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martes, 16 de agosto de 2016

Martes 20 septiembre 2016, Lecturas Martes XXV semana del Tiempo Ordinario, año par.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la XXV semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA Prov 21, 1-6. 10-13
Sentencias diversas

Lectura del libro de los Proverbios.

El corazón del rey es una acequia
que el Señor canaliza adonde quiere.
El hombre juzga recto su camino,
pero el Señor pesa los corazones.
Practicar el derecho y la justicia
el Señor lo prefiere a los sacrificios.
Ojos altivos, corazón ambicioso;
faro de los malvados es el pecado.
Los planes del diligente traen ganancia;
los del hombre atolondrado, indigencia.
Tesoros ganados con boca embustera,
humo que se disipa y trampa mortal.
El malvado se afana en el mal,
nunca se apiada del prójimo.
Castigas al cínico y aprende el inexperto,
pero el sabio aprende oyendo la lección.
El honrado observa la casa del malvado
y ve cómo se hunde en la desgracia.
Quien cierra los oídos al clamor del pobre
no será escuchado cuando grite.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 118, 1. 27. 30. 34. 35. 44 (R.: 35a)
R.
Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos. Deduc me, Dómine, in sémitam præceptórum tuorum.

V. Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la ley del Señor.
Instrúyeme en el camino de tus decretos,
y meditaré tus maravillas. R.
Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos. Deduc me, Dómine, in sémitam præceptórum tuorum.

V. Escogí el camino verdadero,
deseé tus mandamientos.
Enséñame a cumplir tu ley
y a guardarla de todo corazón. R.
Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos. Deduc me, Dómine, in sémitam præceptórum tuorum.

V. Guíame por la senda de tus mandatos,
porque ella es mi gozo. R.
Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos. Deduc me, Dómine, in sémitam præceptórum tuorum.

V. Cumpliré sin cesar tu ley,
por siempre jamás. R.
Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos. Deduc me, Dómine, in sémitam præceptórum tuorum.

Aleluya Lc 11, 28
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.
Beáti qui áudiunt verbum Dei, et custódiunt illud.
R.

EVANGELIO Lc 8, l9-21
Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, vinieron a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él. Entonces le avisaron:
«Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte». Él respondió diciéndoles:
«Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Homilía en santa Marta 23-septiembre 2014
Escuchar la palabra de Dios "es leer" y preguntarse: "¿Qué dice esto a mi corazón? ¿Qué me está diciendo Dios con esta palabra". En efecto, sólo así "nuestra vida cambia". Y esto se produce "cada vez que abrimos el Evangelio y leemos un pasaje y nos preguntamos: "¿Dios me habla con esto, me dice algo a mí? Y si me dice algo, ¿qué me dice?"".
Esto significa "escuchar la palabra de Dios, escucharla con los oídos y escucharla con el corazón, abrir el corazón a la palabra de Dios".