sábado, 11 de junio de 2016

Sábado 16 julio 2016, Nuestra Señora del Carmen, memoria obligatoria. Lecturas Sábado XV semana del Tiempo Ordinario, año par.

SOBRE LITURGIA

DIRECTORIO SOBRE LA PIEDAD POPULAR Y LA LITURGIA

El escapulario del Carmen y otros escapularios


205. En la historia de la piedad mariana aparece la "devoción" a diversos escapularios, entre los que destaca el de la Virgen del Carmen. Su difusión es verdaderamente universal y sin duda se le aplican las palabras conciliares sobre las prácticas y ejercicios de piedad "recomendados a lo largo de los siglos por el Magisterio".

El escapulario del Carmen es una forma reducida del hábito religioso de la Orden de Hermanos de la bienaventurada Virgen del Monte Carmelo: se ha convertido en una devoción muy extendida e incluso más allá de la vinculación a la vida y espiritualidad de la familia carmelitana, el escapulario conserva una especie de sintonía con la misma.

El escapulario es un signo exterior de la relación especial, filial y confiada, que se establece entre la Virgen, Reina y Madre del Carmelo, y los devotos que se confían a ella con total entrega y recurren con toda confianza a su intercesión maternal; recuerda la primacía de la vida espiritual y la necesidad de la oración.

El escapulario se impone con un rito particular de la Iglesia, en el que se declara que "recuerda el propósito bautismal de revestirse de Cristo, con la ayuda de la Virgen Madre, solícita de nuestra conformación con el Verbo hecho hombre, para alabanza de la Trinidad, para que llevando el vestido nupcial, lleguemos a la patria del cielo".

La imposición del escapulario del Carmen, como la de otros escapularios, "se debe reconducir a la seriedad de sus orígenes: no debe ser un acto más o menos improvisado, sino el momento final de una cuidadosa preparación, en la que el fiel se hace consciente de la naturaleza y de los objetivos de la asociación a la que se adhiere y de los compromisos de vida que asume".

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, monte en el que Elías consiguió que el pueblo de Israel volviese a dar culto al Dios vivo y al que, más tarde, algunos, buscando la soledad, se retiraron para hacer vida eremítica, y dieron origen, con el correr de los tiempos, a una orden religiosa de vida contemplativa, que tiene como patrona y protectora a la Madre de Dios.

Oración colecta propia. Resto del común de la Virgen n. 3.

16 de julio
Nuestra Señora del Carmen
Memoria
Die 16 iulii
Beatae Mariae Virginis de Monte Carmelo
Memoria
Antífona de entrada Cf. Judit 13, 23. 25
El Señor Dios te ha bendecido, Virgen María, más que a todas las mujeres de la tierra; ha glorificado de tal modo, que tu alabanza está siempre en la boca de todos.
Antiphona ad introitum Cf. Jdt 13, 23. 25
Benedícta es tu, Virgo María, a Dómino Deo excélso prae ómnibus muliéribus super terram; quia nomen tuum ita magnificávit, ut non recédat laus tua de ore hóminum.
Oración colecta
Te suplicamos, Señor, que la poderosa intercesión de la Virgen María, en su advocación del Monte Carmelo, nos ayude y nos haga llegar hasta Cristo, monte de salvación. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Adiuvet nos, quaesumus, Dómine, gloriósae Vírginis Maríae intercéssio veneránda, ut, eius muníti praesídiis, ad montem, qui Christus est, perveníre valeámus. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la XV semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA Miq 2, 1-5
Desean los campos y se apoderan de las casas

Lectura de la profecía de Miqueas.

¡Ay de los que traman el crimen
y planean perfidias acciones en sus camas!
En cuanto apunta el día las ejecutan,
porque tienen poder.
Desean campos y los roban,
casas, y se apoderan de ellas;
oprimen al cabeza de familia
y a los suyos,
explotan al ciudadano y sus bienes.
Por tanto, esto dice el Señor:
«Yo también tramo
contra estas gentes un mal
del que no podréis apartar el cuello
y no andaréis con la cabeza alta,
pues serán malos tiempos aquellos.
Aquel día os dedicarán una sátira,
se cantará una elegía que diga:
“Estamos totalmente perdidos,
pues se reparte el lote de mi pueblo;
¿cómo se volverá hacia mí
para restituir nuestros campos
que ahora está repartiendo?”.
Por ello, no tendrás quien te eche a suertes
un lote en la asamblea del Señor».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 9, 22-23. 24-25. 28-29. 35 (R.: 33b)
R.
No te olvides de los humildes, Señor. Ne obliviscáris páuperum, Dómine.

V. ¿Por qué te quedas lejos, Señor,
y te escondes en el momento del aprieto?
En su soberbia el impío oprime al infeliz
y lo enreda en las intrigas que ha tramado. R.
No te olvides de los humildes, Señor. Ne obliviscáris páuperum, Dómine.

V. El malvado se gloría de su ambición,
el codicioso blasfema y desprecia al Señor.
El malvado dice con insolencia:
«No hay Dios que me pida cuentas». R.
No te olvides de los humildes, Señor. Ne obliviscáris páuperum, Dómine.

V. Su boca está llena de maldiciones,
de engaños y de fraudes;
su lengua encubre maldad y opresión;
en el zaguán se sienta al acecho
para matar a escondidas al inocente. R.
No te olvides de los humildes, Señor. Ne obliviscáris páuperum, Dómine.

V. Pero tú ves las penas y los trabajos,
tú miras y los tomas en tus manos.
A ti se encomienda el pobre,
tú socorres al huérfano. R.
No te olvides de los humildes, Señor. Ne obliviscáris páuperum, Dómine.

Aleluya 2 Co 5, 19ac
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Dios estaba en Cristo, reconciliando al mundo consigo, y ha puesto en nosotros el mensaje de la reconciliación.
Deus erat in Christo mundum reconcílians sibi et pósuit in nobis verbum reconciliatiónis.
R.

EVANGELIO Mt 12, 14-21
Les mandó que no lo descubrieran. Así se cumplió lo dicho por el profeta
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, al salir de la sinagoga, los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús.
Pero Jesús se enteró, se marchó de allí y muchos lo siguieron.
Él los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran.
Así se cumplió lo dicho por medio del profeta Isaías:
«Mirad a mi siervo, mi elegido,
mi amado, en quien me complazco.
Sobre él pondré mi espíritu
para que anuncie el derecho a las naciones.
No porfiará, no gritará, nadie escuchará su voz por las calles.
La caña cascada no la quebrará,
la mecha vacilante no la apagará,
hasta llevar el derecho a la victoria;
en su nombre esperarán las naciones».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 40, 2
Quería el Señor curar a los judíos mediante esta mansedumbre. Por ello dio ejemplo, y a pesar de que ellos se le resistían no los escarmentó destruyéndolos. Por eso dice el profeta, para evidenciar su tara y manifestar la virtud del Salvador: "No romperá la caña cascada, y no apagará la mecha que humea" (Is 42, 3).


Oración de los fieles
337. Oremos al Señor nuestro Dios, implorando la intercesión de la Virgen María.
- Por la Iglesia, que contempla en María la imagen radiante de la nueva humanidad salvada en Cristo. Roguemos al Señor.
- Por todos los que sufren y se encuentran en cualquier necesidad. Roguemos al Señor.
- Por los navegantes y trabajadores del mar. Roguemos al Señor.
- Por los enfermos y los agonizantes. Roguemos al Señor.
- Por los difuntos necesitados de purificación. Roguemos al Señor.
- Por nosotros aquí reunidos. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, nuestra súplicas, que te dirigimos confiando en la poderosa intercesión de santa María. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Jubilosos de poder celebrar la festividad de la Madre de tu Hijo, te ofrecemos, Señor, este sacrificio de alabanza, y te suplicamos que, por estos sagrados misterios, se acrecienten en nosotros los frutos de la redención eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Laudis tibi, Dómine, hóstias offérimus, de Genetrícis Fílii tui commemoratióne laetántes; praesta, quaesumus, ut per haec sacrosáncta commércia ad redemptiónis aetérnae proficiámus augméntum. Per Christum.
PREFACIO I DE SANTA MARÍA VIRGEN
La Maternidad de María.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la (***) de santa María, siempre virgen.
Porque ella concibió a tu único Hijo por obra del Espíritu Santo, y, sin perder la gloria de su virginidad, derramó sobre el mundo la luz eterna, Jesucristo, Señor nuestro.
Por él, los ángeles y los arcángeles y todos los coros celestiales celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE BEATA MARIA VIRGINE
De Maternitate beatae Mariae Virginis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Et te in ...* beátae Maríae semper Vírginis collaudáre, benedícere et praedicáre.
Quae et Unigénitum tuum Sancti Spíritus obumbratióne concépit, et, virginitátis glória permanénte, lumen aetérnum mundo effúdit, Iesum Christum Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli caelorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARÍSTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de la comunión Cf. Lc 1, 48
Me felicitarán todas las generaciones, porque Dios ha mirado la humillación de su esclava.
Antiphona ad communionem Cf. Lc 1, 48
Beátam me dicent omnes generatiónes, quia ancíllam húmilem respéxit Deus.
Oración después de la comunión
Después de celebrar la eucaristía, te rogamos, Señor, que cuantos veneramos la memoria de santa María, siempre Virgen, nos sentemos un día a la mesa del banquete del reino de los cielos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Refécti, Dómine, caeléstibus alimóniis, te súpplices exorámus, ut Fílium tuum, ex alma Vírgine natum, quem sacraménto suscépimus, confiteámur verbis et móribus teneámus. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.