viernes, 13 de mayo de 2016

Viernes 17 junio 2016, Para fomentar la concordia, misa "ad diversa"

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

CAPÍTULO XIX. BENDICIÓN DE UN CEMENTERIO

NOCIONES GENERALES


1054. La Iglesia, al considerar lugar sagrado el cementerio, desea vivamente que los nuevos cementerios construídos por la comunidad católica, o por la autoridad pública en regiones católicas, se bendigan y que en ellos se erija la Cruz del Señor, como signo de esperanza y de resurrección para todos los hombres.
Los discípulos de Cristo "ni por la región, ni por la lengua, ni por las instituciones políticas de la vida, son distintos de los demás hombres” (372), anhelan vivir en familia con todos ellos: oran, pues, al Padre celestial por los difuntos y piden por quienes murieron en la paz de Cristo y por todos los difuntos cuya fe sólo El conoció (373).
Por tal razón los cristianos sepultan y honran, en los cementerios no sólo los cuerpos de quienes la fe hizo hermanos, sino también de aquellos a quienes la naturaleza humana hizo partícipes, pues a todos redimió Cristo en la cruz y por todos derramó su sangre.

1055. La bendición del cementerio puede realizarse cualquier día, excepto el Miércoles de Ceniza y la Semana Santa.
Elíjase preferentemente un día en que los fieles puedan concurrir en mayor número, sobre todo el domingo, porque la celebración semanal de la Pascua del Señor expresa mejor el sentido pascual de la muerte cristiana (374).

1056. Es conveniente que la celebración sea realizada por el Obispo de la diócesis; pero si él no pudiera hacerla, encomendará este oficio a otro Obispo o a un presbítero, que sea partícipe y cooperador suyo en el cuidado pastoral de la diócesis o de los fieles que edificaron el cementerio (como por ejemplo el rector o el párroco del cementerio) (375).
Redáctese el documento de la bendición realizada, haciendo las adaptaciones del caso, como se dice en el n. 877; un ejemplar se conservará en la curia diocesana y otro en el archivo del cementerio.

1057. Para celebrar el rito de bendición del cementerio, prepárese lo siguiente:
a) Ritual Romano y Leccionario;
b) cruz procesional y antorchas que llevarán los ministros en la procesión de la iglesia al cementerio;
c) recipiente con agua bendita y aspersorio;
d) incensario, naveta con incienso y cucharilla;
e) si se va a dedicar o bendecir el altar de la capilla del cementerio:
- lo que se requiere para el ornato del altar;
- todo lo necesario para la dedicación o bendición de un altar;
f) si después de la bendición se celebra el sacrificio eucarístico, prepárese todo lo necesario para la Misa.
Para la celebración del rito se usarán vestiduras litúrgicas de color adecuado.
Prepárese lo siguiente:
- para el Obispo: alba, estola, cruz pectoral, si se juzga conveniente, capa pluvial, casulla, mitra y báculo pastoral;
- para los presbíteros concelebrantes: vestiduras para concelebrar la Misa;
- para los diáconos: albas, estolas y, si se juzga conveniente, dalmáticas;
- para los demás ministros: albas u otras vestiduras legítimamente aprobadas.

(372) Epístola ad Diognetum, 5: ed. Funk I, p. 397.
(373) Cf. Misal Romano, Plegaria Eucarística IV, n. 123.
(374) Cf. Ritual Romano, Bendicional, capítulo XXXV: Ritual para la bendición de un cementerio, n 1117.
(375) Cf. ibidem, n. 1116.


CALENDARIO

17 VIERNES DE LA XI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa
de feria (verde).
ve MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 73, n. 5; y en el presente año jubilar: pp. 26ss, nn. 16. 24), Pf. común.
LECC.: vol. IV (o bien: vol. III-par de las nuevas ediciones).
- 2 Re 11, 1-4. 9-18. 20. Ungió a Joás, y todos aclamaron: ¡Viva el rey!
- Sal 131. R. El Señor ha elegido a Sion, ha deseado vivir en ella.
- Mt 6, 19-23. Donde está tu tesoro, allí está tu corazón.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 18 de junio, pág. 370.
CALENDARIOS: Teatinos: Beato Pablo Burali, obispo (MO).
OCSO: Beato José Cassant, monje cisterciense (ML).
Ibiza: Aniversario de la muerte de Mons. Francisco Planas Muntaner, obispo, emérito (1985).

TEXTOS MISA

PARA FOMENTAR LA CONCORDIA. PRO CONCORDIA FOVENDA.
Antífona de entrada Hch 4, 32. 33
En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo. Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor. Todos eran muy bien vistos. Aleluya.
Antiphona ad introitum Act 4, 32-33
Multitúdinis credéntium erat cor unum et ánima una. Et virtúte magna reddébant Apóstoli testimónium resurrectiónis Iesu Christi Dómini nostri; et grátia magna erat in ómnibus illis, allelúia.
Oración colecta
Oh Dios, unidad suprema y amor verdadero, concede a tus hijos un solo corazón y un solo espíritu, para que vivan en concordia, y para que la Iglesia, cimentada en la verdad, pueda mantenerse en la unidad perfecta. Por nuestro Señor Jesucristo.


Collecta
Deus, summa únitas et vera cáritas, da fidélibus tuis cor unum et ánimam unam, ut Ecclésiae tuae corpus concórdia vígeat, et, quae veritátis confessióne nítitur, stábili unitáte firmétur. Per Dóminum.
Vel:
Deus, qui Ecclésiam tuam in dilectiónem tuae divinitátis et próximi cuncta serváre caeléstia mandáta docuísti, da nobis spíritum pacis et grátiae, ut univérsa família tua et toto tibi sit corde devóta, et pura sibi voluntáte concórdet. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la XI semana de Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA 2 Re 11, 1-4.9-18. 20
Ungieron y gritaron:
«¡Viva el rey!»
Lectura del segundo libro de los Reyes.

EN aquellos días, cuando la madre del rey Ocozías, Atalía, vio que su hijo había muerto, se dispuso a eliminar a toda la estirpe real. Pero Josebá, hija del rey Jorán y hermana de Ocozías, tomó a Joás, hijo de Ocozías, de entre los hijos del rey que estaban siendo asesinados, lo escondió y lo instaló, a él y a su nodriza, en su dormitorio, manteniéndolo oculto a la vista de Atalía y así no lo mataron. Estuvo seis años con ella, escondido en el templo del Señor, mientras Atalía reinaba en el país.
El séptimo año, el sacerdote Yehoyadá mandó buscar a los centuriones de los canos y de los guardias y los condujo junto a sí al templo del Señor para establecer un pacto con ellos y hacerles prestar juramento. Luego les presentó al hijo del rey.
Los centuriones cumplieron cuanto Yehoyadá les ordenó. Cada uno tomó sus hombres, los que entraban y los que salían de servicio el sábado, y se presentaron ante el sacerdote. Yehoyadá entregó a los centuriones las lanzas y escudos del rey David que había depositados en el templo del Señor.
Los guardias se apostaron, arma en mano, desde el extremo sur hasta el extremo norte del templo, ante el altar y el templo, en tomo al rey, por un lado y por otro.
El sacerdote hizo salir al hijo del monarca y le impuso la diadema y las insignias reales. Luego lo proclamaron rey y lo ungieron. Aplaudieron y gritaron:
«¡Viva el rey!».
Cuando Atalía oyó el griterío de los guardias y del pueblo, se fue hacia la muchedumbre que se hallaba en el templo del Señor. Miró y vio al rey de pie junto a la columna, según la costumbre: los jefes con sus trompetas con él, y a todo el pueblo de la tierra en júbilo, tocando sus instrumentos.
Atalía rasgó entonces sus vestiduras y gritó:
«¡Traición!, ¡traición!».
Entonces el sacerdote Yehoyadá dio orden a los jefes de las tropas:
«Hacedla salir de entre las filas. Quien la siga será pasado a espada» (pues el sacerdote pensaba: «No debe ser ejecutada en el templo del Señor»).
Le abrieron paso y, cuando entró en el palacio real por la puerta de los Caballos, fue ejecutada.
Luego Yehoyadá hizo una alianza entre el Señor, el rey y el pueblo, por ¡a que el pueblo se convertía en pueblo del Señor; hizo también una alianza entre el rey y el pueblo.
Y todo el pueblo de la tierra acudió al templo de Baal para derribarlo. Hicieron pedazos sus altares e imágenes, y ejecutaron a Matán, sacerdote de Baal, frente a los altares.
El sacerdote puso entonces centinelas en el templo del Señor. Todo el pueblo de la tierra exultaba de júbilo y la ciudad quedó tranquila: Atalía ya había muerto a espada en palacio.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 131, 11. 12. 13-14. 17-18 (R.: cf. 13)
R.
El Señor ha elegido Sión, para vivir en ella. Elégit Dóminus Sion in habitatiónem sibi.

V. El Señor ha jurado a David
una promesa que no retractará:
«A uno de tu linaje
pondré sobre tu trono.» R.
El Señor ha elegido Sión, para vivir en ella. Elégit Dóminus Sion in habitatiónem sibi.

V. «Si tus hijos guardan mi alianza
y los mandatos que les enseño,
también sus hijos, por siempre,
se sentarán sobre tu trono.» R.
El Señor ha elegido Sión, para vivir en ella. Elégit Dóminus Sion in habitatiónem sibi.

V. Porque el Señor ha elegido a Sión,
ha deseado vivir en ella:
«Esta es mi mansión por siempre,
aquí viviré, porque la deseo.» R.
El Señor ha elegido Sión, para vivir en ella. Elégit Dóminus Sion in habitatiónem sibi.

V. «Haré germinar el vigor de David,
enciendo una lámpara para mi Ungido.
A sus enemigos los vestiré de ignominia,
sobre él brillará mi diadema». R.
El Señor ha elegido Sión, para vivir en ella. Elégit Dóminus Sion in habitatiónem sibi.

Aleluya Mt 5, 3
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Beáti páuperes spíritu, quóniam ipsórum est regnum cælórum.
R.

EVANGELIO Mt 6, 19-23
Donde está tu tesoro, allí estará tu corazón
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No atesoréis para vosotros tesoros en la tierra, donde la polilla y la carcoma los roen y donde los ladrones abren boquetes y los roban. Haceos tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni carcoma que los roen, ni ladrones que abren boquetes y roban. Porque donde está tu tesoro, allí estará tu corazón.
La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, tu cuerpo entero tendrá luz; pero si tu ojo está enfermo, tu cuerpo entero estará a oscuras. Si, pues, la luz que hay en ti está oscura, ¡cuánta será la oscuridad!».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Santo Tomás de Aquino, Comentario sobre S. Mateo, 6, 22-23.
Con el ojo se significa la intención. El que quiere hacer una cosa, primero la pretende: así, si tu intención es lúcida –sencilla, transparente–, es decir, encaminada a Dios, todo tu cuerpo, o sea, todas tus acciones serán lúcidas, dirigidas sinceramente al bien.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario XV
303. Oremos a Dios Padre.
- Por La Iglesia, signo de Cristo en medio del mundo. Roguemos al Señor.
- Por los que tienen alguna responsabilidad sobre los demás. Roguemos al Señor.
- Por los que mueren de muerte violenta. Roguemos al Señor.
- Por los que matan, secuestran, destruyen. Roguemos al Señor.
- Por nosotros, llamados a trabajar por la paz y la reconciliación. Roguemos al Señor.
Que tu bondad nos conceda, Señor, lo que nuestras acciones no merecen. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Oh Dios, que con tus sacramentos y enseñanzas nos renuevas y nos haces semejantes a ti, conduce nuestros pasos por tus sendas y haz que, por este sacrificio, vivamos el amor que esperas de nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Deus, qui nos ad imáginem tuam sacraméntis rénovas et praecéptis, gressus nostros in sémitis tuis pérfice miserátus, ut caritátis donum, quod a nobis sperári fecísti, per haec quae offérimus sacrifícia tríbuas apprehéndi. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA SOBRE LA RECONCILIACIÓN II. PREX EUCHARISTICA DE RECONCILIATIONE II.
Antífona de la comunión Jn 17, 20. 21
Padre, ruego por los que crean en mí, para que todos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado -dice el Señor.
Antiphona ad communionem Jn 17, 20-21
Rogo, Pater, pro eis qui creditúri sunt in me, ut ipsi in nobis unum sint, ut credat mundus quia tu me misísti, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Después de recibir el sacramento de la unidad, te pedimos, Señor, que convivamos unidos en tu casa, poseamos de veras la paz que ofrecemos y conservemos la paz que recibimos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Súmpsimus, Dómine, sacraméntum unitátis; praesta nobis, quaesumus, sancta unanimitáte in domo tua vivéntibus, pacem habére quam trádimus, pacem serváre quam súmimus. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 18 de junio

1. En Roma, en el cementerio de Balbina, en la Vía Ardeatina, santos Marcos y Marceliano, mártires en la persecución bajo el emperador Diocleciano, a los que hermanó el sufrimiento (c. 304).
2. En Trípoli, de Fenicia, san Leoncio, soldado, que por los atroces tormentos sufridos en la cárcel llegó a la corona del martirio (s. IV).
3. En África, santos Ciríaco y Paula, mártires (c. s. IV).
4. En Burdeos, en Aquitania, san Amando, obispo, que instruyó en la doctrina de la verdad y bautizó a san Paulino de Nola, que, a su vez, alaba al obispo (s. V).
5. En el monte Cronio (hoy Gemmariario), cerca de las termas de Selinunte, en Sicilia occidental, san Calógero, eremita (c. s. V).
6. En Schönau, de la Renania, en Germania, santa Isabel, virgen, célebre por su observancia de la vida monástica (1164).
7*. En Mántua, en Lombardía, beata Hosana Andreasi, virgen, que vistió el hábito de las Hermanas de Penitencia de Santo Domingo y sumó armonizar con las ocupaciones seculares la contemplación de Dios y el ejercicio de las buenas obras (1505).
8. En Pádua, en la región de Venecia, san Gregorio Barbarigo, obispo, que instituyó un seminario para clérigos, enseñó el catecismo a los niños en su propia lengua, mantuvo coloquios con el clero y abrió escuelas, mostrándose liberal con todos y exigente consigo mismo (1697).