Entrada destacada

Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

sábado, 23 de julio de 2016

Sábado 27 agosto 2016, Santa Mónica, memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

Ritual de la dedicación de iglesias y de altares, 29 de mayo de 1977

C. Oración de dedicación y unción de la iglesia y del altar


Colocación de las reliquias de los santos

14. Después del canto de las letanías, se colocan, si es del caso, las reliquias de un mártir para significar que el sacrificio de los miembros tuvo princi­pio en el sacrificio de la Cabeza (9). Si no se dispone de reliquias de mártir, puede colocarse en el altar reliquias de otro santo.

La oración de dedicación

15. La celebración de la eucaristía es el rito máximo y el único necesario para dedicar una iglesia; no obstante, de acuerdo con la común tradición de la Iglesia, tanto oriental como occidental, se dice también una peculiar oración de dedicación, en la que se expresa la voluntad de dedicar para siempre la iglesia al Señor y se pide su bendición.

Unción, incensación, revestimiento e iluminación del altar

16. Los ritos de unción, incensación, revestimiento e iluminación del altar expresan con signos visibles algo de aquella acción invisible que Dios rea­liza por medio de la Iglesia cuando ésta celebra los sagrados misterios, en especial la eucaristía.

a) Unción del altar y de las paredes de la iglesia:

En virtud de la unción con el crisma, el altar se convierte en símbolo de Cristo, que es llamado y es, por excelencia, el «Ungido», puesto que el Padre lo ungió con el Espíritu Santo y lo constituyó sumo Sacerdote para que, en el altar de su cuerpo, ofreciera el sacrificio de su vida por la salva­ción de todos.

La unción de la iglesia significa que ella está dedicada toda entera y para siempre al culto cristiano. Se hacen doce unciones, según la tradición litúrgica, o cuatro, según las circunstancias, para significar que la iglesia es imagen de la ciudad santa de Jerusalén.

b) Se quema incienso sobre el altar para significar que el sacrificio de Cristo, que se perpetúa allí sacramentalmente, sube hasta Dios como suave aroma y también para expresar que las oraciones de los fieles llegan agradables y propiciatorias hasta el trono de Dios (10).

La incensación de la nave de la iglesia indica, por su parte, que ésta, por la dedicación, llega a ser casa de oración; pero se inciensa primero al pueblo de Dios, ya que él es el templo vivo en el que cada uno de los fieles es un altar espiritual (11).

c) El revestimiento del altar indica que el altar cristiano es ara del sacrificio eucarístico y al mismo tiempo la mesa del Señor, alrededor de la cual los sacerdotes y los fieles, en una misma acción pero con funciones di­versas, celebran el memorial de la muerte y resurrección de Cristo y comen la Cena del Señor. Por eso el altar, como mesa del banquete sacrificial, se viste y adorna festivamente. Ello significa claramente que es la mesa del Señor, a la cual todos los fieles se acercan alegres para nutrirse con el ali­mento celestial que es el cuerpo y la sangre de Cristo inmolado.

d) La iluminación del altar, seguida de la iluminación de la iglesia, nos advierte que Cristo es la «luz para alumbrar a las naciones» (12) con cuya cla­ridad brilla la Iglesia y por ella toda la familia humana.

D. Celebración de la eucaristía

17. Una vez preparado el altar, el obispo celebra la eucaristía, que es la parte principal y más antigua del rito (13). La celebración eucarística se rela­ciona íntimamente con él. En efecto:

— Con la celebración del sacrificio eucarístico se alcanza el fin princi­pal de la construcción de una iglesia y de un altar y se manifiesta con signos preclaros.

— Además, la eucaristía, que santifica los corazones de quienes la reci­ben, consagra en cierta manera el altar y el lugar de la celebración, como lo afirman repetidas veces los antiguos Padres de la Iglesia: «Este altar es ad­mirable porque, siendo piedra por su naturaleza, ha llegado a ser cosa san­ta después que recibió el cuerpo de Cristo» (14).

— También se hace evidente el nexo profundo que relaciona la dedi­cación de una iglesia con la celebración eucarística por el hecho de que la misa de dedicación tiene prefacio propio, estrechamente vinculado al rito.

9 Cf. Misal romano, Común de mártires 8, oración sobre las ofrendas; S. Ambrosio, Carta 22, 13: PL 16, 1023: «Vengan luego las víctimas triunfales al lugar en que la víctima que se ofrece es Cris­to; pero él sobre el altar, ya que padeció por todos, ellos bajo el altar, ya que han sido redimidos por su pasión.» Cf. Pseudo Máximo de TurIn, Sermón 78: PL 57, 689-690. Ap 6, 9: «Vi al pie del altar ¡as almas de los asesinados por proclamar la palabra de Dios y por el testimonio que mantenían.»
10 Cf. Ap. 8, 3-4.
11 Cf. Rm 12, 1.
12 Lc 2, 32.
13 Cf. Vigilio, papa, Carta al obispo Profuturo, 4: PL 84, 832.
14 S. Juan Crisóstomo, Homilías sobre la segunda carta a los Corintios, 20, 3: PG 61, 540.


CALENDARIO

27 SÁBADO. Hasta la hora nona:
SANTA MÓNICA, memoria obligatoria

Misa
de la memoria (blanco).
bl MISAL: 1ª orac. prop. y el resto del común o de un domingo del T. O., Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. IV (o bien: vol. III-par de las nuevas ediciones).
- 1 Cor 1, 26-31. Dios ha escogido lo débil del mundo.
- Sal 32. R. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.
- Mt 25, 14-30. Has sido fiel en lo poco, pasa al banquete de tu Señor.
o bien: cf. vol. V (o bien: vol. IV de las nuevas ediciones).

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 28 de agosto, pág. 517.
CALENDARIOS: Almería-ciudad: Nuestra Señora del Mar (S). Almería-diócesis: (MO).
Agustinos, Canónigos Regulares de Letrán: (F).
Salamanca-Alba de Tormes: Transverberación del corazón de Santa Teresa de Jesús (F). Salamanca-diócesis: (MO).

27 SÁBADO. Después de la hora nona:
VIGESIMOSEGUNDA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Segunda semana del salterio
Misa
vespertina del XXII Domingo del tiempo ordinario (verde).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de santa Mónica, que, aún jovencísima, fue dada en matrimonio a Patricio, del que tuvo hijos, entre ellos a Agustín, por cuya conversión derramó abundantes lágrimas y oró mucho a Dios, y, anhelante de la vida celestial, abandonó la terrenal en Ostia Tiberina, en Italia, cuando regresaba a África. (387)

27 de agosto
Santa Mónica
Memoria.
Die 27 augusti
S. Monicæ
Memoria.
Antífona de entrada Cf. Pr 31, 30. 28
La mujer que teme al Señor merece alabanza. Sus hijos se levantan para felicitarla, su marido proclama su alabanza.
Antiphona ad introitum Cf. Pr 31, 30. 28
Múlier timens Dóminum ipsa laudábitur. Fílii eius beatíssimam praedicavérunt, vir eius laudávit eam.
Oración colecta
Oh Dios, consuelo de los que lloran, que acogiste piadosamente las lágrimas de santa Mónica impetrando la conversión de su hijo Agustín; concédenos, por intercesión de madre e hijo, la gracia de llorar nuestros pecados y alcanzar tu misericordia y tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, maeréntium consolátor, qui beátae Mónicae pias lácrimas in conversióne fílii sui Augustíni misericórditer suscepísti, da nobis, utriúsque intervéntu, peccáta nostra deploráre, et grátiae tuae indulgéntiam inveníre. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la XXI semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA 1 Cor 1, 26-31
Lo débil del mundo lo ha escogido Dios

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

Fijaos en vuestra asamblea, hermanos: no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos
aristócratas; sino que, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar lo poderoso.
Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta, para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor.
A él se debe que vosotros estéis en Cristo Jesús, el cual se ha hecho para nosotros sabiduría de parte de Dios, justicia, santificación y redención.
Y así —como está escrito—: «el que se gloríe, que se gloríe en el Señor».

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 32, 12-13. 18-19. 20-21 (R.: cf. 12)
R.
Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad. Beatus pópulus quem elegit Dóminus in hereditátem sibi.

V. Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres. R.
Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad. Beatus pópulus quem elegit Dóminus in hereditátem sibi.

V. Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R.
Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad. Beatus pópulus quem elegit Dóminus in hereditátem sibi.

V. Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo;
con él se alegra nuestro corazón,
en su santo nombre confiamos. R.
Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad. Beatus pópulus quem elegit Dóminus in hereditátem sibi.

Aleluya Jn 13, 34
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Os doy un mandamiento nuevo -dice el Señor-: que os améis unos a otros, como yo os he amado.
Mandátum novum do vobis, dicit Dóminus, ut diligátis ínvicem, sicut diléxi vos.
R.

EVANGELIO Mt 25, 14-30
Has sido fiel en lo poco, entra en el gozo de tu Señor
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
«Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus siervos y los dejó al cargo de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó.
El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos.
En cambio, el que recibió uno fue a hacer un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.
Al cabo de mucho tiempo viene el señor de aquellos siervos y se pone a ajustar las cuentas con ellos.
Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo:
“Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco”.
Su señor le dijo:
“Bien, siervo bueno y fiel; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor”. Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo:
“Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos”. 
Su señor le dijo:
“¡Bien, siervo bueno y fiel!; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor”.
Se acercó también el que había recibido un talento y dijo:
“Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo”.
El señor le respondió:
“Eres un siervo negligente y holgazán. ¿Con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese siervo inútil echadlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes”».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Homilía 29-mayo-2016
¿Por dónde se empieza para ser «siervos buenos y fieles» (cf. Mt 25, 21)? Como primer paso, estamos invitados a vivir la disponibilidad. El siervo aprende cada día a renunciar a disponer todo para sí y a disponer de sí como quiere. Se ejercita cada mañana en dar la vida, en pensar que todos sus días no serán suyos, sino que serán para vivirlos como una entrega de sí. En efecto, quien sirve no es un guardián celoso de su propio tiempo, sino más bien renuncia a ser el dueño de la propia jornada. Sabe que el tiempo que vive no le pertenece, sino que es un don recibido de Dios para a su vez ofrecerlo: sólo así dará verdaderamente fruto. El que sirve no es esclavo de la agenda que establece, sino que, dócil de corazón, está disponible a lo no programado: solícito para el hermano y abierto a lo imprevisto, que nunca falta y a menudo es la sorpresa cotidiana de Dios. El siervo está abierto a la sorpresa, a las sorpresas cotidianas de Dios. El siervo sabe abrir las puertas de su tiempo y de sus espacios a los que están cerca y también a los que llaman fuera de horario, a costo de interrumpir algo que le gusta o el descanso que se merece. El siervo rebasa los horarios. A mí me parte el corazón cuando veo un horario en las parroquias: «de tal hora a tal otra». Y después, la puerta está cerrada, no está el sacerdote, no está el diácono, no está el laico que recibe a la gente? Esto hace mal. Ir más allá de los horarios: hay que tener la valentía de rebasar los horarios.


Oración de los fieles
408. Invoquemos humildemente, hermanos, la bondad de Dios todopoderoso, por la intercesión de santa Mónica.
- Por la santa Iglesia de Dios: para que sus hijos logren la perfección en todos los estados de vida. Roguemos al Señor.
- Por todos los pueblos del mundo: para que se abran al Evangelio y se enriquezcan con su luz. Roguemos al Señor.
- Por las madres de familia: para que vivan la plenitud del amor y se consagren en la educación de los hijos. Roguemos al Señor.
- Por la viudas que viven en soledad: para que Dios las sostenga y las asista. Roguemos al Señor.
- Por las familia de nuestra comunidad (parroquia) que no tienen trabajo o sufren por otras causas: para que se vean libres de sus angustias y recuperen su seguridad. Roguemos al Señor.
Dios todopoderoso y eterno, consuelo de los afligidos y fuerza de los débiles: escucha las súplicas de los que te invocan; y, por la intercesión de santa Mónica, concédeles la alegría de tu misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Te presentamos, Señor, estas ofrendas en conmemoración de santa N. rogándote humildemente nos alcancen el perdón y la salvación. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Hóstias tibi, Dómine, pro beátae N. commemoratióne deférimus, supplíciter deprecántes, ut indulgéntiam nobis páriter cónferant et salútem. Per Christum.
PREFACIO II DE LOS SANTOS
Eficacia de la acción de los Santos
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque mediante el testimonio admirable de tus santos fecundas sin cesar a tu Iglesia con vitalidad siempre nueva, dándonos así pruebas evidentes de tu amor. Ellos nos estimulan con su ejemplo en el camino de la vida y nos ayudan con su intercesión.
Por eso, ahora, nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y los santos diciendo:

Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE SANCTIS
De actione Sanctorum
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Tu enim Sanctórum tuórum confessióne mirábili Ecclésiam tuam nova semper virtúte fecúndas, nobísque certíssima praebes tuae dilectiónis indícia. Sed étiam, ad mystéria salútis implénda, et ipsórum insígni incitámur exémplo et pia intercessióne perpétuo commendámur.
Unde et nos, Dómine, cum Angelis et Sanctis univérsis tibi confitémur, in exsultatióne dicéntes:

Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de comunión Mt 13, 45-46
El reino de los cielos se parece a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra.
Antiphona ad communionem Cf. Mt 13, 45-46
Símile est regnum caelórum hómini negotiatóri quaerénti bonas margarítas; invénta autem una pretiósa margaríta, dedit ómnia sua, et comparávit eam.
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso, te suplicamos que la eficacia divina de este sacramento nos ilumine en la fiesta de santa N., para que abundemos en santos deseos y en buenas obras. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Divíni operátio sacraménti, omnípotens Deus, in hac festivitáte beátae N. illúminet nos páriter et inflámmet, ut et sanctis iúgiter desidériis ferveámus, et bonis opéribus abundémus. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 28 de agosto
M
emoria de san Agustín, obispo y doctor eximio de la Iglesia, el cual, después de una adolescencia inquieta por cuestiones doctrinales y libres costumbres, se convirtió a la fe católica y fue bautizado por san Ambrosio de Milán. Vuelto a su patria, llevó con algunos amigos una vida ascética y entregada al estudio de las Sagradas Escrituras. Elegido después obispo de Hipona, en África, siendo modelo de su grey, la instruyó con abundantes sermones y escritos, con los que también combatió valientemente contra los errores de su tiempo e iluminó con sabiduría la recta fe (430).
2. En Roma, en el cementerio de Basila, en la vía Salaria Antigua, san Hermes, mártir, del que dice el papa san Dámaso: «Grecia lo envió y Roma lo retuvo después de padecer por el santo nombre» (s. III).
3. En Constanza, de Suabia, conmemoración de san Pelagio, mártir (c. s. III).
4. En Brivet, en el territorio de los arvernios, en Aquitania, san Julián, mártir. La tradición refiere que habiendo ido, por consejo de san Ferreolo, a aquel territorio en tiempo de persecución, alcanzó allí la palma del martirio (c. s. III).
5. En Constantinopla, san Alejandro, obispo, cuyas apostólicas súplicas, según escribe san Gregorio Nazianceno, lograron vencer al jefe de la herejía arriana (c. 336).
6. En Cartago, san Restituto, obispo, en cuya festividad pronunció san Agustín un sermón al pueblo hablando de él (c. 360).
7*. En Sarsina, de la Romagnola, san Vicinio, primer obispo de esta ciudad (s. IV/V).
8. En Saintes, en la Galia, san Viviano, obispo (s. V).
9. En Egipto, san Moisés Etíope. Después de haber sido un conocido ladrón, se hizo anacoreta, convirtió a muchos de los suyos y los llevó con él al monasterio (c. 400).
10. En Sevilla, en la región hispánica de Andalucía, santa Florentina, virgen, a la que, por su gran conocimiento de las disciplinas eclesiásticas, sus hermanos Isidoro y Leandro le dedicaron tratados de alta doctrina (s. VII).
11*. En Londres, en Inglaterra, beatos mártires Guillermo Dean, presbítero, y sus siete compañeros (Sus nombres son: Beatos Guillermo Gunter, Roberto Morton, Tomás Holford y Jacobo Claxton, presbíteros; Tomás Felton, clérigo de la Orden de los Hermanos Menores; Enrique Webley y Hugo More, seglares), que, durante el reinado de Isabel I, en el mismo día, aunque en distintos o cercanos lugares de la ciudad, consumaron en la horca su martirio (1588).
12. En Lancaster, también en Inglaterra, san Edmundo Arrowsmith, presbítero de la Compañía de Jesús y mártir, oriundo del mismo ducado, que, después de pasar muchos años entregado al cuidado pastoral en su patria, por ser sacerdote y haber llevado a muchos a la fe católica, con la oposición de los mismos protestantes del lugar, murió en la horca durante el reinado de Carlos I (1628).
13*. En Monterrey, en California, beato Junípero (Miguel) Serra, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, que pasó por muchas dificultades y pesares predicando el Evangelio entre las tribus todavía paganas de aquella región, en su propia lengua, y defendió con gran valentía los derechos de los pobres y de los humildes (1784).
14*. Cerca de la costa frente a Rochefort, en el litoral francés, beato Carlos Arnaldo Hanus, presbítero y mártir, que, encerrado en una nave destartalada en tiempo de la Revolución Francesa por ser sacerdote, débil de fuerzas y atacado prontamente por una enfermedad, consumó el martirio (1794).
15. En Barcelona, en España, santa Joaquina de Vedruna. Madre de familia, educó piadosamente a sus nueve hijos y, una vez viuda, fundó el Instituto de las Carmelitas de la Caridad, soportando con tranquilidad de ánimo toda clase de sufrimientos hasta su muerte, que ocurrió por contagio del cólera (1854).
16*. En la región de Valencia, también en España,beatos mártires Juan Bautista Faubel Cano y Arturo Ros Montalt, padres de familia que, durante la persecución contra la Iglesia, recibieron la muerte por parte de los hombres, pero la vida eterna por parte de Dios (1936).
17*. Cerca de la localidad de Vinalesa, en la misma región de España, beato Aurelio (José) Ample Alcaide, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos y mártir, que, en la misma persecución, dio un fruto de gloria a través de la prueba de su fe (1936).
18*. En la ciudad de Nawojowa Góra, en Polonia, beato Alfonso María Mazurek, presbítero y mártir, que durante la guerra, por su confesión cristiana, recibió la muerte a manos de los invasores de su patria (1944).