jueves, 14 de julio de 2016

Jueves 18 agosto 2016, Por todos los difuntos, misa de difuntos.

SOBRE LITURGIA

Ritual de la ordenación del Obispo, de los presbíteros y de los diáconos.

253. Por la imposición de las manos del Obispo y la Plegaria de Ordenación, se les confiere a los candidatos al diaconado el don del Espíritu Santo para su función diaconal. Estas son las palabras que pertenecen a la naturaleza del sacramento y que por tanto se exigen para la validez del acto: cfr. supra n. 187.

Inmediatamente después de la Plegaria de Ordenación se revisten los ordenados con la estola diaconal y con la dalmática para que se manifieste visiblemente el ministerio que desde ahora van a ejercer en la liturgia.

Por la entrega del libro de los Evangelios se indica la función diaconal de proclamar el Evangelio en las celebraciones litúrgicas y también de predicar la fe de la Iglesia de palabra y de obra.

254. Después de que todos han orado de nuevo, sigue la Ordenación de los presbíteros.

Por la imposición de las manos del Obispo y la Plegaria de Ordenación, se confiere a los candidatos el don del Espíritu Santo para su función presbiteral. Estas son las palabras que pertenecen a la naturaleza del sacramento y que por tanto se exigen para la validez del acto: cfr. supra n. 112.

Inmediatamente después de la Plegaria de Ordenación, se revisten los ordenados con la estola presbiteral y con la casulla para que se manifieste visiblemente el ministerio que desde ahora van a ejercer en la liturgia.

Este ministerio se declara más ampliamente por medio de otros signos: por la unción de las manos se significa la peculiar participación de los presbíteros en el sacerdocio de Cristo; por la entrega del pan y del vino en sus manos se indica el deber de presidir la celebración eucarística y de seguir a Cristo crucificado.

255. El Obispo, con el beso de paz, pone en cierto modo el sello a la acogida de los presbíteros y de los diáconos como nuevos colaboradores en su ministerio. En cuanto sea posible todos o al menos algunos presbíteros saludan con un beso a los ordenados de presbíteros y, a su vez, los diáconos a los recién ordenados de diáconos en señal de acogida en su Orden.

256. Los ordenados presbíteros ejercen por primera vez su ministerio en la liturgia eucarística concelebrándola con el Obispo y con los demás miembros del presbiterio. Los presbíteros recién ordenados ocupan el primer lugar.

Y los diáconos asisten al Obispo. Uno de ellos prepara el altar, distribuye la comunión a los fieles, sirve el cáliz y proclama las moniciones.

CALENDARIO

18 JUEVES DE LA XX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa de feria (verde).
ve MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 73, n. 5; y en el presente año jubilar: pp. 26ss, nn. 16. 24), Pf. común.
LECC.: vol. IV (o bien: vol. III-par de las nuevas ediciones).
- Ez 36, 23-28. Os daré un corazón nuevo y os infundiré mi espíritu.
- Sal 50. R. Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará de todas vuestras inmundicias.
- Mt 22, 1-14. A todos los que encontréis, convidadlos a la boda.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 19 de agosto, pág. 498.
CALENDARIOS: Málaga: San Patricio, obispo (MO).
Dominicos: Beato Manés de Guzmán, presbítero (MO).
Jesuitas: San Alberto Hurtado Cruchaga, presbítero (MO).
Jaca: Santa Elena, emperatriz (ML).
Madrid y Valencia: Beato Nicolás Factor, presbítero (ML).
Zaragoza: Beato Martín Martínez Pascual, presbítero y compañeros mártires (ML).
Carmelitas Descalzos: Beatos Juan Bautista, Miguel Luis y Santiago, mártires (ML).
OCSO: Mártires de Rochefort (ML).
OFM Conv.: Beato Luis Armando Adam y Nicolás Savouret, presbíteros y mártires (ML).
OFM Cap.: Beato Juan Luis Loir y compañeros mártires (ML).

TEXTOS MISA

C) POR VARIOS O POR TODOS LOS DIFUNTOS B. PRO PLURIBUS VEL PRO OMNIBUS DEFUNCTIS 1.
Antífona de entrada
Señor, dales el descanso eterno y alegra su alma con el esplendor de la gloria.
Antiphona ad introitum
Dona eis, Dómine, réquiem sempitérnam et imple splendóribus ánimas eórum.
Oración colecta
Oh Dios, que resucitaste a tu Hijo para que, venciendo la muerte, entrara en tu reino, concede a tus hijos difuntos [N. y N.] que, superada su condición mortal, puedan contemplarte para siempre como su Creador y Salvador. Por nuestro Señor Jesucristo.
O bien:
Oh Dios, Creador y Redentor de todos los hombres, concede a tus siervos el perdón de sus pecados, para que consigan, por medio de nuestras súplicas, la misericordia que siempre desearon. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui Unigénitum tuum, devícta morte, ad caeléstia transíre fecísti, concéde fámulis tuis, (N. et N.), ut, huius vitae mortalitáte devícta, te conditórem et redemptórem possint perpétuo contemplári. Per Dóminum.
Collecta
Fidélium, Deus, ómnium cónditor et redémptor, fámulis tuis remissiónem cunctórum tríbue peccatórum, ut indulgéntiam, quam semper optavérunt, piis supplicatiónibus consequántur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la XX semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA Ez 36, 23-28
Os daré un corazón nuevo y os infundiré mi espíritu

Lectura de la profecía de Ezequiel.

Esto dice el Señor:
«Manifestaré la santidad de mi gran nombre, profanado entre los gentiles, porque vosotros lo habéis profanado en medio de ellos.
Reconocerán las naciones que yo soy el Señor —oráculo del Señor Dios—, cuando por medio de vosotros les haga ver mi santidad.
Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países y os llevaré a vuestra tierra.
Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar; y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.
Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis y cumpláis mis mandatos. Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres.
Vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 50, 12-13. 14-15. 18-19 (R.: Ez 36, 25)
R.
Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará de todas vuestras inmundicias. Effúndam super vos aquam mundam, et mundabímini ab ómnibus inquinaméntis vestris.

V. Oh Dios, crea en mi un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme.
No me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R.
Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará de todas vuestras inmundicias. Effúndam super vos aquam mundam, et mundabímini ab ómnibus inquinaméntis vestris.

V. Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti. R.
Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará de todas vuestras inmundicias. Effúndam super vos aquam mundam, et mundabímini ab ómnibus inquinaméntis vestris.

V. Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
El sacrificio agradable a Dios
es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R.
Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará de todas vuestras inmundicias. Effúndam super vos aquam mundam, et mundabímini ab ómnibus inquinaméntis vestris.

Aleluya Cf. Sal 94, 8a. 7D
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
No endurezcáis hoy vuestro corazón; escuchad la voz del Señor.
Hódie, nolíte obduráre corda vestra, sed vocem Dómini audíte.
R.

EVANGELIO Mt 22, 1-14
A todos los que encontréis, llamadlos a la boda
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús volvió a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:
«El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo; mandó a sus criados para que llamaran a los convidados, pero no quisieron ir. Volvió a mandar otros criados encargándoles que dijeran a los convidados:
“Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto. Venid a la boda”.
Pero ellos no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, los demás agarraron a los criados y los maltrataron y los mataron.
El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.
Luego dijo a sus criados:
“La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, llamadlos a la boda”.
Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo:
“Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el vestido de boda?”. El otro no abrió la boca.
Entonces el rey dijo a los servidores:
“Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes”.
Porque muchos son los llamados, pero pocos los elegidos».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Ángelus 12 de octubre de 2014
La bondad de Dios no tiene fronteras y no discrimina a nadie: por eso el banquete de los dones del Señor es universal, para todos. A todos se les da la posibilidad de responder a su invitación, a su llamada; nadie tiene el derecho de sentirse privilegiado o exigir una exclusiva. Todo esto nos induce a vencer la costumbre de situarnos cómodamente en el centro, como hacían los jefes de los sacerdotes y los fariseos. Esto no se debe hacer; debemos abrirnos a las periferias, reconociendo que también quien está al margen, incluso ese que es rechazado y despreciado por la sociedad es objeto de la generosidad de Dios. Todos estamos llamados a no reducir el Reino de Dios a las fronteras de la "iglesita" –nuestra "pequeña iglesita"– sino a dilatar la Iglesia a las dimensiones del Reino de Dios. Solamente hay una condición: vestir el traje de bodas, es decir, testimoniar la caridad hacia Dios y el prójimo.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario XIX
307. Oremos al Señor.
- Por la Iglesia universal, por nuestra diócesis. Roguemos al Señor.
- Por todas las naciones del mundo, por nuestra patria. Roguemos al Señor.
- Por los que sufren los horrores de la guerra. Roguemos al Señor.
- Por los fieles difuntos de nuestra comunidad (parroquia), y por nosotros, aquí reunidos. Roguemos al Señor.
Que tu misericordia, Señor, nos conceda lo que no podemos esperar de nuestros méritos. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, los dones que te ofrecemos en favor de tus siervos, y a quienes honraste en la tierra con la dignidad de cristianos, concédeles ahora la recompensa de su fe. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Hóstias, quaesumus, Dómine, quas tibi pro animábus famulórum tuórum offérimus, propitiátus inténde, ut, quibus fídei christiánae méritum contulísti, dones et praemium. Per Christum.
PREFACIO I DE DIFUNTOS
La esperanza de la resurrección en Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
En él brilla la esperanza de nuestra feliz resurrección; y así, aunque la certeza de morir nos entristece, nos consuela la promesa de la futura inmortalidad.
Porque la vida de los que en ti creemos, Señor, no termina, se transforma; y, al deshacerse nuestra morada terrenal, adquirimos una mansión eterna en el cielo.
Por eso, con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE DEFUNCTIS
De spe resurrectionis in Christo
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
In quo nobis spes beátae resurrectiónis effúlsit, ut, quos contrístat certa moriéndi condício, eósdem consolétur futúrae immortalitátis promíssio.
Tuis enim fidélibus, Dómine, vita mutátur, non tóllitur, et, dissolúta terréstris huius incolátus domo, aetérna in caelis habitátio comparátur.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de comunión 1 Jn 4, 9
Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él.
Antiphona ad communionem 1 Jn 4,9
Fílium suum Unigénitum misit Deus in mundum, ut vivámus per eum.
Oración después de la comunión
Por este sacrificio que hemos celebrado derrama, Señor, con largueza tu misericordia sobre nuestros hermanos difuntos; tú que les concediste la gracia del bautismo, concédeles también la plenitud de los gozos eternos. Por Jesucristo nuestro Señor.
O bien:
Señor, que nuestras súplicas ayuden a tus siervos, para que les purifiques de toda culpa por este sacrificio, y les hagas partícipes de la salvación eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Multíplica, Dómine, his sacrifíciis suscéptis, super fámulos tuos defúnctos misericórdiam tuam, et, quibus donásti baptísmi grátiam, da eis aeternórum plenitúdinem gaudiórum. Per Christum.
Post communionem
Animábus famulórum tuórum, quaesumus, Dómine, orátio profíciat supplicántium, ut eos, his sacrifíciis, et a peccátis ómnibus éxuas, et aetérnae salvatiónis fácias esse partícipes. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 19 de agosto
S
an Juan Eudes
, presbítero, que durante muchos años se dedicó a la predicación en las parroquias y después fundó la Congregación de Jesús y María, para la formación de los sacerdotes en los seminarios, y otra de religiosas de Nuestra Señora de la Caridad, para fortalecer en la vida cristiana a las mujeres arrepentidas. Fomentó de una manera especial la devoción a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, hasta que en Caen, de la región de Normandía, en Francia, descansó piadosamente en el Señor (1680).
2. En el lugar denominado «Fabrateria Vetus», cerca de Ceccano, en el Lacio, san Magno, mártir (s. inc.).
3. En la región de Tarragona, en Hispania, san Magín, mártir (s. inc.).
4. En Gaza, en Palestina, san Timoteo, mártir, que en la persecución realizada por el emperador Diocleciano y el prefecto Urbano, después de sufrir victoriosamente muchos tormentos, fue quemado a fuego lento (c. 350).
5. En Cilicia, san Andrés, tribuno, y sus compañeros soldados, que, según la tradición, habiendo logrado con la ayuda divina una victoria sobre los persas, se convirtieron a la fe de Cristo y, acusados de ser cristianos, en tiempo del emperador Maximiliano recibieron una muerte cruel en los desfiladeros del monte Tauro, a manos del ejército del prefecto Seleuco (s. IV).
6. En Roma, en la vía Tiburtina, junto a san Lorenzo, sepultura de san Sixto III, papa, que restableció la concordia entre el Patriarcado de Antioquía y el de Alejandría, y en la Ciudad eterna erigió para el pueblo de Dios la basílica de Santa María, en el monte Esquilino (440).
7. En la localidad de Sisteron, en Francia, san Donato, presbítero, del que se dice que llevó vida de anacoreta durante largos años (s. VI).
8*. En el monasterio de Bobbio, en la Liguria, san Bertulfo, abad, sucesor de san Atalo en el gobierno del mismo cenobio (639).
9. En Nüremberg, en la Franconia, de Alemania, san Sebaldo, eremita (s. IX/X).
10*. En Calabria, san Bartolomé de Simero, presbítero y abad, que, después de haber abrazado la vida eremítica, fundó un monasterio para los griegos (1130).
11*. En el monasterio de Igny, en Francia, beato Guerrico, abad. Verdadero discípulo de san Bernardo, al no poder dar ejemplo en el trabajo a sus hermanos por la debilidad de su cuerpo, los fortalecía en la humildad y caridad con reiteradas exhortaciones espirituales (1151/1157).
12*. En el monasterio de Cava, en la Campania, beato León II, abad (1295).
13. En Brignoles, en la Provenza, de Francia, muerte de san Luis, obispo. Sobrino del rey san Luis, prefirió la pobreza evangélica a las alabanzas y honores del mundo, y joven en años, pero maduro en virtud, fue elevado a la sede de Tolosa. Debido a su delicada salud, descansó piadosamente en el Señor (1297).
14*. En Piacenza, en la Emilia, beato Jordán de Pisa, presbítero de la Orden de Predicadores, que en lenguaje popular expuso al pueblo la más alta doctrina con la máxima sencillez (c. 1311).
15*. En Acquapagana, en el Piceno, de Italia, beato Ángel, eremita de la Orden de los Camaldulenses (1313).
16*. En Nagasaki, en Japón, beatos mártires Luis Flores, presbítero de la Orden de Predicadores, Pedro de Zúñiga, presbítero de la Orden de los Eremitas de San Agustín, y trece compañeros (Sus nombres: Beatos Joaquín Hirayama, León Sukeyemon, Miguel Diaz, Antonio Yamada, Marcos Takenoshima Shinyemon, Tomás Koyanagi, Jacobo Matsuo Denshi, Lorenzo Rokuyemon, Pablo Sankichi, Juan Yago, Juan Nagata Mataktichi y Bartolomé Mohioye), marineros japoneses, que, llevados a puerto y detenidos al punto, sufrieron juntos un mismo martirio, entre variadas torturas, por la fe cristiana (1622).
17*. En Dorcester, en Inglaterra, beato Hugo Green, presbítero y mártir, que, ordenado en Duoai, ejerció el ministerio en su patria durante treinta años, hasta que, reinando Carlos I, mereció ser asociado a la pasión de Cristo, destrozado cruelmente (1642).
18. En Monteagudo, de Navarra, en España, tránsito de san Ezequiel Moreno Díaz, obispo de Pasto, en Colombia, de la Orden de los Recoletos de San Agustín, que trabajó y, por anunciar el Evangelio, dio su vida tanto en las Islas Filipinas como en América del Sur (1906).
19*. En la localidad llamada Llosa de Ranes, de Valencia, también en España, beato Francisco Ibáñez Ibáñez, presbítero y mártir, que en el furor de la persecución contra la fe, acabó su vida unido a Cristo hasta la muerte (1936).
20*. En la ciudad de Gandía, en la misma región de España, beato Tomás Sitjar Fortiá, presbítero de la Compañía de Jesús y mártir, que, en la misma persecución, derramó su sangre por Cristo (1936).
21*. En el lugar llamado El Saler, también en la región valenciana, beatas Elvira de la Natividad de Nuestra Señora Torrentallé Paraire y sus compañeras (Sus nombres: María de Nuestra Señora de la Providencia Calaf Miracle, Francisca de Santa Teresa de Amezúa Ibaibarriaga, María de los Abandonados del Santísimo Sacramento Giner Líster, Teresa de la Madre del Divino Pastor Chambó Palés, Águeda de Nuestra Señora de las Virtudes Hernández Amorós, María de los Dolores de San Francisco Javier Vidal Cervera, María de las Nieves de la Santísima Trinidad Crespo López y Rosa de Nuestra Señora del Buen Consejo Pedret Rull), vírgenes del Instituto de las Hermanas Carmelitas de la Caridad y mártires, que en la prueba de la fe por Cristo, su Esposo, obtuvieron el fruto eterno (1936).