martes, 17 de mayo de 2016

Martes 21 junio 2016, San Luis Gonzaga, religioso, memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

I. CELEBRACIÓN PENITENCIAL UNIDA A LA CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA

1075. La celebración más conveniente que se puede emplear para reparar la injuria causada a una iglesia, es aquella en que la acción penitencial se armoniza convenientemente con la celebración de la Eucaristía.
Pues así como la nueva iglesia se dedica especialmente con la celebración de la Eucaristía, también es bueno que la iglesia injuriada se repare con la misma celebración.

1076. Por razón de la comunión con que los sacerdotes se asocian al Obispo en la celebración penitencial, conviene que el Obispo concelebre la Misa con los presbíteros presentes, y sobre todo con quienes ejercen oficio pastoral en la iglesia a la cual se le causó la injuria.

1077. Los textos propios para la celebración de la Misa se indican en su lugar en el Ritual.
Sin embargo, puede celebrarse la Misa que parezca más apta para reparar la injuria causada, por ejemplo, la Misa de la Santísima Eucaristía, cuando haya sido profanado gravemente el Santísimo Sacramento, o la Misa para fomentar la concordia, si en el recinto mismo de la iglesia hubo una grave contienda entre hermanos de la comunidad.

INGRESO A LA IGLESIA

1078. La reunión del pueblo y la entrada, según las circunstancias de los tiempos y de los lugares, se hace convenientemente, según uno de los modos siguientes:

Primer modo: Procesión.

1079. A la hora oportuna el pueblo se congrega en una iglesia vecina o en otro lugar adecuado, desde donde sea conveniente que la procesión, precedida por el crucífero, se dirija hacia la iglesia profanada, cuya injuria ha de ser reparada.
El Obispo con mitra y báculo, los presbíteros concelebrantes, el diácono, y los ministros, cada uno revestido con su vestidura respectiva, se acercan al lugar donde está congregado el pueblo.
El Obispo, dejados el báculo y la mitra, saluda al pueblo.

1080. En seguida el Obispo con la monición dispone convenientemente la atención de los fieles para la celebración.
Luego invita a orar, y después de una breve oración en silencio, dice la oración colecta.

1081. Entonces el diácono, si se cree conveniente, dice en voz alta: Avancemos en paz.
Y se organiza la procesión hacia la iglesia, cuya injuria debe ser reparada.
- precede el crucífero en medio de dos acólitos con cirios encendidos;
- siguen los ministros, los presbíteros concelebrantes;
- el Obispo, con mitra y báculo, acompañado por los diáconos;
- a continuación los fieles.

Mientras avanza la procesión se cantan, como de costumbre, las letanías de los Santos, a las cuales se agregan en su lugar oportuno las invocaciones del Patrono del lugar o del Titular de la iglesia a la que se reparará la injuria.
Antes de la invocación: Jesús, Hijo de Dios vivo, se agrega la invocación que esté de acuerdo con la celebración y también se puede agregar otras que correspondan a las necesidades de la comunidad.

1082. Al entrar el Obispo a la iglesia, omitida la veneración del altar, va a la sede.
Los concelebrantes, los diáconos y los ministros se colocan en los asientos que les han sido asignados en el presbiterio.
Luego el Obispo, dejados el báculo y la mitra, bendice el agua y hace la aspersión como se describe en los nn. 1085-1086.

Segundo modo: entrada.

1083. Si no se puede hacer la procesión, o no parece oportuno, los fieles se congregan en la iglesia.
El Obispo, con mitra y báculo, los presbíteros concelebrantes, los diáconos y los ministros, cada uno revestido con su vestidura propia, y precedidos por el crucífero, entre dos ministros con antorchas, salen del secretarium, y por la nave de la iglesia, se dirigen hacia el presbiterio.
Entre tanto se canta la antífona con el Salmo 129, u otro canto adecuado.

1084. Cuando la procesión llega al presbiterio, los ministros, los diáconos y los presbíteros concelebrantes se colocan en los asientos que les han sido asignados.
El Obispo, omitida la veneración del altar, se dirige a la sede donde, dejados el báculo y la mitra, saluda al pueblo.

CALENDARIO

21 MARTES. SAN LUIS GONZAGA, religioso, m. obligatoria

Misa
de la memoria (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props., Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. IV (o bien: vol. III-par de las nuevas ediciones).
- 2 Re 19, 9b-11. 14-21. 31-35a. 36. Yo escudaré a esta ciudad para salvarla, por mi honor y el de David.
- Sal 47. R. Dios ha fundado su ciudad para siempre.
- Mt 7, 6. 12-14. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten.
o bien: cf. vol. V (o bien: vol. IV de las nuevas ediciones).

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 22 de junio, pág. 375.
CALENDARIOS:Barbastro-Monzón, en la ciudad de Barbástro: San Ramón, obispo (S). Barbastro-Monzón, diócesis: (F). Lleida: (MO).
HH. de Belén: San Luis Gonzaga, religioso (F). Jesuitas: (MO).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de san Luis Gonzaga, religioso, que, nacido de nobilísima estirpe y admirable por su pureza, renunció a favor de su hermano el principado que le correspondía e ingresó en Roma en la Orden de la Compañía de Jesús. Murió, apenas adolescente, por haber asistido durante una grave epidemia a enfermos contagiosos. (1591)

21 de junio
San Luis Gonzaga, religioso
Memoria
Die 21 iunii
S. Aloisii Gonzaga, religiosi
Memoria
Antífona de entrada Cf. Sal 23, 4. 3
El hombre de manos inocentes y puro corazón puede subir al monte del Señor y estar en el recinto sacro.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 23,4. 3
Innocens mánibus et mundo corde ascéndet in montem Dómini, et stabit in loco sancto eius.
Oración colecta
Señor Dios, dispensador de los dones celestiales, que has querido juntar en san Luis Gonzaga una admirable inocencia de vida y un austero espíritu de penitencia, concédenos, por su intercesión, que si no hemos sabido imitarle en su vida inocente, sigamos fielmente sus ejemplos en la penitencia. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, caeléstium auctor donórum, qui in beáto Aloísio miram vitae innocéntiam cum paeniténtia sociásti, eius méritis et intercessióne concéde, ut, innocéntem non secúti, paeniténtem imitémur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la XII semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA 2 Re 19, 9b-11. 14-21. 31-35a. 36
Yo haré de escudo a esta ciudad para salvarla, por mi honor y el de David
Lectura del segundo libro de los Reyes.

EN aquellos días, Senaquerib, rey de Asiria, envió mensajeros a Ezequías a decirle:
«Así hablaréis a Ezequías, rey de Judá: “Que tu Dios, en el que confías, no te engañe diciendo: ‘Jerusalén no será entregada en manos del rey de Asiria’. Tú mismo has oído cómo han tratado los reyes de Asiria a todos los países entregándolos al anatema, ¿y vas a librarte tú solo?”».
Ezequías tomó la carta de manos de los mensajeros y la leyó. Subió al templo del Señor y abrió la carta ante el Señor. Y elevó esta plegaria ante él:
«Señor, Dios de Israel, entronizado sobre los querubines:
Tú solo eres el Dios para todos los reinos de la tierra.
Tú formaste los cielos y la tierra.
Inunda tu oído, Señor, y escucha!
¡Abre tus ojos, Señor, y mira!
Escucha las palabras de Senaquerib enviadas
para insulto del Dios vivo.
Es verdad, Señor, los reyes asirios han exterminado las naciones, han arrojado sus dioses al fuego y los han destruido.
Pero no eran dioses, sino hechura de mano humana,
de piedra, de madera.
Pero ahora, Señor, Dios nuestro, líbranos de sus manos
y sepan todos los reinos de la tierra
que solo tú eres Señor Dios».
Entonces Isaías, hijo de Amós, envió a Ezequías este mensaje:
«Así dice el Señor, Dios de Israel: “He escuchado tu plegaria acerca de Senaquerib, rey de Asiria”.
Esta es la palabra que el Señor pronuncia contra él:
“Te desprecia, se burla de ti la doncella, hija de Sion,
menea la cabeza a tu espalda la hija de Jerusalén.
Ha de brotar de Jerusalén un resto,
y supervivientes del monte Sion.
El celo del Señor del universo lo realizará.
Por eso, esto dice el Señor acerca del rey de Asiria:
‘No entrará en esta ciudad,
no disparará contra ella ni una flecha,
no avanzará contra ella con escudos,
ni levantará una rampa contra ella.
Regresará por el camino por donde vino
y no entrará en esta ciudad —palabra del Señor—.
Yo haré de escudo a esta ciudad para salvarla,
por mi honor y el de David, mi siervo’”».
Aquella misma noche el ángel del Señor avanzó y golpeó en el campamento asirio a ciento ochenta y cinco mil hombres.
Senaquerib, rey de Asiria, levantó el campamento y regresó a Nínive, quedándose allí.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 47, 2. 3-4. 10-11 (R.: cf. 9d)
R.
Dios ha fundado su ciudad para siempre. Deus fundávit civitátem suam in æternum.

V. Grande es el Señor
y muy digno de alabanza
en la ciudad de nuestro Dios,
su monte santo, altura hermosa,
alegría de toda la tierra. R.
Dios ha fundado su ciudad para siempre. Deus fundávit civitátem suam in æternum.

V. El monte Sion, confín del cielo
ciudad del gran rey;
entre sus palacios,
Dios descuella como un alcázar.
R.
Dios ha fundado su ciudad para siempre. Deus fundávit civitátem suam in æternum.

V. Oh, Dios, meditamos tu misericordia
en medio de tu templo:
como tu nombre, oh, Dios,
tu alabanza llega al confín de la tierra.
Tu diestra está llena de justicia.
R.
Dios ha fundado su ciudad para siempre. Deus fundávit civitátem suam in æternum.

Aleluya Jn 8, 12b
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Yo soy la luz del mundo -dice el Señor-; el que me sigue tendrá la luz de la vida.
Ego sum lux mundi, dicit Dóminus; qui séquitur me habébit lumen vitæ.
R.

EVANGELIO Mt 7, 6. 12-14
Lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo con ellos
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No deis lo santo a los perros, ni les echéis vuestras perlas a los cerdos; no sea que las pisoteen con sus patas y después se revuelvan para destrozaros.
Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas.
Entrad por la puerta estrecha. Porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos.
¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Juan de la Cruz, Subida al Monte Carmelo, lib. 2, cap. 7, 7.
Si el hombre se determina a sujetarse a llevar esta cruz, que es un determinarse de veras a querer hallar y llevar trabajo en todas las cosas por Dios, en todas ellas hallará grande alivio y suavidad para andar este camino así, desnudo de todo, sin querer nada. Empero, si pretende tener algo, ahora de Dios, ahora de otra cosa, con propiedad alguna, no va desnudo ni negado en todo; y así, ni cabrá ni podrá subir por esta senda angosta hacia arriba.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario XVII
305. Oremos a Dios Padre.
- Por los pastores de la Iglesia. Roguemos al Señor.
- Por los gobernantes de las naciones. Roguemos al Señor.
- Por los que no tienen trabajo. Roguemos al Señor.
- Por nosotros, aquí reunidos. Roguemos al Señor.
Socórrenos, Señor, para que podamos alegrarnos con tus beneficios. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas.
Señor, haz que nos acerquemos siempre a tu banquete con la vestidura nupcial, como san Luis Gonzaga, para que la participación en este misterio nos llene de las riquezas de tu gracia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Caelésti convívio fac nos, Dómine, exémplo beáti Aloísii, nuptiáli veste semper indútos accúmbere, ut ex huius participatióne mystérii grátia tua dívites efficiámur. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PLEGARIA EUCARÍSTICA IV.
Antífona de la comunión Sal 77, 24-25
Les dio un trigo celeste; el hombre comió pan de ángeles.
Antiphona ad communionem Ps 77,24-25
Panem caeli dedit eis, panem Angelórum manducávit homo.
Oración después de la comunión
Tú que nos has alimentado, Señor, con el pan de los ángeles, concédenos servirte con una vida pura y haz que, siguiendo el ejemplo de san Luis Gonzaga, vivamos en continua acción de gracias. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Angelórum esca nutrítos, fac nos, Dómine, pura tibi conversatióne servíre, et, eius quem hódie cólimus exémplo, in gratiárum semper actióne manére. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 22 de junio
S
an Paulino, obispo
, el cual, recibido el bautismo en Burdeos, renunció a la dignidad consular y, de noble y rico, por Cristo se hizo pobre y humilde. Habiéndose trasladado a Nola, junto al sepulcro de san Félix, presbítero, para seguir su ejemplo abrazó una forma de vida ascética con su mujer y sus compañeros. Ordenado obispo, se distinguió por su erudición y santidad, acogiendo a los peregrinos y ayudando a los desvalidos (431).
Santos Juan Fisher, obispo, y Tomás Moro, mártires, que, por no aceptar el matrimonio del rey Enrique VIII y mantenerse fieles al primado del Romano Pontífice, fueron encarcelados en la Torre de Londres. Juan Fisher, obispo de Rochester, varón conocido por su erudición y por la dignidad de vida, fue degollado este día ante la cárcel, por mandato del rey. Tomás Moro, padre de familia, de vida integérrima, presidente del consejo real, por mantenerse fiel a la Iglesia Católica murió el día 6 de julio, uniéndose así al martirio del obispo (1535).
3. En Roma, conmemoración de san Flavio Clemente, mártir, a quien el emperador Domiciano, con el que había ejercido el consulado, condenó por negarse a adorar a los dioses paganos, muriendo por su fe en Cristo (96).
4. En Verulamio (hoy Saint-Albans), en Gran Bretaña, san Albano, mártir, el cual, según narra la tradición, aún no bautizado recibió en su casa a un clérigo, que le instruyó en la fe cristiana. Cubriéndose con sus vestidos, se entregó a las autoridades y fue degollado después de ser azotado y torturado (c. 287).
5. En Léon, en la Bretaña Menor, santos Julio y Aarón, mártires, que padecieron después de san Albano, durante la persecución bajo el emperador Diocleciano, y tras ser torturados de diversas maneras, consumado su combate entraron en el gozo de la ciudad del cielo (s. IV in.).
6. En Dólica, en Siria, san Eusebio, obispo de Samosata, que en tiempos del emperador arriano Constancio visitaba de incógnito, con indumentaria militar, las iglesias de Dios, para confirmarlas en la fe católica. Fue exiliado a Tracia por el emperador Valente, pero, recuperada la paz de la Iglesia, volvió a recorrer las comunidades, hasta que una mujer arriana le arrojó una teja que le hirió en la cabeza, alcanzando así el martirio (379).
7. Conmemoración de san Nicetas, obispo de Remesiana, en la Dacia, al que alaba san Paulino de Nola en uno de sus poemas por haber convertido en ovejas a los bárbaros al enseñarles el Evangelio, por convencerles de vivir unidos en paz y por haber obtenido que gente inculta y ladrones aprendiesen a cantar a Cristo con un corazón romano (c. 414).
8*. En Roma, en Letrán, beato Inocencio V, papa, el cual, perteneciente a la Orden de Predicadores, enseñó teología en París y ocupó, a su pesar, la sede episcopal de Lyon. Junto con san Buenaventura, preparó el segundo concilio ecuménico de Lyon, para tratar de la unión entre latinos y griegos, y elevado a la cátedra de san Pedro, desempeñó su oficio por breve tiempo, más mostrado que dado a la Iglesia Romana (1276).
9*. En Laval, en Francia, beata María Lhuillier, virgen y mártir, que, recibida entre las Hospitalarias de la Misericordia, durante la Revolución Francesa fue decapitada por mantenerse fiel a los votos religiosos de la Iglesia (1794).