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Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

sábado, 6 de agosto de 2016

Sábado 10 septiembre 2016, Santa María en sábado, memoria libre, misa de santa María, Reina de los Apóstoles.

SOBRE LITURGIA

Sagrada Congregación para los Sacramentos y el Culto divino

Instrucción «Inaestimabile donum» recordando algunas normas acerca del culto del misterio eucarístico (3 de abril de 1980)


INTRODUCCIÓN

El don inestimable de la Santísima Eucaristía ha sido nuevamente objeto de consideración del Santo Padre Juan Pablo II en la Carta dirigida a los obispos y, por medio de ellos, a los sacerdotes, el 24 de febrero de 1980. Así, pues, la Sagrada Congregación para los Sacramentos y el Culto Divino llama la atención de los obispos sobre algunas normas relativas al culto de tan grande Misterio.

Estas indicaciones no son una síntesis que substituya cuanto la Santa Sede ha dicho ya en los documentos relativos a la Eucaristía, promulgados después del Concilio Vaticano II y vigentes aún, especialmente en el Missale Romanum (1); en el Ritual De Sacra Communione et de culto mysterii eucharistici extra Missam (2); en las Instrucciones Eucharisticum mysterium (3), Memoriale Domini (4), Immensae caritatis (5), Liturgicae instaurationis (6).

Esta Sagrada Congregación constata con gozo los frutos numerosos y positivos de la reforma litúrgica: participación más activa y consciente de los fieles en los misterios litúrgicos, enriquecimiento doctrinal y catequético mediante el uso de la lengua vernácula, abundancia de las lecturas bíblicas, crecimiento del sentido comunitario de la vida litúrgica, esfuerzos logrados por colmar la distancia entre vida y culto, entre piedad litúrgica y piedad personal, entre liturgia y piedad popular.

No obstante, estos aspectos positivos y alentadores no pueden esconder la preocupación con que se observan los más variados y frecuentes abusos, que son señalados desde las diversas partes del mundo católico: confusión de las funciones, especialmente por lo que se refiere al ministerio sacerdotal y a la función de los seglares (recitación indiscriminada y común de la plegaria eucarística, homilías hechas por seglares, seglares que distribuyen la comunión mientras los sacerdotes se eximen); creciente pérdida del sentido de lo sagrado (abandono de los ornamentos, eucaristías celebradas fuera de las Iglesias sin verdadera necesidad, falta de reverencia y respeto al Santísimo Sacramento, etc.); desconocimiento del carácter eclesial de la liturgia (uso de textos privados, proliferación de plegarias eucarísticas no aprobadas, instrumentalización de los textos litúrgicos para finalidades sociopolíticas). En estos casos nos hallamos ante una verdadera falsificación de la liturgia católica: “incurre en falsedad el que, de parte de la Iglesia, ofrece a Dios un culto contrario a la forma que, con autoridad divina, la Iglesia misma ha instituido y continúa observando” (7).

Ahora bien, todo esto no puede dar buenos frutos. Las consecuencias son —y no pueden menos de serlo— la resquebradura de la unidad de fe y de culto en la Iglesia, la inseguridad doctrinal, el escándalo y la perplejidad del Pueblo de Dios, y casi inevitablemente las reacciones violentas.

Los fieles tienen derecho a una liturgia verdadera, que es tal cuando es la deseada y establecida por la Iglesia, la cual ha previsto también las eventuales posibilidades de adaptación, requeridas por exigencias pastorales en los distintos lugares o por los distintos grupos de personas. Experiencias, cambios, creatividad indebidos desorientan a los fieles. Además, el uso de textos no autorizados hace que venga a faltar el nexo necesario entre la lex orandi y la lex credendi. A este respecto hay que recordar la advertencia del Concilio Vaticano II: “Nadie, aunque sea sacerdote, añada, quite o cambie cosa alguna por iniciativa propia en la liturgia” (8). Pablo VI ha recordado que “quien se aprovecha de la reforma para darse a experiencias arbitrarias, dispersa energías y ofende el sentido eclesial” (9).

1) Segunda edición típica, Roma 1975. 
2) E. típica, Roma 1973. 
3) S. Congr. de Ritos, 25 de mayo de 1967: AAS 59 (1967), 539-573. 
4) S. Congr. para el Culto Divino, 29 de mayo de 1969: AAS 61 (1969) 541-545. 
5) S. Congr. para la Disciplina de los Sacramentos, 29 de enero de 1973: AAS 65 (1973) 264-271. 
6) S. Congr. para el Culto Divino, 5 de septiembre de 1970: AAS 62 (1970) 692-704. 
7) S. Tomás, S. Th., 2-2, q. 93, a. 1. 
8) Conc. Vat. II, Const. sobre la S. Liturgia, Sacrosanctum Concllium, 22, par. 3. 
9) Pablo VI, Alocución del 22 de agosto de 1973: L’Osservatore Romano, 23 de agosto de 1973.

CALENDARIO

10 SÁBADO. Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA XXIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO o SANTA MARÍA EN SÁBADO, memoria libre


Misa de sábado (verde) o de la memoria (blanco).
ve bl MISAL: para el sábado cualquier formulario permitido (véase pág. 73, n. 5; y en el presente año jubilar: pp. 26ss, nn. 16. 24) / para la memoria del común de santa María Virgen o de las «Misas de la Virgen María» (véase en el presente año jubilar: pp. 26ss, nn. 17. 24), Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. IV (o bien: vol. III-par de las nuevas ediciones).
- 1 Cor 10, 14-22. Aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan.
- Sal 115. R. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza.
- Lc 6, 43-49. ¿Por qué me llamáis «Señor, Señor», y no hacéis lo que digo?
o bien: cf. vol. V (o bien: vol. IV de las nuevas ediciones).

Liturgia de las Horas: oficio de sábado o de la memoria.

Martirologio: elogs. del 11 de septiembre, pág. 546.
CALENDARIOS: Agustinos: San Nicolás de Tolentino, presbítero (F).
Alcalá de Henares: Beato José de San Jacinto y compañeros mártires (MO).
Calahorra y La Calzada-Logroño: Beatos Alfonso Mena y Alfonso Navarrete, mártires (MO).
Galicia: San Pedro de Mezonzo, obispo (MO).
Huelva: Beato Vicente de San José de Ayamonte, mártir (MO).
Dominicos: Beatos Alfonso de Navarrete, presbítero, y compañeros mártires (MO).
Barcelona, Sant Feliu de Llobregat: Beatos Domingo Castellet y Luis Eixarc, mártires (ML).
Bilbao, San Sebastián y Jesuitas: Beato Francisco Gárate, religioso: (ML).
Getafe y San Sebastián: San Pedro Claver, presbítero (ML-trasladada).
Madrid: Beatos Francisco Morales Sedeño y José de Salvanés de San Jacinto, presbíteros, y compañeros, mártires (ML), o san Pedro Claver, presbítero (ML).
Tortosa: Beato Jacinto Orfanell, mártir (ML).
O. Cist. y OCSO: Beato Oglerio de Locedio, abad cisterciense (ML).
San Sebastián: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. José Ignacio Munilla Aguirre, obispo (2006).

10 SÁBADO. Después de la hora nona:
VIGESIMOCUARTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Cuarta semana del salterio
Misa
vespertina del XXIV Domingo del tiempo ordinario (verde).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

La Virgen María, Reina de los Apóstoles. De sancta Maria, Regina Apostolorum.
Antífona de entrada Hch 1, 14
Los discípulos se dedicaban a la oración en común, junto con María, la madre de Jesús. Aleluya.
Ant. ad introitum Cf. Ac 1, 14
Erant discípuli perseverántes unanímiter in oratióne cum María, matre Iesu. Alleluia.
Oración colecta
Dios todopoderoso, que derramaste el Espíritu Santo sobre los apóstoles, reunidos en oración con María, concédenos, por intercesión de la Virgen, entregarnos fielmente a tu servicio y proclamar la gloria de tu nombre con testimonio de palabra y de vida. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui Apóstolis tuis, cum María Matre Iesu orántibus, Sanctum dedísti Spíritum, da nobis, ut, ipsa intercedénte, maiestáti tuae fidéliter servíre et nóminis tui glóriam verbo et exémplo diffúndere valeámus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la XXIII semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA 1 Cor 10, 14-22
Nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo, pues todos comemos del mismo pan

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

Queridos hermanos, huid de la idolatría. Os hablo como a personas sensatas; juzgad vosotros lo que digo.
El cáliz de la bendición que bendecimos, ¿no es comunión de la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión del cuerpo de Cristo?
Porque el pan es uno, nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo, pues todos comemos del mismo pan. Considerad al Israel según la carne: ¿los que comen de las víctimas no se unen al altar?
¿Qué quiero decir? ¿Que las víctimas sacrificadas a los ídolos son algo o que los ídolos son algo? No, sino que los gentiles ofrecen sus sacrificios a los demonios, no a Dios; y no quiero que os unáis a los demonios. No podéis beber del cáliz del Señor y del cáliz de los demonios. No podéis participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios. ¿O vamos a provocar los celos del Señor? ¿Acaso somos más fuertes que él?

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 115, 12-13. 17-18 (R.: 17a)
R.
Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza.
Tibi, Dómine, sacrificábo hóstiam laudis.

V. ¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando el nombre del Señor. R.
Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza.
Tibi, Dómine, sacrificábo hóstiam laudis.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando el nombre del Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo. R.
Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza.
Tibi, Dómine, sacrificábo hóstiam laudis.

Aleluya Jn 14, 23
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
El que me ama guardará mi palabra -dice el Señor- y mi Padre lo amará y vendremos a él.
Si quis díligit me, sermónem meum servábit, et Pater meus díliget eum; et ad eum veniémus, et mansiónem apud eum faciémus.

EVANGELIO Lc 6, 43-49
¿Por qué me llamáis «Señor, Señor», y no hacéis lo que digo?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos:
«No hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno; por ello, cada árbol se conoce por su fruto; porque no se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos.
El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el corazón habla la boca.
¿Por qué me llamáis Señor, Señor , y no hacéis lo que digo? Todo el que viene a mí, escucha mis palabras y las pone en práctica, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificó una casa: cayó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo derribarla, porque estaba sólidamente construida.
El que escucha y no pone en práctica se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y enseguida se derrumbó desplomándose, y fue grande la ruina de aquella casa».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Beda, In Lucae Evangelium expositio, 2, 6.
«El tesoro del corazón es lo mismo que la raíz del árbol. La persona que tiene un tesoro de paciencia y de perfecta caridad en su corazón produce excelentes frutos: ama a su prójimo y reúne las otras cualidades que enseña Jesús; ama a los enemigos, hace el bien a quien le odia, bendice a quien le maldice, reza por el que le calumnia, no se rebela contra quien le golpea o le despoja, da siempre cuando le piden, no reclama lo que le quitaron, desea no juzgar y no condenar, corrige con paciencia y con cariño a los que yerran. Pero la persona que tiene en su corazón un tesoro de maldad hace exactamente lo contrario: odia a sus amigos, habla mal de quien le quiere, y todas las demás cosas condenadas por el Señor».

Oración de los fieles
372. Dirijamos confiados nuestra oración a Dios Padre, que ha prometido habitar en los corazones de aquellos que, como María, guardan su Palabra.
R. Danos, Padre, tu Espíritu Santo.
- Por los pastores de la Iglesia: para que, formados en la escuela de María, Reina de los Apóstoles, sean fieles mensajeros de la Palabra de Dios y dispensadores incansables de su misericordia. Roguemos al Señor. R.
- Por los pueblos afligidos a causa de la guerra y de las adversidades: para que todo hombre se convenza de que la paz tiene su raíz en la conversión del corazón, que hace pasar del egoísmo a la generosidad y de la violencia al respeto del prójimo. Roguemos al Señor. R.
- Por todos los cristianos: para que, encontrando en la Virgen la fuente de la alegría, vivan con autenticidad su propia vocación, dando testimonio de fidelidad radical al mandato del amor. Roguemos al Señor. R.
- Por los enfermos: para que hallen en María ayuda y consuelo, y en los hermanos solidaridad generosa que aliente su esperanza. Roguemos al Señor. R.
- Por nosotros, aquí reunidos: para que, guardando la Palabra que hemos escuchado, seamos servidores fieles y testigos del Reino entre los hombres. Roguemos al Señor. R.
Oh Dios, fortalece en nosotros el deseo del bien, refuerza nuestra esperanza, confírmanos en la caridad, por intercesión de María, que nos precede en la peregrinación de la fe. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Por tu benignidad, Señor, y por la intercesión de santa María, siempre Virgen, nuestra ofrenda alcance a tu Iglesia el aumento por el número de fieles, y el resplandor constante por la abundancia de las virtudes. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Tua, Dómine, propitiatióne, et beátae Maríae semper Vírginis intercessióne haec nostra obtíneat oblátio, ut Ecclésia tua fidélium número créscat, et iúgiter fúlgeat ubertáte virtútum. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARISTICA IV.
Antífona de comunión Cf Lc 11, 27
Dichoso el vientre de María, la Virgen, que llevó al Hijo del eterno Padre.
Antiphona ad communionem Cf. Lc 11,27-28
Beátus venter qui portávit Christum Dóminum; quinímmo beáti qui áudiunt verbum Dei, et custódiunt illud.
Oración después de la comunión
Después de recibir tu ayuda, Señor, en este sacramento, al celebrar la memoria de la Virgen María, Reina de los apóstoles, te pedimos perseverar siempre en tu amor y en el servicio a los hombres, para que tu pueblo obtenga de ti la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Súmptis, Domine, salútis nostrae subsídiis in memória beátae Maríae Vírginis, Apostolórum regínae, te súpplices, deprecámur, ut in tua voluntáte et in hóminum servítio persevérans, pópulus tuus semper profíciat ad salútem. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 11 de septiembre

1. En Roma, en el cementerio de Basila, de la vía Salaria Antigua, sepultura de los santos mártires Proto y Jacinto, a quienes el papa san Dámaso, después de recuperar sus túmulos ocultos bajo tierra, dedicó unos versos, y allí mismo, quince siglos más tarde, se encontró el sepulcro intacto de san Jacinto y su cuerpo abrasado (s. III).
2*. En la antigua ciudad de Turico (hoy Zurich), entre los helvecios, santos mártires Félix y Regla (s. inc.)
3. Conmemoración de san Pafnucio, obispo en Egipto, que fue uno de aquellos confesores que, en tiempo del emperador Galerio Maximino, habiéndoles sacado el ojo derecho y desjarretado la pantorrilla izquierda, fueron condenados a las minas, y después, asistiendo al Concilio de Nicea, luchó denodadamente por la fe católica contra el arrianismo (s. IV).
4. En Lyon, de la Galia, san Paciente, obispo, que, movido por la caridad, distribuyó gratuitamente alimentos por todas las ciudades a orillas del Ródano y del Saona, ayudando a los pueblos oprimidos por el hambre y ejerciendo el apostolado por doquier, para conversión de herejes y cuidado de los necesitados (c. 480).
5. En París, de la Galia, tránsito de san Sacerdote, obispo de Lyon, que vivió en el amor y temor de Dios, muriendo en aquella ciudad durante un concilio (552).
6*. En la isla de Bardsey, en el litoral de Cambria septentrional (País de Gales), san Daniel (Deiniol Wyn), obispo y abad de Bangor (c. 584).
7*. En el monasterio de Luxeuil, en Burgundia (hoy Borgoña, en Francia), tránsito de san Adelfio, abad del monasterio de Remiremont, el cual lloró profusamente por una disensión de menor importancia (c. 670).
9*. En Toul, de Austrasia (hoy Francia), san Leudino o Bodón, obispo, que, estando casado, se hizo monje y después, por su consejo, también su esposa Odila abrazó la vida monástica (ante 680).
10. En el monasterio de Aulón, en Calabria, de Italia, san Elías, apodado Espeleota, insigne promotor de la vida eremítica y cenobítica (960).
11*. En Nagasaki, de Japón, beatos Gaspar Koteda, catequista, y los niños Francisco Takeya y Pedro Shichiemon, mártires, todos los cuales, ante el martirio de sus padres ocurrido el día anterior, allí mismo y con igual firmeza, sufrieron por Cristo idéntico suplicio de degollación (1622).
12*. En Roma, beato Buenaventura de Barcelona (Miguel) Gran, religioso de la Orden de Hermanos Menores, que, amante de la observancia regular, instituyó conventos para retiros espirituales en muchos lugares del territorio romano, mostrando siempre máxima austeridad de vida y caridad para con los pobres (1648).
13*. En el litoral de Francia, cerca de Rochefort, en una nave anclada en el mar, beato Francisco Mayaudon, presbítero y mártir, que encarcelado en tiempo de la Revolución Francesa, por ser sacerdote, en un barco-prisión, murió al fin consumido por agotamiento físico (1794).
14. En la ciudad de Wuchang, de la provincia Hubei, en China, san Juan Gabriel Perboyre, presbítero de la Congregación de la Misión y mártir, que, dedicado a la predicación del Evangelio según costumbre del lugar, durante una persecución sufrió prolongada cárcel, siendo atormentado y, al fin, colgado en una cruz y estrangulado (1840).
15*. En Barcelona, en España, beato Pedro de Alcántara (Lorenzo) Villanueva Larráyez, religioso de la Orden de San Juan de Dios y mártir, que, por su condición de religioso, obtuvo el martirio durante la despiadada persecución religiosa española (1936).
16*. En la localidad de Genovés, de la provincia de Valencia, también en España, beato José María Segura Penadés, presbítero y mártir, que derramó su sangre por Cristo en la misma persecución (1936).