sábado, 14 de mayo de 2016

Sábado 18 junio 2016, Lecturas Sábado XI semana de Tiempo Ordinario, año par.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la XI semana de Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA 2 Crón 24, 17-25
Zacarías, a quien matasteis entre el santuario y el altar

Lectura del segundo libro de las Crónicas.

Después de la muerte de Joadá, los jefes de Judá fueron a rendir homenaje al rey, que les hizo caso. Abandonaron el templo del Señor, Dios de sus padres, y sirvieron a los cipos y a los ídolos. Por este pecado la cólera estalló contra Judá y Jerusalén. Les envió profetas para convertirlos al Señor, pero no hicieron caso de sus amonestaciones.
Entonces el Espíritu de Dios vino sobre Zacarías, hijo del sacerdote Joadá, que, erguido ante el pueblo, les dijo:
«Así dice Dios: “¿Por qué quebrantáis los mandamientos del Señor? ¡No tendréis éxito! Por haber abandonado al Señor, él os abandonará”».
Pero conspiraron contra él y, por mandato del rey, lo apedrearon en el atrio del templo del Señor. El rey Joás, olvidándose del amor que le profesaba Joadá, mató al hijo de este, que murió diciendo:
«Que lo vea el Señor y lo demande!».
Al cabo de un año, un ejército de Siria se dirigió contra Joás, invadió Judá y Jerusalén, mató a todos los jefes del pueblo y envió todo el botín al rey de Damasco. El ejército de Siria contaba con poca gente, el Señor le entregó un ejército enorme, por haber abandonado al Señor, Dios de sus padres. Así se hizo justicia con Joás.
Al marcharse los sirios, dejándolo con múltiples dolencias, sus servidores conspiraron contra él para vengar al hijo del sacerdote Joadá.
Hirieron a Joás en la cama y murió.
Fue sepultado en la Ciudad de David, pero no en el panteón real.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 88, 4-5. 29-30. 31-32. 33-34 (R.: 29a)
R.
Le mantendré eternamente mi favor. In æternum servábo illi misericórdiam meam.

V. Sellé una alianza con mi elegido,
jurando a David, mi siervo:
Te fundaré un linaje perpetuo,
edificaré tu trono para todas las edades. R.
Le mantendré eternamente mi favor. In æternum servábo illi misericórdiam meam.

V. Le mantendré eternamente mi favor,
y mi alianza con él será estable.
Le daré una posteridad perpetua
y un trono duradero como el cielo. R.
Le mantendré eternamente mi favor. In æternum servábo illi misericórdiam meam.

V. Si sus hijos abandonan mi ley
y no siguen mis mandamientos,
si profanan mis preceptos
y no guardan mis mandatos. R.
Le mantendré eternamente mi favor. In æternum servábo illi misericórdiam meam.

V. Castigaré con la vara sus pecados
y a latigazos sus culpas.
Pero no les retiraré mi favor
ni desmentiré mi fidelidad. R.
Le mantendré eternamente mi favor. In æternum servábo illi misericórdiam meam.

Aleluya 2 Cor 8, 9
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre, para enriqueceros con su pobreza. Iesus Christus egénus factus est, cum esset dives, ut illíus inópia vos dívites essétis.
R.

EVANGELIO Mt 6, 24-34
No os agobiéis por el mañana
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Nadie puede servir a dos señores. Porque despreciará a uno y amará al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.
Por eso os digo: no estéis agobiados por vuestra vida pensando qué vais a comer, ni por vuestro cuerpo pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad los pájaros del cielo: no siembran ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos?
¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida?
¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se arroja al horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe? No andéis agobiados pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso.
Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo esto se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le basta su desgracia».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Beato Pablo VI, Audiencia general de los miércoles, 5-1-77.
¿Por qué la pobreza? Para dar a Dios, al Reino de Dios el primer lugar en la escala de valores que son objeto de las aspiraciones humanas. Dice Jesús: 'Buscad primero el Reino de Dios y su justicia'; y lo dice en comparación con todos los otros bienes temporales, incluso necesarios y legítimos, que normalmente empeñan los deseos humanos. La pobreza de Cristo hace posible este desprendimiento afectivo de las cosas terrenas para poner por delante de las aspiraciones humanas la relación con Dios.