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Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

viernes, 6 de mayo de 2016

Viernes 10 junio 2016, Del misterio de la santa Cruz, misa votiva.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

BENDICIÓN DE LA NUEVA FUENTE

1006. Después el Obispo, dejada la mitra, invita a los fieles a orar, diciendo: El tiempo apremia, u otra invitación semejante.
Y todos oran en silencio por algunos momentos.
Entonces el Obispo, vuelto hacia la fuente, dice la oración: Dios, creador del mundo (331).

1007. Terminada la invocación sobre la fuente, mientras ésta es incensada, es conveniente cantar un canto, por ejemplo: La voz del Señor, o Sobre las aguas, o Aquí está la fuente de vida.
Terminado lo anterior el Obispo, de pie, con mitra y delante del pueblo, si pareciere conveniente, recibe la renovación de las promesas de la fe bautismal y asperja al pueblo con agua sacada de la fuente (332).

CONCLUSIÓN DE LA CELEBRACIÓN

1008. Entonces se hace la oración común, o según el modo acostumbrado en la celebración de la Misa, o como se propone en el Ritual Romano.
Sigue el Padrenuestro, que el Obispo introduce oportunamente con la monición: Al recordar nuestro Bautismo, u otra expresada con palabras semejantes.
Después el Obispo dice la oración: Dios, que de las aguas (333).

1009. Finalmente el Obispo bendice al pueblo de la manera acostumbrada, como se describe en los nn. 1120-1121.
Por fin el diácono despide al pueblo, diciendo: Podéis ir en paz.
Todos responden: Demos gracias a Dios.

1010. Si la bendición de la nueva fuente se hace dentro de la Misa, se celebra la Misa del día o una votiva, según las rúbricas, una de las lecturas puede tomarse de las que se proponen en el Leccionario para la celebración de los sacramentos de Iniciación cristiana.

(331) Cf. ibidem, nn. 868-869.
(332) Cf. ibidem, nn. 870-872.
(333) Cf. ibidem, n. 874.

CALENDARIO

10 VIERNES DE LA X SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa
de feria (verde).
ve MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 73, n. 5; y en el presente año jubilar: pp. 26ss, nn. 16. 24), Pf. común.
LECC.: vol. IV (o bien: vol. III-par de las nuevas ediciones).
- 1 Re 19, 9a. 11-16. Ponte de pie en el monte ante el Señor.
- Sal 26. R. Tu rostro buscaré, Señor.
- Mt 5, 27-32. El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 11 de junio, pág. 358.
CALENDARIOS: Hospitalarios de San Juan de Dios: Beato Eustaquio Kugler, religioso (MO).
Dominicos: Beato Juan Dominici, obispo (ML).

TEXTOS MISA

DEL MISTERIO DE LA SANTA CRUZ
Se dice con vestiduras de color rojo.
DE MYSTERIO SANCTAE CRUCIS
In hac Missa adhibetur color ruber.
Antífona de entrada Cf. Ga 6, 14
Nosotros hemos de gloriarnos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo: en él está nuestra salvación, vida y resurrección; él nos ha salvado y libertado.
Ant. ad introitum Cf. Ga 6,14
Nos autem gloriári opórtet in cruce Dómini nostri Iesu Christi, in quo est salus, vita et resurréctio nostra, per quem salváti et liberáti sumus.
Oración colecta
Señor, Dios nuestro, que has querido realizar la salvación de todos los hombres por medio de tu Hijo, muerto en la cruz, concédenos, te rogamos, a quienes hemos conocido en la tierra este misterio alcanzar en el cielo los premios de la redención. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui Unigénitum tuum crucem subíre voluísti, ut salvum fáceret genus humánum, praesta, quaesumus, ut, cuius mystérium in terra cognóvimus, eius redemptiónis praemia in caelo cónsequi mereámur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la X semana de Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA 1 Re 19, 9a. 11-16
Permanece de pie en el monte ante el Señor

Lectura del primer libro de los Reyes.

En aquellos días, Elías llegó hasta Horeb, el monte de Dios, se introdujo en la cueva y pasó la noche.
Le llegó la palabra del Señor, y le dijo:
«Sal y permanece de pie en el monte ante el Señor».
Entonces pasó el Señor y hubo un huracán tan violento que hendía las montañas y quebraba las rocas ante el Señor, aunque en el huracán no estaba el Señor. Después del huracán, un terremoto, pero en el terremoto no estaba el Señor.
Después del terremoto fuego, pero en el fuego tampoco estaba el Señor.
Después del fuego el susurro de una brisa suave. Al oírlo Elías, cubrió su rostro con el manto, salió y se mantuvo en pie a la entrada de la cueva.
Le llegó una voz que le dijo:
«¿Qué haces aquí, Elías?», y él respondió:
«Ardo en celo por el Señor, Dios del universo, porque los hijos de Israel han abandonado tu alianza, derribado tus altares y pasado a espada a tus profetas; quedo yo solo y buscan mi vida para arrebatármela».
Le dijo el Señor:
«Vuelve a tu camino en dirección al desierto de Damasco.
Cuando llegues, unge rey de Siria a Jazael, rey de Israel a Jehú, hijo de Nimsí, y profeta sucesor tuyo a Eliseo, hijo de Safat, de Abel Mejolá».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 26, 7-8ab. 8c-9abcd. 13-14 (R.: 8c)
R.
Tu rostro buscaré, Señor. Fáciem tuam, Dómine, requíram.

V. Escúchame, Señor,
que te llamo;
ten piedad, respóndeme.
Oigo en mi corazón:
«Buscad mi rostro». R.
Tu rostro buscaré, Señor. Fáciem tuam, Dómine, requíram.

V. Tu rostro buscaré, Señor,
no me escondas tu rostro.
No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio;
no me deseches. R.
Tu rostro buscaré, Señor. Fáciem tuam, Dómine, requíram.

V. Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. R.
Tu rostro buscaré, Señor. Fáciem tuam, Dómine, requíram.

Aleluya Flp 2, 15d. 16A
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Brilláis como lumbreras del mundo, manteniendo firme la palabra de la vida.
Lucétis sicut luminária in mundo, verbum vitæ continéntes.
R.

EVANGELIO Mt 5, 27-32
Todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.
Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”.
Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.
Se dijo: “El que repudie a su mujer, que le dé acta de repudio”. Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer —no hablo de unión ilegítima— la induce a cometer adulterio, y e! que se casa con la repudiada comete adulterio».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
1456 La confesión de los pecados hecha al sacerdote constituye una parte esencial del sacramento de la penitencia: "En la confesión, los penitentes deben enumerar todos los pecados mortales de que tienen conciencia tras haberse examinado seriamente, incluso si estos pecados son muy secretos y si han sido cometidos solamente contra los dos últimos mandamientos del Decálogo (cf Ex 20, 17; Mt 5, 28), pues, a veces, estos pecados hieren más gravemente el alma y son más peligrosos que los que han sido cometidos a la vista de todos" (Cc. de Trento: DS 1680):
"Cuando los fieles de Cristo se esfuerzan por confesar todos los pecados que recuerdan, no se puede dudar que están presentando ante la misericordia divina para su perdón todos los pecados que han cometido. Quienes actúan de otro modo y callan conscientemente algunos pecados, no están presentando ante la bondad divina nada que pueda ser perdonado por mediación del sacerdote. Porque `si el enfermo se avergüenza de descubrir su llaga al médico, la medicina no cura lo que ignora' " (S. Jerónimo, Eccl. 10, 11) (Cc. de Trento: DS 1680).

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario X
298. Reunidos, hermanos, para recordar los beneficios de nuestro Dios, pidámosle que inspire nuestras plegarias para que merezcan ser atendidas.
- Por el papa N., por nuestro obispo N., por todo el clero y el pueblo a ellos encomendado. Roguemos al Señor.
- Por todos los gobernantes y sus ministros, encargados de velar por el bien común. Roguemos al Señor.
- Por los navegantes, por los que están de viaje, por los cautivos y los encarcelados. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros, reunidos en este santo templo en la fe, devoción, amor y temor de Dios. Roguemos al Señor.
Que te sean gratos, Señor, los deseos de tu Iglesia suplicante, para que tu misericordia nos conceda lo que no podemos esperar por nuestros méritos. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Señor, que nos limpie de toda culpa este sacrificio, el mismo que ofrecido en el ara de la cruz, quitó el pecado del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Haec oblátio, Dómine, quaesumus, ab ómnibus nos purget offénsis, quae in ara crucis totíus mundi tulit offénsam. Per Christum.
Prefacio: La gloriosa victoria de la cruz.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque has puesto la salvación del género humano en el árbol de la cruz, para que donde tuvo origen la muerte, de allí surgiera la vida, y el que en venció en un árbol, fuera en un árbol vencido, por Cristo Señor nuestro.
Por él, los ángeles y los arcángeles, y todos los coros celestiales, celebran tu gloria unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
Puede decirse también el prefacio I de la Pasión del Señor.
Praefatio: De victoria crucis gloriosae.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens, aetérne Deus:
Qui salútem humáni géneris in ligno crucis constituísti, ut unde mors oriebátur, inde vita resúrgeret; et, qui in ligno vincébat, in ligno quoque vincerétur: per Christum Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli caelorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
Dici potest etiam Praefatio I de Passione Domini.
PLEGARIA EUCARÍSTICA II.
Antífona de la comunión Jn 12, 32
Cuando yo sea levantado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí -dice el Señor.
Antiphona ad communionem Jn 12,32
Ego si exaltátus fúero a terra, omnes traham ad meípsum, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Fortalecidos con esta eucaristía, te pedimos, Señor Jesucristo, que lleves a la gloria de la resurrección a los que has redimido en el madero salvador de la cruz. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Post communionem
Refectióne tua sancta enutríti, Dómine Iesu Christe, súpplices deprecámur, ut, quos per lignum crucis vivíficae redemísti, ad resurrectiónis glóriam perdúcas. Qui vivis et regnas in saecula saeculórum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 11 de junio

M
emoria de san Bernabé, apóstol, varón bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe, que formó parte de los primeros creyentes en Jerusalén y predicó el Evangelio en Antioquía e introdujo entre los hermanos a Saulo de Tarso, recién convertido. Con él realizó un primer viaje por Asia para anunciar la Palabra de Dios, participó luego en el Concilio de Jerusalén y terminó sus días en la isla de Chipre, su patria, sin cesar de difundir el Evangelio (s. I).
2. En Nápoles, de la Campania, san Máximo, obispo, que por defender la fe de Nicea fue desterrado por el emperador Constancio, muriendo consumido por diversas calamidades (s. IV).
3. En Bremen, de Sajonia, san Remberto, obispo de Hamburgo y Bremen, fiel discípulo y sucesor de san Oscar, que continuó su ministerio por tierras de Dinamarca y Suecia, y en tiempo de las incursiones de los normandos se preocupó de redimir a los cautivos (888).
4*. En Maguncia, de Franconia, en Germania, beato Bardón, obispo, el cual, siendo abad del monasterio de Hersfeld, fue elevado al orden episcopal y trabajó con suma solicitud pastoral para bien de su iglesia (1051).
5*. En el monasterio de La Camabre, cerca de Bruselas, en Brabante, santa Alicia o Aleide, virgen, de la Orden Cisterciense, que a los veintidós años de edad enfermó de lepra y se vio obligada a vivir como reclusa. Hacia el final de su vida se vio privada de la vista, de modo que ni un solo miembro de su cuerpo estuviese sano, excepto su lengua para cantar las alabanzas de Dios (1250).
6. En Treviso, en el territorio de Venecia, san Paris, presbítero de la Orden Camaldulense, que fue director espiritual de religiosas durante setenta y siete años, falleciendo a la edad de ciento ocho años (1267).
7*. En Gniezno, en Polonia, beata Iolanda, abadesa, la cual, a la muerte de Boleslao el Piadoso, su esposo, abandonando todos los bienes temporales, y junto con su hijo, profesó como monja de la Orden de Santa Clara (1298).
8*. En Saluzzo, del Piamonte, beato Esteban Bandelli, presbítero de la Orden de Predicadores, egregio en la predicación y el sacramento de la confesión (1450).
9. En Salamanca, en España, san Juan de Sahagún González de Castrillo, presbítero de la Orden de los Ermitaños de San Agustín, que, con su santidad de vida y sus coloquios constantes, logró la concordia entre las facciones existentes entre los ciudadanos (1479).
10. En Tortosa, en España, santa Rosa Francisca María de los Dolores (María Rosa) Molas Vallvé, virgen, que convirtió un grupo de piadosas mujeres en la Congregación de Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación, para asistir a las personas afligidas (1876).
11. En Roma, santa Paula Frassinetti, virgen, quien, en medio de grandes dificultades, fundó la Congregación de Hermanas de Santa Dorotea, para la formación cristiana de las jóvenes, distinguiéndose por su fortaleza de ánimo, una gran suavidad en el obrar y la energía para dirigir su Instituto (1882).
12*. En Ragusa, de Sicilia, beata María Schininà, virgen, que escogió una vida sencilla y humilde, dedicada a curar enfermos, abandonados y pobres, instituyendo las Hermanas del Sagrado Corazón, para prestar ayuda a todo género de miseria (1910).
13*. En la aldea de Kara-Kenpru, cerca de Amida, en Turquía, beato Ignacio Maloyan, obispo de Mardin, en Armenia, y mártir durante el genocidio de los cristianos de aquella región por obra de los perseguidores de la fe. Por no haber querido abrazar otra religión, después de haber consagrado el pan para la refección espiritual de sus compañeros de cautiverio, fue fusilado junto con un ingente número de cristianos, ofreciendo su sangre para obtener el fruto de la paz (1915).