jueves, 28 de julio de 2016

Jueves 1 septiembre 2016, Por los enfermos, misa "ad diversa".

SOBRE LITURGIA

Ritual de la dedicación de iglesias y de altares, 29 de mayo de 1977

II. ERECCIÓN DEL ALTAR


6. Conviene que haya un altar fijo en toda iglesia; en los demás lugares dedicados a las celebraciones sagradas, un altar fijo o móvil.

Un altar se llama fijo cuando está construido sobre el pavimento, de manera que no se pueda mover; se llama móvil si se puede trasladar (32).

7. Conviene que en las nuevas iglesias no se construya sino un solo altar para que, dentro del único pueblo de Dios, el altar único exprese que uno solo es nuestro Salvador Jesucristo y que es única la eucaristía de la Iglesia.

Sin embargo, en la capilla destinada a la reserva del santísimo sacra­mento, que estará separada, en cuanto sea posible, de la nave de la iglesia, se podrá colocar otro altar, en el cual se pueda celebrar la misa para peque­ños grupos de fieles, en los días entre semana.

Se evitará, de todas maneras, construir varios altares con el solo pre­texto de adornar la iglesia.

8. El altar se construirá separado del muro, para que el sacerdote pueda rodearlo fácilmente y celebrar la misa de cara al pueblo. «Ocupe el lugar que sea de verdad el centro hacia el que espontáneamente converja la aten­ción de toda la asamblea de los fieles» (33).

9. Según la costumbre tradicional de la Iglesia y el simbolismo bíblico in­herente al altar, la mesa del altar fijo será de piedra natural. Sin embargo, a juicio de las Conferencias episcopales, se puede utilizar otro material arti­ficial, digno y sólido.

Las columnas o la base para sostener la mesa pueden construirse de cualquier material con tal que sea digno y sólido (34).

10. Por su misma naturaleza, el altar se dedica sólo a Dios, puesto que el sacrificio eucarístico solamente se ofrece a él. En este sentido, debe enten­derse la costumbre de la Iglesia de dedicar altares a Dios en honor de los santos, como lo expresa bellamente san Agustín: «A ninguno de los márti­res, sino al mismo Dios de los mártires levantamos altares» (35).

Esto se debe explicar con toda claridad a los fieles. En las nuevas igle­sias no deben colocarse sobre el altar imágenes de santos.

Tampoco se colocarán sobre la mesa del altar reliquias de santos, cuando se expongan a la veneración de los fieles.

11. Es oportuno conservar la tradición de la liturgia romana de colocar reliquias de mártires o de otros santos debajo del altar (36). Pero se tendrá en cuenta lo siguiente:
a) Las reliquias deben evidenciar, por su tamaño, que se trata de par­tes de un cuerpo humano. Se evitará, por tanto, colocar partículas pequeñas.
b) Debe averiguarse, con la mayor diligencia, la autenticidad de di­chas reliquias. Es preferible dedicar el altar sin reliquias que colocar reli­quias dudosas.
c) El cofre con las reliquias no se colocará ni sobre el altar, ni den­tro de la mesa del mismo, sino debajo de la mesa, teniendo en cuenta la forma del altar.

Cuando tiene lugar el rito de colocar las reliquias, es muy conveniente celebrar una Vigilia junto a las reliquias del mártir o santo, según se dijo antes en el número 10 de la Introducción a la dedicación de una iglesia (p. 26).

32 Cf. Ordenación general del Misal romano, núms. 265. 261.
33 Cf. Ordenación general del Misal romano, núm. 262.
34 Cf. ibid., núm. 263.
35 Contra Fausto, XX, 21: PL 42. 384.
36 Cf. Ordenación general del Misal romano, núm. 266.

CALENDARIO

SEPTIEMBRE
1 JUEVES DE LA XXII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria


Misa de feria (verde).
ve MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 73, n. 5; y en el presente año jubilar: pp. 26ss, nn. 16. 24), Pf. común.
LECC.: vol. IV (o bien: vol. III-par de las nuevas ediciones).
- 1 Cor 3, 18-23. Todo es vuestro, vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.
- Sal 23. R. Del Señor es la tierra y cuanto la llena.
- Lc 5, 1-11. Dejándolo todo, lo siguieron.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 2 de septiembre, pág. 528.
CALENDARIOS: Cartagena: Dedicación de la propia Iglesia (S).
Valencia: Nuestra Señora de los Ángeles del Puig (F). Mercedarios en la prov. de Aragón: (MO).
Albacete: San Vicente y san Leto, mártires (MO).
Galicia: San Gil de Casaio, ermitaño (MO). Astorga: (ML).
Carmelitas Descalzos: Santa Teresa Margarita Redi del Sagrado Corazón (MO). Carmelitas: (ML).
Mínimos: Beatos Tomás y Juan Felton, mártires (MO).
Monjas Servitas: Beata Juana de Florencia, virgen (MO). Servitas: (ML).
Lleida: San Licerio, obispo (ML).

TEXTOS MISA

POR LOS ENFERMOS. PRO INFIRMIS.
Antífona de entrada Sal 6, 3-4
Misericordia, Señor, que desfallezco, cura, Señor, mis huesos dislocados; tengo el alma en delirio.
O bien: Cf. Is 53, 4
El Señor soportó nuestros sufrimientos, y aguantó nuestros dolores.
Antiphona ad introitum Ps 6, 3-4
Miserére mei, Dómine, quóniam infírmus sum; sana me, Dómine, quóniam conturbáta sunt ossa mea, et ánima mea turbáta est valde.
Vel: Cf. Is 53, 4
Vere languóres nostros Dóminus tulit, et dolóres nostros ipse portávit.
Oración colecta
Tu quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades, para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia; escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos, y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad, la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu Hijo ha llamado dichosos, y de saberse unidos a la pasión de Cristo, para la redención del mundo. Por nuestro Señor Jesucristo.
O bien:
Dios y Señor nuestro, salvación eterna de cuantos creen en ti, escucha las oraciones que te dirigimos por tus hijos enfermos, alívialos con el auxilio de tu misericordia para que, recuperada la salud, puedan darte gracias entre tu Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui languóres nostros voluísti ab Unigénito Fílio tuo portári, ut infirmitátis et patiéntiae virtútem osténderes humánae, preces nostras pro frátribus in aegritúdine pósitis benígnus exáudi, et praesta, ut, qui dolóribus, aerúmnis aliísve morbis premúntur, et inter eos qui beáti praedicántur se séntiant eléctos, et Christo pro mundi salúte patiénti se sciant unítos. Per Dóminum.
Vel:
Omnípotens sempitérne Deus, salus aetérna credéntium, exáudi nos pro fámulis tuis infírmis, pro quibus misericórdiae tuae implorámus auxílium, ut, réddita sibi sanitáte, gratiárum tibi in Ecclésia tua réferant actiónes. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la XXII semana de Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA 1 Cor 3, 18-23
Todo es vuestro, vosotros de Cristo y Cristo de Dios

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

Hermanos:
Que nadie se engañe. Si alguno de vosotros se cree sabio en este mundo, que se haga necio para llegar a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios, como
está escrito: «Él caza a los sabios en su astucia». 
Y también: «El Señor penetra los pensamientos de los sabios y conoce que son vanos».
Así, pues, que nadie se gloríe en los hombres, pues todo es vuestro: Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, lo presente, lo futuro. Todo es vuestro, vosotros de Cristo Y Cristo de Dios.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 23, 1b-2. 3-4ab. 5-6 (R.: 1b)
R.
Del Señor es la tierra y cuanto la llena. Dómini est terra et plenitúdo eius.

V. Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R.
Del Señor es la tierra y cuanto la llena. Dómini est terra et plenitúdo eius.

V. ¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R.
Del Señor es la tierra y cuanto la llena. Dómini est terra et plenitúdo eius.

V. Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Esta es la generación que busca al Señor,
que busca tu rostro, Dios de Jacob. R.
Del Señor es la tierra y cuanto la llena. Dómini est terra et plenitúdo eius.

Aleluya Mt 4, 19
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Venid en pos de mí -dice el Señor-, y os haré pescadores de hombres. Veníte post me, dicit Dóminus, et fáciam vos fìeri piscátores hóminum.
R.

EVANGELIO Lc 5, 1-11
Dejándolo todo, lo siguieron
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, la gente se agolpaba en torno a Jesús para oír la palabra de Dios. Estando él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en la orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes. Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:
«Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca».
Respondió Simón y dijo:
«Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes».
Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo:
«Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador».
Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
Y Jesús dijo a Simón:
«No temas; desde ahora serás pescador de hombres».
Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Ángelus, 7-febrero-2016
El Evangelio de hoy nos interpela: ¿sabemos fiarnos verdaderamente de la palabra del Señor? ¿O nos dejamos desanimar por nuestros fracasos? En este Año Santo de la Misericordia estamos llamados a confortar a cuantos se sienten pecadores e indignos frente al Señor y abatidos por los propios errores, diciéndoles las mismas palabras de Jesús: «No temas». Es más grande la misericordia del Padre que tus pecados. ¡Es más grande, no temas! Que la Virgen María nos ayude a comprender cada vez más que ser discípulos significa poner nuestros pies en las huellas dejadas por el Maestro: son las huellas de la gracia divina que regenera vida para todos.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario IX
297. Hermanos: Dirijamos nuestra oración a Dios Padre todopoderoso, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.
- Por la santa Iglesia de Dios: para que se digne custodiarla y defenderla. Roguemos al Señor.
- Por los pueblos de toda la tierra: para que vivan en concordia y paz verdadera. Roguemos al Señor.
- Por los enfermos y por los que viven angustiados por distintas necesidades: para que encuentren ayuda en Dios. Roguemos al Señor.
- Por nosotros mismos y por nuestra comunidad: para que el Señor nos acepte como ofrenda agradable. Roguemos al Señor.
Oh Dios, refugio y fortaleza nuestra, escucha las oraciones de tu Iglesia y concédenos, por tu bondad, lo que te pedimos con fe. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Oh Dios, bajo cuya providencia transcurre cada instante de la vida, recibe las súplicas y oblaciones que te ofrecemos por nuestros hermanos enfermos, para que, superado todo peligro, nos alegremos de verles recobrar la salud. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Deus, cuius nútibus vitae nostrae moménta decúrrunt, súscipe preces et hóstias, quibus tuam pro frátribus aegrotántibus misericórdiam implorámus, ut, de quorum perículo metúimus, de eórum salúte laetémur. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA V / c. PREX EUCHARISTICA PRO VARIIS NECESSITATIBUS IV.
Antífona de la comunión Col 1, 24
Completo en mi carne los dolores de Cristo, sufriendo por su cuerpo, que es la Iglesia.
Antiphona ad communionem Col 1, 24
Adímpleo, quae desunt passiónum Christi in carne mea, pro córpore eius, quod est Ecclésia.
Oración después de la comunión
Oh Dios, singular protector en las enfermedades, muestra el poder de tu auxilio con tus hijos enfermos, para que, aliviados por tu misericordia, vuelvan sanos y salvos a tu santa Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Deus, infirmitátis humánae singuláre praesídium, auxílii tui super infírmos fámulos tuos osténde virtútem, ut, ope misericórdiae tuae adiúti, Ecclésiae tuae sanctae incólumes repraesentári mereántur. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 2 de septiembre

1. En Nicomedia, de Bitinia (hoy Turquía), san Zenón, mártir (s. III).
2. En Nicea, también en Bitinia, martirio de santa Teodota con sus hijos Evodio, Hermógenes y Calixto (s. IV).
3. En Edesa (hoy Urfa), en el territorio de Osroenes (Orrhoë), de Mesopotamia septentrional, san Habib, diácono y mártir, que, en tiempo del emperador Licinio, fue condenado a ser arrojado al fuego por orden del prefecto Lisanias (322).
4. En Apamea, de Siria, san Antonino, mártir de la fe, de quien se dice que, siendo lapicida, los paganos le mataron por destruir ídolos gentiles cuando tenía veinte años de edad (s. IV).
5*. En Tarragona, de Hispania, san Próspero, obispo (s. IV/V).
6. En Lyon, en la Galia, sepultura de san Justo, obispo, que renunció al obispado a raíz del concilio de Aquilea, retirándose a un desierto de Egipto junto con san Viator (Viador), lector, y conviviendo durante algunos años con monjes de vida ascética. Los restos mortales de ambos fueron trasladados después a Lyon (d. 381).
7. En el monte Soracte, en la vía Flaminia, del Lacio, san Nonoso, abad (c. 570).
8. En Autun, de Burgundia (hoy Borgoña, en Francia), san Siagrio, obispo, cuya ciencia y celo brillaron en los concilios donde intervino (599/600).
9*. En Aviñón, de la Provenza, en Francia, san Agrícola, obispo, que después de llevar vida monástica en la isla de Lérins, sucedió en el episcopado a su padre, san Magno, de quien había sido auxiliar (c. 700).
10. En el Piceno, de Italia, san Elpidio, cuyo nombre adoptó el pueblo que conserva su venerado cuerpo (c. s. XI).
11*. En Pontida, en la región de Bérgamo, de la Lombardía, santos Alberto y Vito, monjes. El primero, después de posponer armas y honores mundanos por el seguimiento de Cristo, fundó un monasterio en la propia ciudad según las costumbres cluniacenses, y el segundo gobernó dicho monasterio (c. 1096).
12*. En el monte Carmelo, en Palestina, cerca de la fuente de Elías, beato Brocardo, prior de los eremitas, a quienes san Alberto, obispo de Jerusalén, dio la Regla de vida, para conducirse día y noche vigilantes en la oración y en la meditación de la ley del Señor (1231).
13*. En Skänninge, ciudad de Suecia, beata Ingrid Elofsdotter, que, al enviudar, dedicó todos sus bienes al servicio del Señor, vistiendo el hábito dominicano tras una peregrinación a Tierra Santa (1282).
14*. En París, en Francia, martirio de los beatos Juan María de Lau d’Allemans, Francisco José y Pedro Ludovico de la Rochefoucauld, obispos, más noventa y tres compañeros (Son sus nombres: beatos Vicente Abraham, Andrés Angar, Juan Bautista Claudio Aubert, Francisco Balmain, Juan Pedro Bangue, Ludovico Francisco Andrés Barret, José Bécavin, Jacobo Julio Bonnaud, Juan Antonio Jacinto Boucharène de Chaumeils, Juan Francisco Bosquet, Claudio Cayx o Dumas, Juan Charton de Millon, Claudio Chaudet, Nicolás Clairet, Claudio Colin, Francisco Dardan, Guillermo Antonio Delfaut, Maturino Víctor Deruelle, Gabriel Desprez de Roche, Tomás Nicolás Dubray, Tomás René Dubuisson, Francisco Dumasrambaud de Calandelle, Enrique Hipólito Ermès, Armando de Foucauld de Pontbriand, Jacobo Friteyre-Durvé, Claudio Francisco Garnières des Granges, Ludovico Lorenzo Gaultier, Juan Gautier, Juan Goizet, Andrés Grasset de Saint-Sauveur, Juan Antonio Guilleminet, Juan Bautista Jannin, Juan Lacan, Pedro Landry, Claudio Antonio Radulfo de Laporte, Roberto le Bis, Maturino Nicolás Le Bous de Villeneuve de la Villecrohaim, Oliverio Lefèvre, Carlos Francisco Legué, Jacobo José Lejardinier Deslandes, Jacobo Juan Lemeunier, Vicente José le Rousseau de Rosencoat, Francisco César Londiveau, Ludovico Longuet, Jacobo Francisco de Lubersac, Gaspar Claudio Maignien, Juan Felipe Marchand, Ludovico Mauduit, Francisco Ludovico Méallet de Fargues, Jacobo Alejandro Menuret, Juan Bautista Nativelle, Matías Agustín Nogier, José Tomás Pazery de Thorame, Julio Honorato Cipriano Pazery de Thorame, Pedro Francisco Pazery de Thorame, Pedro Ploquin, René Nicolás Poret, Julián Poulain-Delaunay, Juan Roberto Quéneau, Francisco Urbano Salins de Niart, Juan Enrique Ludovico Samson, Juan Antonio de Savine, Juan Antonio Bernabé Séguin, Juan Bautista María Tessier, Lupo Tomás o Bonnotte, Francisco Vareilhe-Duteil, Pedro Ludovico José Verrier y Ludovico Barreau de la Touche, de la Congregación de San Mauro de la Orden de San Benito; Juan Francisco Burté, de la Orden de los Hermanos Menores; Apolinar (Juan Jacobo) Morel, de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos; Ambrosio Agustín Chevreux y René Julián Massey, de la Orden de San Benito; Bernardo Francisco de Cucsac, Jacobo Gabriel Galais, Pedro Gauguin, Pedro Miguel Guérin, Jacobo Esteban Felipe Hourrier, Enrique Augusto Luzeau de la Moulonnière, Juan Bautista Miguel Pontus, Pedro Nicolás Psalmon y Claudio Rousseau, de la Compañía de San Sulpicio; Carlos Jeremías Bérauld du Pérou, Francisco Ludovico Hébert y Francisco Lefranc, de la Compañía de Jesús y María; Urbano Lefèvre, de la Sociedad Parisiense de Misiones para Extranjeros; Severino (Jorge) Girauld, de la Tercera Orden Regular de San Francisco, todos presbíteros; Ludovico Alejo Matías Boubert, Esteban Francisco Deusdedit [Diosdado] de Ravinel y Jacobo Agustín Robert de Lézardières, diáconos; Salomón (Guillermo Nicolás Ludovico) Leclercq, religioso de las Escuelas Cristianas; Augusto Nézel, clérigo, y Carlos Regis Mateos de la Calmette), clérigos o religiosos, que, por negarse todos ellos a prestar el juramento impíamente impuesto a los clérigos en tiempo de la Revolución Francesa, fueron encarcelados en el convento de Carmelitas y, por Cristo, ajusticiados en odio a la religión (1792).
15*. En el mismo lugar, día y año, beatos Pedro Jacobo María Vitalis, presbítero, y veinte compañeros (Sus nombres son: beatos Daniel Ludovico André des Pommerayes, Ludovico Remigio Benoist, Ludovico René Nicolás Benoist, Antonio Carlos Octaviano du Bouzet, Juan Andrés Capeau, Armando Chapt de Rastignac, Claudio Fontaine, Pedro Ludovico Gervais, Santos Huré, Juan Ludovico Guyard de Saint-Clair, Alejandro Carlos Lenfant, Lorenzo, Ludovico le Danoist, Tomás Juan Monsaint, Francisco José Pey, Juan José Rateau, Marcos Ludovico Royer, Juan Pedro Simón, además de Carlos Ludovico Hurtrel, de la Orden de los Mínimos, todos presbíteros; y Ludovico Benjamin Hurtrel, diácono), mártires, que en los mismos tiempos de turbulencia fueron asesinados en la abadía de San Germain-des-Prés, por odio a la Iglesia (1792).