jueves, 14 de julio de 2016

Rito de la Exposición y Bendición Eucarística.

Ritual de la Sagrada Comunión y del Culto a la Eucaristía fuera de la Misa, 21-junio-1973

RITO DE LA EXPOSICIÓN Y BENDICIÓN EUCARÍSTICA

La exposición

93. Congregado el pueblo, que puede entonar algún canto, si se juzga oportuno, el ministro se acerca al altar. Si el Sacramento no está reservado en el altar en que se va a tener la exposición, el ministro, cubierto con el humeral, lo traslada desde el lugar de la reserva, acompañándolo algunos ayudantes o algunos fieles con cirios encendidos.

Póngase el copón o la custodia sobre la mesa del altar cubierta con un mantel. Pero si la exposición se alarga durante un tiempo prolongado, y se hace con la custodia, se puede utilizar el trono o expositorio, situado en un lugar más elevado; pero evítese que esté demasiado alto y distante. 
(10)

Expuesto el santísimo Sacramento, si se emplea la custodia, el ministro inciensa al Sacramento. Después de esto, si la adoración se prolonga durante un tiempo bastante largo, puede retirarse.

94. Si se trata de la exposición solemne y prolongada, conságrese en la Misa que preceda inmediatamente a la exposición la hostia, que se ha de exponer a la adoración, y póngase en la custodia sobre el altar después de la comunión. Entonces la Misa concluirá con la oración después de la comunión, omitiéndose el rito de despedida; y, antes de retirarse, el sacerdote ponga el Sacramento, si se juzga conveniente, sobre el trono o expositorio e inciénselo.

La adoración

95. Durante la exposición, las preces, cantos y lecturas deben organizarse de manera que los fieles, atentos a la oración, se dediquen a Cristo, el Señor.

Para alimentar la oración íntima, háganse lecturas de la Sagrada Escritura con homilía, o breves exhortaciones, que lleven a una mayor estima del misterio eucarístico. Conviene también que los fieles respondan con cantos a la palabra de Dios. En momentos oportunos debe guardarse un silencio sagrado.



Lecturas del Antiguo Testamento.
Lecturas del Nuevo Testamento.
Evangelios.

96. Ante el santísimo Sacramento, expuesto durante un tiempo prolongado, puede celebrarse también alguna parte de la Liturgia de las Horas, especialmente las Horas principales; por su medio las alabanzas y acciones de gracias que se tributan a Dios en la celebración de la Eucaristía se amplían a las diferentes horas del día, y las súplicas de la Iglesia se dirigen a Cristo y por él al Padre en nombre de todo el mundo.

La bendición

97. Hacia el final de la adoración el sacerdote o diácono se acerca al altar, hace genuflexión y se arrodilla, y se canta un himno u otro canto eucarístico. (11) Mientras tanto, el ministro, arrodillado, inciensa el santísimo Sacramento, cuando la exposición tenga lugar con la custodia.

98. Luego se levanta y dice:
Oremos.
Se hace una breve pausa en silencio, y el ministro prosigue:
Oh Dios, que en este sacramento admirable
nos dejaste el memorial de tu pasión,
te pedimos nos concedas
venerar de tal modo los sagrados misterios
de tu Cuerpo y de tu Sangre,
que experimentemos constantemente en nosotros
el fruto de tu redención.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Todos responden:
Amén.

Otras oraciones "ad libitum", nn. 193-198.

99. Dicha la oración, el sacerdote o diácono, tomando el humeral, hace genuflexión, toma la custodia o copón y hace con la una o el otro en silencio la señal de la cruz sobre el pueblo.

La reserva

100. Acabada la bendición, el mismo sacerdote o diácono que dio la bendición, u otro sacerdote o diácono, reserva el Sacramento en el sagrario y hace genuflexión, mientras el pueblo, si se juzga oportuno, hace alguna aclamación, y finalmente el ministro se retira.

(10) Cf. Sagrada Congregación de Ritos, Instrucción Eucharisticum mysterium, n. 62: AAS 59 (1967), p. 571.
(11) Cf. infra, nn. 152-168.