jueves, 9 de junio de 2016

Jueves 14 julio 2016, Lecturas Jueves XV semana del Tiempo Ordinario, año par.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la XV semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA Is 26, 7-9. 12. 16-19
Despertarán jubilosos los que habitan en el polvo

Lectura del libro de Isaías.

La senda del justo es recta.
Tú allanas el sendero del justo;
en la senda de tus juicios, Señor, te esperamos
ansiando tu nombre y tu recuerdo.
Mi alma te ansía de noche,
mi espíritu en mi interior madruga por ti,
porque tus juicios son luz de la tierra,
y aprenden ¡a justicia los habitantes del orbe.
Señor, tú nos darás la paz,
porque todas nuestras empresas
nos las realizas tú.
Señor, en la angustia acudieron a ti,
susurraban plegarias cuando los castigaste.
Como la embarazada cuando le llega el parto
se retuerce y grita de dolor,
así estábamos en tu presencia, Señor:
concebimos, nos retorcimos, dimos a luz… viento;
nada hicimos por salvar el país,
ni nacieron habitantes en el mundo.
¡Revivirán tus muertos,
resurgirán nuestros cadáveres,
despertarán jubilosos los que habitan en el polvo!
Pues rocío de luz es tu rocío,
que harás caer sobre la tierra de las sombras.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 101, 13-14 y 15. 16-18. 19-21 (R.: 20b)
R.
El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra. Dóminus de cælo in terram aspéxit.

V. Tú permaneces para siempre,
y tu nombre de generación en generación.
Levántate y ten misericordia de Sión,
que ya es hora y tiempo de misericordia.
Tus siervos aman sus piedras,
se compadecen de sus ruinas. R.
El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra. Dóminus de cælo in terram aspéxit.

V. Los gentiles temerán tu nombre,
los reyes del mundo, tu gloria.
Cuando el Señor reconstruya Sión,
y aparezca en su gloria,
y se vuelva a las súplicas de los indefensos,
y no desprecie sus peticiones. R.
El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra. Dóminus de cælo in terram aspéxit.

V. Quede esto escrito para la generación futura,
y el pueblo que será creado alabará al Señor.
Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,
desde el cielo se ha fijado en la tierra,
para escuchar los gemidos de los cautivos
y librar a los condenados a muerte. R.
El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra. Dóminus de cælo in terram aspéxit.

Aleluya Mt 11, 28
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados -dice el Señor-, y yo os aliviaré.
Veníte ad me omnes qui laborátis et oneráti estis, et ego refíciam vos, dicit Dóminus.
R.

EVANGELIO Mt 11, 28-30
Soy manso y humilde de corazón
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Ángelus, 6-julio-2014
Jesús promete dar alivio a todos, pero nos hace también una invitación, que es como un mandamiento: "Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón" (Mt 11, 29). El "yugo" del Señor consiste en cargar con el peso de los demás con amor fraternal. Una vez recibido el alivio y el consuelo de Cristo, estamos llamados a su vez a convertirnos en descanso y consuelo para los hermanos, con actitud mansa y humilde, a imitación del Maestro. La mansedumbre y la humildad del corazón nos ayudan no sólo a cargar con el peso de los demás, sino también a no cargar sobre ellos nuestros puntos de vista personales, y nuestros juicios, nuestras críticas o nuestra indiferencia.