sábado, 21 de mayo de 2016

Sábado 25 junio 2016, Santa María en sábado, memoria libre, misa de Santa María, Reina de los Apóstoles.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

CAPÍTULO XXII. EXPOSICIÓN Y BENDICIÓN EUCARÍSTICA

NOCIONES GENERALES


1102. La exposición de la Santísima Eucaristía lleva a reconocer en ella la admirable presencia de Cristo, e invita a la unión de corazón con él, que llega a su culmen en la Comunión sacramental.
Por lo cual hay que atender a que en tales exposiciones el culto del Santísimo resplandezca de modo que manifieste la relación con la Misa (393).

1103. Delante del Santísimo Sacramento expuesto, se hará genuflexión con una sola rodilla (394).

1104. Para la exposición del Santísimo Sacramento que se hace con la custodia, prepárese:
a) Sobre el altar, o cerca de él, según lo requiera cada caso:
- la custodia y, si se juzga conveniente, el corporal;
- cuatro o seis cirios;
- flores, si se juzga conveniente;
- el Ritual Romano;
- velo humeral
- asientos y reclinatorios cuando y donde se requieran, para el Obispo y los ministros.
b) En el secretarium
- incensario, la naveta con el incienso y la cucharilla
- vestiduras litúrgicas de color blanco o festivo:
- para el Obispo: alba, cruz pectoral, estola, capa pluvial, mitra, báculo pastoral;
- para los presbíteros: albas, estolas, capas pluviales;
- para los diáconos: albas, estolas y, si se cree conveniente, dalmáticas;
- para los demás ministros: albas, u otras vestiduras legítimamente aprobadas.

I. EXPOSICIÓN PROLONGADA

La exposición


1105. Si la exposición es más solemne y prolongada, la hostia para la adoración se consagrará en la Misa inmediatamente anterior, y se colocará en la custodia sobre el altar, después de la Comunión. La Misa terminará con la oración después de la Comunión, omitidos los ritos de conclusión, antes que el Obispo se retire, inciensa el Sacramento, con el rito descrito en el n. 1109 (395).

1106. Si la exposición se hace fuera de la Misa, y el Obispo la va a presidir, se le recibirá según el modo descrito en el n. 79; en el secretarium, o en otro lugar conveniente el Obispo reviste sobre el alba la cruz pectoral, la estola, la capa pluvial del color requerido y, como de costumbre, recibe la mitra y el báculo.
Lo asisten dos diáconos, o por lo menos uno, revestidos con las vestiduras litúrgicas de su orden.
Si no hay diáconos, asisten al Obispo presbíteros revestidos con capa pluvial.

1107. Al llegar el Obispo al altar, entrega el báculo pastoral al ministro y deja la mitra; junto con los diáconos que lo asisten, hace profunda reverencia al altar, o genuflexión, si en el presbiterio se conserva el Santísimo, y permanece de rodillas ante el altar.

1108. En seguida el diácono recibe el velo humeral, y, acompañado por acólitos con cirios encendidos, traslada el Sacramento desde el lugar de la reserva y lo coloca en la custodia sobre la mesa del altar cubierto con el mantel y, si se juzga conveniente, con el corporal (396). Luego hace genuflexión y regresa al lado del Obispo.
Cuando el Santísimo se reserva en el altar donde se hace la exposición, el diácono sube al altar, abre el tabernáculo hace genuflexión y coloca el Sacramento en la custodia que deja sobre la mesa del altar.

1109. Luego,el Obispo se levanta. El turiferario se le acerca y el diácono le presenta la naveta. El Obispo, pone incienso en el incensario y lo bendice.
En seguida el Obispo, de rodillas, recibe del diácono el incensario, junto con los diáconos que lo asisten, hace reverencia al Santísimo Sacramento y lo inciensa.
Renovada la inclinación al Santísimo, devuelve el incensario al diácono.

1110. Después el Obispo puede retirarse, si la adoración se prolonga por largo tiempo (397).
Pero si decide permanecer, puede dirigirse a la cátedra o a otro lugar adecuado en el presbiterio.

(393) Cf. Ritual Romano, Ritual de la sagrada Comunión y culto al misterio eucarístico fuera de la Misa, n. 82.
(394) Ibidem, n. 84.
(395) Ibidem, n. 94.
(396) Ibidem, n. 93.
(397) Ibidem, n. 93.

CALENDARIO

25 SÁBADO. Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA XII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO o SANTA MARÍA EN SÁBADO, memoria libre

Misa
de sábado (verde) o de la memoria (blanco).
ve bl MISAL: para el sábado cualquier formulario permitido (véase pág. 73, n. 5; y en el presente año jubilar: pp. 26ss, nn. 16. 24) / para la memoria del común de santa María Virgen o de las «Misas de la Virgen María» (véase en el presente año jubilar: pp. 26ss, nn. 17. 24), Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. IV (o bien: vol. III-par de las nuevas ediciones).
- Lam 2, 2. 10-14. 18-19. Grita al Señor, laméntate, Sion.
- Sal 73. R. No olvides sin remedio la vida de tus pobres.
- Mt 8, 5-17. Vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob.
o bien: cf. vol. V (o bien: vol. IV de las nuevas ediciones).

Liturgia de las Horas: oficio de sábado o de la memoria.

Martirologio: elogs. del 26 de junio, pág. 381.
CALENDARIOS: Jaca: Santa Orosia, virgen y mártir (S).
Arzobispado Castrense: Dedicación de la iglesia-catedral (F).
Canónigos Regulares de Letrán y Hospitalarias de la Misericordia de Jesús de la Orden de San Agustín: Beata María Lhuilier, virgen y mártir (ML).

25 SÁBADO. Después de la hora nona:
DECIMOTERCERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Primera semana del salterio
Misa
vespertina del XIII Domingo del tiempo ordinario (verde).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

La Virgen María, Reina de los Apóstoles. De sancta Maria, Regina Apostolorum.
Antífona de entrada Hch 1, 14
Los discípulos se dedicaban a la oración en común, junto con María, la madre de Jesús. Aleluya.
Ant. ad introitum Cf. Ac 1, 14
Erant discípuli perseverántes unanímiter in oratióne cum María, matre Iesu. Alleluia.
Oración colecta
Dios todopoderoso, que derramaste el Espíritu Santo sobre los apóstoles, reunidos en oración con María, concédenos, por intercesión de la Virgen, entregarnos fielmente a tu servicio y proclamar la gloria de tu nombre con testimonio de palabra y de vida. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui Apóstolis tuis, cum María Matre Iesu orántibus, Sanctum dedísti Spíritum, da nobis, ut, ipsa intercedénte, maiestáti tuae fidéliter servíre et nóminis tui glóriam verbo et exémplo diffúndere valeámus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la XII semana de Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA 2, 2. 10-14. 18-19
Sus corazones claman al Señor sobre la muralla de la hija de Sion
Lectura del libro de las Lamentaciones.

Ha destruido el Señor, sin piedad,
todas las moradas de Jacob;
ha destrozado, lleno de cólera,
las fortalezas de la hija de Judá;
echó por tierra y profanó
el reino y a sus príncipes.
Se sientan silenciosos en el suelo
los ancianos de la hija de Sion;
cubren de polvo su cabeza
y se ciñen con saco;
humillan hasta el suelo su cabeza
las doncellas de Jerusalén.
Se consumen en lágrimas mis ojos,
se conmueven mis entrañas;
muy profundo es mi dolor
por la ruina de la hija de mi pueblo;
los niños y lactantes desfallecen
por las plazas de la ciudad.
Preguntan a sus madres:
«¿Dónde hay pan y vino?»,
mientras agonizan, como los heridos,
por las plazas de la ciudad,
exhalando su último aliento
en el regazo de sus madres.
¿A quién te compararé,
a quién te igualaré, hija de Jerusalén?;
¿con quién te equipararé para consolarte,
doncella, hija de Sion?;
pues es grande como el mar tu desgracia:
¿quién te podrá curar?
Tus profetas te ofrecieron
visiones falsas y vanas;
no denunciaron tu culpa
para que cambiara tu suerte,
sino que te anunciaron
oráculos falsos y seductores.
Sus corazones claman al Señor.
Muralla de la hija de Sion,
¡derrama como un torrente
tus lágrimas día y noche;
no te des tregua,
no descansen tus ojos!
Levántate, grita en la noche,
al relevo de la guardia;
derrama como agua tu corazón
en presencia del Señor;
levanta tus manos hacia él
por la vida de tus niños,
que desfallecen de hambre
por las esquinas de las calles.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 73, 1b-2. 3-4. 5-7. 20-21 (R.: 19b)
R.
No olvides sin remedio la vida de los pobres. Animas páuperum tuórum ne obliviscáris in finem.

V. ¿Por qué, oh, Dios, nos rechazas para siempre
y está ardiendo tu cólera contra las ovejas de tu rebaño?
Acuérdate de la comunidad que adquiriste desde antiguo,
de la tribu que rescataste para posesión tuya,
del monte Sion donde pusiste tu morada.
R.
No olvides sin remedio la vida de los pobres. Animas páuperum tuórum ne obliviscáris in finem.

V. Dirige tus pasos a estas ruinas sin remedio;
el enemigo ha arrasado del todo el santuario.
Rugían los agresores en medio de tu asamblea,
levantaron sus propios estandartes. R.
No olvides sin remedio la vida de los pobres. Animas páuperum tuórum ne obliviscáris in finem.

V. Como quien se abre paso
entre la espesa arboleda,
todos juntos derribaron sus puertas,
las abatieron con hachas y mazas.
Prendieron fuego a tu santuario,
derribaron y profanaron
la morada de tu nombre.
R.
No olvides sin remedio la vida de los pobres. Animas páuperum tuórum ne obliviscáris in finem.

V. Piensa en tu alianza: que los rincones del país
están llenos de violencias.
Que el humilde no se marche defraudado,
que pobres y afligidos alaben tu nombre. R.
No olvides sin remedio la vida de tus pobres. Animas páuperum tuórum ne obliviscáris in finem.

Aleluya Mt 8, 17b
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Cristo tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades.
Ipse infirmitátes nostras accépit, et ægrotatiónes nostras portávit.
R.

EVANGELIO Mt 8, 5-17
Vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole:
«Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho».
Le contestó:
«Voy yo a curarlo».
Pero el centurión le replicó:
«Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno: “Ve”, y va; al otro: “Ven”, y viene; a mi criado: “Haz esto”, y lo hace».
Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían:
«En verdad os digo que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos; en cambio, a los hijos del reino los echarán fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes».
Y dijo Jesús al centurión:
«Vete; que te suceda según has creído».
Y en aquel momento se puso bueno el criado.
Al llegar Jesús a la casa de Pedro, vio a su suegra en cama con fiebre; le tocó su mano y se le pasó la fiebre; se levantó y se puso a servirle.
Al anochecer, le llevaron muchos endemoniados; él, con su palabra, expulsó los espíritus y curó a todos los enfermos para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:
«Él tomó nuestras dolencias
y cargó con nuestras enfermedades».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Juan Pablo II, Enc. Ecclesia de Eucharistia 48
Aunque la lógica del "convite" inspire familiaridad, la Iglesia no ha cedido nunca a la tentación de banalizar esta " cordialidad " con su Esposo, olvidando que Él es también su Dios y que el "banquete" sigue siendo siempre, después de todo, un banquete sacrificial, marcado por la sangre derramada en el Gólgota. El banquete eucarístico es verdaderamente un banquete "sagrado", en el que la sencillez de los signos contiene el abismo de la santidad de Dios: "O Sacrum convivium, in quo Christus sumitur!" El pan que se parte en nuestros altares, ofrecido a nuestra condición de peregrinos en camino por las sendas del mundo, es "panis angelorum", pan de los ángeles, al cual no es posible acercarse si no es con la humildad del centurión del Evangelio: "Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo" (Mt 8, 8; Lc 7, 6).

Oración de los fieles
372. Dirijamos confiados nuestra oración a Dios Padre, que ha prometido habitar en los corazones de aquellos que, como María, guardan su Palabra.
R. Danos, Padre, tu Espíritu Santo.
- Por los pastores de la Iglesia: para que, formados en la escuela de María, Reina de los Apóstoles, sean fieles mensajeros de la Palabra de Dios y dispensadores incansables de su misericordia. Roguemos al Señor. R.
- Por los pueblos afligidos a causa de la guerra y de las adversidades: para que todo hombre se convenza de que la paz tiene su raíz en la conversión del corazón, que hace pasar del egoísmo a la generosidad y de la violencia al respeto del prójimo. Roguemos al Señor. R.
- Por todos los cristianos: para que, encontrando en la Virgen la fuente de la alegría, vivan con autenticidad su propia vocación, dando testimonio de fidelidad radical al mandato del amor. Roguemos al Señor. R.
- Por los enfermos: para que hallen en María ayuda y consuelo, y en los hermanos solidaridad generosa que aliente su esperanza. Roguemos al Señor. R.
- Por nosotros, aquí reunidos: para que, guardando la Palabra que hemos escuchado, seamos servidores fieles y testigos del Reino entre los hombres. Roguemos al Señor. R.
Oh Dios, fortalece en nosotros el deseo del bien, refuerza nuestra esperanza, confírmanos en la caridad, por intercesión de María, que nos precede en la peregrinación de la fe. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Por tu benignidad, Señor, y por la intercesión de santa María, siempre Virgen, nuestra ofrenda alcance a tu Iglesia el aumento por el número de fieles, y el resplandor constante por la abundancia de las virtudes. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Tua, Dómine, propitiatióne, et beátae Maríae semper Vírginis intercessióne haec nostra obtíneat oblátio, ut Ecclésia tua fidélium número créscat, et iúgiter fúlgeat ubertáte virtútum. Per Christum.
PREFACIO II DE SANTA MARÍA VIRGEN
La Iglesia alaba a Dios inspirándose en las palabras de María
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Señor, y proclamar tus maravillas en la perfección de tus santos; y, al conmemorar a la bienaventurada Virgen María, exaltar especialmente tu generosidad inspirándonos en su mismo cántico de alabanza.
En verdad hiciste obras grandes en favor de todos los pueblos, y has mantenido tu misericordia de generación en generación, cuando, al mirar la humillación de tu esclava, por ella nos diste al autor de la vida, Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro.
Por él, los ángeles y los arcángeles te adoran eternamente, gozosos en tu presencia. Permítenos unirnos a sus voces cantando tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE BEATA MARIA VIRGINE
Ecclesia, verbis Mariae, laudes Deo persolvit
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, in ómnium Sanctórum provéctu te mirábilem confitéri, et potíssimum, beátae Vírginis Maríae memóriam recoléntes, cleméntiam tuam ipsíus grato magnificáre praecónio.
Vere namque in omnes terrae fines magna fecísti, ac tuam in saecula prorogásti misericórdiae largitátem, cum, ancíllae tuae humilitátem aspíciens, per eam dedísti humánae salútis auctórem, Fílium tuum, Iesum Christum, Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam adórat exércitus Angelórum, ante conspéctum tuum in aeternitáte laetántium. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, sócia exsultatióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Cf Lc 11, 27
Dichoso el vientre de María, la Virgen, que llevó al Hijo del eterno Padre.
Antiphona ad communionem Cf. Lc 11,27-28
Beátus venter qui portávit Christum Dóminum; quinímmo beáti qui áudiunt verbum Dei, et custódiunt illud.
Oración después de la comunión
Después de recibir tu ayuda, Señor, en este sacramento, al celebrar la memoria de la Virgen María, Reina de los apóstoles, te pedimos perseverar siempre en tu amor y en el servicio a los hombres, para que tu pueblo obtenga de ti la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Súmptis, Domine, salútis nostrae subsídiis in memória beátae Maríae Vírginis, Apostolórum regínae, te súpplices, deprecámur, ut in tua voluntáte et in hóminum servítio persevérans, pópulus tuus semper profíciat ad salútem. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 26 de junio

1. En Roma, conmemoración de los santos Juan y Pablo, a los que se dedicó una basílica en el monte Celio, en el Clivo Scauro, durante el tiempo del senador Pammaquio (s. IV).
2. En Trento, en la región de Venecia, san Vigilio, obispo, quien recibió de san Ambrosio de Milán las institutionis insignia, junto con una instrucción pastoral, dedicándose a evangelizar la región encomendada y tratando de extirpar lo que quedaba de la idolatría. Se asegura que consumó su martirio por el nombre de Cristo, golpeado por hombres crueles (405).
3*. En Nola, de la Campania, san Deodato, obispo, que sucedió a san Paulino (405).
4. En la región de Poitiers, en Aquitania, san Maxencio, abad, insigne por su virtud (c. 515).
5. En Tesalónica, de Macedonia, san David, eremita, que pasó casi ochenta años recluido en una celda, fuera de los muros de la ciudad (c. 540).
6. En Valenciennes, en Austrasia, santos Salvio, obispo, y su discípulo, que llegaron a esta región procedentes de Arvernia, y que fueron asesinados bajo Winegardo, señor del lugar (s. VIII).
7. En Córdoba, en la región hispánica de Andalucía, san Pelayo, mártir, que a los trece años, por querer conservar su fe en Cristo y su castidad ante las costumbres deshonestas de Abd al-Rahmán III, califa de los musulmanes, consumó su martirio glorioso al ser despedazado con tenazas (925).
8. En Belley, en Saboya, san Antelmo, obispo, monje de la Gran Cartuja, que restauró los edificios destruidos por una gran nevada. Elegido prior, convocó el capítulo general, y designado obispo, se distinguió por su aplicación firme y decidida en la corrección de los clérigos y en la reforma de las costumbres (1177).
9*. En una nave anclada ante el puerto de Rochefort, en Francia, beato Raimundo Petiniaud de Jourgnac, presbítero y mártir, arcediano de Limoges, que en tiempos de la Revolución Francesa, por razón de ser sacerdote, fue encarcelado en condiciones pésimas y, víctima de las enfermedades, consumó su martirio (1794).
10*. En Cambrai, en Francia, beatas Magdalena Fontaine, Francisca Lanel, Teresa Fantou y Juana Gérard, vírgenes y mártires, que siendo Hijas de la Caridad, durante la Revolución Francesa fueron condenadas a muerte, conduciéndolas al suplicio coronadas con el rosario (1794).
11. En la aldea Qianshengzhuang, cerca de la ciudad de Liushuitao, en la provincia de Hebei, en China, san José Ma Taishun, mártir, el cual, siendo médico y catequista, a pesar de que durante la persecución llevada a cabo por la secta de los Yihetuan todos los miembros de su familia abandonasen la fe, él prefirió dar testimonio de Cristo derramando su sangre (1900).
12. En Jalisco, en el territorio de Guadalajara, en México, san José María Robles, presbítero y mártir, que fue colgado de un árbol durante la persecución contra la Iglesia en tiempo de la Revolución Mexicana (1927).
13*. En Treviso, en Italia, beato Andrés Jacinto Longhin, obispo, que en las dificultades de la guerra acudió generoso a las necesidades de los prófugos y cautivos, y, en medio de la agitación de su tiempo, con singular solicitud defendió los derechos de los obreros, los agricultores y de todos los necesitados (1936).
14*. En los bosques de Birok, cerca de la ciudad de Stradch, en la región de Lviv, en Ucrania, beatos Nicolás Konrad, presbítero, y Vladimiro Pryjma, que, bajo un régimen contrario a Dios, dieron testimonio de la esperanza en la resurrección de Cristo sin ningún temor a la muerte (1941).
15*. En la aldea de Sykhiv, también en la región de Lviv, beato Andrés Iscak, presbítero y mártir, que en la misma persecución fue fusilado por su fe en Cristo (1941).
16. En Roma, san Josémaría Escrivá de Balaguer, presbítero, fundador del Opus Dei y de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz (1975).