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sábado, 27 de agosto de 2016

Sábado 1 octubre 2016, Santa Teresa del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia, memoria obligatoria.Lecturas Sábado XXVI semana del Tiempo Ordinario, año par.

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de santa Teresa del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia, que entró aún muy joven en el monasterio de las Carmelitas Descalzas de Lisieux, em Francia, y llegó a ser maestra de santidad en Cristo por su inocencia y simplicidad. Enseñó el camino de la perfección cristiana por medio de la infancia espiritual y demostró una mística solicitud en bien de las almas y del incremento de la Iglesia. Terminó su vida a los veinticinco años de edad, el día treinta de septiembre. (1897)

1 de octubre
Santa Teresa del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia
Memoria
Die 1 octobris
S. Teresiæ a Iesu Infante, virginis et Ecclesiae doctoris
Memoria
Antífona de entrada Cf. Dt 32, 10-12
El Señor la rodeó cuidando de ella, la guardó como a las niñas de sus ojos; como el águila extendió sus alas, la tomó y la llevó sobre sus plumas; el Señor solo la condujo.
Antiphona ad introitum Cf. Dt 32, 10-12
Circumdúxit eam Dóminus et dócuit; et custodívit quasi pupíllam óculi sui. Sicut áquila expándit alas suas, et assúmpsit eam, atque portávit in húmeris suis. Dóminus solus dux eius fuit.
Oración colecta
Oh Dios, que has preparado tu reino para los humildes y los sencillos, concédenos la gracia de seguir confiadamente el camino de santa Teresa del Niño Jesús para que nos sea revelada, por su intercesión, tu gloria eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui regnum tuum humílibus parvulísque dispónis, fac nos beátae Terésiae trámitem prósequi confidénter, ut, eius intercessióne, glória tua nobis revelétur aetérna. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la XXVI semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA Job 42, 1-3. 5-6. 12-17
Ahora te han visto mis ojos; por eso, me retracto

Lectura del libro de Job.

Job respondió al Señor:
«Reconozco que lo puedes todo,
que ningún proyecto te resulta imposible.
Dijiste:
“¿Quién es ese que enturbia mis designios
sin saber siquiera de qué habla?”.
Es cierto, hablé de cosas que ignoraba,
de maravillas que superan mi comprensión.
Te conocía solo de oídas,
pero ahora te han visto mis ojos;
por eso, me retracto y me arrepiento,
echado en el polvo y la ceniza».
El Señor bendijo a Job al final de su vida más aún que al principio. Llegó a poseer catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil borricas.
Tuvo siete hijos y tres hijas: la primera se llamaba Paloma; la segunda, Acacia; y la tercera, Azabache. No había en todo el país mujeres más bellas que las hijas de Job. Su padre las hizo herederas, igual que a sus hermanos.
Job vivió otros ciento cuarenta años, y conoció a sus hijos, a sus nietos y a sus biznietos.
Murió anciano tras una larga vida.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 118, 66. 71. 75. 91. 125. 130 (R.: 135a)
R.
Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo. Fáciem tuam, Dómine, illúmina super servum tuum.

V. Enséñame la bondad, la prudencia y el conocimiento,
porque me fío de tus mandatos. R.
Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo. Fáciem tuam, Dómine, illúmina super servum tuum.

V. Me estuvo bien el sufrir,
así aprendí tus decretos. R.
Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo. Fáciem tuam, Dómine, illúmina super servum tuum.

V. Reconozco, Señor, que tus mandamientos son justos,
que con razón me hiciste sufrir. R.
Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo. Fáciem tuam, Dómine, illúmina super servum tuum.

V. Por tu mandamiento subsisten hasta hoy,
porque todo está a tu servicio. R.
Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo. Fáciem tuam, Dómine, illúmina super servum tuum.

V. Yo soy tu siervo: dame inteligencia,
y conoceré tus preceptos. R.
Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo. Fáciem tuam, Dómine, illúmina super servum tuum.

V. La explicación de tus palabras ilumina,
da inteligencia a los ignorantes. R.
Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo. Fáciem tuam, Dómine, illúmina super servum tuum.

Aleluya Cf. Mt 11, 25
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del reino a los pequeños.
Benedíctus es, Pater, Dómine cæli et terræ, quia mystéria regni párvulis revelásti.
R.

EVANGELIO Lc 10, 17-24
Estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron con alegría diciendo:
«Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre». Jesús les dijo:
«Estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad:
os he dado el poder de pisotear serpientes y escorpiones y todo poder del enemigo, y nada os hará daño alguno.
Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo».
En aquella hora, se llenó de alegría en el Espíritu Santo y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños.
Sí, Padre, porque así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».
Y, volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte:
«Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Homilía en santa Marta 2-diciembre-2014
«Muchos pueden conocer la ciencia, la teología incluso». Pero «si no hacen esta teología de rodillas, es decir, humildemente, como los pequeños, no comprenderán nada». Tal vez «nos dirán muchas cosas pero no comprenderán nada». Porque «sólo esta pobreza es capaz de recibir la revelación que el Padre da a través de Jesús, por medio de Jesús».


Oración de los fieles
399. En la conmemoración de santa Teresa del Niño Jesús, oremos al Señor nuestro Dios, fuente de toda verdad.
- Por el Papa y los obispos, a quienes Cristo ha confiado el poder de enseñar con autoridad la Palabra de Dios. Roguemos al Señor.
O bien:
- Por el Papa, a quien Cristo ha confiado la misión de confirmar en la fe a sus hermanos. Roguemos al Señor.
- Por los teólogos, que profundizan en la fe de la Iglesia para exponerla con claridad. Roguemos al Señor.
- Por los que viven entregados a la investigación científica y técnica. Roguemos al Señor.
O bien:
- Por los organismos e instituciones para promover la investigación y difundir la cultura. Roguemos al Señor.
- Por los profesionales de la enseñanza en todos los ramos del saber humano. Roguemos al Señor.
- Por los gobernantes, responsables de la educación cívica de los pueblos. Roguemos al Señor.
- Por los que no pueden creer por falta de signos de fe en sus ambientes. Roguemos al Señor.
- Por nosotros, llamados a profundizar y madurar en la fe. Roguemos al Señor.
O bien:
- Por nosotros, que nos alimentamos en la mesa abundante de la Palabra de Dios. Roguemos al Señor.
Señor Dios nuestro, que nos has enviado a tu Hijo, tu Palabra, como luz del mundo, por intercesión de santa Teresa del Niño Jesús, escucha las súplicas de tus fieles, que quieren permanecer a la escucha de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Señor, al proclamar las maravillas que has realizado en santa Teresa del Niño Jesús, te suplicamos que, así como su vida fue agradable a tus ojos, aceptes igualmente complacido el homenaje de este servicio sagrado. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
In beáta Terésia te, Dómine, mirábilem praedicántes, maiestátem tuam supplíciter exorámus, ut, sicut eius tibi grata sunt mérita, sic nostrae servitútis accépta reddántur offícia. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARISTICA IV.
Antífona de comunión Mt 18, 3
Dice el Señor: Si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos.
Antiphona ad communionem Mt 18,3
Dicit Dóminus: Nisi convérsi fuéritis, et efficiámini sicut párvuli, non intrábitis in regnum caelórum.
Oración después de la comunión
El sacramento que hemos recibido, Señor, encienda en nosotros aquel amor ardiente con el que santa Teresa del Niño Jesús se entregó a ti e impetró de tu misericordia el perdón de todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Sacraménta quae súmpsimus, Dómine, illíus in nobis vim amóris accéndant, quo beáta Terésia se tibi addíxit, tuámque cúpiit miseratiónem pro ómnibus impetráre. Per Christum.