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Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Miércoles 22 junio 2016, san Juan Fisher, obispo, y santo Tomás Moro, mártires, memoria libre.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

BENDICIÓN Y ASPERSIÓN DEL AGUA

1085. Terminado el rito de entrada, el Obispo bendice el agua para asperjar al pueblo en recuerdo del bautismo, como signo de penitencia, y para lavar el altar y las paredes de la iglesia profanada.
Los ministros llevan un recipiente con agua al Obispo, quien está de pie cerca a la cátedra.
El Obispo con una monición invita a todos a orar, y después de una breve oración en silencio, dice la oración de bendición.

1086. Una vez pronunciada la invocación sobre el agua, el Obispo, acompañado por los diáconos, asperja con agua bendita el altar y, si le parece, pasa por la nave de la iglesia y asperja también al pueblo y las paredes.
Entretanto se canta una antífona.

1087. Terminada la aspersión, el Obispo regresa a la cátedra.
Luego, con las manos juntas, invita a orar, y después de una breve oración en silencio, con las manos extendidas, dice la oración colecta.

LITURGIA DE LA PALABRA

1088. En la liturgia de la palabra las lecturas, el salmo responsorial, el versículo antes del Evangelio, se eligen de entre los que se proponen en el Leccionario de la Misa por la remisión de los pecados (389), a no ser que por las circunstancias, se crea que debe elegirse otra más a propósito.
Una vez leído el Evangelio, el Obispo se sienta como de costumbre con báculo y mitra, a no ser que prefiera de otro modo, y hace la homilía en la cual explica tanto las lecturas bíblicas, como la restaurada dignidad de la iglesia y la santidad que debe acrecentarse en la Iglesia local.

1089. La oración universal se omite, si al inicio de la celebración se cantaron las letanías de los Santos.
De no ser así, conviene que la oración universal se haga de tal manera que a las peticiones acostumbradas en ella, se agregue una súplica por la conversión y el perdón, teniendo en cuenta los modelos que se encuentran en el Ritual Romano.

LITURGIA DE LA EUCARISTÍA

1090. Terminada la oración universal, el Obispo, recibida la mitra, se sienta.
El diácono y los ministros cubren el altar con el mantel y, si se juzga conveniente, lo adornan con flores, y disponen de manera adecuada los candeleros con cirios para la Misa, como también la cruz, si es del caso.
Preparado el altar, algunos fieles llevan el pan, el vino y el agua para la celebración de la Eucaristía.
El Obispo recibe los dones en la sede.
Mientras se llevan los dones, se puede cantar la antífona u otro canto adecuado.
Después el diácono y los ministros colocan sobre el altar el corporal, el purificador, el cáliz y el Misal.
Cuando todo está preparado, el Obispo deja la mitra, va al altar y lo besa.
La Misa prosigue como de costumbre.
Dicha la oración Acepta, Señor, nuestro corazón contrito, se inciensan los dones y el altar.
Después se dice la oración sobre las ofrendas.

1091. Donde se infirió grave injuria a las especies eucarísticas, omitidos los ritos de conclusión, sigue, si se juzga oportuno, la exposición y bendición, tal como se describe en el n. 1105.
Para dar la bendición final como de costumbre, el Obispo puede usar una de las fórmulas de bendición solemne.
Terminada la bendición, el diácono despide al pueblo como de costumbre.

II. CELEBRACIÓN PENITENCIAL UNIDA A UNA CELEBRACIÓN DE LA PALABRA

1092. Si se hace solamente una celebración de la palabra de Dios, todo se realiza según lo indicado en los nn. 1079-1080.
Después se implora la misericordia de Dios con la súplica propuesta en el Ritual, o con otra adecuada súplica penitencial.
A continuación, los ministros o los fieles extienden el mantel sobre el altar y, si se juzga oportuno, se adorna con flores, mientras el recinto se ilumina festivamente.
El Obispo se acerca al altar, lo venera con un beso y lo incensa.
Terminada la incensación, de pie ante el altar, introduce el Padrenuestro con una monición adecuada. El Padrenuestro lo cantan todos al mismo tiempo.
Inmediatamente el Obispo dice la oración correspondiente indicada en el Ritual.
Concluida la oración, se bendice y despide al pueblo como de costumbre.

(389) Cf. Misal Romano, Ordenación de las Lecturas de la Misa, nn. 948-952.

CALENDARIO

22 MIÉRCOLES DE LA XII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria o SAN PAULINO DE NOLA, obispo, memoria libre o SAN JUAN FISHER, obispo, y SANTO TOMÁS MORO, mártires, memoria libre

Misa
de feria (verde) o de una de las memorias (blanco o rojo).
ve bl ro MISAL: para la feria cualquier formulario permitido (véase pág. 73, n. 5; y en el presente año jubilar: pp. 26ss, nn. 16. 24) / para las memorias 1ª orac. prop. y el resto del común o de un domingo del T. O., Pf. común o de las memorias.
LECC.: vol. IV (o bien: vol. III-par de las nuevas ediciones).
- 2 Re 22, 8-13; 23, 1-3. El rey leyó al pueblo el libro de la alianza encontrado en el templo y selló ante el Señor la alianza.
- Sal 118. R. Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes.
- Mt 7, 15-20. Por sus frutos los conoceréis.
o bien: cf. vol. V (o bien: vol. IV de las nuevas ediciones).

Liturgia de las Horas: oficio de feria o de una de las memorias.

Martirologio: elogs. del 23 de junio, pág. 377.
CALENDARIOS: Barcelona y Orden Premonstratense: San Paulino de Nola, obispo (MO).
Orihuela-Alicante: Beato Ramón Esteban Bou, presbítero, y compañeros, mártires (ML).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
San Juan Fisher, obispo, y santo Tomás Moro, mártires, que, por haberse opuesto al rey Enrique VIII en la controversia sobre su matrimonio y sobre la primacía del Romano Pontífice, fueron encarcelados en la Torre de Londres, en Inglaterra. Juan Fisher, obispo de Rochester, varón conocido por su erudición y por la dignidad de su vida, por mandato del rey fue decapitado este día frente a la cárcel, y Tomás Moro, padre de familia de vida integérrima y presidente del consejo real, por mantenerse fiel a la Iglesia Católica murió el día 6 de julio, uniéndose así al martirio del obispo. (1535)

Oración colecta propia, resto común mártires 2.

día 22 de junio
San Juan Fisher, obispo, y santo Tomás Moro, mártires
Die 22 iunii
Ss. Ioannis Fisher, episcopi, et Thomæ More, martyrum
Antífona de entrada Sal 33, 20-21
Aunque el justo sufra muchos males, de todos los libra el Señor; él cuida de todos sus huesos, y ni uno solo se quebrará.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 33, 20-21
Multae tribulatiónes iustórum, et de his ómnibus liberávit eos Dóminus. Dóminus custódit ómnia ossa eórum, unum ex his non conterétur.
Oración colecta
Señor, tú has querido que el testimonio del martirio sea perfecta expresión de la fe; concédenos, te rogamos, por la intercesión de san Juan Fisher y santo Tomás Moro, ratificar con una vida santa la fe que profesamos de palabra. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui verae fídei formam in martyrio consummásti, concéde propítius, ut, beatórum Ioánnis et Thomae intercessióne roboráti, fidem, quam ore profitémur, testimónio vitae confirmémus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la XII semana de Tiempo Ordinario, año par(Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA 2 Re 22, 8-13; 23, 1-3
El rey leyó al pueblo las palabras del libro de la Alianza hallado en el templo del Señor, y, en presencia del Señor, estableció la alianza

Lectura del segundo libro de los Reyes.

En aquellos días, el sumo sacerdote, Jilquías, dijo al secretario Safán:
«He hallado en el templo del Señor un libro de la ley».
Jilquías entregó el libro a Safán, que lo leyó. El secretario Safán presentándose al rey, le informó:
«Tus servidores han fundido el dinero depositado en el templo y lo han entregado a los capataces encargados del templo del Señor».
El secretario Safán añadió también:
«El sumo sacerdote Jilquías me ha entregado un libro».
Y Safán lo leyó ante el rey.
Cuando el rey oyó las palabras del libro de la ley, rasgó sus vestiduras. Y dirigiéndose al sacerdote Jilquías, a Ajicán, hijo de Safán, a Acbor, hijo de Miqueas, al secretario Safán y a Asaías, ministro del rey, les ordenó:
«Id a consultar al Señor por mí, por el pueblo y por todo Judá, a propósito de las palabras de este libro que ha sido encontrado, porque debe de ser grande la ira del Señor encendida contra nosotros, ya que nuestros padres no obedecieron las palabras de este libro haciendo lo que está escrito para nosotros».
El rey convocó a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén y se reunieron ante él.
Subió el rey al templo del Señor con todos los hombres de Judá y los habitantes de Jerusalén; los sacerdotes, profetas y todo el pueblo, desde el menor al mayor, y leyó a sus oídos todas las palabras del libro de la Alianza hallado en el templo del Señor.
Se situó el rey de pie junto a la columna y, en presencia del Señor, estableció la alianza, con el compromiso de caminar tras el Señor y guardar sus mandamientos, testimonios y preceptos, con todo el corazón y con toda el alma, y poner en vigor las palabras de la alianza escritas en el libro.
Todo el pueblo confirmó la alianza.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 118, 33. 34. 35. 36. 37. 40 (R.: 33a)
R.
Muéstrame, Señor, el camino de tus decretos. Pone mihi, Dómine, viam iustificationum tuarum.

V. Muéstrame, Señor, el camino de tus decretos,
y lo seguiré puntualmente. R.
Muéstrame, Señor, el camino de tus decretos. Pone mihi, Dómine, viam iustificationum tuarum.

V. Enséñame a cumplir tu voluntad
y a guardarla de todo corazón. R.
Muéstrame, Señor, el camino de tus decretos. Pone mihi, Dómine, viam iustificationum tuarum.

V. Guíame por la senda de tus mandatos,
porque ella es mi gozo. R.
Muéstrame, Señor, el camino de tus decretos. Pone mihi, Dómine, viam iustificationum tuarum.

V. Inclina mi corazón a tus preceptos,
y no al interés. R.
Muéstrame, Señor, el camino de tus decretos. Pone mihi, Dómine, viam iustificationum tuarum.

V. Aparta mis ojos de las vanidades,
dame vida con tu palabra. R.
Muéstrame, Señor, el camino de tus decretos. Pone mihi, Dómine, viam iustificationum tuarum.

V. Mira cómo ansío tus mandatos:
dame vida con tu justicia. R,
Muéstrame, Señor, el camino de tus decretos. Pone mihi, Dómine, viam iustificationum tuarum.

Aleluya Jn 15, 4a. 5B
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Permaneced en mí y yo en vosotros -dice el Señor-; el que permanece en mí da fruto abundante.
Manéte in me, et ego in vobis, dicit Dóminus: qui manet in me fert fructum multum.
R.

EVANGELIO Mt 7, 15-20
Por sus frutos los conoceréis
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuidado con los profetas falsos; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces.
Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos? Así, todo árbol sano da frutos buenos; pero el árbol dañado da frutos malos. Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos. El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego. Es decir, que por sus frutos los conoceréis».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Audiencia 28-diciembre-2014
Vosotros, niños y jóvenes, sois los frutos del árbol que es la familia: sois frutos buenos cuando el árbol tiene buenas raíces –que son los abuelos– y un buen tronco –que son los padres–. Decía Jesús que todo árbol bueno da frutos buenos y todo árbol malo da frutos malos (cf. Mt 7, 17). La gran familia humana es como un bosque, donde los árboles buenos aportan solidaridad, comunión, confianza, apoyo, seguridad, sobriedad feliz, amistad. La presencia de las familias numerosas es una esperanza para la sociedad. Y por ello es muy importante la presencia de los abuelos: una presencia preciosa tanto por la ayuda práctica como, sobre todo, por la colaboración educativa. Los abuelos custodian en sí los valores de un pueblo, de una familia, y ayudan a los padres a transmitirlos a los hijos. En el siglo pasado, en muchos países de Europa, fueron los abuelos quienes transmitieron la fe: ellos llevaban a escondidas al niño a recibir el Bautismo y transmitían la fe.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario XVIII
306. Oremos a Dios Padre.
- Por el Papa, los obispos y los presbíteros. Roguemos al Señor.
- Por los gobernantes, los jueces y los legisladores. Roguemos al Señor.
- Por todos los que se encuentran en cualquier necesidad. Roguemos al Señor.
- Por nuestra comunidad (parroquia), por nosotros mismos. Roguemos al Señor.
Atiende a nuestras peticiones y concédenos los dones de tu bondad. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Sea agradable a tus ojos, Señor, esta ofrenda que va a ser consagrada en la festividad gloriosa de tus mártires, para que nos purifiques de nuestros pecados y te mueva a escuchar las plegarias de tu pueblo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Fiat tibi, quaesumus, Dómine, hóstia sacránda placábilis pretiósi celebritáte martyrii, quae et peccáta nostra puríficet, et tuórum tibi vota concíliet famulórum. Per Christum.
PREFACIO DE LOS SANTOS MÁRTIRES
Significado y ejemplaridad del martirio
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque la sangre del glorioso mártir san N., derramada, como la de Cristo, para confesar tu nombre, manifiesta las maravillas de tu poder; pues en su martirio, Señor, has sacado fuerza de lo débil, haciendo de la fragilidad tu propio testimonio; por Cristo, Señor nuestro.
Por eso, como los ángeles te cantan en el cielo, así nosotros en la tierra te aclamamos diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE SANCTIS MARTYRIBUS
De mirabilibus Dei in martyrum victoria
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Quóniam tu magnificáris in tuórum laude Sanctórum, et quidquid ad eórum pértinet passiónem, tuae sunt ópera miránda poténtiae: qui huius fídei tríbuis cleménter ardórem, qui súggeris perseverántiae firmitátem, qui largíris in agóne victóriam, per Christum Dóminum nostrum.
Propter quod caeléstia tibi atque terréstria cánticum novum cóncinunt adorándo, et nos cum omni exércitu Angelórum proclamámus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III.
Antífona de la comunión Jn 15, 13
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
Antiphona ad communionem Cf. Jn 15, 13
Maiórem caritátem nemo habet, ut ánimam suam ponat quis pro amícis suis, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Alimentados con el pan del cielo, viviendo la unidad como miembros del cuerpo de Cristo, te rogamos, Señor, que no nos separemos del amor de tu Hijo, y a ejemplo de tus mártires N. y N., logremos superar con valentía cualquier dificultad por aquel que nos amó sobre toda medida. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Pane caelésti nutrítos et in Christo unum corpus efféctos, da nos, quaesumus, Dómine, ab eius caritáte numquam separári et, sanctórum mártyrum tuórum N. et N. exémplo, propter eum qui diléxit nos ómnia fórtiter superáre. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 23 de junio

1. Conmemoración de muchos santos mártires de Nicomedia, que en tiempo del emperador Diocleciano, refugiados por montañas y cuevas, con serenidad aceptaron el martirio por el nombre de Cristo (303).
2. En el monasterio de Eli, en Inglaterra oriental, santa Ediltrude o Eteldreda, abadesa, quien, hija de reyes y ella misma reina de Northumbria, después de dos matrimonios recibió el velo monástico de manos de san Wilfrido en el monasterio que ella misma había fundado, dirigiendo maternalmente con sus ejemplos y consejos a sus monjas (679).
3. En Dariórigo (hoy Vannes), en la Bretaña Menor, san Bilio, obispo y mártir, que fue asesinado por los normandos durante el saqueo de esa ciudad (c. 914).
4*. En Pavía, de Lombardía, beato Lanfranco, obispo, varón pacífico, que tuvo que sufrir mucho por favorecer la paz y la concordia en su comunidad (1194).
5*. En Onhaye, en Hainaut, san Walhero, presbítero, que, mientras atravesaba el río Mosa, un presbítero al que recriminaba sus costumbres lo mató a golpes de remo (1199).
6*. En Oignies, también en Hainaut, beata María, quien, dotada de dones místicos, con el permiso de su esposo se recluyó una celda, iniciando y organizando el instituto llamado de las Beguinas (1213).
7*. En el eremo de Valmanente, del Piceno, en Italia, beato Pedro Jacobo de Pésaro, presbítero de la Orden de Ermitaños de San Agustín (c. 1496).
8. En Londres, en Inglaterra, santo Tomás Garnet, presbítero de la Compañía de Jesús y mártir, el cual, ordenado en el Colegio de los Ingleses de Valladolid, en España, al regresar a Inglaterra fue encarcelado dos veces y, finalmente, en tiempo del rey Jacobo I, ajusticiado en Tyburn (1608).
9. En Turín, del Piamonte, en Italia, san José Cafasso, presbítero, que se dedicó a la formación espiritual y científica de clérigos, y a reconciliar con Dios a los presos de la cárcel y a los condenados a muerte (1860).
10*. En Alatri, del Lacio, en Italia, beata María Rafaela (Santina) Cimati, virgen, de las Hermanas de la Misericordia para los enfermos, quien llevó una vida humilde y oculta, mostrando constantemente su caridad en atender a los enfermos, especialmente a los pobres (1945).