados de velar por el bien común. Roguemos al Señor.
- Por los navegantes, por los que están de viaje, por los cautivos y los encarcelados. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros, reunidos en este santo templo en la fe, devoción, amor y temor de Dios. Roguemos al Señor.
Que te sean gratos, Señor, los deseos de tu Iglesia suplicante, para que tu misericordia nos conceda lo que no podemos esperar por nuestros méritos. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Concédenos, Señor, que, después de acoger con devoción tu palabra a ejemplo de san Jerónimo, nos dispongamos a ofrecerte con mayor fervor este sacrificio de salvación. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Tríbue, nobis, Dómine, ut, exémplo beáti Hierónymi, verbum tuum meditáti, ad salutárem hóstiam maiestáti tuae offeréndam prómptius accedámus. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Jr 15, 16
Cuando encontraba palabras tuyas las devoraba; tus palabras eran mi gozo y la alegría de mi corazón, porque tu nombre fue pronunciado sobre mí, Señor Dios.
Antiphona ad communionem Cf. Jr 15, 16
Dómine Deus, invénti sunt sermónes tuos, et comédi eos; et factum est mihi verbum tuum in gáudium et in laetítiam cordis mei.
Oración después de la comunión
Esta eucaristía que hemos celebrado, Señor, al venerar con gozo la memoria de san Jerónimo, mueva el corazón de tus fieles para que, atentos a la divina palabra, conozcan el camino que deben seguir y, siguiéndolo, lleguen a la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Sancta tua quae súmpsimus, Dómine, de beáti Hierónymi celebritáte laetántes, tuórum éxcitent corda fidélium, ut, sacris inténta doctrínis, intéllegant quod sequántur, et sequéndo vitam obtíneant sempitérnam. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 1 de octubre
M
emoria de santa Teresa del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia, que entró aún muy joven en el monasterio de las Carmelitas Descalzas de Lisieux, llegando a ser maestra de santidad en Cristo por su inocencia y simplicidad. Enseñó el camino de la perfección cristiana por medio de la infancia espiritual, demostrando una mística solicitud en bien de las almas y del incremento de la Iglesia, y terminó su vida a los veinticinco años de edad, el día treinta de septiembre (1897).
2. En Seclin, en la Galia Bélgica, san Piatón, presbítero, que es venerado como evangelizador de Tournai y mártir (s. III/IV).
3. En Lisboa, en la Lusitania, santos Verísimo, Máxima y Julia, mártires (s. III/IV).
4. En Tréveris, en la Renania, de Austrasia, san Nicecio, obispo, que, según el testimonio de san Gregorio de Tours, era fuerte en la predicación, terrible en la argumentación, constante en la enseñanza, y sufrió el destierro bajo Clotario, rey de los francos (561).
5. En Constantinopla, san Romano, diácono, que fue apellidado Melodo por su sublime pericia artística en componer himnos eclesiásticos en honor del Señor y de los santos (c. 500).
6. En Gante, de Flandes, en Neustria, san Bavón, monje, que, discípulo de san Amando, dejó la vida seglar, distribuyó sus bienes entre los pobres y entró en el monasterio fundado en esta ciudad (c. 659).
7. En Condé-sur-l’Escaut, en el Hainaut, de Austrasia, san Wasnulfo, monje, nacido en Escocia (s. VII).
8. En Canterbury, en Inglaterra, san Geraldo Edwards, presbítero y mártir, en cual fue ordenado en Francia y, al regresar a su patria, en la persecución durante el reinado de Isabel I, después de un largo encarcelamiento consumó su martirio en el patíbulo. Con él fueron martirizados los presbíteros beatos Roberto Wilcox y Cristóbal Buxton, por su condición sacerdotal, y el beato Roberto Widmerpool, por ayudar a un sacerdote (1588).
9*. En Cichester, también en Inglaterra, beatos Rodolfo Crockett y Eduardo James, presbíteros y mártires, que, formados en el Colegio de los Ingleses de Reims, al regresar a su patria, por razón de su sacerdocio, fueron conducidos al patíbulo (1588).
10*. En Ipswich, de Suffolk, también en Inglaterra, beato Juan Robinson, presbítero y mártir, el cual, siendo padre de familia, al enviudar recibió ya anciano la ordenación sacerdotal, y por esta causa fue coronado con el martirio (1588).
11*. En Nagasaki, en Japón, beatos Gaspar Hikojiro y Andrés Yoshida, mártires, que, siendo catequistas, fueron degollados por haber recibido en sus casas a unos sacerdotes (1617).
12*. En Saronno, cerca de Varese, en la Lombardía, de Italia, beato Luis María Monti, religioso, quien, a pesar de mantener su condición laical, instituyó los Hijos de María Inmaculada, congregación que dirigió con espíritu de caridad hacia los pobres y los necesitados, ocupándose especialmente de los enfermos y huérfanos, y trabajando en favor de la formación de los jóvenes (1900).
13*. En el lugar de Rotglà y Corbera, en la región de Valencia, en España, beata Florencia Caerols Martínez, virgen y mártir, que, en tiempo de persecución contra la fe, alcanzó la gloria de la vida eterna por medio del martirio (1936).
14*. En la ciudad de Villena, en la misma región española, beato Álvaro Sanjuán Canet, presbítero de la Sociedad Salesiana y mártir, que en la misma difícil época, alcanzó por su combate la palma del martirio (1936).
15*. Cerca de Munich, en Baviera, de Alemania, beato Antonio Rewera, presbítero y mártir, que, por su confesión en favor de Cristo, desde Polonia fue internado en el campo de concentración de Dachau, y por medio de los tormentos alcanzó la corona del martirio (1942).