Entrada destacada

Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

viernes, 8 de abril de 2016

Viernes 13 mayo 2016, Bienaventurada Virgen María de Fátima, memoria libre.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

CAPÍTULO VIII. COLOCACIÓN DE LA PRIMERA PIEDRA O COMIENZO DE LA CONSTRUCCIÓN DE UNA IGLESIA

NOCIONES GENERALES


840. Cuando se empieza la construcción de una nueva iglesia, conviene celebrar un rito para implorar la bendición de Dios sobre la obra y para recordar a los fieles que el edificio de piedras materiales es signo visible de aquella Iglesia viva o edificación de Dios (150), formada por ellos mismos.

Según el uso litúrgico, este rito consta de bendición del terreno de la nueva iglesia y de bendición y colocación de la primera piedra.

Si en alguna parte, por alguna razón de arte o de construcción, no se coloca la primera piedra, conviene, con todo, celebrar el rito de bendición del terreno de la nueva iglesia, para consagrar a Dios el comienzo de la obra (151).

841. El rito de colocación de la primera piedra, o del comienzo de la nueva iglesia, puede realizarse en cualquier día y hora, excepto en el Triduo pascual; pero se escogerá preferentemente un día en el cual pueda reunirse mayor concurrencia de fieles (152).

842. Conviene que el Obispo diocesano celebre el rito. Si él no puede hacerlo, encomendará este oficio a otro Obispo o presbítero, sobre todo al que tenga como asociado y colaborador en la acción pastoral de la diócesis o de la comunidad para la cual se edifica la nueva iglesia (153).

843. Se avisará con tiempo a los fieles el día y la hora de la celebración, y el párroco, u otros encargados de ello, los instruirán sobre el sentido de la celebración y también de la veneración que debe tenérsele a la iglesia que para ellos se construye.
Conviene invitar también a los fieles para que espontánea y gustosamente ayuden en la construcción de la iglesia (154).

844. En cuanto sea posible, procúrese que el terreno de la futura iglesia esté bien delineado y que se pueda circundar con facilidad (155).

845. En el lugar donde se levantará el altar, se fijará una cruz de madera de altura conveniente (156).

846. Para la celebración prepárese:
a) Pontifical Romano, Leccionario;
b) sede para el Obispo;
c) la primera piedra, si es del caso, la cual según la costumbre será cuadrada y angular, cemento y herramientas para colocar la piedra en los cimientos;
d) recipiente con agua bendita y aspersorio;
e) incensario con la naveta y la cucharilla;
f) cruz procesional y antorchas para los ministros.

Se dispondrán instrumentos técnicos aptos para que el pueblo congregado pueda oír claramente las lecturas, oraciones y moniciones (157).

847. Para la celebración del rito, se usarán vestiduras de color blanco o festivo.
Prepárese:
a) para el Obispo: alba, estola, cruz pectoral, capa pluvial, mitra, báculo pastoral;
b) para los diáconos: albas, estolas y, si se juzga conveniente, dalmáticas.
c) para los demás ministros: albas u otras vestiduras legítimamente aprobadas (158).

CALENDARIO

13 VIERNES DE LA VII SEMANA DE PASCUA, feria o LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA DE FÁTIMA, m. libre

Misa
de feria o de la memoria (blanco).
bl MISAL: para la feria ants. y oracs. props. / para la memoria 1ª orac. prop. y el resto del común o de la feria, Pf. Pasc. o de la Ascensión o después de la Ascensión o de la memoria.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
- Hch 25, 13-21. Un difunto llamado Jesús, que Pablo sostiene que está vivo.
- Sal 102. R. El Señor puso en el cielo su trono.
- Jn 21, 15-19. Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas.
o bien: cf. vol. V (o bien: vol. IV de las nuevas ediciones).

Liturgia de las Horas: oficio de feria o de la memoria.

Martirologio: elogs. del 14 de mayo, pág. 308.
CALENDARIOS: Valladolid-ciudad: San Pedro Regalado, religioso (S). Valladolid-diócesis: (F). OFM y Familia Franciscana: (MO). Burgos: (ML).
Mercedarios: San Pedro Nolasco, religioso y fundador (S).
Salesianas: Santa María Dominica Mazzarello, virgen (S). Salesianos: (F).
Salamanca: Dedicación iglesia-catedral (F).
Heraldos del Evangelio: Bienaventurada Virgen María de Fátima (F).
Sacramentinos: Nuestra Señora del Santísimo Sacramento (F).
San Sebastián: San Miguel Garikoitz, presbítero (MO). Bilbao: (ML). Pamplona y Tudela: (ML).
Agustinos: Nuestra Señora del Socorro (ML).
Dominicos: Beata Imelda Lambertino, virgen (ML).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Nuestra Señora la Bienaventurada Virgen María de Fátima, en Portugal. En la localidad de Aljustrel, la contemplación de la que, en el orden de la gracia, es nuestra Madre clementísima, suscita en muchos fieles, no obstante las adversidades, la oración por los pecadores y la profunda conversión de los corazones.

La oración colecta es propia, el resto del común de santa María Virgen en tiempo Pascual.

13 de mayo
La Bienaventurada Virgen María de Fátima
Die 13 maii
Beatæ Mariæ Virginis de Fatima
Antífona de entrada Cf. Hech 1 14
Los discípulos se dedicaban a la oración en común, junto con María, la madre de Jesús. Aleluya.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 29, 12
Convertísti, Dómine, planctum meum in gáudium mihi, et circumdedísti me laetítia, allelúia.
Oración colecta
Oh Dios, que a la Madre de tu Hijo la hiciste también Madre nuestra, concédenos que, perseverando en la penitencia y la plegaria por la salvación del mundo, podamos promover cada día con mayor eficacia el reino de Cristo. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui Genetrícem Fílii tui Matrem quoque nostram constituísti, concéde nobis, ut, in paeniténtia et oratióne pro mundi salúte perseverántes, in dies valeámus regnum Christi efficácius promovére. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la VII semana de Pascua (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Hch 25, 13-21
De un tal Jesús, ya muerto, que Pablo sostiene que está vivo

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, el rey Agripa y Berenice llegaron a Cesarea para cumplimentar a Festo. Como se quedaron allí bastantes días, Festo expuso al rey el caso de Pablo, diciéndole:
«Tengo aquí un hombre a quien Félix ha dejado preso y contra el cual, cuando fui a Jerusalén, presentaron acusación los sumos sacerdotes y los ancianos judíos, pidiendo su condena. Les respondí que no es costumbre romana entregar a un hombre arbitrariamente; primero, el acusado tiene que carearse con sus acusadores, para que tenga ocasión de defenderse de la acusación. Vinieron conmigo, y yo, sin dar largas al asunto, al día siguiente me senté en el tribunal y mandé traer a este hombre.
Pero, cuando los acusadores comparecieron, no presentaron ninguna acusación de las maldades que yo suponía; se trataba solo de ciertas discusiones acerca de su propia religión y de un tal Jesús, ya muerto, que Pablo sostiene que está vivo. Yo, perdido en semejante discusión, le pregunté si quería ir a Jerusalén a que lo juzgase allí de esto. Pero, como Pablo ha apelado, pidiendo que lo deje en la cárcel para que decida el Augusto, he dado orden de que se le custodie hasta que pueda remitirlo al César».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 102, 1bc-2. 11-12. 19-20ab (R.: 19a)
R.
El Señor puso en el cielo su trono. Dóminus in cælo parávit sedem suam.

V. Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R.
El Señor puso en el cielo su trono. Dóminus in cælo parávit sedem suam.

V. Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre los que le temen;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos. R.
El Señor puso en el cielo su trono. Dóminus in cælo parávit sedem suam.

V. El Señor puso en el cielo su trono,
su soberanía gobierna el universo.
Bendecid al Señor, ángeles suyos,
poderosos ejecutores de sus órdenes. R.
El Señor puso en el cielo su trono. Dóminus in cælo parávit sedem suam.

Aleluya Jn 14, 26
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
El Espíritu Santo será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.
Spíritus Sanctus vos docébit ómnia; súggeret vobis ómnia quæcúmque díxero vobis.
R.

EVANGELIO Jn 21, 15-19
Apacienta mis corderos, pastorea mis ovejas
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer, le dice a Simón Pedro:
«Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?». Él le contestó:
«Sí, Señor, tú sabes que te quiero».
Jesús le dice:
«Apacienta mis corderos».
Por segunda vez le pregunta:
«Simón, hijo de Juan, ¿me amas?».
Él le contesta:
«Sí, Señor, tú sabes que te quiero».
Él le dice:
«Pastorea mis ovejas».
Por tercera vez le pregunta:
«Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?».
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez: «¿Me quieres?» y le contestó:
«Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero».
Jesús le dice:
«Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras».
Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió:
«Sígueme».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Homilía 29-junio-2014
Pedro ha experimentado que la fidelidad de Dios es más grande que nuestras infidelidades y más fuerte que nuestras negaciones. Se da cuenta de que la fidelidad del Señor aparta nuestros temores y supera toda imaginación humana. También hoy, a nosotros, Jesús nos pregunta: "¿Me amas?". Lo hace precisamente porque conoce nuestros miedos y fatigas. Pedro nos muestra el camino: fiarse de él, que "sabe todo" de nosotros, no confiando en nuestra capacidad de serle fieles a él, sino en su fidelidad inquebrantable. Jesús nunca nos abandona, porque no puede negarse a sí mismo (cf. 2Tm 2, 13). Es fiel. La fidelidad que Dios nos confirma incesantemente a nosotros, los Pastores, es la fuente de nuestra confianza y nuestra paz, más allá de nuestros méritos. La fidelidad del Señor para con nosotros mantiene encendido nuestro deseo de servirle y de servir a los hermanos en la caridad.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo de Pascua después de la Ascensión III
166. Encomendemos, hermanos, a Cristo, nuestro mediador sentado a la diestra del Padre, los deseos y las necesidades de todos los hombres.
- Para que, como María, nuestra madre, la Iglesia medite las palabras de Cristo y transmite el Evangelio de salvación a todos los pueblos. Roguemos al Señor.
- Para que se afiance la paz en el mundo y desaparezcan las discordias y rivalidades. Roguemos al Señor.
- Para que los incrédulos y los pecadores, los que sufren en su cuerpo o en su espíritu, los que temen la soledad y la muerte, lleguen a descubrir la alegría del anuncio evangélico y vean robustecida su debilidad humana. Roguemos al Señor.
- Para que todos nosotros participemos con mayor abundancia de la vida de Cristo, vid verdadera, y demos frutos de buenas obras. Roguemos al Señor.
Te rogamos, Padre, que permanezcamos en tu amistad a fin de dar buen fruto y poder llegar juntos a la alegría de tu reino. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Al celebrar la fiesta de santa María, siempre Virgen, te presentamos, Señor, nuestras ofrendas y te suplicamos que tu Hijo Jesucristo, sacerdote y víctima en el altar de la cruz, nos socorra siempre con su gracia. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, sancte Pater, oblatiónem humilitátis nostrae, quam tibi laeti exhibémus, commemoratiónem beátae Maríae Vírginis celebrántes, et praesta, ut nobis, sacrifício Christi sociátis, temporális fiat consolátio et aetérna salvátio. Per Christum.
PREFACIO PASCUAL I
El misterio pascual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este tiempo en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo; muriendo destruyó nuestra muerte, y resucitando restauró la vida.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO PASCHALIS I
De mysterio paschali
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hoc potíssimum gloriósus praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Ipse enim verus est Agnus qui ábstulit peccáta mundi. Qui mortem nostram moriéndo destrúxit, et vitam resurgéndo reparávit.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARÍSTICA III.
Antífona de la comunión
Alégrate, Virgen Madre, porque Cristo ha resucitado del sepulcro. Aleluya.
Antiphona ad communionem
Laetáre, Virgo Mater, quia surréxit Christus de sepúlcro, allelúia.
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso, confírmanos en la fe de estos misterios que hemos celebrado, y pues confesamos a tu Hijo Jesucristo, nacido de la Virgen, Dios y hombre verdadero, te rogamos que por la fuerza salvadora de su resurrección merezcamos llegar a las alegrías eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Paschálibus sacraméntis refécti, quaesumus, Dómine, ut, qui Genetrícis Fílii tui memóriam recólimus, vitam Iesu in carne nostra mortáli manifestémus. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 14 de mayo
F
iesta de san Matías, apóstol, que siguió al Señor Jesús desde el bautismo de Juan hasta el día en que Cristo subió a los cielos, y por esta razón, después de la Ascensión del Señor, fue puesto por los apóstoles en el lugar que había ocupado Judas, el traidor, para que, formando parte del grupo de los Doce, fuese testigo de la resurrección.
2. En Asia, san Máximo, mártir durante la persecución bajo el emperador Decio y de quien se dice que murió lapidado (c. 250).
3. En Cimiez, en la Provenza, san Poncio, mártir (c. s. III).
4. En Siria, santos Víctor y Corona, compañeros mártires (c. s. III).
5. En la isla de Quío, en el mar Egeo, san Isidoro, mártir, que, según la tradición, fue arrojado a un pozo (s. III).
6. En Aquileia, en la región de Venecia, santos Félix y Fortunato, mártires, cuya ciudad honraron con su glorioso martirio (s. IV).
7. En la isla de Cerdeña, conmemoración de las santas Justa y Enedina, mártires (s. III/IV).
8*. En Arvernia (hoy Clermont-Ferrand), en Aquitania, san Abrúnculo, obispo, quien, expulsado de su sede de Langres por Gundebaldo, el rey de los burgundios, estableció su residencia entre los habitantes de Auvernia (488)
9. En la misma ciudad, san Galo, obispo, tío paterno de san Gregorio de Tours, varón humilde y bondadoso (551).
10*. En Lismore, en Irlanda, san Cartago, obispo y abad (638).
11*. En el monasterio de Fontenelle, en Neustria (hoy Francia), san Eremberto, que, habiendo sido obispo de Tolouse, abrazó después la disciplina monástica (674).
12*. En Santarem, en Portugal, beato Gil de Vaozéla, presbítero, que como profesor de medicina en París se entregó a una vida disoluta, pero, una vez convertido, ingresó en la Orden de Predicadores, en la que se esforzó en rechazar, con lágrimas, oración y sacrificios, todas las tentaciones (1265).
13*. En la aldea de Saint Mary of the Woods, de Indianápolis, en los Estados Unidos de Norteamérica, beata Teodora (Ana Teresa) Guérin, virgen de la Congregación de las Hermanas de la Providencia, la cual, oriunda de Francia, residió y murió en esa pequeña ciudad. Era de naturaleza compasiva, y aún en medio de las mayores dificultades confió siempre en la divina providencia, preocupándose con solicitud de la naciente comunidad (1856).
14. En el lugar de Bétharram, cerca de Pau, en los Bajos Pirineos de Francia, san Miguel Garicoïts, presbítero, que fundó la Congregación de Presbíteros del Sagrado Corazón de Jesús (1863)).
15. En Nizza Monferrato, del Piamonte, en Italia, santa María Dominica Mazzarello, fundadora, junto con san Juan Bosco, del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, dedicadas a la instrucción de niñas pobres. Sobresalió por su humildad, prudencia y caridad (1881).