viernes, 1 de abril de 2016

Viernes 6 mayo 2016, Viernes VI semana de Pascua, feria.

CALENDARIO

6 VIERNES DE LA VI SEMANA DE PASCUA, feria

Misa
de feria (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Pasc.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
- Hch 18, 9-18. Muchos de esta ciudad son pueblo mío.
- Sal 46. R. Dios es el rey del mundo.
- Jn 16, 20-23a. Nadie os quitará vuestra alegría.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 7 de mayo, pág. 297.
CALENDARIOS: Salesianos: Santo Domingo Savio, adolescente (F).
Getafe: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Joaquín María López de Andújar y Cánovas del Castillo, obispo (2001).

TEXTOS MISA

Viernes de la VI Semana de Pascua. Feria sexta. Hebdomada VI Paschae.
Antífona de entrada Ap 5, 9-10
Con tu sangre, Señor, has comprado para Dios hombres de toda tribu, lengua, pueblo y nación; has hecho de ellos una dinastía sacerdotal que sirva a Dios. Aleluya.
Antiphona ad introitum Ap 5, 9-10
Redemísti nos, Dómine, in sánguine tuo, ex omni tribu, et lingua, et pópulo, et natióne, et fecísti nos Deo nostro regnum et sacerdótes, allelúia.
Oración colecta
Escucha, Señor, nuestras súplicas para que la predicación del Evangelio extienda por todo el mundo la prometida salvación de tu Hijo y todos los hombres alcancen la plenitud de la adopción filial que él anunció dando testimonio de la verdad. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Exáudi, Dómine, preces nostras, ut, quod tui Verbi sanctificatióne promíssum est, evangélico ubíque compleátur efféctu, et plenitúdo adoptiónis obtíneat quod praedíxit testificátio veritátis. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la VI semana de Pascua (Lecc II).

PRIMERA LECTURA Hch 18, 9-18
Tengo un pueblo numeroso en esta ciudad

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

Cuando estaba Pablo en Corinto, una noche le dijo el Señor en una visión:
«No temas, sigue hablando y no te calles, pues yo estoy contigo, y nadie te pondrá la mano encima para hacerte daño, porque tengo un pueblo numeroso en esta ciudad».
Se quedó, pues, allí un año y medio, enseñando entre ellos la palabra de Dios.
Pero, siendo Gallón procónsul de Acaya, los judíos se abalanzaron de común acuerdo contra Pablo y lo condujeron al tribunal diciendo:
«Este induce a la gente a dar a Dios un culto contrario a la ley». Iba Pablo a tomar la palabra, cuando Gallón dijo a los judíos:
«Judíos, si se tratara de un crimen o de un delito grave, sería razón escucharos con paciencia; pero, si discutís de palabras, de nombres y de vuestra ley, vedlo vosotros. Yo no quiero ser juez de esos asuntos».
Y les ordenó despejar el tribunal.
Entonces agarraron a Sóstenes, jefe de la sinagoga, y le dieron una paliza delante del tribunal, sin que Galión se preocupara de ello.
Pablo se quedó allí todavía bastantes días; luego se despidió de los hermanos y se embarco para Siria con Priscila y Aquila. En Cencreas se había hecho rapar la cabeza, porque había hecho un voto.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 46, 2-3. 4-5. 6-7 (R.: 8a)
R.
Dios es el rey del mundo. Rex omnis terræ Deus
O bien: Aleluya.

V. Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor altísimo es terrible,
emperador de toda la tierra. R.
Dios es el rey del mundo. Rex omnis terræ Deus

V. Él nos somete los pueblos
y nos sojuzga las naciones;
él nos escogió por heredad suya:
gloria de Jacob, su amado. R.
Dios es el rey del mundo. Rex omnis terræ Deus

V. Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas:
tocad para Dios, tocad;
tocad para nuestro Rey, tocad. R.
Dios es el rey del mundo. Rex omnis terræ Deus

Aleluya Cf. Lc 24, 46. 26
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Era necesario que el Mesías padeciera y resucitara de entre los muertos; y entrara así en su gloria. Oportébat pati Christum et resúrgere a mórtuis; et ita intráre in glóriam suam.
R.

EVANGELIO Jn 16, 20-23a
Nadie os quitará vuestra alegría
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«En verdad, en verdad os digo: vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría. La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre.
También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría. Ese día no me preguntaréis nada».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor.


Del Papa Francisco, Ex. Ap. Evangelii gaudium 84.
La alegría del Evangelio es esa que nada ni nadie nos podrá quitar (cf. Jn 16, 22). Los males de nuestro mundo –y los de la Iglesia– no deberían ser excusas para reducir nuestra entrega y nuestro fervor. Mirémoslos como desafíos para crecer. Además, la mirada creyente es capaz de reconocer la luz que siempre derrama el Espíritu Santo en medio de la oscuridad, sin olvidar que «donde abundó el pecado sobreabundó la gracia» (Rm 5, 20). Nuestra fe es desafiada a vislumbrar el vino en que puede convertirse el agua y a descubrir el trigo que crece en medio de la cizaña. A cincuenta años del Concilio Vaticano II, aunque nos duelan las miserias de nuestra época y estemos lejos de optimismos ingenuos, el mayor realismo no debe significar menor confianza en el Espíritu ni menor generosidad. En ese sentido, podemos volver a escuchar las palabras del beato Juan XXIII en aquella admirable jornada del 11 de octubre de 1962: «Llegan, a veces, a nuestros oídos, hiriéndolos, ciertas insinuaciones de algunas personas que, aun en su celo ardiente, carecen del sentido de la discreción y de la medida. Ellas no ven en los tiempos modernos sino prevaricación y ruina […] Nos parece justo disentir de tales profetas de calamidades, avezados a anunciar siempre infaustos acontecimientos, como si el fin de los tiempos estuviese inminente. En el presente momento histórico, la Providencia nos está llevando a un nuevo orden de relaciones humanas que, por obra misma de los hombres pero más aún por encima de sus mismas intenciones, se encaminan al cumplimiento de planes superiores e inesperados; pues todo, aun las humanas adversidades, aquélla lo dispone para mayor bien de la Iglesia» (Juan XXIII, Discurso de apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II (11 octubre 1962).

Oración de los fieles
196. Encomendemos, hermanos, a Cristo, nuestro mediador sentado a la diestra del Padre, los deseos y necesidades de todos los hombres.
- Para que los obispos, presbíteros y todos los que tienen la misión de anunciar la Palabra de Dios vivan sumergidos en la contemplación y se dejen guiar por esta misma Palabra que anuncian a sus hermanos. Roguemos al Señor.
- Para que cuantos buscan sinceramente el camino de la verdad descubran en Jesucristo y en su Iglesia al Dios por el que suspiran. Roguemos al Señor.
- Para que los que en medio de sus pruebas se sienten descorazonados descubran la fuerza de Cristo viviente y vean iluminado su camino. Roguemos al Señor.
- Para que nuestros familiares y amigos difuntos participen de la gloria del Señor resucitado. Roguemos al Señor.
Señor Jesucristo, tú que has recibido todo poder en el cielo y en la tierra, manifiesta tu omnipotencia escuchando nuestra peticiones. Tú que vives y reinas glorioso por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Acoge, Señor, con bondad las ofrendas de tu pueblo, para que, bajo tu protección, conserve los dones pascuales y alcance la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Oblatiónes famíliae tuae, quaesumus, Dómine, súscipe miserátus, ut, sub tuae protectiónis auxílio, et colláta non perdant, et ad aetérna dona pervéniant. Per Christum.
PREFACIO PASCUAL I
El misterio pascual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este tiempo en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo; muriendo destruyó nuestra muerte, y resucitando restauró la vida.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO PASCHALIS I
De mysterio paschali
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hoc potíssimum gloriósus praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Ipse enim verus est Agnus qui ábstulit peccáta mundi. Qui mortem nostram moriéndo destrúxit, et vitam resurgéndo reparávit.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Rom 4, 25
Cristo nuestro Señor fue entregado por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación. Aleluya.
Antiphona ad communionem Rm 4, 25
Tráditus est Christus Dóminus noster propter delícta nostra, et resurréxit propter iustificatiónem nostram, allelúia.
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso, no ceses de proteger con amor a los que has salvado, para que así, quienes hemos sido redimidos por la muerte de tu Hijo, podamos alegrarnos en su resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Contínua, quaesumus, Dómine, quos salvásti pietáte custódi, ut, qui Fílii tui passióne sunt redémpti, eius resurrectióne laeténtur. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.