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lunes, 25 de julio de 2016

Lunes 29 agosto 2016, El martirio de san Juan Bautista, memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

Ritual de la dedicación de iglesias y de altares, 29 de mayo de 1977

VI. LO QUE DEBE PREPARARSE PARA LA DEDICACIÓN DE UNA IGLESIA


21. Para la dedicación de una iglesia, se preparará lo siguiente:
a) En el lugar donde se reúne la comunidad:
- el Pontifical romano;
- la cruz que se llevará en la procesión;
- si se han de llevar procesionalmente las reliquias de los santos, se tendrá en cuenta lo que se dice en el número 24a (p. 32).
b) En la sacristía o en el presbiterio o en la nave de la iglesia, según el caso:
- el Misal romano y el Leccionario;
- agua para bendecir y el hisopo;
- recipiente con el santo crisma;
- toallas para secar la mesa del altar;
- si es del caso, un mantel de lino encerado o un lienzo impermeable a la medida del altar;
- jarra y palangana con agua, toallas y todo lo necesario para lavar las manos del obispo y de los presbíteros que ungirán los muros de la iglesia;
- un gremial;
- un brasero para quemar incienso o aromas; o granos de incienso y cerillas para quemar sobre el altar;
- incensarios y la naveta con la cucharilla;
- cáliz, corporal, purificadores y manutergio;
- pan, vino y agua para la misa;
- la cruz del altar, a no ser que ya haya una cruz situada en el presbi­terio o que la cruz que se llevará en la procesión de entrada sea colocada luego cerca del altar;
- manteles, cirios, candelabros;
- si se quiere, flores.

22. Conviene conservar la antigua costumbre de colocar cruces de piedra o de bronce o de otra materia conveniente, o de esculpirlas en los muros de la iglesia. Así pues, se prepararán doce o cuatro cruces, según el número de las unciones (cf. núm. 16, p. 28) y se distribuirán por las paredes de la iglesia armónicamente y a una altura conveniente. Debajo de cada cruz se colocará un pequeño candelabro con su cirio, el cual se encenderá oportu­namente.

23. En la misa de la dedicación de una iglesia se usarán vestiduras litúr­gicas de color blanco o festivo. Se preparará:
a) Para el obispo: alba, estola, casulla, mitra, báculo pastoral y palio, si tiene facultad de usarlo.
b) Para los presbíteros concelebrantes: las vestiduras para concele­brar la misa.
c) Para los diáconos: albas, estolas y, si se quiere, dalmáticas.
d) Para los demás ministros: albas u otras vestiduras legítimamente aprobadas.

24. Si se van a colocar debajo del altar reliquias de santos, se preparará lo siguiente:
a) En el lugar donde se reúne la asamblea:
- el cofre con las reliquias, rodeado de flores y antorchas; si se hace la entrada sencilla, se puede colocar el cofre en un lugar apropiado del pres­biterio, antes de comenzar el rito;
- para los diáconos que llevarán las reliquias: alba, estola de color rojo, si se trata de reliquias de mártires, o de color blanco, en los demás casos, y dalmáticas, si las hay disponibles; si las reliquias las llevan pres­bíteros, en lugar de las dalmáticas, se les prepararán casullas.

Pueden llevar las reliquias también otros ministros, revestidos con albas u otras vestiduras legítimamente aprobadas.

En el presbiterio: una mesa pequeña para colocar las reliquias mientras se realiza la primera parte del rito de la dedicación.

En la sacristía: mezcla de cemento para tapar la cavidad; ha de ha­ber también un albañil que, a su tiempo, tapará el sepulcro de las reliquias.

25. Se escribirán las actas de la dedicación de la iglesia en dos ejempla­res, firmados por el obispo, el rector de la iglesia y delegados de la comuni­dad local. Un ejemplar se guardará en el archivo diocesano, otro en el de la iglesia dedicada. Cuando se colocan reliquias, se hará un tercer ejemplar,
que se guardará en el mismo cofre de las reliquias.

En las actas se mencionarán el día, mes y año de la dedicación de la igle­sia, el nombre del obispo que preside la celebración, el titular de la igle­sia y, si es del caso, los nombres de los mártires o santos cuyas reliquias se colocan bajo el altar.

Además, en un sitio apropiado de la iglesia, se colocará una inscrip­ción que mencione el día, mes y año de la celebración, el titular de la igle­sia y el nombre del obispo que celebró el rito.

VII ANIVERSARIO DE LA DEDICACIÓN

A. Aniversario de la dedicación de la iglesia catedral


26. Para manifestar la importancia y dignidad de la Iglesia particular, se celebrará cada año el día aniversario de la dedicación de su iglesia cate­dral, como solemnidad en la misma iglesia catedral, como fiesta en las de­ más iglesias de la diócesis (16). Si el mismo día aniversario está perpetuamente
impedido, se asignará su celebración para el día libre más cercano.

Conviene que en este día aniversario el obispo concelebre la eucaristía en la iglesia catedral con el capítulo de los canónigos o el consejo presbite­ral y con la mayor participación posible de fieles.

B. Aniversario de la dedicación de la iglesia propia

27. Se celebra el día aniversario de la dedicación de la iglesia como solem­nidad (17)

16 Cf. Calendario romano, Tabla de los días litúrgicos, I 4 b y II 8 b.
17 Cf. ibid., I 4 b.


CALENDARIO

29 LUNES. EL MARTIRIO DE SAN JUAN BAUTISTA, memoria obligatoria

Misa
de la memoria (rojo).
ro MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Pf. prop, conveniente PE I. No se puede decir la PE IV.
LECC.: vol. IV para la 1ª lectura y vol. V para el Evangelio
- 1 Cor 2, 1-5. Os anuncié el misterio de Cristo crucificado.
- Sal 118. R. ¡Cuánto amo tu voluntad, Señor!
- Evangelio: Mc 6, 17-29. Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista.
o bien: cf. vol. V (o bien: vol. IV de las nuevas ediciones).

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 30 de agosto, pág. 522.
CALENDARIOS: Orden de San Juan de Jerusalén: (F).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria del martirio de san Juan Bautista, a quien el rey Herodes Antipas retuvo encarcelado en la fortaleza de Maqueronte, en el actual Israel, y al cual mandó decapitar en el día de su cumpleaños, a petición de la hija de Herodías. De esta suerte, el Precursor del Señor, como lámpara encendida y resplandeciente, tanto en la muerte como en la vida dio testimonio de la verdad. (s. I)

29 de agosto
Martirio de san Juan Bautista.
Memoria.
Die 29 augusti
In Passione S. Ioannis Baptistæ
Memoria.
Antífona de entrada Sal 118, 46-47
Comentaré tus preceptos ante los reyes, Señor, y no me avergonzaré; serán mi delicia tus mandatos, que tanto amo.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 118, 46-47
Loquébar, Dómine, de testimóniis tuis in conspéctu regum, et non confundébar, et meditábar in mandátis tuis, quae diléxi nimis.
Oración colecta
Señor, Dios nuestro, tú has querido que san Juan Bautista fuese el precursor del nacimiento y de la muerte de tu Hijo; concédenos, por tu intercesión, que, así como él murió mártir de la verdad y la justicia, luchemos nosotros valerosamente por la confesión de nuestra fe. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui beátum Ioánnem Baptístam et nascéntis et moriéntis Fílii tui Praecursórem esse voluísti, concéde, ut, sicut ille veritátis et iustítiae martyr occúbuit, ita et nos pro tuae confessióne doctrínae strénue certémus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
1ª Lectura y salmo del Lunes de la XXII semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA 1 Cor 2, 1-5
Os anuncié a Cristo crucificado

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

Yo, hermanos, cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y este crucificado.
También yo me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 118, 97. 98. 99. 100. 101. 102 (R.: 97a)
R.
¡Cuánto amo tu ley, Señor! Quomodo diléxi legem tuam, Dómine!

V. ¡Cuánto amo tu voluntad:
todo el día estoy meditando. R.
¡Cuánto amo tu ley, Señor! Quomodo diléxi legem tuam, Dómine!

V. Tu mandato me hace más sabio
que mis enemigos,
siempre me acompaña. R.
¡Cuánto amo tu ley, Señor! Quomodo diléxi legem tuam, Dómine!

V. Soy más docto que todos mis maestros,
porque medito tus preceptos. R.
¡Cuánto amo tu ley, Señor! Quomodo diléxi legem tuam, Dómine!

V. Soy más sagaz que los ancianos,
porque cumplo tus leyes. R.
¡Cuánto amo tu ley, Señor! Quomodo diléxi legem tuam, Dómine!

V. Aparto mi pie de toda senda mala,
para guardar tu palabra. R.
¡Cuánto amo tu ley, Señor! Quomodo diléxi legem tuam, Dómine!

V. No me aparto de tus mandamientos,
porque tú me has instruido. R.
¡Cuánto amo tu ley, Señor! Quomodo diléxi legem tuam, Dómine!

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas propias de la memoria del martirio de san Juan Bautista.

PRIMERA LECTURA Jer 1, 17-19
Diles lo que yo te mando. No les tengas miedo

Lectura del libro de Jeremías.

En aquellos días, recibí esta palabra del Señor:
«Cíñete los lomos, ponte en pie y diles lo que yo te mando.
No les tengas miedo, que si no, yo te meteré miedo de ellos.
Mira; yo te convierto hoy en plaza fuerte, en columna de hierro, en muralla de bronce, frente a todo el país: frente a los reyes y príncipes de Judá, frente a los sacerdotes y la gente del campo.
Lucharán contra ti, pero no te podrán, porque yo estoy contigo para librarte.» Oráculo del Señor.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 70, 1-2. 3-4a. 5-6ab. l5ab y 17 (R.: 6b)
R.
En el seno materno tú me sostenías. De ventre matris meae tu es suscéptor meus.

V. A ti, Señor, me acojo:
no quede yo derrotado para siempre;
tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo,
inclina a mí tu oído, y sálvame. R.
En el seno materno tú me sostenías. De ventre matris meae tu es suscéptor meus.

V. Sé tu mi roca de refugio,
el alcázar donde me salve,
porque mi peña y mi alcázar eres tú,
Dios mío, líbrame de la mano perversa. R.
En el seno materno tú me sostenías. De ventre matris meae tu es suscéptor meus.

V. Porque tú, Dios mío,
fuiste mi esperanza y mi confianza,
Señor, desde mi juventud.
En el vientre materno ya me apoyaba en ti,
en el seno tú me sostenías. R.
En el seno materno tú me sostenías. De ventre matris meae tu es suscéptor meus.

V. Mi boca contará tu auxilio,
y todo el día tu salvación.
Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
y hasta hoy relato tus maravillas. R.
En el seno materno tú me sostenías. De ventre matris meae tu es suscéptor meus.

Aleluya Mt 5, 10
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos, dice el Señor.
Beáti qui persecutiónem patiéntur propter iustítiam, quóniam ipsórum est regnum caelórum.
R.

EVANGELIO Mc 6, 17-29
Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel, encadenado.
El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener la mujer de su hermano.
Herodías aborrecía a Juan y quería quitarlo de en medio; no acababa de conseguirlo, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía. Cuando lo escuchaba, quedaba desconcertado, y lo escuchaba con gusto.
La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea.
La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven:
-«Pídeme lo que quieras, que te lo doy.»
Y le juró:
-«Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino.»
Ella salió a preguntarle a su madre:
-«¿Qué le pido?»
La madre le contestó:
-«La cabeza de Juan, el Bautista.»
Entró ella en seguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió:
-«Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista.»
El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y los convidados, no quiso desairarla. En seguida le mandó a un verdugo que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre.
Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y lo enterraron.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
523 San Juan Bautista es el precursor (cf. Hch 13, 24) inmediato del Señor, enviado para prepararle el camino (cf. Mt 3, 3). "Profeta del Altísimo" (Lc 1, 76), sobrepasa a todos los profetas (cf. Lc 7, 26), de los que es el último (cf. Mt 11, 13), e inaugura el Evangelio (cf. Hch 1, 22; Lc 16, 16); desde el seno de su madre ( cf. Lc 1, 41) saluda la venida de Cristo y encuentra su alegría en ser "el amigo del esposo" (Jn 3, 29) a quien señala como "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (Jn 1, 29). Precediendo a Jesús "con el espíritu y el poder de Elías" (Lc 1, 17), da testimonio de él mediante su predicación, su bautismo de conversión y finalmente con su martirio (cf. Mc 6, 17-29).

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario VI
294. Pidamos, hermanos, a Dios nuestro Padre, e cuyas manos están los destinos del universo, que escuche las oraciones de su pueblo.
- Por la santa Iglesia de Dios: para que sea fiel a la voluntad de Cristo y se purifique de sus faltas y debilidades. Roguemos al Señor.
- Por los que gobiernan las naciones: para que trabajen por la paz del mundo, a fin de que todos los pueblos puedan vivir y progresar en justicia, en paz y en libertad. Roguemos al Señor.
- Por los pobres y los afligidos, por los enfermos y los moribundos, y por todos los que sufren: para que encuentren el consuelo y la salud. Roguemos al Señor.
- Por todos los que estamos aquí reunidos: para que perseveremos en la verdadera fe y crezcamos siempre en la caridad. Roguemos al Señor.
Dios todopoderoso y eterno, que por tu Hijo y Señor nuestro Jesucristo nos has dado el conocimiento de tu verdad: mira con bondad al pueblo que te suplica, líbralo de toda ignorancia y de todo pecado para que llegue a la gloria del reino eterno. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Por estos dones que te presentamos, concédenos, Señor, seguir tus caminos rectamente, como san Juan Bautista, voz que clama en el desierto, nos enseñó de palabra y selló con su sangre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Da nobis, Dómine, per haec múnera quae tibi offérimus, illam tuárum rectitúdinem semitárum, quam beátus Ioánnes, vox in desérto clamántis, edócuit, et, fuso sánguine, magna virtúte signávit. Per Christum.
Prefacio: la misión del Precursor.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Y al celebrar hoy la gloria de Juan el Bautista, Precursor de tu Hijo y el mayor de los nacidos de mujer, proclamamos tu grandeza. Porque él saltó de alegría en el vientre de su madre al llegar el Salvador de los hombres, y su nacimiento fue motivo de gozo para muchos. El fue escogido entre todos los profetas para mostrar a las gentes el Cordero que quita el pecado del mundo. El bautizó en el Jordán al autor del Bautismo, y el agua viva tiene, desde entonces, poder de salvación para los hombres. Y él dio, por fin, su sangre como supremo testimonio por el nombre de Cristo.
Por eso, como los ángeles te cantan en el cielo, te aclamamos nosotros en la tierra diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
Praefatio: De missione Praecursoris.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
In cuius Praecursóre beáto Ioánne tuam magnificéntiam collaudámus, quem inter natos mulíerum honóre praecípuo consecrásti. Qui cum nascéndo multa gáudia praestitísset, et nondum éditus exsultásset ad humánae salútis advéntum, ipse solus ómnium prophetárum Agnum redemptiónis osténdit. Sed et sanctificándis étiam aquae fluéntis ipsum baptísmatis lavit auctórem, et méruit fuso sánguine suprémum illi testimónium exhibére.
Et ídeo, cum caelórum Virtútibus, in terris te iúgiter praedicámus, maiestáti tuae sine fine clamántes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de la comunión Jn 3, 27. 30
Contestó Juan: Él tiene que crecer y yo tengo que menguar.
Antiphona ad communionem Jn 3, 27. 30
Respóndit Ioánnes: Illum opórtet créscere, me autem mínui.
Oración después de la comunión
Concédenos, Señor, al celebrar el martirio de san Juan Bautista, comprender y venerar estos sacramentos que hemos recibido y percibir en nosotros su fruto abundante. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Concéde nobis, Dómine, beáti Ioánnis Baptístae natále recenséntibus, ut et salutária sacraménta quae súmpsimus significáta venerémur, et in nobis pótius édita gaudeámus. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 30 de agosto

1. En Roma, en el cementerio de Comodila, en la vía Ostiense, santos mártires Félix y Adaucto, que habiendo confesado juntos a Cristo por una fe inviolada, juntos volaron vencedores al cielo (c. 304).
2. Conmemoración de sesenta santos mártires, que en Colonia Sufetana, en Africa Bizacena, por haber destruido una estatua de Mercurio, murieron a manos de los enfurecidos gentiles (399).
3. En Roma, conmemoración de san Pammaquio, senador, notable por su preparación en lo relativo a la fe y por su generosidad hacia los pobres. Por su piedad para con Dios fue fundado el título en el monte Celio (410).
4*. En el monasterio de Rébais, en el territorio de Meaux, en Neustria, san Agilo, primer abad (c. 650).
5. En Breuil, también en el territorio de Meaux, san Fiacrio, eremita, que, oriundo de Irlanda, llevó una vida solitaria (c. 670).
6*. En Tesalónica, de Macedonia, san Fantino, apellidado el Joven, eremita, que se consumó por Cristo con vigilia y trabajos (s. X).
7. En Lucedio, en el Piamonte, san Bononio, abad, que llevó una vida eremítica, primero en Egipto y después en el monte Sinaí (1026).
8. En Trevi, en el Lacio, san Pedro, que, a pesar de ser analfabeto, practicó en la soledad la sabiduría evangélica (c. 1050).
9. En Londres, en Inglaterra, santa Margarita Ward, mártir. Estaba casada y durante el reinado de Isabel I fue condenada a muerte por haber ayudado a un sacerdote, siendo ahorcada en Tyburn, donde acogió el martirio de buen grado. Allí mismo, con ella consumaron su martirio los beatos mártires Ricardo Leigh, presbítero, y los laicos Eduardo Shelley y Ricardo Martín, ingleses; Juan Roche, irlandés, y Ricardo Lloyd, del país de Gales, el primero, por el hecho de ser sacerdote, y los otros, por haber acogido a sacerdotes (1588).
10*. En Saluzzo, en el Piamonte, beato Juan Juvenal Ancina, obispo, que, habiendo sido antes médico, fue uno de los primeros en entrar en el oratorio de san Felipe Neri (1604).
11*. En Zaragoza, en España, beata María Ráfols, virgen, que fundó la Congregación de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana junto con el hospital de esta ciudad, el cual dirigió con fortaleza de ánimo entre muchas dificultades (1853).
12*. En Almería, también en España, muerte de los beatos mártires Diego Ventaja Milán, obispo de Almería, y Manuel Medina Olmos, obispo de Guadix, que, encarcelados por odio del nombre cristiano, soportaron con paciencia los insultos y vejaciones hasta recibir de noche una muerte cruel (1936).
13*. En el camino entre Puebla Tornesa y Villafamés, cerca de Castellón, igualmente en España, beato Joaquín (José) Ferrer Adell, presbítero de la orden de los Hermanos Menores Capuchinos y mártir, que a través del martirio consiguió el premio prometido a los que perseveran (1936).
14*. En Bilbao, también en España, beato Vicente Gabanes Badenas, presbítero de los Terciarios Capuchinos de la Bienaventurada Virgen de los Dolores y mártir, que, durante la misma persecución contra la fe, mereció entrar en el banquete de la gloria (1936).
15*. En Venegone, cerca de Varese, en Italia, beato Alfredo Ildefonso Schuster, obispo, que, siendo abad de San Pablo de Roma, fue elevado a la sede episcopal de Milán, donde, con gran cuidado y diligencia, desempeñó con admirable sabiduría su función de pastor por el bien de su pueblo (1954).