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martes, 24 de mayo de 2016

Martes 28 junio 2016, San Ireneo, obispo y mártir, memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

II. BENDICIÓN APOSTÓLICA

1122. El Obispo puede dar en su diócesis la Bendición Apostólica con indulgencia plenaria, tres veces al año, en las fiestas solemnes señaladas por él, aunque sólo asista a la Misa.
Los otros prelados equiparados por el derecho a los Obispos diocesanos, aunque carezcan de la dignidad episcopal, desde el principio de su ministerio pastoral, pueden dar la bendición papal con la misma indulgencia, en su territorio tres veces al año, en las fiestas solemnes señaladas por ellos (404).
Esta bendición se da al final de la Misa, en vez de la bendición acostumbrada (405).
El acto penitencial del principio de la Misa se orienta ya a esta bendición.

1123. En la monición para el acto penitencial, el Obispo anuncia a los fieles la bendición con indulgencia plenaria que dará al final de la Misa, y los invita para que se arrepientan de sus pecados y se dispongan a participar de esta indulgencia.
En vez de la fórmula con que concluye habitualmente el acto penitencial, se emplea la siguiente:
Por las súplicas y los méritos de la Bienaventurada siempre Virgen María, de los santos Apóstoles Pedro y Pablo y de todos los Santos, Dios omnipotente y misericordioso os conceda tiempo de verdadera y fructuosa penitencia, corazón siempre arrepentido, reforma de vida y perseverancia en el bien orar, y perdonados todos vuestros pecados, os conduzca a la vida eterna. Amén.

1124. En la oración universal no se omita una petición por la Iglesia y agréguese una especial por el Romano Pontífice.

1125. Terminada la oración después de la Comunión, el Obispo recibe la mitra.
El diácono anuncia la bendición con estas u otras palabras semejantes:
El Excelentísimo Señor N., por voluntad de Dios y de la Sede Apostólica, Obispo de esta santa Iglesia de N., en nombre del Romano Pontífice, dará la bendición con indulgencia plenaria a todos los aquí presentes, que estén verdaderamente arrepentidos, se hayan confesado y recibido la sagrada Comunión.
Rogad a Dios por nuestro beatísimo Papa N., por nuestro Obispo N., y por la Santa Madre Iglesia y esforzaos por permanecer en plena comunión con ella y en santidad de vida.


1126. Entonces el Obispo, de pie y con mitra, extendiendo las manos saluda al pueblo, diciendo: El Señor esté con vosotros.
Y todos responden: Y con tu espíritu.
El diácono puede decir el invitatorio: Inclinaos para recibir la bendición, u otro con palabras semejantes.
Y el Obispo, con las manos extendidas sobre el pueblo, dice la fórmula de la bendición solemne que se encuentra en el Misal.
Luego recibe el báculo y concluye la bendición con esta fórmula:
Por la intercesión de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo, os bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo, + y Espíritu Santo.
R/ Amén.

Mientras dice estas últimas palabras, hace el signo de la cruz sobre el pueblo.

(404) Cf. Enchiridion indulgentiarum. Normas sobre las indulgencias, n. 11, p 2.
(405) Cf. Congr. de Ritos, Instr. sobre la simplificación de los ritos e insignias pontificales, Pontificales ritus, del 21 de junio de 1968, nn. 33-36: A.A.S. 60 (1968), pp. 406-412.

III. OTRAS BENDICIONES

1127. Cuando el Obispo hubiere de celebrar una bendición en forma comunitaria y en una gran asamblea, la celebración se ordenará del modo prescrito en el Ritual o en el libro litúrgico propio, para cada una de las bendiciones.
El Obispo revestirá sobre el alba, la cruz pectoral, la estola, la capa pluvial del color apropiado y usará mitra y báculo.

1128. Es conveniente que al Obispo lo asista un diácono revestido con alba, estola y, si se juzga conveniente, con dalmática, o un presbítero revestido con alba o sobrepelliz sobre la sotana, y estola. Los otros ministros revestidos con las vestiduras legítimamente aprobadas para ellos.
El Obispo en la celebración se reserva ordinariamente: el saludo, una breve homilía, en la cual explica, tanto las lecturas bíblicas como el significado de la bendición que se va a impartir, la oración de bendición, que dice de pie y sin mitra, la introducción y conclusión de la oración universal, que conviene hacer, antes de la despedida y la bendición de los fieles, que da según la manera acostumbrada.

CALENDARIO

28 MARTES. SAN IRENEO, obispo y mártir, memoria obligatoria

Misa
de la memoria (rojo).
ro MISAL: oracs. props., Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. IV (o bien: vol. III-par de las nuevas ediciones).
- Am 3, 1-8; 4, 11-12. Habla el Señor, ¿quién no profetiza?
- Sal 5. R. Señor, guíame con tu justicia.
- Mt 8, 23-27. Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma.
o bien: cf. vol. V (o bien: vol. IV de las nuevas ediciones).

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 29 de junio, pág. 387.
CALENDARIOS: Redentoristas: Beato Nicolás Charnetskyj, obispo y compañeros mártires (ML).
Vic: Aniversario de la muerte de Mons. José María Guix Ferreres, obispo, emérito (2009).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de san Ireneo, obispo, que, como atestigua san Jerónimo, de niño fue discípulo de san Policarpo de Esmirna y custodió con fidelidad la memoria de los tiempos apostólicos. Ordenado presbítero en Lyon, fue el sucesor del obispo san Potino y, según cuenta la tradición, murió coronado por un glorioso martirio. Debatió en muchas ocasiones acerca del respeto a la tradición apostólica y, en defensa de la fe católica, publicó un célebre tratado contra la herejía. (c. 200)

En castellano las oraciones son propias y las dos antífonas están tomadas del común, de un mártir fuera del tiempo pascual 2. En latín todo es propio.

28 de junio
San Ireneo, obispo y mártir
Memoria
Die 28 iunii
S. Irenæi, episcopi et martyris
Memoria
Antífona de entrada
Este santo mártir derramó su sangre por el nombre de Cristo, no temió las amenazas de los jueces, y así alcanzó el reino de los cielos.
Antiphona ad introitum
Lex veritátis fuit in ore eius et iníquitas non est invénta in lábiis eius; in pace et in aequitáte ambulávit mecum, et multos avértit ab iniquitáte.
Oración colecta
Señor, Dios nuestro, que otorgaste a tu obispo san Ireneo la gracia de mantener incólume la doctrina y la paz de la Iglesia, concédenos, por su intercesión, renovarnos en fe y caridad y trabajar sin descanso por la concordia y la unidad entre los seres humanos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui beáto Irenaeo epíscopo tribuísti, ut veritátem doctrínae pacémque Ecclésiae felíciter confirmáret, concéde, quaesumus, eius intercessióne, ut nos, fide et caritáte renováti, ad unitátem concordiámque fovéndam semper simus inténti. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la XIII semana de Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA Am 3, 1-8; 4, 11-12El Señor Dios ha hablado, ¿quién no profetizará?
Lectura de la profecía de Amós.

Escuchad la palabra que el Señor ha pronunciado contra vosotros, hijos de Israel, contra toda tribu que saqué de Egipto:
«Solo a vosotros he escogido
de entre todas las tribus de la tierra.
Por eso os pediré cuentas
de todas vuestras transgresiones».
¿Acaso dos caminan juntos
sin haberse puesto de acuerdo?
¿Acaso ruge el león en la foresta
si no tiene una presa?
¿Deja el cachorro oír su voz desde el cubil
si no ha apresado nada?
¿Acaso cae el pájaro en la red,
a tierra, si no hay un lazo?
¿Salta la trampa del suelo
si no tiene una presa?
¿Se toca el cuerno en una ciudad
sin que se estremezca la gente?
¿Sucede una desgracia en una ciudad
sin que el Señor la haya causado?
Ciertamente, nada hace el Señor Dios
sin haber revelado su designio
a sus servidores los profetas.
Ha rugido el león,
¿quién no temerá?
El Señor Dios ha hablado,
¿quién no profetizará?
Os trastorné
como Dios trastornó a Sodoma y Gomorra,
y quedasteis como tizón sacado del incendio.
Pero no os convertisteis a mí —oráculo del Señor—.
Por eso, así voy a tratarte, Israel.
Sí, así voy a tratarte:
prepárate al encuentro con tu Dios.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 5, 5-6a. 6b-7. 8 (R.: 9a)
R.
Señor, guíame con tu justicia. Domine, deduc me in iustitia tua

V. Tú no eres un Dios que ame la maldad,
ni el malvado es tu huésped,
ni el arrogante se mantiene en tu presencia. R.
Señor, guíame con tu justicia. Domine, deduc me in iustitia tua

V. Detestas a los malhechores,
destruyes a los mentirosos;
al hombre sanguinario y traicionero
lo aborrece el Señor. R.
Señor, guíame con tu justicia. Domine, deduc me in iustitia tua

V. Pero yo, por tu gran bondad,
entraré en tu casa,
me postraré ante tu templo santo
con toda temor. R.
Señor, guíame con tu justicia. Domine, deduc me in iustitia tua

Aleluya Cf. Sal 129, 5
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Espero en el Señor, espero en su palabra.
Spero in Dominum, spero in verbum eius.
R.

EVANGELIO Mt 8, 23-27
Se puso en pie, increpó a los vientos y al mar y vino una gran calma
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron.
En esto se produjo una tempestad tan fuerte, que la barca desaparecía entre las olas; él dormía. Se acercaron y lo despertaron gritándole:
«¡Señor, sálvanos, que perecemos!».
Él les dice:
«¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?».
Se puso en pie, increpó a los vientos y al mar y vino una gran calma. Los hombres se decían asombrados:
«¿Quién es este, que hasta el viento y el mar lo obedecen?».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Josemaría Escrivá, Camino 59.
Conviene que conozcas esta doctrina segura: el espíritu propio es mal consejero, mal piloto, para dirigir el alma en las borrascas y tempestades, entre los escollos de la vida interior.
Por eso es Voluntad de Dios que la dirección de la nave la lleve un Maestro, para que, con su luz y conocimiento, nos conduzca a puerto seguro.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario II
290. Elevemos, hermanos, fervientes oraciones a Dios nuestro Padre.
- Para que proteja y guíe a su Iglesia santa. Roguemos al Señor.
- Para que el Señor llene de su gracia a los obispos, sacerdotes y ministros. Roguemos al Señor.
- Para que conceda a todo el mundo la justicia y la paz. Roguemos al Señor.
- Para que socorra a los que están en algún peligro. Roguemos al Señor.
- Para que a nosotros mismos nos conforte y conserve en su servicio. Roguemos al Señor.
Te pedimos, Dios de bondad, que te muestres favorable a las oraciones de los que te suplican. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Señor, que este sacrificio que ofrecemos con gozo en la fiesta de san Ireneo, glorifique tu nombre y nos impulse a nosotros a amar la verdad, para que mantengamos intacta la fe de la Iglesia y guardemos segura la unidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Glóriam tibi, Dómine, cónferat sacrifícium, quod in natáli beáti Irenaei tibi laetánter offérimus, et praebeat nobis dilígere veritátem, ut et inviolátam Ecclésiae fidem teneámus, et stábilem unitátem. Per Christum.
PREFACIO DE LOS SANTOS MÁRTIRES
Significado y ejemplaridad del martirio
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque la sangre del glorioso mártir san N., derramada, como la de Cristo, para confesar tu nombre, manifiesta las maravillas de tu poder; pues en su martirio, Señor, has sacado fuerza de lo débil, haciendo de la fragilidad tu propio testimonio; por Cristo, Señor nuestro.
Por eso, como los ángeles te cantan en el cielo, así nosotros en la tierra te aclamamos diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE SANCTIS MARTYRIBUS
De signo et exemplo martyrii.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Quóniam beáti mártyris N. pro confessióne nóminis tui, ad imitatiónem Christi, sanguis effúsus tua mirabília maniféstat, quibus pérficis in fragilitáte virtútem, et vires infírmas ad testimónium róboras, per Christum Dóminum nostrum.
Et ídeo, cum caelórum Virtútibus, in terris te iúgiter celebrámus, maiestáti tuae sine fine clamántes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de comunión Jn 15, 1. 5
Yo soy la verdadera vid, vosotros los sarmientos –dice el Señor–; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante.
Antiphona ad communionem Jn 15,4-5
Manéte in me, et ego in vobis, dicit Dóminus. Qui manet in me et ego in eo, hic fert fructum multum.
Oración después de la comunión
Por estos misterios que hemos celebrado, ten piedad de nosotros, Señor, y aumenta nuestra fe, y tú, que glorificas a tu obispo san Ireneo por haber profesado su fe hasta la muerte, haz que esa fe nos justifique también a nosotros viviéndola en toda su verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Per haec sacra mystéria, quaesumus, Dómine, da nobis fídei miserátus augméntum, ut, quae beátum Irenaeum epíscopum usque ad mortem reténta gloríficat, nos étiam iustíficet veráciter hanc sequéntes. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 29 de junio

Solemnidad de San Pedro y San Pablo, apóstoles. Simón, hijo de Jonás y hermano de Andrés, fue el primero entre los discípulos que confesó a Cristo como Hijo de Dios vivo, y por ello fue llamado Pedro. Pablo, apóstol de los gentiles, predicó a Cristo crucificado a judíos y griegos. Los dos, con la fuerza de la fe y el amor a Jesucristo, anunciaron el Evangelio en la ciudad de Roma, donde, en tiempo del emperador Nerón, ambos sufrieron el martirio (s. i): Pedro, como narra la tradición, crucificado cabeza abajo y sepultado en el Vaticano, cerca de la vía Triunfal, y Pablo, degollado y enterrado en la vía Ostiense. En este día, su triunfo es celebrado por todo el mundo con honor y veneración.
2. En Génova, en la Liguria, san Siro, venerado como obispo (c. 330).
3. En Narni, de la Umbría, san Casio, obispo, de quien el papa san Gregorio I Magno cuenta que cada día ofrecía sacrificios de expiación acompañados de lágrimas, que entregó en limosna todo lo que tenía, y que el día de la Solemnidad de los Apóstoles acostumbraba ir a Roma. Murió en su ciudad, después de celebrar la Eucaristía y haber distribuido el Cuerpo del Señor (558).
4*. En Gurk, de Carintia, santa Emma, condesa, la cual vivió cuarenta años como viuda, haciendo muchas limosnas a los pobres y a la Iglesia (c. 1045).
5. En la aldea de Xiaoluyi, cerca de Shenxian, en la provincia china de Hebei, santos mártires Pablo Wu Juan, su hijo Juan Bautista Wu Mantang y su sobrino Pablo Wu Wanshu, que en la persecución llevada a cabo por la secta Yihetuan recibieron juntos la corona del martirio por confesar que eran cristianos (1900).
6. En la aldea de Dyjiadun, cerca de Shenxian, también en la provincia china de Hebei, santas mártires María Du Tianshi y su hija Magdalena Du Fengju, que en la misma persecución fueron sacadas del cañaveral donde se habían escondido y asesinadas por ser cristianas. Magdalena vivía aún cuando la enterraron (1900).